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miércoles, 24 de julio de 2013

LA OTRA CARA DEL IMPERIO (III)


EMPLAZAMIENTO MILITAR CONTEMPORÁNEO
DE ESTADOS UNIDOS
EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


Manuel Isidro Molina *

La política exterior estadounidense siempre ha estado vinculada a las claves de su política interior, regida por el expansionismo y la dominación, desde su génesis [1] en el siglo XVIII hasta este comienzo del siglo XXI. El accionar militar con soporte de inteligencia diplomática, económica, política y específicamente militar, ha sido una constante en las políticas de su Departamento de Estado (Cancillería o Ministerio de Relaciones Exteriores). Antonio José Berarducci Fernández lo plasma claramente [2] citando un texto de la Escuela de las Américas [3] que ha servido para la formación e ideologización de miles de oficiales y suboficiales de las fuerzas armadas de América Latina y el Caribe (ALC):
"'La política exterior de los EE.UU. se basa principalmente en los intereses nacionales de EE.UU., lo que incluye un interés político e ideológico en ayudar a que las naciones amigas contribuyan a la creación de un mundo estable conducente a la cooperación internacional'" [4]
Y en el caso específico continental, hacia ALC, lo explicita en términos de continuidad, al menos a partir de 1823: " Antes de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. sustenta la política exterior, en la denominada doctrina Monroe. [5] Pilar sobre el cual se establecieron las relaciones con América Latina."
En realidad, Estados Unidos venía expandiéndose, mucho antes, a expensas de las debilitadas potencias coloniales de Europa, ya que además de la guerra de independencia contra Inglaterra, que le reconoció soberanía en 1783, "va a sostener conflictos bélicos para ampliar sus posesiones territoriales con Francia (1789-1800), Inglaterra (1812-1814), España (1810-1819)..." [6] y las comunidades indígenas del territorio norteamericano. Su desempeño posterior reafirma esa tendencia vocacional imperialista, hasta el presente.

La cronología de invasiones e intervenciones imperialistas en ALC, demuestra la calidad belicista y expansionista de USA, como puede apreciarse en el ensayo anterior ALCA: dominación de Estados Unidos sobre los pueblos de América Latina y el Caribe. Sólo mencionadas cronológicamente, estas intervenciones militares estadounidenses en ALC dan una idea sobre la importancia que Washington le ha asignado siempre al componente bélico de su política exterior, de lo cual nos habla en su precitada tesis, Bernarducci Fernández:
EE.UU. asumió la defensa del continente (americano) como parte de la política de Seguridad Nacional, ante cualquier intervención de potencia extranjera. Pero a la vez se subroga el derecho de intervenir directamente, cuando parecía imposible una política de acercamiento con los países vecinos.
"El argumento para tales acciones, sustentaba que cualquier inestabilidad en la región, incidía directamente en la seguridad nacional de los EE.UU." [7]
 Más que "América para los Americanos", la vida fue estableciendo que la aspiración de los gobiernos estadounidenses era -y sigue siendo- "América es de los norteamericanos", con todas las implicaciones para los países de ALC, fundamentalmente:
"... no todo el poder estaba dirigido contra las potencias extranjeras (europeas), sino también contra todos aquellos regímenes que se mostrasen resueltos a oponerse a los intereses norteamericanos. Como ejemplo de lo anteriormente señalado destaca la intervención de EE.UU. en México durante la revolución de 1910."
"En 1901 de acuerdo a los términos de la Enmienda Platt, Cuba se convirtió en un protectorado norteamericano y en 1903 se creó el Estado de Panamá. Para el año 1904, Teodoro Roosevelt era Presidente de los Estados Unidos y para el 6 de diciembre del mismo año declaró la reformulación de la Doctrina Monroe, la cual se conoció como el Corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe. Este corolario también denominado "big stick" convirtió a los EE.UU. en policía internacional:
"'La creciente interdependencia y complejidad de las relaciones internacionales, tanto políticas como económicas, imponen cada vez más a las naciones civilizadas y organizadas el ejercicio de su propia política policial a través del mundo'" [8]
Bernarducci refiere que "Entre 1898 y 1920 los marines norteamericanos intervinieron en veinte ocasiones distintas en el Caribe, demostrando al mundo que el área en cuestión era el coto privado de Washington. De acuerdo con un informe publicado en 1924, catorce de veinte naciones latinoamericanas tenían entonces alguna forma de presencia norteamericana directa, incluido el control de sus agencias financieras." Y recurre a la propia voz del imperio:
"Todo lo que este país desea es ver los países vecinos (de América Latina y el Caribe) estables, ordenados y prósperos. Cualquier país cuya gente se conduzca correctamente puede contar con nuestra sincera amistad. Si se muestra que sabe actuar con razonable eficiencia y decencia en asuntos sociales y políticos, si mantiene el orden y paga sus obligaciones, no necesita tener interferencias de los EE.UU." [9] 
Usa en américa latina y el caribe finalizada la "guerra fría"
Esa ha sido la constante, por lo que es de gran interés conocer el actual emplazamiento militar estadounidense en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, finalizada la "Guerra Fría" [10] y desaparecida "la amenaza comunista". Simultáneamente, corren eventos tan destacados como la firma de los Tratados Torrijos-Carter, [11] en 1977, la entrega progresiva de la soberanía del canal interoceánico a Panamá, la firma de una enmienda a los mencionados tratados para garantizar a Estados Unidos la posibilidad de intervención militar cuando estime afectados sus intereses, y el desplazamiento del Comando Sur de los Estados Unidos, desde Panamá hacia La Florida (USA) y Puerto Rico.

