domingo, 12 de julio de 2026

🔴 AQUÍ, AHORA / La guerra popular por la Independencia Nacional


Manuel Isidro Molina

Dos periodistas de «The New York Times» (NYT) describieron magistralmente el estadio colonial imperialista que sufrimos en la humillada Patria de Simón Bolívar, desde el 3 de enero de 2026:

«En los seis meses transcurridos desde que las fuerzas estadounidenses derribaron la puerta del dormitorio de Maduro y se lo llevaron en la mitad de la noche, Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela, ejerciendo su influencia sobre una nación soberana de una forma que ningún funcionario estadounidense había hecho desde que L. Paul Bremer III llegó a Bagdad en 2003 para dirigir el Irak ocupado por Estados Unidos».

El largo artículo escrito por Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev, desde Washington y Caracas, respectivamente, expone con claridad meridiana lo que pretenden invisibilizar los cipayos coaligados dirigidos por Delcy Rodríguez Gómez (PSUV/Gran Polo Patriótico) y María Corina Machado (Vente Venezuela/Mesa de Unidad Democrática) con sus respectivos entornos políticos, económicos y comunicacionales, quienes no encuentran ahora, cómo esconder la tragedia histórica que provocaron.

El título del reportaje del NYT es demoledor para la dignidad nacional venezolana y latinoamericana: «Marco Rubio gestiona a Venezuela desde Washington». Ni más ni menos, como lo hemos diagnosticado y denunciado insistentemente: somos colonia gringa, bajo control absoluto de los miserables asesinos del Caribe, Donald Trump, Pete Hegseg, Marco Rubio y los jefes de la CIA y el Comando Sur del ejército invasor de EEUU. Esa escoria nos gobierna hoy; roba nuestros recursos petroleros, gasiferos y mineros; controla nuestras finanzas públicas provenientes de los hidrocarburos; e impone los ritmos de la política interna. 

María Corina Machado y Delcy Rodríguez Gómez son marionetas coloniales sometidas por ese decadente imperio gobernado por psicópatas muy sanguinarios y perversos, demoníacos.

Hoy, sufrimos esta adversa realidad. No me lo crean a mí, un patriota orgulloso de ser venezolano anticolonialista y antiimperialista, defensor de los derechos del pueblo y de la soberanía e independencia nacional, como somos los venezolanos y venezolanas herederos de nuestros Libertadores y Libertadoras. Lean a los colegas periodistas estadounidenses: «...la relación entre Rubio y Rodríguez dista mucho de ser una colaboración. Es una muestra del poder estadounidense de la era Trump, en la que el ganador se lo lleva todo, sin importar la soberanía ni el derecho internacional».

Requerir alguna consideración sería al respecto, a María Corina Machado o a Delcy Rodríguez Gómez sería no solo ocioso sino estúpido, por inútil. Cada una de ellas -con sus respectivos entornos cómplices- está en el fondo de la fétida laguna de detritus en que convirtieron la dignidad de esta Patria de Libertadores. ¿Qué pueden decir, en manos de los asesinos del Caribe, rendidas (y rendidos) ante el imperialista colonizador, pedófilo impune, codicioso ladrón, abusador sexual condenado judicialmente, difamador, sobornador de testigos y muy sanguinario guerrerista internacional. 

Claro, a los cipayos coaligados -estupidizados y cobardes, politiqueros, al fin y al cabo- no les agrada que se los diga este venezolano de a pie.   Prefiero hoy, que se lo enrostren desde el NYT, Pager y Kurmanaev, especialmente a los  diputados y diputadas de la Asamblea Nacional, a ver qué sienten y qué carajo hacen: «El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones de Venezuela y luego los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados, una relación parecida a la de unos padres que dan mesada a sus hijos. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo... este acuerdo también le ha dado a Rubio una influencia enorme sobre Rodríguez, que depende de ese dinero para pagar a los trabajadores y sostener la moneda nacional... Además, Rubio supervisa la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, decidiendo quién puede hacer negocios en el país y cómo.»

La Venezuela colonizada por los imperialistas estadounidenses asesinos del Caribe, sufre la norma de toda colonia: el imperio decide lo fundamental, extrae los recursos y domina la política económica y financiera, principalmente; decide estratégicamente la politica exterior y la seguridad interna con policías y militares sometidos a las directrices y objetivos de la CIA y el Comando Sur. 

¿Qué queda? La ficción de 'Poderes Publicos' dizque 'soberanos', encabezados por burócratas culillúos y corruptos, vivarachos aprovechadores, serviles al colonizador y traidores a los intereses y derechos del pueblo venezolano, cada día más empobrecido con salarios de hambre y creciente costo de la vida.

Ciertamente, nuestra gente está arrecha, obstinada y despertando del espejismo 'liberador' de los cipayos de María Corina Machado, Juan Guaidó, Julio Borges y Dinorah Figuera, a quienes el país ya conoce muy bien; y de los cipayos entreguistas de Delcy Rodríguez Gómez, capitaneados por corruptos pudrimillonarios y cobardes civiles, militares y policiales inscritos en las páginas de la vergüenza histórica nacional venezolana y latinoamericana, sin cojones ni dignidad. 

Por culpa de ellos, cipayos coaligados, reinan los asesinos del Caribe en la Patria de Bolívar, Miranda, Sucre y Urdaneta, entre muchos otros héroes de nuestra nacionalidad, hecha nación independiente el 5 de julio de 1811 y liberada fieramente, a sangre y fuego, el 24 de junio de 1821 en la Baralla de Carabobo. 

Nuestra Independencia Nacional bien vale una guerra de liberación anticolonial y antiimperialista. ¡Que se vayan a la mierda, los asesinos del Caribe que nos pisotean y roban descaradamente! ¡Igual, los cipayos coaligados que les sirven rastreramente! 

El país está tomando conciencia de esta severa tragedia histórica, dolorosamente agravada por los terremotos del pasado 24 de junio. Reitero mis condolencias a familiares y amistades de los miles de fallecidos y desaparecidos; y mi solidaridad a los miles de heridos y decenas de miles de compatriotas que perdieron o vieron fuertemente afectadas sus viviendas y fuentes de trabajo. No es tiempo para politiqueros y sabandijas codiciosas de la corrupción. Ha sido admirable el noble esfuerzo de solidaridad y profundo dolor de la inmensa mayoría de los venezolanos y venezolanas -dentro y fuera del país-, verdaderos constructores de patria, dignidad y sentido humanitario. Por eso nos admira el mundo; no por ser cipayos, corruptos y abusadores del poder, como esa minoría que secuestró y entregó la patria.

El buen venezolano es patriota y solidario, trabajador y luchador por su derecho a una vida digna y próspera. Y así somos la inmensa mayoría de los hijos e hijas de esta Patria de Libertadores, junto con la mayoría de quienes vinieron de otras tierras a construir patria solidaria, bonita y única, con nosotros.

Eso es lo que no saben los asesinos del Caribe. Creen que nos tendrán sometidos colonialmente, para siempre. El imperio colonial español creyó lo mismo, y lo derrotamos con conciencia independentista, valentía e inteligencia estratégica. A los gringos invasores, les pasará lo mismo: es cuestión de tiempo, organización popular, visión estratégica y disposición al combate inteligente. 

Ya lo dije y lo reitero: la Independencia Nacional bien vale una guerra popular de liberación anticolonial y antiimperialista. ¡Unámonos y defendamos la Patria!

manuelisidro21@gmail.com

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