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jueves, 25 de julio de 2013

LA OTRA CARA DEL IMPERIO / Manuel Isidro Molina



Dedicatoria

A tres ausentes erguidos revolucionarios venezolanos luchadores antiimperialistas bondadosos y decentes ejemplos de dignidad 
Mi amoroso padre, MANUEL ISIDRO MOLINA GAVIDIA, quien fuera Director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, presidente del Círculo de Periodismo Científico de Venezuela, directivo del Colegio Nacional de Periodista y dirigente del Partido Comunista de Venezuela.
Mi profesor, HÉCTOR MUJICA, brillante periodista, escritor y político, lo que le valió para desempeñarse como primer Presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela, Diputado al Congreso y candidato a la Presidencia de la República.
 Mi compañero de luchas y sueños, MOISÉS MOLEIRO, político, escritor y profesor universitario, excepcional parlamentario, Primer Vicepresidente de la Cámara de Diputadosdel Congreso de la República, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y dirigente del Movimiento al Socialismo.

Prefacio

Los acontecimientos del 11 de abril de 2002, en Venezuela, que provocaron el derrocamiento del presidente Hugo Chávez Frías y su posterior reinstalación en el palacio de Miraflores, el sábado 13, en medio de inmensas manifestaciones populares y un incruento contragolpe militar, liderado por el general de brigada (Ej.) Raúl Baduel, retrasaron la edición de este volumen que he llamado La Otra Cara del Imperio.Imposible obviar ese capítulo de la vida venezolana y latinocaribeña, pero no es la idea que su breve consideración modifique el texto inicial, que efectivamente se mantiene inalterado por cuanto emerge de dilatadas indagaciones conjugadas con los estudios de la Maestría en Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas, en los cuales el siglo XX y aún los cuatro anteriores, tienen el peso que les otorga la dimensión histórica de cualquier búsqueda útil para el desarrollo de los pueblos.

Así que a la deposición y regreso al poder del presidente venezolano, apenas dedicaré unas líneas concatenadas con el contenido del texto que presentamos a los lectores y lectoras de las diversas latitudes de nuestro continente y otras áreas del planeta, donde son inocultables y, además, inevadibles la fuerza y las pretensiones del imperio más obsesivo y poderoso de toda la historia, Estados Unidos de América, cabeza de un proceso globalizador, dominador y uniformador que amenaza no sólo a los países del llamado Tercer Mundo, sino a potencias capitalistas de América, Europa, Asia y Oceanía.

Venezuela tuvo un rol preponderante en la sangrienta lucha por la independencia del imperio colonial español, entre 1810 y 1825, con aportes tan descollantes de hombres como Francisco de Miranda, Simón Bolívar -El Libertador- o Antonio José de Sucre, los más grandes guerreros y estadistas de los países bolivarianos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela). Su posición geográfica privilegiada (digamos que en el corazón de América, vecina de América Central, del Caribe insular y enclavada en el borde norte de Suramérica, así como prácticamente equidistante de América del Norte y Europa) y sus inmensos recursos naturales (petróleo, gas, hierro, aluminio, hidroelectricidad, oro, grandes y medianos ríos, lagos, bosques, variedad inmensa de flora y fauna, suelos relativamente aprovechables y acceso al Mar Caribe y el Océano Atlántico) la mantienen como importante referencia en el contexto latinoamericano y caribeño, tanto por su tradición libertaria como por el empuje de sus ciudadanos, díscolos, irreverentes, valientes y tantas veces ingenuos a la par de sus hermanos del subcontinente.

Venezuela es todo eso y mucho más, con una realidad sociocultural, económica y política que, salvo las particularidades nacionales, no dista mucho de los otros pueblos de América Latina y el Caribe, sin importar sus ascendentes coloniales o neocoloniales: gobiernos corrompidos y en su mayoría lacayos, mediocres por su vocación consular frente al imperio de turno, y vastas áreas de pobreza, ignorancia y -hoy, con el enjambre comunicacional- pueblos diezmados culturalmente, hedonizados ("sifrinizados" o "sifrinos", en venezolano actual) y brutalmente desinformados (manipulados). Eso somos, por el enorme peso del desencuentro sociocultural que nos agobia, sin excepción.

Para Estados Unidos de América, Venezuela es uno de sus principales suplidores de petróleo y sus derivados, con más o menos el 13% de sus importaciones. La estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) es uno de las más importantes complejos petrolíferos y gasíferos del mundo, con empresas subsidiarias en varios países de Europa y Estados Unidos, entre ellas "CITGO", de capital totalmente venezolano, con refinerías propias y una vasta red de estaciones de servicio en suelo estadounidense.

Venezuela también ha sido una piedra en el zapato del imperio. Recurrentemente, los venezolanos intentamos zafarnos de la dominación imperialista, tal vez por la imborrable y a la vez inasible huella espiritual de Simón Bolívar, fundamentalmente un luchador revolucionario anticolonialista y antiimperialista. Eso volvió a ocurrir el 6 de Diciembre de 1998, con la elección democrática como Presidente de la República, del teniente coronel retirado del Ejército, Hugo Chávez Frías, quien venía de encabezar la rebelión de jóvenes militares ("COMACATES": comandantes -tenientes coroneles-, mayores, capitanes y tenientes) el 4 de Febrero de 1992, hecho estimulado por los inenarrables acontecimientos del 27 de Febrero de 1989, cuando una espontánea rebelión popular con airadas protestas y masivos saqueos contra el paquete económico neoliberal del presidente Carlos Andrés Pérez, fue reprimida brutalmente: genocidio -aún sin culpables ni castigo- que dejó en las calles del Área Metropolitana de Caracas centenares de muertos y millares de heridos de balas, torturados y maltratados por militares y policías. Esas dantescas jornadas echaron las bases de un movimiento liberador que no cesa, que todavía busca cauce, con el liderazgo de Chávez y sin él.

