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El régimen de opacidad impuesto por el PSUV en Venezuela, viene desde los primeros pasos de gobierno del ya olvidado (por algunos) «Movimiento V República» (MVR): así comenzó la loca búsqueda de la «hegemonía comunicacional» gramsciana, que terminó cerrando centenares de medios de comunicación, colonizando corruptamente otros, controlándolos bajo amenazas y estableciendo un sistema de censura y autocensura, tan gigantesco como inútil. Simplemente ampuloso y torpe, fue vadeado inteligentemente en el plano telemático, desde Internet hasta las redes sociales. No pudieron Hugo Chávez Frías ni Nicolás Maduro Moros, y tampoco podrá Delcy Rodríguez Gómez, en esta etapa colonial de la derrota robolucionaria fraguada por ellos a ritmo de corrupción, enriquecimiento ilícito, abuso de poder y petulancia pendenciera, para terminar arrastrándose cobardemente ante lo peor del decadente imperio estadounidense.
La tragedia histórica que sufrimos en Venezuela, fue impactada el 3 de enero de 2026 por el ataque bélico ordenado por los asesinos del Caribe: Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth, con el beneplácito de María Corina Machado y su entorno cipayo. Seguidamente, en cascada, la desgracia no paró: secuestrados Nicolás Maduro y Cilia Flores -sin muchos dolientes-, la amenaza imperialista de mayor uso de la fuerza neutralizó cualquier reacción de resistencia y arrodilló al régimen institucional represivo y corrupto establecido.
Comenzó así -sobre las ruinas robolucionarias-, la vergonzosa entrega de la soberanía nacional y el control imperialistas de nuestras riquezas nacionales, como nunca había ocurrido. Delcy Rodríguez y su entorno aceptaron la imposición de un régimen colonial abierto y descarnado, con un ridículo discursito de supuesta dignidad venezolanista. Escondieron el falso tono «revolucionario», «chavista» o «madurista», que vociferaban hasta las dos de la madrugada del 3 de enero pasado, cuando la fragua cipaya de los vendepatria se unió a la traición robolucionaria, a muy bajo costo para la CIA y los asesinos del Caribe.
El cipayismo coaligado que ha emergido de la sucia politiquería venezolana, reina en la incertidumbre provocada por la traición y la entrega. No faltan quienes se muestran 'orgullosos' de ser cipayos coaligados, incluyendo a los habilidosos de memoria cortísima y agallas gigantescas. Para ellos y ellas, 'invisibilizar' lo ocurrido es propósito común, muy mediocre y cobarde, pero común en el interés manifiesto de 'controlar el poder' o acceder a él con fines utilitarios a beneficio personal, grupal o corporativo, en condición de siervos del pedófilo, delincuente empresarial y masacrador Donald Trump y sus lugartenientes Marco Rubio y Pete Hegseth.
En fin, se pelean por mostrarse más serviles, unos más que los otros. Confieso que -próximo a cumplir 76 años de vida- nunca imaginé vivir esta hora de oprobio nacional. Tiempo de profundo dolor patrio y reflexión valiente, para empinarnos por encima de esta desgracia histórica.
El delincuente Trump está cayendo por su propio peso en Estados Unidos y en el mundo, debido a sus tropelías y fanfarronerías que solo le celebran (o callan) sus cipayos más abyectos. Terminará de caer por su derrota estratégica en la guerra de agresión contra Irán, y el creciente rechazo en la sociedad estadounidense, así como en los pueblos de América Latina y el Caribe, donde el fascismo neoliberal cipayo también será derrotado.
El triunfo de la selección venezolana en el Campeonato Mundial de Béisbol, fue agua fresca para nuestro vapuleado gentilicio. El admirable trabajo en equipo de los magníficos jovenes peloteros criollos, fue producto de años de talento, disciplina y sueños de grandeza deportiva, con decisivo apoyo de la Federación Venezolana de Béisbol y la gran fanaticada, por millones, que vibró con cada batazo, atrapada o ponche a los contrarios, partido tras partido. Mención especial merece el liderazgo de los valiosos entrenadores y coordinadores del equipo triunfador, junto con el personal técnico de apoyo, integralmente visto.