Prácticamente desaparecida la "amenaza comunista" que fundamentó la política norteamericana de acuerdos multilaterales de defensa como el TIAR [12] en nuestro continente, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en Europa o la SEATO (Organización del Tratado del Sudeste Asiático - 1954), CENTO (Organización del Tratado Central, también en Asia - 1955) y el Tratado de Seguridad de Australia, Aotearoa (Nueva Zelanda) y Estados Unidos (ANZUS - 1951), todos dirigidos por USA [13] ; motivó, dentro del reacomodo mundial de las estrategias se seguridad y defensa, un cambio sensible en la política militar norteamericana hacia América Latina y el Caribe, con emplazamientos definitivos en áreas que nunca antes habían sido abordadas tan abiertamente, salvo el caso de Panamá. Los mejores argumentos son "la lucha antidrogas" "la lucha anti-terrorista", que en el caso de Colombia convergen con fuerza inusitada, especialmente después de los acontecimientos del 11 de Septiembre [14] de 2001, en Estados Unidos.

Además del TIAR, Estados Unidos lidera en el continente la Conferencia Interamericana de Ejércitos y la Junta Interamericana de Defensa, a las cuales concurren la mayoría de los países de la región en calidad de miembros u observadores, con excepción de Cuba, por su alineación con el bloque soviético desde la década de los años sesenta, y la persistente política de segregación, aislamiento y boicot económico hacia la mayor isla caribeña, por parte de Washington.
El Caribe
El profesor norteamericano James Petras nos habla de La Estrategia Militar de Estados Unidos y de laConstrucción del imperio en América Latina [15] :
El alcance de la participación militar de EE.UU. en el Caribe (insular) ha aumentado enormemente en los últimos dos años. Los Guardacostas norteamericanos dirigen operaciones y entrenamientos y aumentan el flujo de armas hacia los militares caribeños. En estas operaciones, gran cantidad de agencias norteamericanas participan por tierra, mar y aire en los países del Caribe. Según el USSOUTHCOM [16] , estas agencias incluyen a la DEA (Agencia Antidroga, en inglés Drug Enforcement Agency), el Departamento de Defensa, el Servicio de Aduanas de EE.UU., los Guardacostas de EE.UU. y varias otras agencias." [17]

