Insustituibles a nuestro lado, nos cubren de amor y solidaridad infinita, como solo ellas saben y pueden hacer, en la familia, la vecindad, el trabajo y las luchas por la felicidad colectiva y la justicia social.
Las quiero por valientes y hermosas, intensas y serenas, en la alegría y la tristeza. Son increiblemente humanas, constructoras de paz y forjadoras de triunfos cotidianos y trascendentes.
Así son, y así las amo y estimo, celebrando sus logros, agradecido por su cercanía protectora.
Vaya mi abrazo solidario a nuestras mujeres venezolanas y latinoamericanas, en cada casa, en barrios y urbanizaciones, en sus centros de trabajo, en la educación, la salud, la industria y la agricultura, en todas partes del mundo. Que este día sea de regocijo y agradecimiento, junto a todos sus seres queridos.
Manuel Isidro Molina
Ccs, 8 de marzo de 2026

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