Ha sido una encomiable lección de éxito compartido, para nuestra prometedora juventud. Este triunfo gigante en el Campeonato Mundial de Béisbol 2026, augura mayores éxitos para Venezuela, que no ha sido ni será colonia del decadente imperialismo estadounidense.
Esta patria de Miranda, Bolívar y Sucre -y de tantos otros Libertadores, en mixtura de generaciones- aplaude a los campeones mundiales de béisbol, con amor, alta valoración y alegría infinita, por encima de parcialidades de cualquier naturaleza. Tanta fuerza ha tenido ese auténtico sentir patriótico, que opacó las absurdas pretensiones de manipulación y usufructo por parte de los dos bando fundidos hoy, como cipayos coaligados.
Celebramos con nuestros jóvenes triunfadores en el Campeonato Mundial de Béisbol. Su ejemplo y gallardía muestran el camino para lograr juntos un próximo futuro luminoso de esta patria de Libertadores, hoy magníficamente representados en su juventud valiente, tesorera e inteligente, que exige mejor vida, justicia social, respeto a los derechos democraticos constitucionales y libertad de pensamiento y creación, para la felicidad y el desarrollo armónico de Venezuela, con ética y eficaz compromiso.
Anoche brilló la autoestima nacional como en los mejores tiempos de la gloriosa historia de Venezuela.
La victoria de nuestro equipo es un augurio de los buenos tiempos que se avecinan, merecidos para un país que ha sufrido tanto, pero que sueña, trabaja, lucha y espera en paz, liberando sus energías en las emociones deportivas, como debe ser entre los pueblos del mundo.
Honor a nuestra juventud deportista que lo dio todo anoche para darle tan merecido regalo a nuestra patria.
¡Viva Venezuela, ahora y siempre!!!
Lenin Aquino EV🇻🇪
Dura renuncia del director del Centro de Contraterrotismo: increpa a Trump y su círculo de enajenados sionistas por la guerra de agresión contra Irán (VIDEO) / Caracol https://vm.tiktok.com/
El pueblo trabajador, junto a sus familias y vecinos, está reventado por la destrucción del salario y el robo del justo pago de prestaciones sociales, vacaciones; horas extras, días feriados y fines de semana trabajados; bonificaciones de fin de año y alícuotas de las cajas de ahorro y seguro social. Igual impacta negativamente la pensión universal del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), congelada en miserables 130 bolívares mensuales, atada al salario mínimo.
Todos esos beneficios son calculados sobre la base del salario integral percibido por el trabajador, siendo derechos progresivos acumulados durante los últimos 90 años, contados a partir de 1936, luego de la muerte del dictador, violador de derechos humanos y ladrón Juan Vicente Gómez.
Pero no es solo el incumplimiento de lo establecido en el artículo 91 de la Constitución. El Estado ha incumplido las convenciones colectivas y se ha negado a renovarlas, a pesar de las exigencias sindicales.
Complementariamente, para mayor injusticia, corre el pacto secreto del gobierno de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez y el PSUV con los empleadores privados nacionales y extranjeros, que impone la nefasta politica de 'bonificación del salario', que no es más que un robo al trabajador por sus efectos empobrecedores. La oferta ha sido: bono por salario, con el invento grotesco del 'ingreso integral' que apunta al desprestigio y menosprecio del «Salario» como concepto histórico y derecho conquistado, además de hecho constitucional y legal claramente estable ido en Venezuela.
Esta política pactada en secreto con la complicidad de los camaleones politiqueros y neoliberales, es un crimen social, especialmente en contra de los asalariados, jubilados y pensionados!
Caerán las máscaras ante las justas exigencias del pueblo trabajador: aumento salarial, conversión de los bonos en salario. Y estamos claros: no hay democracia sin justicia social ni soberanía popular sin independencia nacional.
