Cuestionamos con razón la permanencia indefinida del poder en el país, pero dentro de nuestra universidad hemos caído en una inercia similar. Es hora de hacer una autocrítica honesta y reconocer que necesitamos con urgencia un cambio de liderazgo que responda a las exigencias de estos tiempos, con ideas frescas y compromiso renovado.
Debemos saltar y sortear las trabas que nos han impuesto el gobierno, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. Han intentado coartar nuestra autonomía con decisiones y maniobras legales que buscan mantener el control o la parálisis institucional. Pero nosotros, como comunidad universitaria, debemos dar un viraje, un giro, un cambio a esa situación.
Tenemos en nuestras manos una herramienta poderosa: _la autonomía universitaria_, consagrada en la Constitución. Solo falta lo más importante: la voluntad política para ejercerla.
No podemos seguir esperando permisos de quienes no creen en la universidad libre, autónoma y crítica. Si en verdad queremos defender la ULA y su legado, debemos comenzar por devolverle la legitimidad a su conducción, eligiendo a sus autoridades mediante el voto libre y directo de toda su comunidad u otro método, pero decidan ya!
La Universidad no puede seguir siendo cómplice del inmovilismo. *¡Urge convocar elecciones!* Por coherencia, por dignidad y por compromiso con el futuro universitario y del país.
Pongo este tema en discusión para llamar la atención a la comunidad universitaria.
¿Usted que opina?
Carlos Jesus Ruiz
Jubilado ULA-Mérida

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