Aportes para una caracterización de la coyuntura venezolana
Santiago Arconada Rodríguez
1.- Las cuñas, o piezas de propaganda, lanzadas por el gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV, con ocasión de los 200 días de gobierno tras los sucesos históricos del 3 de enero de 2026, exhiben un conjunto de definiciones, por parte del que hemos llamado el Bloque de Poder, que vale la pena tener en cuenta para la elaboración política que, permanentemente, estamos obligados a hacer.
Empezando por la desaparición de la palabra “encargada” al lado de la palabra presidenta. La desaparición de toda noción sobre algo que pudiera parecerse a la provisionalidad propia de un gobierno que no ha sido electo por nadie, que está montado sobre la figura que se inventó el TSJ de la “ausencia forzada”, la cual no aparece en la Constitución, y hace que todo, no solo sea chimbo, sino que además lo parezca. Las cuñas nos hablan de algo nuevecito y sin pasado. Sin Maduro, preso en New York, ensombreciendo la gestión, como llaman las cuñas al gobierno: “gestión”. Ni una sola referencia a la invasión, la agresión y el bombardeo. Un gobierno nacido de algo que, a medida que pasa el tiempo, cada vez más se va pareciendo a un pacto, a un acuerdo previo, a un guión en el que cada actor recita su parlamento.
2.- En las cuñas se reivindica, como un tremendo logro, la presunta “neutralización” del Niño Guerrero, en los mismos términos y con el mismo video de la explosión del refugio del presunto Niño Guerrero que, en su momento, difundieran los efectivos del Comando Sur de los EE.UU, actuando conjuntamente con los cuerpos de seguridad del Estado venezolano. El gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV reivindica, con un orgullo digno de mejor causa, la abolición del Derecho a la Vida, que también asistía al Niño Guerrero, de acuerdo a la Constitución Bolivariana. El gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV se embarcan en la moral que enseña Pete Hegseth, el Secretario de Guerra del gobierno estadounidense, “neutralizando” lanchas en el Caribe y en el Pacífico, sin pararse ni en artículos, ni en Constituciones.
3.- Como toda cuña gubernamental, las piezas de propaganda mienten al mostrar un país de escuelas bonitas con muchos estudiantes felices, de hospitales equipados y operativos, y de respuestas inmediatas a la emergencia del terremoto. De los viajes a India y Turkiye. De los regresados por el plan Vuelta a la Patria. Del crecimiento de la economía. Del pleno abastecimiento…aunque no se pueda acceder a éste. Eso no se reclama porque no sería cuña publicitaria si no mintiera. Lo que se advierte es que la presidenta encargada parece no estar interesada en recordar que es encargada. Que no es titular. Las cuñas sobre los doscientos días de gestión las hace un gobierno, no una encargaduría. Ese dato sí está cargado de novedad. Ese dato sí define los ámbitos del enfrentamiento político que está en curso.
4.- El gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV cuenta con ideólogos como Francisco Ameliach, del selecto club del 4F, quien levanta las banderas del “pragmatismo chavista” para ponerle vaselina a la dura realidad del “se vale todo, hasta escupir a los ojitos de Chávez, para preservar el poder”. Pero la jugada no le sale. Elías Jaua, quien dentro del PSUV es tan histórico, o más, que el propio Ameliach, ya se desmarcó de la procesión gubernamental con su artículo “Deshechar las ilusiones” del 20 de julio, y revela que, al interior de lo que se podría llamar el chavismo, es lícita y necesaria la insurgencia contra el gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV, quienes hoy encarnan todos los valores contrarios a los valores por los que Hugo Chávez habría vivido.
El Bloque de Poder no solo no está intacto, sino que tiende a tener la apariencia de un paquete de galletas de soda en el bolsillo de un borracho.
5.- En este contexto se da el escenario de las presuntas negociaciones entre dos sectores sujetos a la voluntad del gobierno estadounidense.
El que llamaríamos el gobierno, representado por el diputado Jorge Rodríguez, está donde está por decisión y designación del gobierno estadounidense. Si Trump hubiese decidido lo contrario a lo que decidió hacer el 3 de enero de 2026, la encargada de la presidencia, Dra. Delcy Rodríguez, el presidente del poder Legislativo, Dr. Jorge Rodríguez, y el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Capitán (r) Diosdado Cabello, y el PSUV no estarían donde están. Que estén donde están, y tengan el poder que tienen, es una decisión del gobierno estadounidense con la que los anteriormente mencionados están de acuerdo.