Los trabajadores activos, jubilados y pensionados estamos ¡mosca! No tienen vida quienes traicionaron al pueblo y a la patria, pisoteando sus derechos irrenunciables. Seguirán cayendo caretas, mentiras y autoengaños.
La movilización nacional del jueves 12 de marzo realizada por los trabajadores exigiendo: sueldos salarios, pensiones, prestaciones sociales y derechos laborales fue todo un éxito!.
La unidad de las y los trabajadores garantizó el objetivo principal: mantener el pliego de reclamos y exigencia del derecho a sueldos, salarios y pensiones ajustados a lo que establece el artículo 91 la Constitución Bolivariana.
Las organizaciones de izquierda venezolana -proscritas inhabilitadas y judicializadas- estuvieron presentes en todas las fases de la convocatoria y de la movilización. La unidad clasista de las y los trabajador@s fue y es la garantía más importante para futuras victorias!!. AHORA VAMOS A LA JORNADA DEL 1er. DE MAYO!!
Desde el PPT-APR Venezuela... Rafael Uzcategui.*
La deuda social acumulada durante la última decada es de espanto y brinco, para decirlo en criollo. Sin exageración alguna, el empobrecimiento que sufrimos en Venezuela es brutal, violentados todos los derechos laborales constitucionales, y sometido el país a una insolita tenaza de represión y corrupción del gobierno/PSUV, por un lado; y asfixia económica internacional impuesta por el bloqueo criminal Trump/Guaidó/Machado.
En este mundo de opacidad impuesto por la gestión Maduro Moros, desde 2013, carecemos de cifras oficiales confiables. No sabemos cuántos compatriotas han emigrado, cuántos han nacido ni cuantos han fallecido. Por tanto, desconocemos la cifra real o aceptablemente estimada de cuántos seres humanos habitamos Venezuela. El último Censo Nacional de Población y Vivienda fue realizado en 2011, por lo que sus proyecciones resultan engañosas, dado el impacto migratorio hacia el exterior, la caída de la natalidad y el aumento de la mortalidad. Este solo trágico hecho, nos habla de deuda social no consolidada.
Tampoco contamos con estadísticas confiables de empleo, desempleo, subempleo y ocupaciones informales. Igual ocurre en Salud y Educación. No es posible así, evaluar metodológicamente ni proyectar políticas eficaces contra la pobreza y las injusticias sociales de todo tipo, que constriñen el desarrollo armónico de la nación, indudablemente sumida en un mar de precariedades, sufrimientos y angustias sin solución, si continuamos en la inercia de la sobrevivencia, el rebusque y las tracalerías.
La caída del Producto Interno Bruto (PIB) en el orden del 75% en los últimos 11 años, refleja el impacto del saqueo y la violencia interna, y el bloqueo impuesto por el delincuente Donald Trump, a partir de 2019, cuando el payaso ladrón Juan Guaidó se autojuramentó como dizque "presidente interino", desempeño que no existe en el marco constitucional, y menos ejerciendo simultáneamente la presidencia del Poder Legislativo.
Ese desastre fue terrible, altamente perjudicial para la patria, y del cual sus principales protagonistas -todos ladrones y ladronas saqueadores del erario y usufructuarios de grandes partidas de gobiernos extranjeros- no recuerdan nada, nadita. Efectivamente, se sienten limpios y limpias de polvo y paja. De 'cuentas' no quieren ni oír referencia alguna. Estos pillos y pillas andan "como caimán en boca de caño", para volver a pegarse de la teta del Estado con sus redes de testaferros, en nombre de la "libertad". Lo mismo que sus contrapartes, que no quieren soltarla, en nombre de 'su' robolución.
En medio de tal desastre, que devino en tragedia histórica, el pueblo recibió la peor parte: empobrecimiento acelerado, subsistencia precaria, subalimentación, enfermedad y muertes prematuras en todos los grupos etarios.