Desde la campaña presidencial de 1998, la diplomacia norteamericana presionó en contra de la elección de Hugo Chávez, apoyado por la izquierda tradicional venezolana y sectores militares activos y en situación de retiro, con creciente calor popular. Como siempre, esas directrices encontraron eco en sectores económicos y comunicacionales asociados al capital norteamericano y abiertamente partidarios de la "American Way of Life" que yo he dado en llamar "franja neocolonial" de Venezuela, pues no sólo sirven al imperio y se sirven de él para obtener y mantener odiosos privilegios, sino que lo hacen a gusto y conscientemente, como verdaderos agentes consulares. En su mayoría, forman parte de ese exclusivo club de "capitalistas" que desde el llamado "Viernes Negro" de 1983, han descapitalizado a la nación exportando inmensas sumas de dinero, que han sido estimadas entre 80 mil y 120 mil millones de dólares, invertidos principalmente en bienes raíces y depósitos bancarios, los negocios especulativos de menores exigencias anímicas, mentales y técnicas, para gastar y gastar, casi sin límites dado el escasísimo número de beneficiarios.

El estamento político tradicional -conocido como "puntofijismo", por haber gobernado a Venezuela entre 1959 y 1999, con base en el "Pacto de Punto Fijo"- hizo esfuerzos desesperados para evitar el triunfo de Chávez, candidato presidencial del Polo Patriótico, alianza político-social de aliento estratégico que fundamentalmente enarboló tres banderas: recuperación ética de la nación , arruinada y envilecida por los altos grados de corrupción política, sindical, empresarial y administrativa; aplicación de un programa de gobierno alterno a la receta neoliberal de la globalización capitalista, para entrar en la ruta de la justicia social ; y un desarrollo independiente asociado a la integración de América Latina y el Caribe , como fórmula para aminorar el impacto demoledor del "capitalismo salvaje" (Juan Pablo II, dixit ). No pudieron: ni el imperialismo, ni sus representantes neocoloniales, ni sus agentes políticos tradicionales lograron detener la voluntad popular mayoritaria (57% de los votantes).

Ese rutilante triunfo popular fue incautado, desde el principio, por factores económicos y políticos asociados a la corrupción del puntofijismo que preñaron de traición y desafueros administrativos la gestión Chávez. Se sumaron una mezcla de los autoritarismos militar, izquierdista y derechista; y un grado de incompetencia en las funciones de Estado, encabezado por el propio presidente Hugo Chávez, quien en los últimos tres años, no sólo realizó nombramientos alocados de funcionarios incompetentes y pillos, sino que personalmente mostró ignorancia, incapacidad para el mando y hasta lances payasescos como disfrazarse de teniente coronel o dedicarse por cadenas de radio y televisión a contar, durante horas, su vida cotidiana, cantar y echar chistes malos que sólo sus adulantes le reían frente a las cámaras y micrófonos de medios de comunicación nacionales e internacionales, así como improperios, descalificaciones y hasta vulgaridades en contra de sus oponentes.

El resultado de esa gestión no ha podido ser peor, realmente un fraude a las expectativas populares y al compromiso revolucionario y democrático adquirido en 1998, por el Polo Patriótico -del cual fui cofundador, el 12 de julio de 1998- alianza desaparecida por la conducta autocrática del díscolo gobernante. Por ello, la revitalización de la derecha neoliberal en Venezuela, en permanente contacto con los más diversos factores civiles, militares, comerciales, políticos y gubernamentales de Estados Unidos. La historia es muy larga, pero resumible: el imperio asfixió y pudrió una nueva esperanza popular, revolucionaria y democrática de emancipación en Venezuela y América Latina y el Caribe. A fin de cuentas, los errores, insuficiencias y bochornosas corruptelas del gobierno de Chávez, le sirvieron la mesa. Ahora, el rumbo es incierto, y se trata de retomar las banderas traicionadas por Chávez y su gobierno corrupto, ineficiente y altanero.

El neoliberalismo y sus agentes neocoloniales han retomado fuerzas en Venezuela. El golpe del 11-A tiene ese nefasto aliento, con monitoreo del Departamento de Estado, el Pentágono y la Embajada de Estados Unidos en Caracas, cuyos funcionarios se han esmerado en negar participación directa en los acontecimientos. Todo se sabrá, tarde o temprano, como ya se saben muchos episodios secretos promovidos por la mano del imperio, que en América Latina y el Caribe exige y procura obediencia supina.

