Ahora, resulta que no ha pasado nada, que la 'unión nacional' nos iguala a 'justos' y 'pecadores'. Somos 'iguales', pues. Esa es la moda: ¡aquí no ha pasado nada de nada! ¡Listo! ¡Se acabaron, la crítica, la autocrítica (que no son golpes de pecho) y la escasa valentía de quienes deben asumir culpas y responsabilidades políticas y penales.
A esa fiesta de olvido y 'perdón' hipócrita no me inviten.
Hasta el 2 de enero de 2026 estuvimos sumidos -lo he dicho mil veces- en una tragedia histórica provocada por los factores de poder irracionalmente en pugna, codiciosos, ladrones, consumistas y hasta 'gozones', a la hora de dilapidar recursos públicos. Una verdadera orgía de irresponsabilidad política, desenfreno para el abuso de poder y el robo de los recursos públicos, cada cual a su medida pero con idénticas motivaciones.
Esta charca de inmoralidad pública y desenfreno codicioso y consumista -¡hasta el ridículo!- tiene una aparente bifurcación en lo ideológico, que gustan esgrimir los dos bandos de la destrucción nacional: uno, supuestamente 'revolucionario', que resultó engangrenado por los «robolucionarios» saqueadores del erario, los «pudrimillonarios», abusadores del poder, represores-torturadores; y el otro, 'demócrata' que devino en 'fascista' y 'cipayo', con sus bandidos a cuestas, partidarios de las criminales agresiones imperialistas de los asesinos del Caribe (Trump, Hegseth, Rubio, etc.) que ya cuentan más de 200 víctimas fatales, en nombre de la 'libertad'.
Se quiere obviar y engañar así, al pueblo-víctima. El chantaje es permanente, profundo y muy descarado, unos de un lado; y los otros, del otro. Ambos bandos de la destrucción nacional se creen dueños de la vida venezolana y del futuro de la patria. Tienen igual manera de proceder, cubiertos de un cinismo de antología, con el que pretenden esconder sus 'obras' y además culpar a otros. Y como son idénticos en eso, le temen desesperadamente al artículo 271 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela (CRBV). Siempre lo invoco, lo recuerdo y reclamo su plena vigencia, mientras ambos bandos evaden, 'se hacen los locos', porque les obstruye la ruta de complicidad, cobardía e impunidad que desean imponer, para que todo quede y siga igual. Les escuece leerlo: «No prescribirán las acciones judiciales dirigidas a sancionar los delitos contra los derechos humanos, o contra el patrimonio público o el tráfico de estupefacientes. Asimismo, previa decisión judicial, serán confiscados los bienes provenientes de las actividades
relacionadas con los delitos contra el patrimonio público o con el tráfico de estupefacientes»
Todo acuerdo de interés nacional para el desarrollo armónico de nuestra patria, debe estar enmarcado en los parámetros morales y los deberes y derechos constitucionales, pisoteados desde 1999 hasta hoy. Es decir, quienes delinquieron en esas tres áreas penales no pueden aspirar impunidad 'negociada', comenzando por los torturadores policiales y militares y sus respectivos mandos involucrados en esos crímenes.
¿Lo robado, robado está y no hay ni habrá culpables? Es inaceptable. Argumentarán 'cacería de brujas' y 'persecución política'; y los testaferros cómplices del gigantesco latrocinio cometido durante los últimos26 años de vida republicana, se cambiarán de bando para seguir lucrando con los recursos del pueblo venezolano, como ya ha ocurrido.
¿Y qué de los traidores a la patria, que mancharon sus caras y manos con la sangre y las vidas masacradas de más de cien lancheros en el Caribe y otro centenar de militares y civiles asesinados el 3 de enero de 2026, bajo ataque del criminal Donald Trump, presidente-delincuente de Estados Unidos de América? ¿También pasarán por debajo de la mesa, con aires heróicos de 'luchadores por la libertad'?
Venezuela no es ni será colonia, no importa cuánta genuflexión veamos ante los agresores, desde uno y otro bando.
Creíamos que lo habíamos visto todo, pero esta semana, el mismo día jueves 15 de enero de 2026, vimos a María Corina Machado 'presentar' la medalla de su Premio Nobel de la Paz, al sanguinario Trump, agresor de siete paises bombardeados en apenas once meses; y a Delcy Rodríguez, reunirse junto con su jefe de la Guardia Presidencial y de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), Gustavo González López, con el enviado del asesino Trump, John Ratcliffe, subdirector de la CIA, precisamente la Agencia Central de Inteligencia de EEUU, que fraguó la traición y el ataque del 3 de enero pasado que causó la muerte de 32 escoltas cubanos y 47 militares venezolanos, y tuvo como objetivo principal el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores de Maduro.
Ante esas dos genuflexiones, ocurrió lo que tenía que ocurrir:
1.Propios simpatizantes de Machado se impactaron, junto con la indignación internacional generada en Noruega, Suecia, el resto de Europa, EEUU y Latinoamérica. ¡Qué vergüenza!
2.Y Rodríguez choteó su discurso ante la Asamblea Nacional, que perdió todo sentido político y sus aires de dignidad, al recibir en la cuna del Padre Libertador, al enviado del imperio agresor.
Es decir, en una sola jornada y en dos escenarios distintos -Washington y Caracas-, Machado y Rodríguez perdieron mucho de lo acumulado en la atribulada opinión nacional. ¿Qué faltará ver?
Tenemos que reaccionar mayoritariamente ante el invasor imperialista y los dos bandos de la destrucción nacional. La pobreza ética y moral nos ha arruinado y amenaza con hundirnos a tiempos coloniales, tan impensados como inaceptables.
Trump -descarado e inmoral como es- debe estar empalagado con sus nuevas 'cachorras del imperio', una 'revolucionaria' y la otra 'defensora de la libertad'. Dominado el espacio venezolano, ahora va por Groenlandia con sus 'cachorros' europeos. ¡No me jodan!
¡Defendamos la patria, nuestra patria de Libertadores, tierra de gracia y dignidad popular! ¡Nunca, de cipayos, corruptos y vendepatrias!
manuelisidro21@gmail.com

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