sábado, 10 de enero de 2026

AQUÍ, AHORA / La agresión de Trump: pisoteada la dignidad venezolana



«No hay patria sin justicia social ni democracia sin patria»


«Honor a los caídos el 3 de enero de 2026, frente a los agresores imperialistas»


Manuel Isidro Molina

La pretensión imperialista del delincuente Donald Trump de administrar a Venezuela como colonia estadounidense en pleno siglo XXI, no solo es una grosera injerencia en los asuntos internos de nuestra patria, sino que ofende nuestra historia independentista, la dignidad y la soberanía de la Republica Bolivariana de Venezuela. Tan gravemente, que no tiene precedente desde el 5 de julio de 1811 -incluyendo la etapa de guerra independentista 1812/1823- hasta hoy.

Seguramente, el cipayismo venezolano y latinoamericano no comparte esta afirmación inicial. Ni la entiende ni está en capacidad de comprenderla, por sus niveles de enajenación macartista, común al vasayaje contemporáneo, teñido de supremacismo, racismo, fascismo y clasismo oligárquico regional, común a las capas de poder tradicionales en America Latina y el Caribe. Lo mismo ocurre con sectores de clase media y corrientes otrora progresistas democráticas, hoy cautivados por la deriva oligárquica y macartista impuesta por los factores ideológicos, economicos y comunicacionales asociados a las renovadas políticas imperialistas de EEUU y especialmente de la derecha fundamentalista estadounidense que dominó el primer gobierno del delincuente Donald Trump y ha catalizado su agresividad y desparpajo a partir del 20 de enero de 2025.

El mundo internacional -plural, progresista y humanista, junto a los sectores sociales pobres y oprimidos- está absorto, estupefacto, por la insólita agresión militar del 3 de enero de 2026, contra territorio venezolano para secuestrar al presidente en ejercicio Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, diputada a la Asamblea Nacional, hacia quienes mantenemos serias críticas políticas y éticas, las cuales reiteramos en línea con nuestras denuncias de abuso de poder, corrupción y garrafales errores administrativos desde al menos el año 2000, cuando constatamos las torceduras del poder atadas a un sectarismo excluyente que devino con los años en absoluto apartheid político.

Con firmeza, hemos defendido la soberanía e independencia nacional frente a la acechanza imperialista desde el Caribe, que se materializó hace una semana. En esto no cabe ningún tipo de chantaje: todos los factores que oblicua o abiertamente procuraron esa agresión militar estadounidense son responsables de tal afrenta a la dignidad nacional; y quienes articularon esfuerzos con el gobierno de los asesinos del Caribe -Trump, Hegseth, Rubio y Miller-, la CIA y el Comando Sur de EEUU, son traidores a la patria y merecen el repudio nacional venezolano, regional latinocaribeño y mundial. Esta historia apenas comienza y, como siempre, será implacable con los cipayos que aspiran rastreramente gobernar la Venezuela colonial que imponen el corrupto Trump y su entorno. 

Sobre los asesinos del Caribe y sus cipayos 'venezolanos' pesan los asesinatos de unos cien compatriotas militares y civiles, y 32 escoltas cubanos que formaban parte de la seguridad presidencial. También, los anteriores asesinatos de unos 105 lancheros en el Caribe y el Pacífico. Nuestras condolencias y solidaridad a sus familiares, amigos y compañeros más cercanos. Reconocimiento al honor de nuestros mártires.

En unión para la defensa de los intereses nacionales pisoteados por el asesino Trump, y por  la plena vigencia de los derechos constitucionales del pueblo venezolano, quiero a grandes rasgos y compartiendo criterios y preocupaciones con compañeros de lucha y movimientos políticos y sociales de izquierda y progresistas, dejar ante la opinión nacional e internacional, estos planteamientos:

1.No aceptamos ni aceptaremos un gobierno colonial y cipayo que sirva las pretensiones imperialistas del gobierno de Estados Unidos de América. Venezuela es y seguirá siendo la patria independiente y latinoamericanista que nos legaron nuestros Libertadores y desarrollaron durante dos siglo las fuerzas politicas y sociales en luchas y contradicciones superadoras.

2.La traición a la patria evidenciada el 3 de enero de 2026, para facilitar el éxito de la agresión militar de EEUU, debe ser investigada judicialmente para castigar ejemplarmente a quienes sirvieron como informantes a la CIA y a los planificadores del Comando Sur de EEUU que atacaron nuestro territorio, asesinaron a decenas de nuestros compatriotas y secuestraron a Nicolás Maduro y Cilia Flores, violentando el derecho internacional, la Constitución y las leyes de Estados Unidos, y los derechos soberanos de la Republica Bolivariana de Venezuela.

3.A lo interno, llamamos a nuestro pueblo a protestar tal agresión, y a organizarnos para enfrentar la política imperialista que pretende dominar a Venezuela como una colonia, en pleno siglo XXI.

4.Simultáneamente, reiteramos nuestras exigencias de justicia social: aumento de salarios, pensiones y jubilaciones; restablecimiento de los derechos laborales pisoteados por el Estado y los empleadores privados; y la recuperación inmediata de los sistemas públicos de salud, educación, electricidad, agua y gas, entre otros, en forma eficiente y al alcance de la familia venezolana.

5.Exigimos la liberación plena de los presos políticos, sin ataduras judiciales perversas ni obstrucciones viles, como las evidenciadas hasta hoy.

6.Con la mayoría del pueblo venezolano, tantas veces traicionado y aceleradamente empobrecido por la devaluación creciente del bolívar, el congelamiento del salario y la especulación, exigimos un cambio democrático y popular de gobierno mediante elecciones libres e inmediatas, frente a las pretensiones colonialistas de EEUU; el continuismo del fraudulento régimen del PSUV, corrupto y abusador del poder; y la vocación servil del cipayismo. ¡La soberanía popular debe ser convocada, constitucionalmente!

El debate nacional es indispensable e impostergable, en defensa de los derechos del pueblo, frente a las fuerzas internas y externas que nos han traído hasta esta tragedia histórica. La patria se defiende luchando por los derechos democráticos de nuestro pueblo, la justicia social y la independencia nacional.

No hay patria sin justicia social ni democracia sin patria. 

Honor a los caídos el 3 de enero de 2026, frente a los agresores imperialistas. 

manuelisidro21@gmail.com

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