Un mes antes, el 12 de marzo de 2002, Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de USA, Otto J. Reich, conocido halcón de la política norteamericana que todavía no cuenta con la autorización del Senado estadounidense para ejercer establemente su cargo, dejó en claro el múltiple objetivo de la política exterior del imperio hacia América Latina y el Caribe, en una conferencia dictada para el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) en el Hotel Willard Inter-Continental, Washington, DC [*]:
"El Presidente y el Secretario me han dado el mandato y la responsabilidad de ir en pos, con audacia y creatividad, de las más altas prioridades de esta Administración en la región...esta administración cree que nuestro futuro y el de nuestros vecinos están unidos y que sólo mediante una participación sostenida y colaboradora podemos fortalecer juntos la libertad, crear y difundir la prosperidad y asegurar que cada ciudadano de las Américas tenga una oportunidad de vivir en paz y seguridad... La estabilidad democrática, política y económica de nuestra región reduce la escala de la migración ilegal, el narcotráfico, el terrorismo y las perturbaciones económicas, y nos permite concentrar esfuerzos y recursos más grandes para explotar las oportunidades positivas, tanto cerca como lejos de nosotros. Tambiénpromueve la expansión del comercio y de la inversión. Ya le vendemos más a América Latina y al Caribe que a la Unión Europea. Nuestro comercio dentro del NAFTA es mayor que el que mantenemos con la UE y Japón juntos. Le vendemos más al MERCOSUR que a China. América Latina y el Caribe son nuestro mercado de exportaciones de más rápido crecimiento... Es una región en la cual muchos ciudadanos y algunos líderes comienzan a poner en duda la sabiduría de las reformas políticas y económicas en las cuales se han embarcado durante los últimos 10 a 15 años. Sin embargo a un nivel más fundamental, es una región que experimenta las consecuencias del mal ejercicio del gobierno y de las reformas incompletas... Tras una década de reformas, el Hemisferio se ha integrado cada vez más a la economía mundial. La necesidad de comerciar y atraer inversión y capital extranjeros ayuda a disuadir a aquellos que se sienten tentados de seguir políticas antiliberales... Nuestro reto es trabajar con los líderes latinoamericanos y sus ciudadanos para mejorar la calidad de su democracia y la capacidad de los mercados libres de cumplir con la promesa de las reformas... (En su viaje a México, Perú y El Salvador, el Presidente Bush insistiría) en el imperativo de las estrategias creativas y orientadas por el mercadopara promover y sostener el desarrollo y la prosperidad económicos... el comercio y el desarrollo, la democracia y la seguridad... la libertad política y económica en la región... Pero también... la seguridad, el anti-terrorismo, la lucha antinarcóticos y los crecientes desafíos que enfrentan Colombia y sus vecinos... El presidente Bush (viajó) en busca de un Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y América Central... Nuestra política se basa en loscuatro pilares de la democracia, el desarrollo, la integridad gubernamental y la seguridad.La libertad subraya y fomenta esos pilares, todos los cuales están entrelazados y se refuerzan mutuamente. La libertad (política, económica y comercial) es la hebra que atraviesa todo el tejido de nuestra política hemisférica. La democracia representativa y los mercados libres son los caminos adecuados. Gobernar bien, poner fin a la corrupción y aplicar de lleno las reformas necesarias son los puestos de control a lo largo del camino.La educación es la sólida piedra angular, a largo plazo. La seguridad es el techo bajo el cual cualquier otra cosa se hace posible. Llegamos a la libertad a través de la democracia; a la prosperidad a través del comercio; y a la seguridad a través de un esfuerzo concertado, de múltiples capas, para combatir los flagelos del terrorismo, el narcotráfico, la criminalidad y la ilegalidad y otras amenazas transnacionales... Estados Unidos necesita destacar y promover políticas que son cruciales para el éxito de la reforma, tales como la inversión en educación primaria, la salud, los servicios sanitarios básicos y la infraestructura productiva; reducir la corrupción; fortalecer el imperio del derecho; y desarrollar regímenes modernos de impuestos, pensiones y regulatorios, así como leyes laborales y sobre derechos de propiedad... En Colombia, el gobierno elegido democráticamente encara una amenaza a su supervivencia. Tres organizaciones terroristas bien armadas, financiadas independientemente, extremadamente violentas, están desportillando los cimientos del estado. Tenemos una obligación solemne de ayudar a... Colombia... para proteger y defender su democracia... La seguridad es una precondición que hace posible cada objetivo subsidiario que compartimos: terminar con la producción y tráfico armado de narcóticos ilícitos; fortalecer el imperio de la ley, el respeto por los derechos humanos, y la capacidad del gobierno de ejercer su autoridad legítima; reducir la corrupción, la degradación ambiental, la ilegalidad y la criminalidad; y desarrollar aún más la economía... Argentina: un íntimo amigo y aliado, experimenta una crisis económica y financiera. El trastorno social es penoso y difícil. Y el riesgo de contagio político y económico, si bien ha disminuido en los meses recientes, no está totalmente bajo control. Estados Unidos está preparado para ayudar a Argentina, a través de las instituciones financieras internacionales, facilitando la aplicación de un sólido plan de recuperación económica... continuaremos colaborando con nuestros amigos argentinos en una amplia gama de cuestiones de interés mutuo que incluyen la situación en Colombia, el terrorismo y otras preocupaciones de seguridad, las operaciones de mantenimiento de la paz, el libre comercio, la democracia y otra gran variedad de temas... Cuba: ustedes sabían que yo no podía pronunciar un discurso sobre América Latina sin hablar de Cuba... es un caso especial. Es el único gobierno no democrático del Hemisferio. Lo gobierna un régimen que convierte la libertad en una farsa; que le impone la tiranía a su pueblo; que pone en prisión a sus propios ciudadanos por el "delito" de pensar independientemente . Cuba no está exenta de nuestro compromiso fundamental con la libertad... El presidente Bush y el secretario Powell tienen una visión positiva del futuro de Cuba... Hemos contraído un compromiso moral, político y legal -y lo cumpliremos- de promover en Cuba una transición rápida y pacífica hacia la democracia. Usaremos vigorosamente las herramientas a nuestra disposición, inclusive la ayuda al creciente movimiento dentro de Cuba en pro de la libertad, para crear los cimientos de su futura libertad..." (Subrayados MIMP)
Aunque no la haya mencionado ni una sola vez, Venezuela no es una excepción, en cuanto a la presencia imperialista del gobierno de Estados Unidos de América, sus instituciones oficiales, paraoficiales y militares; así como la de sus poderosas empresas transnacionales, como ocurrió en el caso de Chile, en 1973, cuando el derrocamiento del presidente Salvador Allende, comandado tras bastidores por la ITT, fue precedido por una orden de Henry Kissinger: "hay que hacer rechinar la economía chilena" [**]. Lo expresado por Otto Reich, es lo más actual y resumido de la política imperial que gravita sobre América Latina y el Caribe, en términos diáfanos con significados, connotaciones y denotaciones, totalmente distintos para Estados Unidos de América, de un lado, y nuestros países de América Latina y el Caribe, en otro. Desde esta cuna del Libertador Simón Bolívar, podríamos decir, sin exageración alguna que "hay silencios que matan", o pretenden matar: 

