miércoles, 13 de marzo de 2019

Alianza por el Referendo Consultivo respalda mediación de la ONU para garantizar camino de paz en Venezuela

Esta iniciativa fue motivada por el papel que ha venido jugando Guterres en defensa del multilateralismo y la paz, al ofrecer sus buenos oficios para impulsar, según sus palabras, un “diálogo constructivo, inclusivo y creíble, con pleno respeto al estado de derecho,y de los derechos humanos, rechazando además, la injerencia en los asuntos internos de Venezuela”.


Con el fin de hacerle entrega de una carta dirigida al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, una delegación de la Alianza por el Referéndum Consultivo (ARC), integrada por Gustavo Márquez Marín, Edgardo Lander y Esteban Emilio Mosonyi, se reunió con el con señor Peter Grohmann, representante en Caracas del Sistema de Naciones Unidas (SNU),  el pasado 26 de febrero.

La carta contiene la propuesta de la ARC para lograr una salida pacífica, electoral, constitucional y soberana a la grave crisis política que padece la sociedad venezolana. Esta iniciativa fue motivada por el papel que ha venido jugando Guterres en defensa del multilateralismo y la paz, al ofrecer sus buenos oficios para impulsar, según sus palabras, un “diálogo constructivo, inclusivo y creíble, con pleno respeto al estado de derecho,y de los derechos humanos, rechazando además, la injerencia en los asuntos internos de Venezuela”.

Dicha propuesta denominada por la ARC la “ruta de la paz”, en oposición a la “ruta de guerra” impulsada por EEUU, promueve el diálogo y la negociación entre la Asamblea Nacional y el Gobierno, para establecer un CNE de consenso que goce de la confianza de todos los sectores de la vida nacional, para convocar un referéndum consultivo que le permita al pueblo decidir si quiere o no relegitimar los Poderes Públicos Nacionales, mediante elecciones a celebrarse en un lapso no mayor a 6 meses. 

Esa ruta supone el desarrollo de un diálogo social incluyente para establecer un amplio consenso en torno a la ejecución de un programa de emergencia social y económica, que se canalice a través del Sistema de Naciones Unidas, para hacer efectiva la cooperación y la solidaridad internacional con el pueblo venezolano, especialmente en la recuperación de los sistema de salud, alimentación y servicios públicos esenciales.

Considera la ARC que en la actual coyuntura, la ONU podría jugar un papel de mediación eficaz, para evitar que el conflicto venezolano desemboque en la violencia y en una guerra civil con participación internacional amenazando la propia existencia de la nación venezolana y la seguridad regional. 

En ese sentido, consideran muy positivo el anuncio de la próxima visita de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, de la cual esperamos surja la implementación de un programa de cooperación y solidaridad con Venezuela, en cuyo diseño y ejecución participen la Sociedad Civil, el Estado y los organismos especializados de la ONU tales como la UNICEF, la Organización Mundial de la Salud, la FAO, el PNUD, entre otras agencias multilaterales. Las donaciones de los pueblos hermanos y de los propios organismos de Naciones Unidas deben ser canalizados a través de ese programa, enfocados en atender con urgencia, la emergencia social humanitaria que padece el pueblo venezolano. De esa manera, quedaría atrás el proyecto injerencista del gobierno de Trump, de utilizar la supuesta “ayuda humanitaria” aportada por la USAID, como un “caballo de troya” para intervenir nuestro territorio, vulnerar el Estado Nación venezolano e imponer un gobierno subordinado que le garantice el dominio de las reservas petrolera y mineras del país.

A continuación reproducimos el texto de la Carta de la ARC a la Secretaría General de la ONU:


Caracas, 26 de febrero de 2019


Señor
Antonio Guterres
Secretario General de la ONU
Su Despacho

Atención: Peter Grohmann
Residente SNU
Torre Hewlett Packard piso 6. Urbanización Los Palos Grandes  avenida Francisco de Miranda,
Caracas

Quienes suscribimos, miembros de la Alianza por el Referéndum Consultivo tenemos el honor de dirigirnos a usted, con el fin de presentarle la propuesta que en nuestra opinión, garantiza una salida pacífica, constitucional, electoral y soberana a la crisis política que padecemos los venezolanos y venezolanas.