Centroamérica

De la esfera insular caribeña, Petras pasa al ámbito centroamericano que cubre Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá:
"En América Central, el USSOUTHCOM pretende aumentar el tamaño y la eficiencia de los ejércitos para que sirvan a los intereses estratégicos de Estados Unidos. Bajo la retórica eufemística de 'mantener la paz', el USSOUTHCOM ha organizado seminarios y operaciones para promover la subordinación a los militares norteamericanos y sus objetivos estratégicos... asegurar las zonas conflictivas y mantener o reinstaurar regímenes favorables a los Estados Unidos. Los ejercicios conjuntos son considerados por el USSOUTHCOM como una excelente oportunidad para 'entrenar personal multinacional de las naciones del Caribe y de América Central para operaciones de mantenimiento de la paz'... también entrena y adoctrina a tropas de tierra y aire de América Central en un programa llamado 'Cielos Centrales' -aparentemente para campañas antidroga, son ejercicios con fines múltiples, diseñados para consolidar el control de EE.UU., incrementar la vigilancia aérea contra potenciales insurgencias antiimperialistas, así como campañas selectivas antidroga."

El Cono Sur

El Cono Sur, que incluye Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, constituye una "tercera región en la que el imperio ha extendido su alcance". JP refiere "programas intensivos de adoctrinamiento ('diálogo'), mayor colaboración militar bajo la tutela del USSOUTHCOM ('cooperación en defensa') y 'ejercicios multilaterales de entrenamiento' bajo dirección norteamerican", como los llamados "CABAÑAS",realizados en Argentina en 2000, a los cuales se suman los ejercicios navales "UNITAS: el mayor ejercicio naval multinacional dirigido por EE.UU. en el hemisferio occidental" cuyo propósitos son "organizar la estructura de mando, profundizar su influencia en el personal de los ejércitos latinoamericanos y formar a los oficiales en los procedimientos y tácticas del ejército norteamericano".

Sistema Andino

 El investigador norteamericano expone la "cuarta región designada por el USSOUTHCOM" , que no es otra que el " 'Sistema Andino'" integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

La reciente experiencia ecuatoriana sirve de ejemplo demostrativo de la relación inextricable de la política militar norteamericana con su política exterior, y de que forma actúan sus jefes y otros oficiales militares estadounidenses sobre América Latina y el Caribe. Petras recurre al propio testimonio del general Pace, jefe del Comando Sur, con asiento en el estado norteamericano de La Florida y Puerto Rico, desde que fuera desplazado de Panamá, durante 1999 y 2000, de acuerdo con los referidos tratados Torrijos-Carter. Esta es su versión:
"En medio de las revueltas populares de Ecuador en enero de 2000, los militares norteamericanos, junto con el embajador de EE.UU., desempeñaron un papel relevante instigando a los cuadros superiores del ejército a derrocar a la junta popular y apoyar al nuevo Presidente (Noboa). Así describe el General Pace el papel de EE.UU.: 'En Ecuador, el USSOUTHCOM ha trabajado en estrecha colaboración con el embajador norteamericano y el gobierno del Presidente Noboa, proporcionando ayuda al ejército ecuatoriano, especialmente en la gestión de la crisis nacional.' Al apoyar al régimen de Noboa, el USSOUTHCOM pudo asegurar la Base Aérea de Manta, en la costa noroeste" de Ecuador.
De esa base -la primera en su tipo en América Latina y el Caribe, fuera de las establecidas hasta hace poco tiempo en Panamá o las instaladas en Puerto Rico- hablaremos más adelante, por su importancia estratégica para toda Sudamérica y especialmente sobre Colombia, donde se desarrolla el conflicto bélico de mayor profundidad e intensidad del continente, tal vez la guerra irregular más importante del mundo actualmente, con unos 25 mil ó 30 mil hombres y mujeres en armas (FARC+ELN+EPL [18] ), de orientación marxista, socialista, bolivariana y antiimperialista.

Estados Unidos no se ha conformado con el emplazamiento de bases militares terrestres, aéreas y marítimas en diversas partes de América Latina y el Caribe, como veremos seguidamente, sino que en el ámbito fluvial ya está en el corazón de Sudamérica:
El nuevo imperio militar -sostiene Petras- se ha extendido, controlando no sólo tierra, mar y aire, sino también los ríos de Colombia y Perú. El USSOUTHCOM ha entrenado y equipado a militares con base en los ríos de ambos países. En iquitos, Perú, las fuerzas especiales de la marina norteamericana, Seals, con una gran fuerza operacional que el General Pace describe como 'la mejor instalación de ese tipo en el AOR' (zona de nuestra responsabilidad, en inglés area of our responsibility)."