El gobierno de George W. Bush le cobra al venezolano de Hugo Chávez su amistad con el gobierno de Cuba, que preside Fidel Castro, país con el cual se han incrementado sustancialmente los intercambios; sus observaciones contra el ALCA, por no reparar en los desbalances económicos, sociales, culturales y tecnológicos entre nuestros países; su política petrolera -que es realmente nacional venezolana y no particular de un gobierno- de defensa de "precios justos" para el petróleo que producimos y produciremos confiablemente tanto para USA como para otros importantes consumidores de energía, la cual comienza en el fortalecimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); y su torpe confrontación con tradicionales sectores del poder económico, político-ideológico (en ello, lo militar) y comunicacional afectos a la política norteamericana. Esa injerencia la rechazamos, pues es a los venezolanos a quienes nos corresponde decidir el rumbo más conveniente para la nación, que no es precisamente el que impone la globalización capitalista. Chávez desperdició una oportunidad histórica de redención social, política, cultural y económica para un desarrollo armónico del pueblo venezolano. Ha fracasado históricamente, y es lamentable, pero eso no autoriza a ninguna potencia para condicionar los destinos de un país soberano, que no está en venta ni podrá ser puesto en venta, como ha ocurrido en otras latitudes. El "Bravo Pueblo"[***] de Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Antonio José de Sucre está forjado históricamente, con sangre propia, para la libertad, la independencia, la justicia social y la solidaridad, aunque el imperio haya avanzado en su pretensión de dominación cultural (ideológica, política, comunicacional, etc.), económica y militar. No volveremos a ser colonia, nunca jamás. Tampoco entraremos irremediablemente al status de neocolonia, como aspira la política imperialista de dominación y sometimiento global. 

De manera que este prefacio queda así, demostrando que " Todo está en discusión", como estoy llamando mi próximo libro sobre la política interior de Venezuela y el contexto ideológico mundial, especialmente el latinocaribeño en relación con USA. Nos corresponde a los revolucionarios venezolanos, junto a los luchadores por la emancipación en América Latina y el Caribe, retomar el camino de solidaridad, honestidad y valentía que nos legaron nuestros libertadores. 

Aspiro, modestamente -con La Otra Cara del Imperio -, estimular los debates y aportar algunas herramientas para armar espíritus libertarios y por ello antiimperialistas, la forma bolivariana auténtica de enfrentar la globalización capitalista, el colonialismo de hoy. 

Finalmente, quiero resaltar que los tres trabajos que en forma de capítulos forman este libro, fueron pensados y realizados inicialmente como monografías para las cátedras de Teoría Política II Economía Política Internacional Política Exterior de Estados Unidos, conducidas, respectivamente, por los destacados profesores e investigadores universitarios Daniel Hernández, Servando Alvarez y Makram Haluani, en el Postgrado en Ciencia Política que curso en la Universidad Simón Bolívar , de Caracas. Esta referencia también sirve para liberar de compromiso alguno a las personas e instituciones mencionadas, en cuanto al contenido final de La Otra Cara del Imperio , no sólo porque los textos originales fueron modificados complementariamente por mí, sino porque su autoría es plena y conscientemente mía, por lo que asumo intelectual y políticamente las indagaciones, planteamientos y propuestas contenidos en estas páginas que bien sabrá juzgar cada lector.


MANUELISIDRO MOLINA PEÑALOZA

Caracas, mayo de 2002


* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela 
* Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela 
* Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar 
* Columnista del semanario LA RAZÓN 
* Realizador de entrevistas especiales para el diario ÚLTIMAS NOTICIAS 
* Asesor en análisis de entorno político y social.






LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA COMO MECANISMO

DE DOMINACIÓN Y EXCLUSIÓN SOCIAL


El concepto "globalización", a secas, pretende esconder la naturaleza de explotación social y dominación neocolonial que lleva implícita y que la constituye inextricablemente.Su vulgarización como hecho ineluctable no es otra cosa que la expresión de la dominación sociocultural de los principales centros capitalistas del mundo, dedicados a justificar teórica, política, económica, tecnológica y culturalmente esta terrible fase imperialista de dominación capitalista sobre los pueblos de todo el planeta, cada día más pobres, escandalosamente pobres, mientras ínfimas minorías concentran la mayor parte, escandalosa parte, de la riqueza producida por los seres humanos.Siguiendo al investigador, sociólogo y filósofo brasilero Octavio Ianni (1), podemos toparnos con diversas denominaciones y explicaciones justificatorias de la globalización capitalista. Globalización, neoliberalismo, capitalismo, imperialismo pueden tener sinonimias en términos tan disímiles como la "Aldea Global" de Marshall Mc Luhan, "El Fin de la Historia" de Francis Fukuyama (2), o el mítico "Libre Mercado". Ianni las llama "Metáforas de la Globalización" (1/3), discurso engañoso y encubridor de los grandes desequilibrios sociales, económicos, militares, ecológicos y culturales que ha sembrado esta última etapa del dominio capitalista sobre el planeta.En este breve ensayo, aspiramos describir el fenómeno, desnudar en forma sucinta sus reales dimensiones y sugerir tendencias alternativas para la justicia social y la soberanía de las naciones sometidas al rígido marco neocolonial de dominación vigente. 
El fenómeno de la Globalización
Una idea central del actual desarrollo del capitalismo mundial, es que su empuje es indetenible porque sus fundamentos se corresponden con la naturaleza humana, vista desde el rancio contractualismo de Thomas Hobbes en su Leviatán (3). Así las cosas, no hay más remedio que morigerar los desencadenantes perversos de la "globalización", escondiendo incluso el hecho destacado e irrebatible de su perfil socioeconómico involutivo que llega a estadios de neoesclavitud, como el descarado mecanismo de explotación inmisericorde de los seres humanos conocido como "maquila", que tuvo su esplendor en diversos países asiáticos en la década pasada y ha cogido cuerpo en países de América Latina y el Caribe como México, Nicaragua, Honduras y El Salvador, donde la influencia neocolonial estadounidense se manifiesta abiertamente.
"La globalización está presente en la realidad y en el pensamiento, desafiando a muchos en todo el mundo. A pesar de las vivencias y opiniones de unos y otros, la mayoría reconoce que esta problemática está presente en la forma mediante la que se diseña el nuevo mapa del mundo, en la realidad y en lo imaginario", sostiene Ianni (1/1), quien advierte, con sobrada razón, que "son diversas y antiguas las instituciones e indicaciones más o menos notables de globalización..." Y lo explica:

"Desde que el capitalismo se desarrolló en Europa, siempre presentó connotaciones internacionales, multinacionales, transnacionales, mundiales, desarrolladas en el interior de la acumulación originaria, del mercantilismo, el colonialismo, el imperialismo, la dependencia, la interdependencia." (1/3)
La anterior secuencia habla por sí sola. Revela el curso histórico de un proceso de explotación y acumulación, a lo interno en cada país o región; y de dominación y expoliación de países o naciones, en el plano internacional. Desnuda la real esencia de la globalización capitalista, cuya naturaleza imperialista nadie puede negar consistentemente, pero ha sido encubierta por el sesgo de la mayoría de los medios de comunicación social, bien en manos de capitalistas neocoloniales servidores de los centros de poder mundial, bien en manos de poderosos grupos transnacionales acoplados a los intereses neoimperialistas que buscan denodadamente la recolonización cultural de nuestros pueblos.

Concentración de capitales, concentración de conocimientos, concentración de tecnologías, concentración de medios militares, concentración de medios de comunicación social, concentración y dominio de los flujos financieros, son características de la contemporaneidad con su sombra de pobreza y exclusión social, depredación ambiental y sometimiento de los pueblos pequeños, débiles o en proceso de desarrollo a condiciones desiguales de intercambio que inevitablemente benefician a los países y corporaciones concentradoras de todo lo indicado arriba, y más.

La periodista y escritora española Pepa Roma (4) recogió una significativa expresión de Danielle Mitterrand, que permite dibujar la dimensión de los retos que ha impuesto la voraz dinámica de la globalización:
"No sólo en Chiapas o en el Tercer Mundo, en los mismos Estados Unidos hay grupos muy activos que trabajan contra una nueva forma de dominio que ejercen las multinacionales. La resistencia a este nuevo tipo de capitalismo se está articulando en una red de la que las mujeres y los jóvenes son los principales protagonistas." (4/19)

Rostro estadounidense con aliento militar
 En el caso de América Latina y el Caribe (ALC), el rostro de la globalización es fundamentalmente estadounidense, aunque interactúan potencias capitalistas europeas y asiáticas que, a su vez, tienen que lidiar con la enorme presión expansionista de Estados Unidos de América (USA, EUA o EE.UU.).