Hemos tomado esta iniciativa, en momentos en que se cierne sobre nuestra Nación una grave amenaza por la agudización de la crisis social y al escalamiento del conflicto político interno. Este ha tomado un nuevo giro a partir del establecimiento de un “estado paralelo” encabezado por el auto juramentado presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, con el respaldado de EEUU, del llamado Grupo de Lima y algunos países de la Unión Europea, quienes han pasado a jugar un papel protagónico, bajo el liderazgo del gobierno del Presidente Donald Trump, para forzar la salida inmediata del Presidente Maduro mediante la aplicación de sanciones económicas y financieras extremas, que agravan la ya precaria situación de nuestro pueblo, y con la preparación de una intervención militar “multinacional” bajo la fachada de proveer “ayuda humanitaria”, repitiendo el libreto que aplicaron en Libia y Siria. Esta acción injerencista de EEUU y sus aliados, asumiendo arbitrariamente la representación de la “Comunidad Internacional” sin tenerla, reafirma su empeño en dinamitar las bases del multilateralismo, para imponer la lógica unilateral del dominio geopolítico por la fuerza y la guerra, pasando por encima del derecho de los pueblos y los Estado a autodeterminarse, que es la regla de oro de la coexistencia pacífica de las Naciones. Con la conversión de Venezuela en un escenario de la disputa geopolítica entre las grandes potencias, América Latina dejará de ser zona de paz, afectando seriamente la seguridad global.

En este contexto, valoramos enormemente el papel que ha venido jugando usted, en su calidad de Secretario General de las Naciones Unidas, en defensa del multilateralismo y la paz, ofreciendo sus buenos oficios para impulsar, según sus palabras, un “diálogo constructivo, inclusivo y creíble, con pleno respeto al estado de derecho y de los derechos humanos, rechazando además,la injerencia en los asunto internos de Venezuela”, dejando claramente establecido que “el reconocimiento de Gobiernos no es una función de esa secretaría”. A ello se suma, el rechazo de la OEA y del Consejo de Seguridad de la propuesta promovida por EEUU de reconocer a Juan Guaidó como Jefe del Estado venezolano y de desconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro.

Estamos convencidos de que la ONU puede jugar un papel de mediación eficaz para evitar que el conflicto venezolano desemboque en la violencia y la guerra civil con participación internacional, a través del diálogo y la negociación entre la Asamblea Nacional y el Gobierno para construir una salida pacífica, democrática y soberana a la crisis. Una posición similar ha venido asumiendo el Vaticano, México, Uruguay, la CARICOM, China, Rusia e Italia entre otros países, al abogar por el diálogo y el respeto a la soberanía del estado venezolano como el único camino que podría garantizar una salida pacífica a la crisis y evitarle más sufrimientos al pueblo venezolano. Esta es una buena base para construir un espacio en la comunidad internacional, que le haga contrapeso a la ofensiva guerrerista impulsada por Washington, levantando con fuerza la bandera de la paz con el apoyo de los pueblos del mundo.

Desde esta Alianza, estamos impulsando un movimiento nacional para la convocatoria de un referéndum consultivo con base en los establecido en los artículos 5, 70 y 71 de la Constitución, para que el pueblo venezolano decida si quiere o no renovar los poderes públicos, previa reestructuración del Consejo Nacional Electoral con el fin de garantizar la transparencia y confiabilidad del sufragio. Este puede ser convocado mediante acuerdo entre la Asamblea Nacional y el Gobierno. Por nuestra parte, adelantaremos un proceso de recolección del 10% de las firma de los electores para formalizar la solicitud. Así mismo, estamos promoviendo el diálogo social y político incluyente, la negociación entre la AN y el gobierno, para avanzar en la construcción de la ruta de la paz para el cambio y el rescate de la soberanía popular. Esto pasa por la convocatoria al referido referéndum y por el abordaje, sin más dilaciones, de un plan de emergencia y recuperación nacional, que atienda la emergencia social y la estabilización de la economía.