El Caso Colombia

 Brevemente, pues su real magnitud escapa a este ensayo, hay que destacar la presencia norteamericana en Colombia, donde mantiene cerca de un millar de asesores militares y "civiles" [19] , aumenta la "ayuda" en entrenamiento, inteligencia y equipos al ejército de Colombia y despliega una política continental supuestamente "antinarcóticos y antiterrorista" para apuntalar el "Plan Colombia" que despliega junto con el gobierno de Bogotá, y cuyas consecuencias se están comenzando a sentir en Venezuela y otros países limítrofes, después que quedaran suspendidos, en marzo de 2002, los diálogos de paz entre las FARC y el gobierno del presidente Andrés Pastrana.
"En Colombia, con $ 1.300 millones en ayuda militar norteamericana destinada al Plan Colombia -sostiene James Petras-, el USSOUTHCOM está involucrado en todos los niveles de las operaciones militares colombianas. Ha entrenado tres 'batallones antidrogas' de elite para operaciones contrainsurgentes. Está formando a las tripulaciones de helicópteros equipados con misiles y ametralladoras que trabajan con los mercenarios norteamericanos subcontratados por el Pentágono. Los cuadros superiores y las Fuerzas Especiales del USSOUTHCOM participan activamente en los campos de batalla, dirigiendo operaciones de combate y coordinando la colaboración militar con los escuadrones de la muerte, tal como se vio en El Salvador, Guatemala y anteriormente en Vietnam."
Desde el Congreso norteamericano, el presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, Henry Hyde, incluyó recientemente al vecino neogranadino entre "los cuatro grandes: Afganistán, Georgia, Yemen y Colombia", procurando recursos -aprobados efectivamente- para"una nueva política que apoye la lucha contra los insurgentes más allá de los asuntos relacionados con el narcotráfico". Es interesante toparse con el criterio más de fondo de este destacado parlamentario:
Ahora que libramos la guerra contra el terrorismo tenemos una situación en nuestro propio hemisferio que no podemos ignorar más: la amenaza a la democracia colombiana .Hay una conflagración ardiendo en el puente que une a Norte y Sudamérica y es imperativo que reconozcamos las consecuencias de no actuar cuanto antes. Ha llegado la hora de ayudar a Colombia a defenderse." [20]
 Por su parte, el secretario de Estado, Colin Powell, en un audiencia de la Cámara de Representantes, adelantó lo que para el momento ya era una tendencia oficial:
"Habíamos decidido mantenernos enfocados en lo estrictamente antinarcóticos. Pero las cosas han cambiado (el rompimiento del proceso de paz y la violencia que se ha desatado en los últimos días). Puede que sea necesario dar a Colombia apoyo adicional por fuera de la canasta de lo que es antinarcóticos, para que ellos puedan enfrentar esta amenaza contra la supervivencia de su nación. El presidente ha recibido diversas recomendaciones pero no ha tomado ninguna decisión. Cuando hayamos completado la revisión de la política, vendremos al Congreso y pediremos lo que creamos se necesita." [21]
 Adicionalmente, Estados Unidos ha logrado, con el argumento de la lucha antinarcóticos, establecer bases aéreas en las Antillas Neerlandesas, en la vecindad norte de Venezuela y Colombia. Desde diversos escenarios -políticos, sociales, ecológicos, etc.- se viene advirtiendo sobre el potencial destructor y dominador del Plan Colombia, específicamente, y de la renovada política militar norteamericana que en los últimos años se ha volcado al establecimiento de bases militares, abiertamente, con la complacencia o el sometimiento de la mayoría de los gobiernos neocoloniales de ALC.

