CARACAS, (IPS).- Ahora, Washington trata a Venezuela “como una entidad tutelada, un protectorado extractivista, que sirve para sacar materias primas, rápido y barato, y para tener un suministro directo, sumamente controlado y confiable, más allá de los países del Medio Oriente que son independientes”, dijo a IPS el *economista Manuel Sutherland*. Una vez que atacó Venezuela el 3 de enero y capturó al presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos tomó el crudo allí almacenado y lo vendió en el mercado internacional, iniciando así el nuevo *tutelaje económico* sobre el país sudamericano.
Estados Unidos logró, con una operación militar relámpago, convertir en un protectorado petrolero de facto a Venezuela, país que en el siglo XX promovió la alianza de los países del Sur productores de petróleo frente a las trasnacionales del Norte, y cuyo Estado manejaba con autonomía su industria de hidrocarburos.
Estados Unidos “controla a quien se le vende el petróleo venezolano y a quien no, fija plazos y cuotas: tiene una herramienta de presión que le da poder y dominio regional”, apuntó el Dr. Sutherland, Coordinador del doctorado en Estudios del desarrollo del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela. El dinero que produce el petróleo venezolano, que extraen la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y varias empresas extranjeras, no ingresa directamente a las arcas del país, pues primero va a una cuenta manejada por Estados Unidos.
Solo después de que Caracas le presenta presupuestos mensuales, la administración estadounidense entrega las sumas que considera adecuadas y decide. Ha subrayado que, en el papel, son cantidades de dólares mayores a las de antes de su intervención, pues antes Venezuela entregaba crudo a China para amortizar deudas con precios de venta muy bajos debido a las sanciones.
“Washington trata a Venezuela como una entidad tutelada, un protectorado extractivista, que sirve para sacar materias primas, rápido y barato, y para tener un suministro directo, sumamente controlado y confiable”: Manuel Sutherland.
Pero “no hay transparencia porque no hay la información debida, oportuna y suficiente. El gobierno de Estados Unidos no informa ni tampoco lo hace el de (la presidenta interinade Venezuela)”, dijo a IPS José Guerra, exdirector de la Escuela de Economía de la Universidad Central.
El BCV dijo que durante el primer trimestre de este año ingresaron por exportación petrolera 5491 millones de dólares (70 % de los ingresos por exportaciones), 19 % más que en el mismo período de 2025.
Por cierto, la cuenta que más angustia genera a los cerca de 29 millones de habitantes del país -de lo que tampoco hay cifras o proyecciones oficiales fiables-, es la de la inflación, oficialmente solo 6,3 % el pasado mayo, pero que anualizada alcanza a 547 %, la más alta del mundo.
El presidente estadounidense Donald Trump, luego del tres de enero, informó que: “Gobernaremos el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata». En los días, semanas y meses siguientes Estados Unidos ha mostrado cómo asumió el control y gobierno de Venezuela, comenzando con el respaldo claro a que Rodríguez, la vicepresidenta designada por Maduro, asumiese la jefatura del Estado, y cómo las petroleras estadounidenses han comenzado a beneficiarse.
Rodríguez ocupa el cargo por *tiempo indefinido* después de que el Tribunal Supremo de Justicia -en Venezuela todos los poderes están en manos del oficialismo- declaró la “ausencia forzosa” de Maduro, *una figura inexistente en la Constitución*, como lo explica el Dr. Sutherland, que solo contempla faltas temporales del gobernante por un lapso máximo de seis meses, que se cumplen hoy mismo, 3 de julio.
Si se declarase la falta absoluta de Maduro, deberían convocarse elecciones, en las que muy seguramente triunfaría la líder de la oposición María Corina Machado, Nobel de la Paz 2025, lo que claramente no quiere Trump, al menos por ahora, mientras muestra y maneja a Venezuela como trofeo de guerra.
Aunque hay interlocución entre Machado y la administración de Trump, el mandatario republicano constantemente elogia “el magnífico trabajo” que hace Rodríguez, para posibilitar la estabilidad y los negocios en beneficios de ambos países.