Trabajadoras y trabajadores de todos los estratos sociales -activos, jubilados y pensionados- soportamos el peor impacto de la caída de la economía saqueada y bloqueada, junto con la traición del gobierno de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez a los derechos laborales constitucionales: congelación de salarios desde el 15 de marzo de 2022, bonificación de los ingresos laborales, desconocimiento de los contratos colectivos y convenios con los funcionarios del Estado. Todo ello, en acuerdo secreto y no escrito con los sectores empresariales y empleadores privados nacionales y extranjeros. Acabaron con el salario y todas sus prestaciones derivadas: al congelar el salario mínimo nacional en 130 bolívares mensuales, a partir del 15 de marzo de 2022, no solo se incumplió con el articulo 91 de la Constitución sino que se impuso con los bonos y el invento ilegal e inconstitucional del «ingreso integral», el entierro del «Salario» y del «Salario Integral».
Gobiernos y empleadores privados conspiraron juntos para robar a los trabajadores activos, jubilados y pensionados, unos a favor de la 'robolución' y otros partidarios de la 'libre empresa', la 'democracia' y la 'libertá' (sic). Extinguieron las cajas de ahorro, se robaron el pago justo de horas extras, días feriados y fines de semana, bonos de vacaciones y fin de año, aportes al Seguro Social Obligatorio, primas por antigüedad, hijos y formación técnica y profesional, etc. Súmenle la inflación y la devaluación del bolívar, ¡imparables!
Esto ha sido un verdadero tsunami antilaboral, encabezado por el dizque «presidente obrero» y su vicepresidenta ejecutiva, responsable simultáneamente de las políticas energéticas y financieras, que hoy coordina con el pedófilo y masacrador del norte y sus fanáticos asesinos del Caribe.
Por todo esto y más, ha sido muy importante el éxito de las marchas laborales del pasado jueves 12 de marzo. Participamos en la de Caracas, desde la convocatoria por las diversas organizaciones sindicales y gremiales junto con movimientos politicos y sociales; y en el inicio mismo de la jornada desde la plaza Morelos hasta la plaza Bolívar, el Concejo Municipal de Caracas y la Asamblea Nacional, donde los representantes gremiales y sindicales presentaron sus justas exigencias.
El gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV, hizo el ridículo al pretender sabotear la manifestación capitalina: bloqueo de la avenida México con centenares de 'polinacionales' (realmente avergonzados por la tareíta que les encomendaron), barandas metálicas y una vacía tarima con costosísimos equipos de sonido a volumen escandaloso (por supuesto, pagados con dinero saqueado al erario). Fue inútil: la dirigencia de la marcha vadeó la provocación y así fuimos recorriendo calles y avenidas hasta cumplir la meta trazada por las organizaciones convocantes. ¡Felicitaciones, a todas y todos! El vigor femenino en la protesta fue notorio, especialmente educadoras y enfermeras, junto con trabajadores y trabajadoras de los diversos sectores. Jubilados y pensionados se hicieron sentir, igual que trabajadores petroleros, periodistas y empleados públicos, entre muchos otros. Sin excepción, todas y todos sumamos, como debe ser, a la hora de defender el salario y los demás derechos laborales constitucionales, conquistados en luchas históricas desde 1936 en adelante, generación tras generación. No han sido dádivas de nadie ni de ningún gobierno, y por eso son derechos merecidos, progresivos e irrenunciables, estampados en las constituciones de 1947, 1961 y 1999.
La lucha continúa. El Gobierno, el Parlamento y los empleadores privados -desde Fedecámaras, Fedeindustrias y Consecomercio hasta cualquier figura jurídica empleadora nacional o extranjera- deben abandonar la monserga neoliberal que les 'compraron' Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez y sus innombrables ministros del Trabajo.
¡Los derechos laborales se respetan! ¡No provoquen lo que saben muy bien, se puede desatar en Venezuela, si persisten mezquinamente en explotar «mano de obra esclava», literalmente. Los trabajadores y trabajadoras de esta patria de Libertadores, sabemos luchar y ganar. Está demostrado históricamente. No jurunguen más el avispero. ¡Basta de injusticias!
manuelisidro21@gmail.com