La Florida, Puerto Rico, El Salvador, Cuba (Guatánamo), Aruba-Curazao, Colombia, Ecuador, Perú y últimamente Argentina [22] , conforman el nuevo conjunto de bases militares norteamericanas para la vigilancia, la "lucha antidrogas y antiterrorista" y el "mantenimiento de la paz" en toda el área de América Latina y el Caribe. Ese despliegue nunca existió, antes del desalojo de las bases en la zona del Canal de Panamá, que cubrieron un área de 47 hectáreas con 7 (siete) grandes bases militares, durante casi un siglo, digamos que 96 años, desde la invasión de ese país incipiente que fuera porción del territorio colombiano.

A lo anterior hay que agregar la base de "Diego García", isla ubicada en el Atlántico sur, perteneciente a la Gran Bretaña, pero utilizada y equipada por Estados Unidos. Su importancia estratégica quedó demostrada en 1982, cuando el gobierno de USA, faltando a lo contemplado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), activado por la República Argentina durante la Guerra de las Malvinas, traicionó sus compromisos con los países del continente y dio todo el apoyo requerido por Inglaterra. Aquella insolencia del imperio estadounidense fue la carta de defunción del TIAR, el cual permanece "muerto en vida", seguramente hasta que los intereses estratégicos imperialistas necesiten de su remozamiento y activación.

James Petras nos aporta una muy ilustrativa "Conclusión", cuya cita no por larga deja de ser absolutamente pertinente en el desarrollo de este trabajo:
El imperio militar norteamericano, dirigido por el USSOUTHCOM, ha construido y extendido múltiples organizaciones regionales, coordinadas por el Comando de EE.UU. de Miami y Puerto Rico. El imperio tiene control e influencia sobre el espacio aéreo, las aguas costeras, las rutas fluviales y terrestres -a través de los aeropuertos, instalaciones navales y bases militares. El imperio está construido y sostenido por el suministro de equipos militares, entrenamiento y servicios a los clientes latinoamericanos y caribeños. El USSOUTHCOM ejecuta un gran número de programas (178 en el año 2000), combinando operaciones y ejercicios de entrenamiento, cursos de formación, equipos móviles de entrenamiento, intercambio de unidades y financiación y ventas militares. Sobre todo ha utilizado conscientemente y sistemáticamente el entrenamiento y las operaciones 'antidroga' para captar a los oficiales latinoamericanos e integrarlos al imperio. En la actualidad, el imperio militar norteamericano nos recuerda a los imperios coloniales: comandantes blancos del USSOUTHCOM y oficiales mestizos que dirigen a los soldados de piel oscura de las tropas de primera línea de combate. Esto incluye a las Fuerzas Especiales y a los mercenarios subcontratados, escuadrones de la muerte y conscriptos, detección electrónica aérea y fuerzas paramilitares que empuñan machetes sobre el terreno. El imperio se extiende hacia el sur desde Miami a través del Caribe, América Central, los países andinos hasta el Cono Sur." [23]
 En su segundo trabajo, Petras avanza, también en forma conclusiva, hacia la vinculación de lo militar con lo económico en los planes de expansión y dominio de Estados Unidos sobre América Latina y el Caribe, especialmente con la sugerencia coactiva para la integración del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), aunque no la menciona específicamente:
Lo que está absolutamente claro es que el Estado -el Estado imperial- mediante su aparato militar, es esencial para asegurar los mercados y las inversiones de las corporaciones multinacionales basadas en EE.UU. La total ausencia de cualquier referencia a este creciente papel del imperio militar norteamericano en los escritos de las 'teorías de la globalización'es otro ejemplo de la vacuidad e irrelevancia de sus argumentos." [24]

La Base de Manta

 La Base Aérea de Manta, en Ecuador, se ha convertido en el centro de operaciones aéreas del Comando Sur de Estados Unidos, con unas cuarenta aeronaves estadounidenses de última generación con capacidad para cubrir estratégicamente todo el territorio de América del Sur y partes de Centroamérica y el Caribe.

