Manuel Isidro Molina
La esencia de todo buen proyecto político es su compromiso social para un desarrollo armónico de la economía con las trabajadoras, trabajadores y sus familias en el centro de los beneficios generados por por el desenvolvimiento de la sociedad toda, en libertad y con responsabilidad ciudadana frente a las injusticias y la concentración de la riqueza en pocas manos.
Sin equidad y justicia social no hay buen gobierno ni tiene pertinencia ningún proyecto político: lo demás «es paja», para decirlo en lenguaje coloquial venezolano.
Quienes quieran seguir engañados y manipulados por traidores a la patria, corruptos vivarachos y agentes de la codiciosa explotación pluticrática nacional y extranjera, pueden continuar aplaudiendo el estadio colonial imperialista impuesto por Estados Unidos de América (EEUU) desde el «DÍA DE LA HUMILLACIÓN», el 3 de enero de 2026.
Pueden seguir comiéndose los cuentos de los dos bandos responsables que sufrimos en Venezuela. La verdad es que sobre el saqueo para el enriquecimiento ilícito y el abuso de poder con violación sistemática de derechos humanos, del gobierno de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello -que ya nos traía en desgracia-, entraron los gringos asesinos a bombardearnos y tomarse la Patria de Bolívar como botín petrolero y minero, con la súplica rastrera y el respaldo activo de María Corina Machado y su entorno de vendepatrias de la PUD («Plataforma Unitaria Democrática», recientemente reunida en Panamá con su pléyade de corruptos dizque 'opositores', también saqueadores del erario).
Esto -los reto- no lo podrán negar los cipayos coaligados que pugnan reptantes por besar las manos ensangrentadas del pedófilo Donald Trump y su banda de asesinos del Caribe, entre quienes destacan Pete Hegseht, secretario de «Crímenes de Guerra» (como lo llaman en EEUU), y Marco Rubio, secretario de Estado (canciller), supuesto 'Virrey en Venezuela'.
¿Y las trabajadoras y trabajadores activos, jubilados y pensionados? ¡Pelando! Pasando hambre, enfermedades sin medicinas ni hospitales, con sueldos míseros 'bonificados', que son la estafa del siglo en América Latina y el Caribe. ¡Somos la vergüenza de América y del mundo! ¿Y María Corina Machado y Delcy Rodríguez Gómez? Digan ustedes, vean bien, observen lo que dicen y sobre todo, lo que hacen capitaneando la entrega de Venezuela al gringo invasor, rapaz y asesino, bajo la 'tutela' colonial imperialista del mencionado delincuente internacional, convicto abusador sexual, difamador y estafador empresarial, además de corrupto activo desde la Casa Blanca junto con su esposa e hijos mayores, descarados traficantes de influencias.
¿Qué hace un trabajador venezolano con 17 centavos de dólar al mes? ¿Saben los bandidos cipayos coaligados (me refiero a los jefes de ambos bandos) qué es $0,005 al día por jornada de trabajo, como salario minimo? ¡No les importa! ¡Y a los gringos asesinos saqueadores, menos!
Esa es la realidad. ¿O no?
Es tiempo de reflexionar, pensar y comportarnos como patriotas defensores de la Independencia Nacional y de los Derechos del Pueblo Venezolano, mil veces traicionado.
El pacto secreto antilaboral de los cipayos coaligados para servir los intereses del imperio colonizador gringo, establece más hambre y miseria para el pueblo trabajador: ¡Pobreza y más pobreza! ¡Hambre, desnutrición, enfermedad y muertes prematuras en todos los grupos etarios, sean niños, niñas, jóvenes, adultos o adultos mayores.
Si se analiza bien, la verdad es que nos están matando lentamente, mientras el delincuente Trump y su banda de asesinos del Caribe se llevan nuestras riquezas y lanzan migajas a la banca privada y al gobierno, cada cierto tiempo.
Tenemos que reaccionar en defensa de nuestro derecho inalienable a una Vida Digna y a una Patria Soberana. La verdadera unidad nacional y el progreso con justicia social para todas y todos, está en nosotros; no en manos de los traidores cipayos coaligados; y mucho menos, en las manos ensangrentadas del pedófilo impune Donald Trump.
Venezuela es Patria de Libertadores; no, de cipayos, cobardes y vendepatrias.
Quienes persistan en pretender 'invisibilizar' estás duras verdades, son cómplices necesario en los hechos que condujeron a Venezuela, a la tragedia histórica que ambos bandos fraguaron y agravaron con esta desastrosa y humillante imposición colonial imperialista.
El pueblo venezolano siempre ha sabido derrotar el yugo colonialista y a los cipayos que les sirven sumisos y cobardones. Lo dice nuestra historia, con gloriosas páginas de lucha heróica de hombres y mujeres valientes e inteligentes, durante los siglos XIX, XX y XXI: 215 años de valentía y arrojó popular en defensa de la libertad, la independencia y la solidaridad, objetivos que se resumen en tener Patria Soberana y Justicia Social.
El pueblo venezolano no es cipayo ni cobarde. Ya lo comprenderán los gringos asesinos invasores y quienes les han servido miserablemente.







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