Conocido el predominio militar norteamericano a nivel mundial, en ALC su empuje bélico es tremendo. El investigador James Petras describe la situación:
"La construcción de un imperio, en particular un imperio capitalista a principios del siglo XXI, requiere de una elaborada arquitectura militar para poder expandir, proteger y consolidar los grandes intereses económicos, esenciales para los imperios modernos."
Después de haber salido de la Zona del Canal de Panamá, el Pentágono ubicó su Comando Sur (USSOUTHCOM) en Miami, con ramificaciones en Puerto Rico y un despliegue militar estable en ALC, mayor que el anterior, con el argumento de la lucha contra el narcotráfico, primero, y contra el terrorismo, después de los demenciales ataques contra el corazón de Nueva York y el Pentágono, el 11 de Septiembre de 2001. Hoy, Colombia es el epicentro se su accionar: unos 1000 asesores militares y civiles (en realidad expertos militares que fungen de mercenarios), entrenamiento de brigadas de reacción rápida aerotransportada, novísimos sistemas de armas y unos 1200 millones de dólares para su financiamiento. El Salvador, Ecuador, Perú, Aruba-Curazao y el propio territorio colombiano albergan actualmente bases militares norteamericanas, como nunca antes. Petras explica su percepción de este ángulo de la globalización en ALC:
"El expansionismo militar imperial se justifica en términos de lucha conjunta contra la actividad criminal internacional, que afecta adversamente tanto al centro imperial como a los países latinoamericanos involucrados. En la práctica, la amenaza real son las fuerzas militares nacionalistas y los sistemas políticos participativos que desafían la dominación de EE.UU. Los problemas de principio, como son definidos por los estrategas militares norteamericanos, tienen que ver con el control de las consecuencias sociales derivadas de las políticas neoliberales y la explotación económica de América Latina".
Por si fuera poco, producto de la abundante información que maneja críticamente, el docente universitario estadounidense llega a una conclusión lapidaria:
"El imperio militar norteamericano, dirigido por el USSOUTHCOM, ha construido y extendido múltiples organizaciones regionales, coordinadas por el Comando de EE.UU. de Miami y Puerto Rico. El imperio tiene control e influencia sobre el espacio aéreo, las aguas costeras, las rutas fluviales y terrestres -a través de los aeropuertos, instalaciones navales y bases militares. El imperio está construido y sostenido por el suministro de equipos militares, entrenamiento y servicios a los clientes latinoamericanos y caribeños. El USSOTHCOM ejecuta un gran número programas (178 en el año 2000), combinando operaciones y ejercicio de entrenamiento y de formación, equipos móviles de entrenamiento, intercambio de unidades y financiación y ventas militares. Sobre todo ha utilizado conscientemente y sistemáticamente el entrenamiento y las operaciones 'antidroga' para captar a los oficiales latinoamericanos e integrarlos al imperio. En la actualidad, el imperio militar norteamericano nos recuerda a los imperios coloniales: comandantes blancos del USSOUTHCOM y oficiales mestizos que dirigen a los soldados de piel oscura de las tropas de primera línea de combate." (5)
Después del desmembramiento de la URSS y sus dependientes aliados de la Europa Oriental, EUA, bajo la presidencia de George Bush, se afianzó como única superpotencia, en un escenario mundial nuevo llamado "unipolar", que estimuló a investigadores occidentales a proclamar el triunfo sobre el "comunismo" que le oponía resistencia a la definitiva ( ¿ e irreversible?) implantación del liberalismo capitalista en el planeta. El estadounidense de ascendencia japonesa, Francis Fukuyama argumentó "El fin de la Historia"en una muy difundida y polémica obra en la que llegó a afirmar:
"...la democracia liberal es la única aspiración política coherente que abarca las diferentes culturas y regiones del planeta. Además, los principios liberales en economía el <>- se han extendido y han conseguido producir niveles sin precedentes de prosperidad material, lo mismo en países industrialmente desarrollados que en países que al terminar la segunda guerra mundial formaban parte del Tercer Mundo. Una revolución liberal en economía ha precedido a veces y a veces ha seguido la marcha hacia la libertad política en todo el mundo" (2/14).
Alca: ¿Dominación definitiva?
 La globalización, con su fundamentación teórica, es un fenómeno explicable, comprensible y rebatible:
"La historia moderna y contemporánea puede ser vista como una historia de sistemas coloniales, sistemas imperialistas, geoeconomías y geopolíticas. Éste es el escenario de la formación y expansión de los mercados, de la industrialización, de la urbanización y de la occidentalización, que envuelven naciones y nacionalidades, culturas y civilizaciones. En cada época, algunas de las naciones más poderosas articulan colonias, protectorados o territorios de acuerdo con sus estrategias, geoeconomías y geopolíticas" .(1/13)

"Desde el principio, el capitalismo se revela como un modo de producción internacional -sostiene Ianni- . Luego se revela como un proceso de amplias proporciones, rebasando fronteras geográficas, históricas, culturales y sociales, influyendo feudos y ciudades, naciones y nacionalidades, culturas y civilizaciones. A lo largo de su historia, desde el siglo XVI, tuvo sus centros dinámicos y dominantes en Holanda, Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, Japón y otras naciones, pero en todos los casos siempre traspasó fronteras de todos los tipos. Más aún, siempre recubrió, dislocó, disolvió, recreó o inventó fronteras. En su marcha por la geografía y la historia, influyó decisivamente en el diseño de los mapas del mundo con los desarrollos de la acumulación originaria, el mercantilismo, el transnacionalismo y el globalismo. Aunque haya sido sucesiva y simultáneamente nacional, junto con su vocación colonialista e imperialista, el capitalismo se vuelve en el siglo XX un modo de producción no sólo internacional, sino propiamente global." (1/111)
Sin embargo, siempre ha habido reacciones contrarias a los poderes establecidos:
"Las guerras y revoluciones pueblan ampliamente esa historia y revelan articulaciones y tensiones que surgen y desbordan el juego de las fuerzas sociales 'internas' y 'externas', en las metrópolis, colonias, protectorados, territorios, emporios, enclaves y naciones dependientes". (1/13)
Importa aquí, con el profesor Lanni, resaltar lo inevitable de las confrontaciones sociales, políticas, económicas y culturales que recurrentemente se producen tanto en los escenarios nacionales como en el plano internacional, independientemente de los anhelos de dominación estable y perpetua por parte de los imperios. Ese sino descalabra el llamado "pensamiento único" que bien difundió Fukuyama para regocijo de las transnacionales, los gobiernos de las naciones que apuestan al reino de la globalización capitalista, y quienes les sirven desde las franjas de pensamiento neocolonial en los países dependientes.