La que llamaríamos la oposición, representada por mi compañera de partido, allá por los lejanísimos tiempos de La Causa R, en la construcción del gobierno Municipal de Aristóbulo Istúriz (QPD), en aquellos años convulsos de 1993 a 1996, la Dra. Dinorah Figuera, con quien comparto el orgullo de haber tenido que ver con la aprobación, por unanimidad (AD, Copei, MAS, y La Causa R), de la Cámara Municipal del Municipio Libertador, de la Ordenanza Municipal del Gobierno Parroquial, un logro ciudadano en el que pronto tendremos que abrevar para reconstruir este país del doble terremoto: el del desfalco que nos hicieron los gobiernos del PSUV y ESA oposición, y el de San Juan. Ella, la Dra. Dinorah Figuera, no manifiesta empacho alguno en invocar a Marco Rubio, Secretario de Estado del gobierno estadounidense, como su carta de presentación.
Y, encima, hay que ser optimistas. De una negociación controlada por el gobierno estadounidense ¿puede salir la transición a algo bueno para Venezuela? ¿Será más bien que hay una imposición del Departamento de Estado que tiene que aparecer como el resultado de una presunta negociación? Ya todo es marketing político sobre la conveniencia, para el actual gobierno estadounidense, severamente amenazado por las elecciones parlamentarias de medio término a celebrarse en dos meses y medio, con el Medio Oriente echando chispas, y la inflación interna desatada por el alza de los precios del combustible, de tener a Venezuela “tranquila y en paz”, como dicen todas las cuñas de los 200 días de “gestión” de la Encargada de la presidencia, Dra. Delcy Rodríguez.
6.- En la coyuntura destaca la intervención de mi muy querida y respetada amiga, la Dra. Blanca Rosa Mármol viuda de León, Magistrada emérita del TSJ, ciudadana ejemplar. No comparto para nada la conducta de ir a la Embajada de los EE.UU. para decirles a ellos que aquí no hay gobierno, cuando el único que hay es el que ellos, el gobierno de los EE.UU. consintieron, designaron, soportaron y soportan a punta de piropos interdiarios sobre el “fantastic job” de la Encargada de la presidencia; y mucho menos lo que dice sobre volver al voto manual. Pero reivindico y respaldo su criterio de que hoy en Venezuela el asunto es de ciudadanía.
Algún liderazgo está ocupado en el diálogo que Trump mandó hacer; y otro liderazgo manifiesta el descontento porque no lo convocaron. Insisto en mi acuerdo con la Dra. Mármol en ese punto. El cambio en Venezuela tiene que ver mucho más con una ciudadanía empoderada y consciente de sus derechos, que con cualquier liderazgo, sea el que sea y sin entrar en adjetivaciones.
Las cosas pasarán porque las ciudadanas y ciudadanos, “investidos o no de autoridad”, asumamos nuestra responsabilidad con la recuperación de la soberanía popular, secuestrada el 28 de julio de 2024 mediante un descomunal fraude electoral, y la recuperación de la Independencia como República y la Soberanía como Nación, perdidas por acción del ejército estadounidense la madrugada del 3 de enero de 2026, sometiéndonos a la humillante condición de protectorado.
En ese llamado a la perentoria necesidad de la participación ciudadana, la acompaño activamente. No vacilaría en proponer que encabezara, junto a los doctores Juan Carlos Apitz (UCV) y Perkins Rocha (UCAB), la terna de juristas que podrían redactar el encabezado de la planilla para recoger firmas de apoyo al Referendo Consultivo sobre la pertinencia de la Relegitimación de todos los poderes, hilvanando los artículos 5, 70, 71, 333 y 350 de la Constitución en forma concisa y contundente. Pero de eso quiero hablar al final.
7.- Al gobierno de la Encargada de la presidencia, Dra. Delcy Rodríguez y el PSUV, no solo la apoyan los “like” permanentes que le manifiesta el presidente estadounidense. También la apoya el hecho de que la FANB sigue dispuesta a reprimir, con saña criminal, cualquier manifestación de protesta popular, como por ejemplo, la de los jubilados petroleros intentando llegar a Caracas.
¿Cómo procesan en la FANB ese lugar común nacional de acuerdo al cual, el 3 de enero de 2026, y la pérdida de la Independencia y Soberanía nacionales ocurrida ese día, es la consecuencia histórica del 28 de julio de 2024, y la pérdida de la Soberanía Popular, secuestrada por un descomunal fraude electoral del que el Plan República, y por ende la FANB, es corresponsable?
8.- El pasado 3 de agosto se realizó un acto de protesta en contra del proceso de neocolonización del que estamos siendo objeto por parte del gobierno estadounidense. Fue en la plaza El Venezolano y congregó a varias decenas de asistentes. Sabíamos que no seríamos decenas de miles, que el antimperialismo está de capa caída. Quizá por eso, los que fuimos juzgamos tan importante haber ido a ser lo que hemos sido, haber ido a reivindicar nuestra historia en tiempos de oscurana, como quien prende una vela en vez de maldecir la oscuridad.