También, Estados Unidos estaría utilizando "las bases militares de la Brigada Amazónica del Napo ubicada en la frontera, frente a los Departamentos colombianos de Putumayo y Nariño", según el "Sistema de Información Patria Libre" del ELN de Colombia. [25] 

Por su parte, el diario El Tiempo [26] de Bogotá, en un reportaje de su corresponsal en Washington, Sergio Gómez Maseri, el 6 de marzo de 2002, describe el potencial de la base de Manta, sin maquillaje alguno:
"La base aérea de Manta, ubicada en Ecuador, se convertiría en un punto estratégico si Estados Unidos decide participar militarmente en el conflicto armado colombiano. El sitio fue cedido, en 1999, por el gobierno ecuatoriano al estadounidense para realizar espionajes electrónico del narcotráfico en Sudamérica.
"La base militar ecuatoriana en la costa del Pacífico es utilizada por E.U., tras la firma de un convenio de cooperación que permite su uso durante 10 años en operaciones de control aéreo del tráfico de drogas en la región por aire, tierra o mar.
"En la actualidad, Estados Unidos utiliza cuatro bases en la región latinoamericana: en Aruba, Curazao (frente a las costas de Venezuela); El Salvador y la de Manta, que se dedican al monitoreo del narcotráfico, informó el portavoz de la embajada estadounidense en Ecuador, Raulan Scott."
En su despacho, desde la capital norteamericana, el periodista del diario colombiano confirma lo que arriba sugerimos por el cese de las operaciones de las fuerzas militares de USA en la Zona del Canal:
"Claro está, que la importancia que recobra la base de Manta para el conflicto colombiano es fundamental, pues está a sólo 30 minutos de vuelo del sur del país, zona estratégica donde opera la guerrilla. Antes de Manta, la base con mejor ubicación para el monitoreo en Colombia, era la ubicada en Panamá, que fue cerrada en 1999."
Sabido es que los gobiernos ecuatorianos, pronorteamericanos, han negado -comenta Sergio Gómez Maseri- "que la base de Manta tenga relación con el desarrollo del Plan Colombia".
 "Por su parte, -agrega el periodista- el comandante de la base, el coronel ecuatoriano Rodrigo Bohórquez, dijo que en la actualidad hay unos 140 estadounidenses y un solo avión de transporte C-130. El tope máximo de soldados norteamericanos es de 400."
 Para las FARC, Manta no es más que "un puesto de avanzada de los gringos", lo que es negado oficialmente por Ecuador. Pero ya es reconocido, al menos por este periodista de El Tiempo, que "Aunque Estados Unidos rechaza por ahora involucrarse militarmente en el conflicto colombiano contra ese grupo subversivo, si cambia esa postura, la información de espionaje aéreo desde Manta puede ser decisiva."

Conclusiones

 Luego del desmembramiento de la URSS -fin de la Guerra Fría, 1991- y aprovechando el desplazamiento del Comando Sur de Estados Unidos, en 1999, desde Panamá a Miami y Puerto Rico, Washington se orientó al emplazamiento de bases militares norteamericanas en territorios latinocaribeños, especialmente en torno a Colombia -donde existe la mayor y más complicada situación bélica, política y social- que le han permitido afianzar su influencia y control como fuerza imperialista, que presiona insistentemente para instaurar el ALCA con el predominio de sus intereses expansionistas comprobados durante toda su historia, especialmente en el continente contra la independencia y la soberanía de los países de América Latina y el caribe.

El emplazamiento militar contemporáneo de Estados Unidos en América Latina y el Caribe no tiene precedentes, alcanzado con la complacencia y la complicidad de los débiles gobiernos de inspiración neocolonial -y sus fuerzas militares y policiales- que existen en la mayoría de los países de la región, junto con la vocación de los sectores privilegiados minoritarios que han amasado inmensas fortunas asociados con los capitales transnacionales que han descapitalizado nuestras economías, mientras la inmensa mayoría de nuestros pueblos sobreviven en franjas de pobreza y exclusión, también sin precedentes.

Esa presión militar y su real potencial de acción inmediata sobre cualquier país de ALC, es un dispositivo de dominación sobre nuestros pueblos, que debemos denunciar y confrontar abiertamente.

Una línea de investigación suficientemente soportada en nuestros centros universitarios, permitiría establecer sólidamente la verdadera dimensión de este formidable emplazamiento militar norteamericano, que se corresponde con su ánimo imperialista y expansionista, evidente desde el siglo XVIII.