Alianza por el Referéndum Consultivo

            

martes, 12 de marzo de 2019

Referendo consultivo y diálogo de interés nacional contra el bloqueo extorsivo de EEUU a Venezuela

Donald Trump, Mike Pompeo y John Bolton encabezan el bloqueo extorsivo de EEUU contra Venezuela y las amenazas de "opciones militares" que de materializarse podrían descargar un verdadero holocausto sobre la sociedad venezolana, que afortunadamente rechaza la casi totalidad de la comunidad internacional junto al sentir nacional de paz, diálogo-compromiso y consulta democrática al pueblo sobre la urgente renovación de los Poderes Públicos.

Estados Unidos ejerce un bloqueo extorsivo  sobre la sociedad venezolana, que ni los vendepatrias que lo han procurado ni quienes por fanatismo u odio inoculado lo aplauden, pueden explicar y menos justificar, como injustificable y terrible sería el holocausto de una invasión militar colombo-estadounidense contra la patria de Simón Bolívar, El Libertador. 

Sumado a los desastrosos efectos del evidente fracaso gubernamental, esta criminal política estadounidense ha generado durante los dos últimos años bajo la presidencia de Donald Trump y sus halcones injerencistas, daños gravísimos a la sociedad venezolana y no solo a los burócratas civiles y militares del alto gobierno presuntamente vinculados a delitos de corrupción y violación de Derechos Humanos. 

Especialmente, Marco Rubio y Elliot Abrams son unos dementes incapaces de comprender que Venezuela es un país independiente y soberano, y que es al pueblo venezolano a quien corresponde encontrar en paz, la vía de superación de la tragedia histórica que los peores factores de gobierno, oposición política, economía privada y medios de comunicación han fraguado durante décadas fracturando, obturando y empobreciendo a nuestro pueblo.

Enfrentar con el más firme rechazo patriótico este bloqueo extorsivo en los ámbitos económico, financiero, petrolero y comercial es máximo deber de venezolanos y venezolanas desde Venezuela y cualquier parte del mundo donde nos encontremos, independientemente de nuestras muy diversas visiones ideológicas, políticas o religiosas.

Se equivocan otra vez, tanto el gobierno como la oposición extremista, al manipular esta actitud patriótica en defensa de nuestro derecho a vivir en paz y armónicamente, como un respaldo al gobierno del presidente Nicolás Maduro, ya muerto históricamente. Al contrario, su fracaso nos reta cada día más, a procurar rutas alternativas por la paz, contra la guerra y el hambre.

Por eso hacemos parte de los planteamientos de la Alianza por el Referendo Consultivo (ARC), que poco a poco se ha venido abriendo paso en medio de la falsa dicotomía polarizante impuesta por los corresponsables de esta tragedia histórica. 

Así, la ARC ha planteado: 

1.- Diálogo sobre la base del interés nacional, superando el esquema bipartidista y excluyente que han transitado el gobierno de Nicolás Maduro y la extinta Mesa de Unidad Democrática (MUD), hoy suplantada por facciones extremistas opositoras atadas a esquemas de violencia y las políticas agresivas de Estados Unidos y el uribismo colombiano.

2.- Que el pueblo se exprese sobre la renovación de los Poderes Públicos, mediante Referendo Consultivo Nacional con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE):
     "¿Está usted de acuerdo con la urgente renovación democrática de los Poderes Públicos Nacionales? Sí__ No__"

3.- Plazo perentorio para la renovación democrática de los Poderes Públicos Nacionales, mediante la realización de elecciones simultáneas de Presidente de la República y Asamblea Nacional.

Así lo hemos planteado públicamente y lo hemos llevado a sendas reuniones con las representaciones diplomáticas de México, Uruguay y la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Caracas, y pronto lo haremos con la Nunciatura Apostólica, el Parlamento Latinoamericano, Caricom y Unión Europea, por sus relevantes manifestaciones a favor del diálogo y los necesarios compromisos entre venezolanos, en defensa de la paz, la transparencia en el ejercicio de la función pública y el civismo, frente a las amenazas ciertas de invasión militar por parte del gobierno de Trump.

El sentir mayoritario nacional, que simultáneamente rechaza a los extremistas de ambos bandos por sus recurrentes fracasos y traiciones, alienta este camino de paz para detener y superar el proceso de destrucción nacional que cada día se profundiza más, al ritmo de los cantos de "victorias pírricas" por parte de los más altisonante voceros de las facciones en conflicto. 