En mi intervención ante el acto, aproveché para enfrentar el chantaje según el cual, como hubo un terremoto, no puede haber oposición política al gobierno, y en ese sentido quiero insistir en la idea de que, para poder enfrentar las consecuencias del terremoto, es necesario enfrentar a este gobierno que, en lo relativo a la recuperación del desfalco, ni lava, ni presta la batea. En el marco de un desfalco que los más timoratos estiman en medio millón de millones de dólares, los 21.000 millones de dólares del caso de corrupción PDVSA-Crypto parecieran un sencillito, pero no es así. El Banco Mundial ha evaluado las pérdidas del terremoto del 24 de junio pasado en 19.000 millones de dólares. O sea, que no es un sencillito. Es más que los 5.000 millones del FMI, es más que el oro depositado en el Banco de Inglaterra. Pero, además, lo que hace a este caso algo muy particular es que el denunciante de esa trama de corrupción PDVSA-Crypto, allá por marzo de 2023, era el entonces sí, presidente Maduro, cuando dio inicio a la Operación “Caiga quien caiga”, personalmente dirigida por él. Ninguno de los tres presuntamente privados de libertad en este caso, se autonombró en su cargo. A los tres los designó y juramentó el entonces presidente Maduro, quien alguna culpa debía tener por poner tanto zamuro a cuidar carne, tanto chivo a cuidar jardín.
No es posible que se le pregunte a Google sobre este caso, y que aparezca en Wikipedia todo, explicado con detalles escalofriantes y, al mismo tiempo, que no haya instancia del gobierno que responda sobre el estado del juicio que, presuntamente, se le sigue a Joselit Ramírez, ex Superintendente Nacional de Cryptoactivos, Coronel Antonio Pérez Suárez, ex vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA, y Tareck El Aissami, ex ministro de Energía y Petróleo y ex vicepresidente para el Área Económica. Esas tres personas tienen responsabilidad en la desaparición de 21.000 millones de dólares, propiedad del pueblo venezolano. Paradójicamente, nadie en el gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV menciona el asunto. Como si ese dinero no se necesitara para lo más esencial, como si se pudiera perder en el cyberespacio, cómo si fuese un asunto “del gobierno anterior”. En la última aparición pública de Tareck El Aissami, éste alcanzó a declarar, casi a gritos que, si este era el robo más grande de la historia republicana, tenía que tener la más grande cobertura de prensa. ¿Está pidiendo cámaras y micrófonos el ex zar de la economía? ¿Qué quisiera decir o denunciar el, presuntamente privado de libertad, ex vicepresidente para el Área Económica? ¿Por qué este juicio es secreto para el pueblo venezolano, siendo que es el primer interesado en la recuperación de lo robado? ¿A quiénes se quiere proteger con el silencio? ¿Qué han dicho los acusados en su descargo? Atrapados en flagrancia, ¿por qué pasan tres años sin que digan dónde están los 21.000 millones de dólares?
9.- Desde que publiqué la propuesta del Referendo Consultivo sobre la pertinencia de la Relegitimación de todos los poderes, el pasado 29 de mayo, hasta el presente, han transcurrido casi tres meses. Alguna gente amiga, con la que he debatido la propuesta, me hizo consideraciones a las que quiero referirme, como quien se plantea profundizar una discusión abierta. Me alentó saber que algunas, pocas, habían llegado a la conclusión de la pertinencia del Referendo Consultivo sobre la Relegitimación de todos los poderes, por su propio análisis. Siempre es reconfortante saber que uno no es el único.
La propuesta se sigue concibiendo como un lugar de encuentro de quienes optamos por no someternos al protectorado. De quienes SI queremos, y exigimos, elecciones generales; pero no unas elecciones generales sacadas de un sombrero de mago, que contribuyan a destruir, a erosionar aún más a la CRBV, sino, por el contrario, unas elecciones generales que signifiquen el retorno de la vigencia de la CRBV, la reconstrucción de la institucionalidad perdida.
También de quienes queremos revirar, pacíficamente, la pretensión de que nos fuercen, con la ausencia forzada, a cuatro años más de “gestión”.
De quienes creemos que se trata de hacer cosas ciudadanas, como recoger firmas, a pesar de la historia que tiene la recolección de firmas en Venezuela, pero decir, de alguna manera que nos enfrentamos, que no nos la calamos. De quienes, en definitiva, creemos que lo peor sería quedarse, de brazos cruzados, esperando a las elecciones para las que nos den permiso, cuando ellos, en el Departamento de Estado, lo consideren conveniente.
Pero además debo decir, respetuosamente, que apartando algún que otro sarcasmo sobre la sola idea de recoger firmas, por razones que yo entiendo perfectamente, no sé de alguna propuesta sobre una fórmula ciudadana, democrática, electoral, pacífica y constitucional, distinta para salir de esta mierda.
20 de agosto de 2026