Su secretario de Estado, Marco Rubio, definió las tres fases -también sin límite temporal- para el cambio que se proponen en Venezuela: estabilización, tras el impacto del 3 de enero; recuperación de su economía, y transición a la democracia. Unas nuevas elecciones llegarían entrado 2027 o quizás en 2028.
*Cómo funciona el protectorado*
Distinta de la colonia, el protectorado es una figura del derecho internacional mediante la cual un país fuerte coloca bajo su protección a una nación más débil, encargándose de la defensa, relaciones exteriores y tareas de seguridad, y el país así protegido conserva sus autoridades y manejo de los asuntos estrictamente internos.
Protectorados del Reino Unido fueron entre los siglos XIX y XX Botsuana, Egipto, Esuatini y Lesoto en África, y monarquías petroleras del Medio Oriente: Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar. España manejó con esa figura parte de Marruecos entre 1912 y 1956.
Del lado estadounidense se estrenó con la toma de entre 50 y 100 millones de barriles (de 159 litros) de crudo, que saturaban los depósitos venezolanos, y fueron vendidos por las autoridades de Estados Unidos a su conveniencia.
Un ejemplo, entre muchos, fue cuando Rodríguez visitó Nueva Delhi este junio, en una reunión inusual en ese tipo de giras rindió información de primera mano al embajador estadounidense en esa capital, Sergio Gor, ahí: “Se muestra poder y dominio regional al decidir quién puede extraer los recursos, venderlos y comprarlos. Las compañías importadoras pagan el petróleo a precios de mercado, pero con un suministro más confiable”, en tanto Washington se dota de una herramienta diplomática y política importante, expresó Sutherland.
En marzo, Estados Unidos reabrió su embajada en Caracas. Visitaron Venezuela sus secretarios de Interior y Energía, Doug Burgum y Chris Wrigh; los generales Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, y Francis Donovan, jefe del Comando Sur, y el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe.
*La transparencia, en el olvido*
José Guerra lamenta que en la información acerca de cómo se maneja la economía venezolana “la opacidad es de los dos lados, de Washington y de Caracas. Debe haber un acuerdo, quizás existe, para la distribución del ingreso petrolero, pero no se conoce su contenido”.
Este año 2026, con la situación del mercado mundial afectado por la crisis en el Medio Oriente, y a los precios en que se cotiza el crudo, Venezuela puede ingresar unos 23 000 millones de dólares por ventas de petróleo, dijo Guerra. Recordó que el presupuesto del Estado, elaborado con base en la situación de 2025, prevé ingresos petroleros de 12 250 millones de dólares. Pueden quedar así unos 10 000 millones como ingresos extraordinarios en un terreno abonado por la opacidad.
Sostuvo que desde el punto de vista de la transparencia casi nada ha cambiado desde el 3 de enero, en tanto la inflación y la depreciación de la moneda, el bolívar, devoran el ingreso de los venezolanos.
El salario mínimo en Venezuela -y las pensiones que entrega el Estado- se mantiene en unos centavos de dólar al mes, en tanto los trabajadores públicos y privados reciben buena parte de su paga y los incrementos de ingreso en bonos sin incidencia en las prestaciones exigibles al término de la relación laboral.
Sutherland lamentó que en el conjunto de acuerdos y medidas pactadas por quienes manejan los hilos de la nueva situación “no se está tomando en cuenta a la clase obrera y las dificultades que tiene para recuperar su salario”. También dijo que: “Tampoco se toma en cuenta a los servicios públicos que, de aumentar la producción petrolera, pudieran resentirse, sobre todo la electricidad (indispensable para elevar la producción de hidrocarburos), mientras que hay un déficit muy importante, de entre 3000 y 4000 megavatios (Mwh)”, apuntó Sutherland.
Agregó que “en los cambios económico-financieros no hay mayor mejora”, como muestra que “la devaluación del tipo de cambio pasó de unos 300 bolívares por dólar en enero a 600 bolívares en junio”.
Para Sutherland, en suma, “Estados Unidos está apostando a recuperar la estructura extractivista básica venezolana y lo que está alrededor de ella”, pero la desatención a los aspectos sociales “puede crear mayores dificultades y penurias, lo que puede implicar problemas como que aumente la migración”.
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