domingo, 15 de febrero de 2026

AQUÍ, AHORA / Una nueva política para reconstruir integralmente nuestra patria traicionada


Manuel Isidro Molina

Delcy Rodríguez Gómez y María Corina Machado emblematizan hoy, el derrumbe de la República Bolivariana de Venezuela, nacida el 5 de julio de 1811 como «Confederación Americana de Venezuela» por decisión independiente y soberana de las «Provincias Unidas de Venezuela»; luego fusionada en la primera «República de Colombia»,  creada el 17 de diciembre de 1819 en el Congreso de Angostura (distinguida por los historiadores como «Gran Colombia», que incluía los territorios de las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, hasta la margen occidental del río Esequibo, en la epoca contenidos en el «Virreinato de la Nueva Granada» y la «Capitanía General de Venezuela», divididos en tres grandes departamentos: Venezuela, Cundinamarca y Quito); y relanzada como «Estado de Venezuela», el 22 de septiembre de 1830, luego de la destrucción de la Gran Colombia, simbólicamente enmarcada entre el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio Jose de Sucre, el 4 de junio de 1830, y la muerte del Libertador Simón Bolívar, el 17 de diciembre de 1830.

Los factores de poder que ambas mujeres representan en la actualidad, nos han convertido en colonia de Estados Unidos de América, 215 años después, contados a partir de 1811. ¡Vergüenza histórica! 

Esto que sufrimos es una imborrable afrenta a la dignidad de la patria de Bolívar y Sucre, cuyo unido fulgor político, militar e intelectual fue opacado por la traición, la codicia y la miopía histórica, resumidas en Flores, Páez y Santander, los tres verdugos y sepultureros de la Gran Colombia, que tanto preocupó a los ya imperialistas del norte en aquellos años del siglo XIX, por el enorme potencial que mostraban sus extensas costas sobre el Pacífico (desde Ecuador a Panamá), y sobre el Caribe y el Atlántico (desde Colombia a la desembocadura del río Esequibo); y sus gigantescos recursos naturales (desde los picos andinos y las extensas llanuras y mesetas hasta los ríos indomables y los misterios de la selva amazónica). ¡Todo se fue a la mierda! 

Aquella inmensidad enterrada en 1830, y particularmente la pujante Venezuela emergida en 1936, luego de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, han desaparecido. Ni Delcy Eloína ni María Corina tienen real noción de esta otra pérdida que protagonizan en 2026, de espaldas a nuestra historia y a la dignidad de patria bolivariana que les reclaman las culpas que comparten -evidentemente- con sus partidos, partidarios y titiriteros, a quienes prefiero omitir por motivos sanitarios. Son los 'yo no fui' de ambos factores de poder irracionales, indecentes y cobardes, que ahora pretenden salvar algunas tajadas y sus pellejos, mientras la República fenece a manos de los asesinos del Caribe: Donald Trump, Pete Hegseth y Marco Rubio, tres fascistas estadounidenses rodeados de lo peor del sanguinario e inclemente poder imperialista gringo, desesperado por su decadencia.

Lo que prometía abyecta María Corina Machado, lo está haciendo realidad Delcy Eloína Rodríguez Gómez. Por eso, los asesinos del Caribe están tan contentos con la acelerada entrega de riquezas y soberanía. Sus emisarios, desde el jefe de la tenebrosa CIA hasta el secretario de Energía, baten palmas en el territorio venezolano conquistado, corregimiento administrado directamente por la 'Encargada de Negocios' Laura Dogu, quien dirige la orquesta y recibe encomiendas desde  el complejo arquitectónico de la Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar y del Precursor de la Independencia, Generalísimo Francisco de Miranda. 

El regimen impuesto es parecido al del imperio colonial español con la «Real Casa Guipuzcoana», que monopolizó el comercio de la «Capitanía General de Venezuela», desde 1734 hasta 1785: hoy, los asesinos del Caribe imponen desde Washington el manejo total de la explotación y el comercio del petróleo venezolano, y administran los recursos financieros provenientes de ese negocio clave de Venezuela, con el insolente agravante de monopolizar la adquisición de bienes y servicios solo con empresas estadounidenses. En realidad, la sumisión es mucho más que eso.

No es posible discutir lq Venezuela sometida de hoy, sin exigir soberanía e independencia nacional. Los factores de poder entreguistas y cipayos están mostrando lo peor de cada uno de los dos bandos de la destrucción nacional, al pretender 'invisibilizar' o 'blanquear' el despojo imperialista. Buscan sus migajas, sin patria, con el impúdico propósito de reinar en el sistema colonial administrado en realidad por los asesinos del Caribe.

Urge una nueva política para reconstruir integralmente esta patria traicionada. Y no es a Delcy Eloína ni a María Corina y sus lameculos vasallos, a quienes corresponde impulsar el rescate de Venezuela. El pueblo de Bolívar y Sucre tiene un nuevo y gigante reto que asumir y superar exitosamente, en una gran unión de interés nacional, muy lejos de la politiquería podrida que nos trajo hasta esta tragedia histórica. Comencemos ya, juntos por la dignidad de la patria herida y los derechos arrebatados a nuestro sufrido pueblo, tantas veces traicionado, saqueado y empobrecido.

manuelisidro21@gmail.com








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