A sus 56 años, las sobrevenidas circunstancias la han colocado a la cabeza del Gobierno venezolano como la mandataria número 171 de la época contemporánea.
Llega con una probada experiencia de manejo político y administrativo pero con una ascendencia partidista que no le ofrece muchas libertades.
Tampoco las tiene para elegir proyectos qué adelantar. La dependencia económica por el dominio de EEUU sobre la administración le ofrece un espacio más limitado para emprender.
Lo que ella se plantee en este interinato revelará cómo quiere ella ser recordada.
No tiene el liderazgo fuerte en su partido antiimperialista para traerlo tras de sí, sino que debe negociar con sus dirigentes los términos que acuerde con los Estados Unidos, en esta situación de dependencia política que está siendo instaurada por la fuerza de las armas. Ella tiene que garantizarse la unidad partidista, en lo que serán difíciles procesos de negociación. Y tiene que lograr ser el estandarte de la posición nacional frente a la infamia.
Le tocará negociar no solo lo económico sino también apertura política. Como reformista, en pos de lograr sus objetivos, deberá poder zarandear a los conservadores y contener a los radicales, y para ello necesita fuerza política que no posee y un talento que es escaso en el manejo del poder.
A Delcy Rodríguez le ha tocado el reto de ser la figura que contenga y administre una sumisión política que nunca había vivido la República. Y tiene que plantearse sus objetivos en esa trascendental circunstancia política.
No es una situación normal en la que ha llegado al poder. No puede pensar primero en qué quiere hacer para luego decidir qué puede hacer, sino primero en qué es lo que le queda por hacer para luego escoger entre esas opciones. Pero, para tener éxito, deberá intentar ser el símbolo de la indignación nacional.
¿Con quiénes cuenta Rodríguez? ¿Cómo puede aprovechar la situación de asedio y sometimiento para encontrar una luz política que pueda afianzar una gestión y elevar su liderazgo?
12 proyectos de ley mencionó este miércoles como su plan legislativo para 2026. Pero particularmente vendió como suyo una Ley en materia de paz y convivencia nacional orientada a “conciencia absoluta de lo que significa la paz para un país”.
Navegar manteniendo la estabilidad política, lograr una ejecución digna frente al asedio y mantener la paz son objetivos que tiene lograr si quiere ser bien recordada.
Pero le corresponde jugar a su estabilidad caminando por el filo de una navaja.

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