Jairo CubaEl debate político en Venezuela se ha vuelto tan estéril y vacío que cada vez que aparece en escena un espécimen mediático o un pichón de político efectista cautiva a una audiencia huérfana de liderazgo. Un país ávido de soluciones no puede darse el lujo de apostar a tantas improvisaciones, alimentadas por discursos huecos, carentes del más mínimo contenido.
Mientras no nos esmeremos en la búsqueda de liderazgos aptos para la difícil coyuntura que vivimos —que los hay—, el país seguirá sumido en el estancamiento. Otras sociedades de la región han tenido una mejor evolución, con generaciones emergentes que han surgido con seriedad y aptitud.
En Venezuela, en cambio, desde que comenzó la era mediática, por allá por el 2000, la política degeneró en liderazgos superficiales que terminaron facilitando que gobiernos tan nefastos y crueles como el que tenemos se consolidaran con el tiempo.
Apuesto por una Venezuela de oportunidades para todos, donde quepamos todos: mediáticos, tecnócratas, estudiantes, obreros, amas de casa, jubilados… el país entero.
Es hora de ordenar la casa, enseriar la cosa y entender que popularidad y liderazgo no siempre son la misma cosa.
Aspiramos leer, oír y procesar un proyecto de país, ajeno a esas teorías que en el pasado reciente hicieron ricos a varios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario