Manuel Isidro Molina
Nuestro país está bajo amenaza bélica creíble. Donald Trump anunció pendenciero, que «el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela está cerrado en su totalidad».
¿Qué autoridad tiene Trump para 'decretarlo', cual 'rey' del mundo? ¡Ninguna! Actúa al margen de la legislación y acuerdos internacionales, como un criminal genocida, muy perturbado y miserable. No es temerario afirmar que en las próximas horas, comenzarán a caer misiles y bombas estadounidenses sobre territorio venezolano, como ocurrió en Irak y Libia, para satisfacción de unos irresponsables que han solicitado y aplauden esa eventualidad ilegal y totalmente criminal que descargaría destrucción y muerte sobre nuestra patria.
Rechazamos esa agresión en curso, y respaldamos la firmeza y valentía de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), a la que corresponde principalmente enfrentar los ataques ordenados y planificados por Donald Trump, Pete Hegseth y Marco Rubio, junto con los cipayos venezolanos que les asisten, en condición abierta y repugnante de traidores a la patria. La historia los juzgará.
Llamamos al pueblo venezolano a resistir y enfrentar la agresión estadounidense en marcha, con sosiego e inteligencia.
Convocamos a los hombre y mujeres de Venezuela, patria de Libertadores, a seguir las instrucciones del Comando Estratégico Operacional (CEO) de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y a prestar todo el apoyo necesario para derrotar estratégicamente a los agresores.
Deseamos que Trump tenga un rayo de lucidez, y pueda revertir lo que parece una decisión de ataque bélico, con la inaceptable y falaz motivación de una supuesta 'lucha contra el narcoterrorismo', muletilla de la campaña propagandística para engañar y manipular incautos.
Desde Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar, llamamos a la solidaridad activa de los pueblos de America Latina y el Caribe, del pueblo estadounidense y los pueblos de todo el mundo, para detener esta agresión unilateral, muy criminal y totalmente ilegal y sin fundamento valido.
Trump blande el garrote, pero
su gobierno no tiene competencia alguna en los asuntos internos de Venezuela. Su pretensión de relanzar la llamada «Doctrina Monroe» de 1823 es extemporánea y nunca la hemos aceptado, desde aquellos años de lucha independentista. Hoy sería degradante para nuestra dignidad de pueblo bolivariano anticolonial y latinoamericanista, no oponerse firme y definitivamente al zarpazo anunciado por Trump, un presidente delincuente, sentenciado por graves delitos en su propio país, desde soborno a testigos hasta fraude empresarial, algo nunca visto en Estados Unidos de América. Por si fuera poco, lo perturban los archivos del pedófilo y traficante sexual Jeffrey Epstein; y la envolvente crisis de su movimiento MAGA frente al derrumbe económico, el empobrecimiento de los trabajadores y la caída de la economía estadounidense.
La unidad nacional para derrotar la agresión, es la única opción hasta expulsar al agresor, mientras simultáneamente lidiamos con la usurpación del poder por parte del PSUV.
Venezuela cuenta con suficientes fuerzas sociales y politicas, para impedir el holocausto esbozado por Trump. Estaremos siempre al lado de nuestro pueblo y los intereses estratégicos de Venezuela.
Vivimos el momento de alto riesgo más amenazante para la paz de la República y la vida venezolana, como la conocemos. Al estallar la guerra de agresión, todo será distinto y peor: destruccion y muerte, durante los próximos tres lustros. Lo hemos advertido y lo reiteramos ante los desquiciados promotores de la intervención armada de EEUU en Venezuela.
Somos patriotas. Y nos enorgullece proclamarlo en estas duras circunstancias, frente a los factores de poder en confrontación irracional, y las pretensiones guerreristas de Trump, Rubio y Hegseth. Ante tan lúgubres espectativas, nuestro pueblo sabrá responder con inteligencia, valentía y capacidad de organización en la contingencia. Toda guerra es dura y sangrienta, dolorosa y altamente destructiva.
Esta es una hora muy triste para Venezuela. La historia juzgará a los responsables de tanto estropicio.
Cuando comiencen a caer las bombas y los misiles del Comando Sur de Estados Unidos, nuestro destino será incierto: todas y todos estaremos bajo fuego y entraremos en guerra civil, como lo previmos y advertimos, suficientemente.
manuelisidro21@gmail.com

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