Las fuerzas emancipadoras, cualquiera sea su orientación ideológica o religiosa, deben hacer otro tanto: indagar, estudiar, discutir, formar una nueva generación de dirigentes a nivel latinocaribeño, que pueda asumir estos inmensos retos. Este planteamiento implica un problema de dignidad: dignidad latinocaribeña, dignidad nacional y dignidad personal frente a la dominación imperialista y el lacayismo que le sirve en cada uno de nuestros países. El rumbo de nuestras realidades nacionales y regional en América Latina y el Caribe, tiene que ser reorientado con aliento popular, inteligencia, conciencia, eficiencia y mucha dignidad.

Esta Otra Cara del Imperio la sufrimos y vivimos cotidianamente, los latinocaribeños. La hemos sufrido siempre, y la seguiremos soportando a menos que reclamemos -y hagamos respetar- nuestras soberanías y nuestros derechos de pueblos libres y dignos. Desde América Latina y el Caribe podemos unir esfuerzos, retomar banderas y abrir caminos de realización colectiva y solidaria, hacia la integración regional, única forma de contener el envión final de la rapacidad imperialista impulsada al unísono por el gobierno de Washington y los emporios transnacionales.

El pueblo estadounidense, laborioso y noble, también merece otro destino, ajeno al consumismo cretinizante que lo asfixia y al sometimiento ideológico y cultural que lo hace ausente-cómplice de los atropellos y crímenes que han exportado sus gobernantes y magnates empresariales hacia América Latina y el Caribe, durante más de dos siglos.

Los latinocaribeños en lucha antimperialista, extendemos las manos hacia nuestros hermanos estadounidenses, para que juntos podamos reconstruir un verdadero "Nuevo Mundo", mejor, más justo, realmente libre y apropiado para el desenvolvimiento humano y la preservación ecológica del planeta. Sus gobiernos -emanados de la voluntad popular, condicionada o no- deben cambiar su naturaleza imperialista y dejar de servir a y servirse de los intereses monopólicos transnacionales que han extendido sus tentáculos sobre la Tierra toda; y han desplegado un enjambre armamentista sin precedentes en la historia, que castiga duro a cada contribuyente, a cada ciudadano norteamericano, y amenaza y golpea a nuestros pueblos, tanto en América Latina y el Caribe como en el resto del mundo.

Notas
[1] Véase HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS, de Alan Brinkley , Columbia University. Editorial McGraw-Hill/Interamericana Editores, S.A. Ciudad de México, 1996.
[2] BARARDUCCI FERNÁNDEZ, Antonio José. CONDICIONES E IMPLICACIONES DE LA ESTRATEGIA ANTISUBVERSIVA EN CENTRO AMÉRICA: EL SALVADOR 1975-1985. Archivo del Postgrado en Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar. Caracas, 1996. [3] Escuela de las Américas, instituto de formación y entrenamiento de oficiales, suboficiales y fuerzas especiales de ALC, de acuerdo con las políticas expansionistas de USA.
[4] Citado por AJBF del Manuel de Conflicto de Baja Intensidad F.M. 100-20. Escuela de las Américas, Fort Bening, USA, 1989.
[5] "América para los americanos", resumió el presidente James Monroe ante el Congreso de Estados Unidos, en 1823, asentando su hegemonía sobre el continente, frente a las potencias europeas. [6] MOLINA, Manuel Isidro. ALCA: dominación definitiva de Estados Unidos sobre los pueblos de América Latina y el Caribe. Ponencia libre presentada en el II Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil. Enero-Febrero, 2002.
[7] BERNARDUCCI... p. 45.
[8] Ob. Cit... pp. 45 y 46.
[9] Ob. Cit.... p. 46.
[10] Confrontación estratégica entre los bloques capitalista encabezado por USA, y el mal llamado "socialista" cobijado por la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), desarticulada en 1991, después de dos años de la "Caída del Muro de Berlín".
[11] Firmados por los presidentes Omar Torrijos, de Panamá, y Jimmy Carter, de Estados Unidos de América, en 1977, establecieron la obligación para Washington de "devolver la soberanía del Canal de Panamá y las bases militares... el 31 de diciembre de 1.999." En SERRANO, Pascual. El Tratado Torrijos-Carter establece el 31 de diciembre de 1999 como fecha de devolución. [12] Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o "Tratado de Río", por haber sido firmado en Río de Janeiro, Brasil, en 1947. Desde 1982, cuando EE.UU. apoyó a Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas, contra Argentina, el acuerdo entró en decadencia, aunque mantiene su vigencia formal y podría ser activado sólo cuando sea conveniente a los intereses estadounidenses.
[13] Guía del mundo. Instituto del Tercer Mundo. Montevideo, Uruguay. 1992.
[14] Secuestro simultáneo de aviones comerciales para su inmediato estrellamiento con pasajeros a bordo contra objetivos en Nueva York y Washington, con varios miles de muertos y destrucción material sin precedentes en territorio de USA, por activistas del grupo fundamentalista islámico "Alqaeda", liderado por el multimillonario saudita Osama Bin Laden.
[15] PETRAS, James www.rebelion.org www.portoalegre2002.org 
[16] Por sus siglas en inglés, COMANDO SUR DE LOS ESTADOS UNIDOS, que cubre Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, excluyendo de América Latina a México, socio de USA en el NAFTA, junto con Canadá.
[17] PETRAS, James. Construcción del imperio en América Latina: la estrategia militar de EE.UU. [18] Fuarzas Armadas Revolucionarias de Colombia , con unos 17 mil efectivos; Ejército de Liberación Nacional , con entre 5 y 7 mil militantes; y el Ejército Popular de Liberación, formación disidente de las FARC, cuya cuantía de hombre en armas se desconoce, pero se sabe de mucha menor importancia que las dos primeras organizaciones guerrilleras mencionadas.
[19] La propia prensa colombiana informa profusamente de ese hecho. Recomendamos la página web de el diario liberal El Tiempo, de Bogotá, y www.desde-abajo.com , versión telemática de la revista izquierdista Desde Abajo, también de Bogotá.
[20] el-tiempo.com
[21] el-tiempo.com
[22] En Tierra del Fuego, Argentina, Estados Unidos logró una concesión con el gobernador departamental, por encima de la soberanía nacional argentina, un acuerdo para instalar una "base de observación" que le permite controlar el Estrecho de Mgallanes, que siempre ha sido un requisito se seguridad nacional por el paso interoceánico que garantiza, al igual que el Canal de Panamá.
[23] El mismo Petras refiere al respecto una exposición oficial del general Pace, comandante del USSOUTHCOM, ante el Congreso de los Estados Unidos: " 'El programa de ejercicios del USSOUTHCOM es el motor de nuestro Theater Engagement Plan (programa de entrenamiento)'... 'La formación y el entrenamiento militar internacional (IMET, en inglés International Military and Training) y su complemento el IMET Expandido proporcionan oportunidades de formación profesional para militares y candidatos civiles seleccionados cuidadosamente. Estos programas son la columna vertebral de nuestra combinación de formación y profesionalización militar... Por solo un modesto coste, estos programas son valiosas inversiones ya que muchos de los estudiantes continúan la carrera hasta llegar a ser altos cuadros dirigentes en sus respectivas instituciones militares y gubernamentales'." [24] PETRAS, James. La estrategia militar de EE.UU. en América Latina. www.portoalegre2002.org 
[25] Ejército de Liberación Nacional de Colombia. Versión telemática.
[26] el-tiempo.com


LA OTRA CARA DEL IMPERIO (I)
http://manuelisidroxxi.blogspot.com/2013/07/la-otra-cara-del-imperio-manuel-isidro.html


LA OTRA CARA DEL IMPERIO (II)

ALCA: DOMINACIÓN DEFINITIVA
DE ESTADOS UNIDOS
SOBRE LOS PUEBLOS
DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


LA OTRA CARA DEL IMPERIO / Manuel Isidro Molina
http://www.soberania.org/Articulos/articulo_828.htm

* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela * Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela * Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar * Columnista del semanario LA RAZÓN * Realizador de entrevistas especiales para el diario ÚLTIMAS NOTICIAS * Asesor en análisis de entorno político y social.

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