Por ejemplo, el Área de Libre Comercio de las América (ALCA), como alternativa para los países de América Latina y el Caribe, es arma de doble filo, en perjuicio de éstos y a favor de Estados Unidos de América y sus emporios transnacionales, si predomina el esquema absoluto de libre comercio exigido por las potencias de la globalización capitalista. Es una especie de colofón de la "Dotrina Monroe" (1823), que debe y puede ser revertido.

Los mecanismos de dominación han variado. Las violentas invasiones se han alternado con ocupaciones tras períodos de coerción política, económica y militar. Los pueblos de América Latina y el Caribe llevan en su piel el largo historial del expansionismo imperialista estadounidense, lo que nos permite desechar falsas ilusiones:
"La política norteamericana hacia ALC sigue siendo de dominio y preservación de sus intereses de potencia imperialista, con un discurso supuestamente integrador y respetuoso de la soberanía de los países del subcontinente". (6)
Por ello, las opciones de integración regional, tales como Comunidad Andina de Naciones (CAN), Mercado Común del Sur (MERCOSUR), Mercado Común Centroamericano, Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), Asociación de Estados del Caribe (AEC) o el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) , entre otras, deben ser relanzadas y readaptadas para hacerlas eficientes a beneficio de los pueblos de ALC. Particularmente interesante es el esquema diseñado y aplicado -ciertamente con dificultades, pero exitosamente- por la Comunidad Europea, hoy Unión Europea, en vísperas de la unidad monetaria en once de sus quince países integrantes, a partir del 1ro. de enero de 2002.

En un plano más general, realmente planetario, la lucha antiglobalización ha cogido vuelo, desde abril de 2000, cuando ocurrió la sorprendente manifestación de Seattle: unas 50 mil personas procedentes de las diversas regiones del mundo, cercaron y arruinaron la reunión conjunta de la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las tres instancias multilaterales que velan por el desarrollo y el sostenimiento de la dominación global de las potencias capitalistas, encabezadas por Estados Unidos de América.

Pepa Roma recoge la estupefacción de varios exponentes del pensamiento único, imposibilitados para comprender por qué ocurren tan diversas manifestaciones de rechazo en todos los continentes. De Mike Moore, responsable de la Organización Mundial de Comercio, transcribió ésta expresión:
"No entiendo por qué protestan. Me pregunto qué tipo de mundo quieren, en el que los negocios no estén regidos por las empresas." (4/296)
Patético es el juicio que Roma le captó Michel Camdessus, recién salido de la jefatura del Fondo Monetario Internacional tras 13 años de gestión:
"Creo que estas manifestaciones sólo expresan el miedo a esta mundialización de la que todavía no se ven más que los riesgos. Se nota que la gente se pregunta si hay un piloto de la mundialización, si hay alguien que gobierne esta nave Tierra. Y aunque no digo que no haya que tenerla en cuenta, creo que hay algo más importante que la voz de la calle, y es la voz de los poderes legítimos..." (4/288)
La periodista española, con frescura e inteligencia, les da una explicación que sería infinita si recogiese las luchas cotidianas contra las injusticias de los pueblos de América Latina y el Caribe y del resto de los continentes, incluidos los excluidos de los países capitalistas más desarrollados y poderosos:
"El cambio fundamental después de Seattle no es tanto el reguero de manifestaciones programadas contra los organismos económicos internacionales... sino cómo se van pareciendo manifestaciones y luchas de naturaleza antes diferente. 'Devolver el poder a los ciudadanos', el grito que desplegaban los norteamericanos en Seattle, encuentra su correspondencia en 'devolver los diamantes al pueblo' en Sierra Leona, 'devolver las tierras al pueblo' en Brasil, o 'devolver al pueblo las riquezas que le ha quitado Suharto' en Indonesia." (4/312)
Esa lucha de los pueblos contra las injusticias sociales, la explotación de crecientes masas hambrientas -literalmente hablando- y la depredación ambiental en todo el planeta, les ha roto el "disco duro" de la dominación y no solamente ha echado por tierra peregrinas teorías como las de Fukuyama, sino que ha abierto sendas para el reencuentro de verdaderos luchadores y luchadoras por la vida, la armonía y la solidaridad. Las minorías beneficiarias y promotoras de la globalización capitalista y sus agentes neocoloniales en nuestros países, están incapacitados para comprender tal herejía, que los pueblos quieran decidir justiciera y amorosamente el rumbo de la Humanidad. Su proverbial actitud dominante y excluyente los ha intoxicado y les ha mermado su capacidad de respuesta. No entienden -ni entenderán- que los pueblos podamos asumir el control de las decisiones democráticas, para el bien común. El egoísmo y su correspondiente menosprecio hacia los demás, los ha cegado y los ha inhabilitado para encontrar salidas distintas a la clásica ecuación dominador-dominado.

Aunque no puedan o quieran aceptarlo, en América Latina y el Caribe estamos viviendo una verdadera rebelión de los pobres (incluidas las clases medias depauperadas y angustiadas por la sobrevivencia), ante la presión sometedora de los dueños del dinero, del poder político que les sirve y de las armas que emplean para rociar plomo, gases, rolos y peinillas, cuando el "orden" hambreador lo reclama. Las decenas de muertos en Argentina, en diciembre de 2001, son una muestra lacerante de lo que afirmamos, como lo fueron los centenares de muertos y miles de heridos de la explosión social del 27 de Febrero de 1989, en Venezuela. El "orden" hambreador bien vale un genocidio, cada cierto tiempo, en cualquier parte del mundo y específicamente de América Latina y el Caribe. Desde México hasta Argentina corren vientos de dignidad, en medio del hambre y la exclusión social generada por la dinámica salvaje que caracteriza a la globalización capitalista en la periferia del Tercer Mundo. Eso es el neoliberalismo, tal su rostro verdadero, en cada obrero, en cada ama de casa, en cada campesino, en cada profesional lanzados a la marginalización, que en los términos doctos del lenguaje dominador llaman "economía informal", mientras ínfimas minorías nacionales y transnacionales acaparan riquezas infinitas.

