Se les acabó el tiempo a los traidores, hipócritas y camaleones: este 15 de marzo de 2026 se cumplieron 4 años de salario mínimo nacional congelado en 130 bolívares mensuales, ¡miserables 130 bolívares!
El pueblo trabajador, junto a sus familias y vecinos, está reventado por la destrucción del salario y el robo del justo pago de prestaciones sociales, vacaciones; horas extras, días feriados y fines de semana trabajados; bonificaciones de fin de año y alícuotas de las cajas de ahorro y seguro social. Igual impacta negativamente la pensión universal del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), congelada en miserables 130 bolívares mensuales, atada al salario mínimo.
Todos esos beneficios son calculados sobre la base del salario integral percibido por el trabajador, siendo derechos progresivos acumulados durante los últimos 90 años, contados a partir de 1936, luego de la muerte del dictador, violador de derechos humanos y ladrón Juan Vicente Gómez.
Pero no es solo el incumplimiento de lo establecido en el artículo 91 de la Constitución. El Estado ha incumplido las convenciones colectivas y se ha negado a renovarlas, a pesar de las exigencias sindicales.
Complementariamente, para mayor injusticia, corre el pacto secreto del gobierno de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez y el PSUV con los empleadores privados nacionales y extranjeros, que impone la nefasta politica de 'bonificación del salario', que no es más que un robo al trabajador por sus efectos empobrecedores. La oferta ha sido: bono por salario, con el invento grotesco del 'ingreso integral' que apunta al desprestigio y menosprecio del «Salario» como concepto histórico y derecho conquistado, además de hecho constitucional y legal claramente estable ido en Venezuela.
Esta política pactada en secreto con la complicidad de los camaleones politiqueros y neoliberales, es un crimen social, especialmente en contra de los asalariados, jubilados y pensionados!
Caerán las máscaras ante las justas exigencias del pueblo trabajador: aumento salarial, conversión de los bonos en salario. Y estamos claros: no hay democracia sin justicia social ni soberanía popular sin independencia nacional.
Los trabajadores activos, jubilados y pensionados estamos ¡mosca! No tienen vida quienes traicionaron al pueblo y a la patria, pisoteando sus derechos irrenunciables. Seguirán cayendo caretas, mentiras y autoengaños.

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