Conclusiones
 La "globalización" que conocemos es capitalista, y sus principales ejecutores y beneficiarios son imperialista. Sus resultados en materia de exclusión social son concluyentes, según estimaciones y proyecciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo:

"En efecto, durante las décadas del ´80 y particularmente la del ´90, época de vigencia plena de la democracia neoliberal se presentó un acelerado proceso de erosión del bienestar social y explosiva extensión de la pobreza. Esto último puede confirmarse considerando la proporción o razón de participación del ingreso entre el 20% más rico y el 20% más pobre que pasó de 30 - 1 en 1960 a 32 - 1 en 1970, pero que de allí saltó a 45 - 1 en 1980, a 61 -1 en 1991, y a 78-1 en 1994, con una tendencia creciente de esta disparidad para el año 2000 que podría ubicar las cifras en 100-1. En general, todos los indicadores muestran una tendencia creciente de la desigualdades sociales durante la vigencia de la democracia neoliberal. Los Informes anuales del PNUD se han hecho clásicos en mostrar esta situación y se han convertido en verdaderos Informes sobre el 'estado del arte' de la miseria en el mundo". (7)
Las perspectivas del ALCA como esquema de dominación de la globalización capitalista, y las alternativas subregionales de ALC deben ser analizadas en profundidad, en los centros latinoamericanos y caribeños universitarios y de investigación social y estratégica, pues en los próximo cuatro años, hasta 2005, fecha propuesta para entrada en vigencia del Área de Libre Comercio de las Américas (8), bajo la égida de USA, la puja será entre la dominación globalizadora del capitalismo mundial y las posibilidades de desarrollo alternativo para la felicidad de los pueblos, hoy empobrecidos y en situaciones explosivas, como lo demuestran los cruentos acontecimientos en Argentina, muy similares a los ocurridos en Venezuela a partir del 27 de Febrero de 1989.

Las perspectivas de enfrentamiento exitoso a los desmanes de la globalización, son muy disímiles y precisamente por ello, auspiciosas. Ninguna en el corto plazo, independientemente de su intensidad focal, pero desde escenarios como el Foro Social Mundial que se reunirá nuevamente en Porto Alegre, Brasil, en enero de 2003, se podrá articular estrategias y acciones que reviertan la tendencia imperialista de la globalización capitalista.

En cada país latinocaribeño, debemos establecer mecanismos de comunicación, discusión, organización y acción frente a las pretensiones de la globalización capitalista, atacando la raíz de los problemas y a sus responsables, para llevar esperanza a los desesperanzados, luces a los ignorantes y fuerza a los débiles, hasta hacernos capaces de disputar seria y eficientemente el poder para revertir las tendencias explotadoras y excluyentes. Ese día, comenzará la otra Historia, la que Fukuyama decretó inexistente por imposible. Hoy, sabemos que un mundo mejor sí es posible, si luchamos con dignidad.
Referencias
1.- IANNI, Octavio. Teorías de la Globalización . Siglo XXI Editores. Cuarta edición. México, 1999.
2.- FUKUYAMA, Francis. El fin de la Historia y el último hombre. Editorial Planeta, 1992.
3.- HOBBES, Thomas. Leviatán . Fondo de Cultura Económica. México, 1992.
4.- ROMA BALAGUERÓ, Pepa. Jaque a la Globalización. Editorial Grijalbo Mondadori. Roma, 2001. 5.- PETRAS, James. Construcción del Imperio en América Latina: la estrategia militar de EE.UU. 
En www.eurosur.org/rebelion/petras/eeuuimp050501.htm . 2001.
6.- MOLINA, Manuel Isidro. El ALCA como alternativa para América Latina y el Caribe. Monografía.
Universidad Simón Bolívar, Caracas, 2001.
.- HERNÁNDEZ, Nelson. El Discurso Democrático Neoliberal o el Abstraccionismo Político como Cobertura del Poder Hegemónico. Monografía. Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la Universidad Central de Venezuela. Caracas, 2001.
8.- AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS. Antecedentes del Proceso del ALCA. 
En www.ftaa-alca.org/View_s.asp . 2001.
Notas
[*] El texto completo puede leerse en la página WEB de la Embajada de Estados Unidos en Colombia. 
[**] Documentos desclasificados de USA. Semanario Quinto Día, Caracas, noviembre de 2000. [***] "Gloria al Bravo Pueblo" es la canción popular venezolana de lucha por la libertad, la independencia y la justicia, que fue elevada a la condición de Himno Nacional. 


LA OTRA CARA DEL IMPERIO (II)
ALCA: DOMINACIÓN DEFINITIVA
DE ESTADOS UNIDOS
SOBRE LOS PUEBLOS

DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
http://manuelisidroxxi.blogspot.com/2013/07/la-otra-cara-del-imperio-ii.html

LA OTRA CARA DEL IMPERIO (III)
EMPLAZAMIENTO MILITAR CONTEMPORÁNEO 
DE ESTADOS UNIDOS 
EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

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