Venezuela es mucho más que "chavismo" y "antichavismo", dos corrientes fanatizadas que no representan hoy a la mayoría de nuestro pueblo trabajador, solidario y amante de la paz. Nos sentimos acompañados por ese sentimiento nacional venezolano, afortundamante estimulado por el inmenso -casi total- respaldo de la comunidad internacional, tanto de gobiernos como de organismos multilaterales y organizaciones no gubernamentales, frente a uno o dos gobiernos partidarios de la guerra-invasión que volcaría sobre Venezuela un holocausto sinsentido, sanguinario y altamente destructivo, como ya ha ocurrido en otras latitudes.



Manuel Isidro Molina
@manuelisidro21

miércoles, 27 de febrero de 2019

THIERRY MEYSSAN / "Cuando EEUU lo desee va a comenzar la guerra en Venezuela"


Dividir el mundo en dos zonas: una estable para sus aliados y otra inmersa en el caos de una guerra sin fin. Parece algo absurdo, pero esa es la estrategia de EE.UU. para dominar el mundo, según opina Thierry Meyssan, periodista y activista político francés. Y ahora le toca el turno a Venezuela: "La situación ya está lista, cuando EE.UU. lo desee va a comenzar la guerra", advierte el analista. ¿Pero se puede resistir en esta situación? La respuesta es sí. Lo cuenta en Entrevista, de RT.
https://actualidad.rt.com/programas/entrevista/239088-eeuu-guerra-venezuela-thierry-meyssan-siria


Thierry Meyssan argumenta en esta entrevista su particular lectura geopolítica de las actuales tensiones en Venezuela, aportando datos históricos recientes que apoyan su tesis: Estados Unidos está intentando sembrar el caos en el país, por la vía de incentivar la oposición al gobierno y, en última instancia, una guerra civil. 
En el 2004 varios expertos del Pentágono explicaron que, en lo sucesivo, EE.UU. iba a librar guerras para dividir el mundo en dos zonas
Para entender las raíces y el sentido estratégico global del momento, este analista se remonta a principios de este siglo: "En el 2004 varios expertos del Pentágono explicaron que, en lo sucesivo, EE.UU. iba a librar guerras para dividir el mundo en dos zonas. Parecía una metodología muy rara, pero consistía en mantener una zona estable para EE.UU. y sus aliados e incluso algunos enemigos como China, Rusia y la India…y otra zona donde no hubiera gobierno estable ni desarrollo, sino el caos. Cuando escribieron eso, no se sabía hacia donde iban. Explicaban que querían garantizar que ningún estado pudiera ser una amenaza para EE.UU, que nadie pudiera desarrollar un poderío que amenazara su hegemonía mundial. Incluso publicaron un mapa donde se veía que había que destruir todo el Medio Oriente"

Reuters
En cuanto a América Latina -precisa Meyssan- explicaron que sólo Brasil, Argentina y México debían ser Estados estables…y el resto debía ser destruido"
Cuando EE.UU. lo desee, va a comenzar la guerra aquí, en Venezuela
Pero, ¿por qué precisamente ahora? Hemos querido saber qué tiene de particular este momento político para resultar idóneo para una supuesta intervención de este tipo. La respuesta de Meyssan no es demasiado precisa al respecto, pero su intuición no le anuncia nada bueno: "No sé por qué generan esas acciones ahora, pero está claro que EE.UU. hace que la situación hierva poco a poco. Cuando vengo acá, me doy cuenta de que la situación ya está lista, que cuando EE.UU. lo desee, va a comenzar la guerra aquí, en Venezuela".

Carlos Barria / Reuters

Antecedentes históricos de la 'guerra de perros'

Meyssan considera, como puede verse, que Estados Unidos opera en el exterior mediante una estrategia militar destructiva que funciona en base a un mecanismo de desestabilización interna en los países considerados enemigos. Y encuentra ejemplos en la historia reciente que ejemplifican ese particular modus operandi: "Cuando estudiamos lo que pasó en Ucrania, en Siria o en Libia, es exactamente la misma metodología; siempre comienza exactamente igual: se acusa al gobierno de cometer crímenes horribles (…) luego envían al país unas fuerzas especiales, unos francotiradores, que se colocan en los techos durante una manifestación, con el objetivo de disparar tanto contra los manifestantes como contra la policía (…). Eso crea una confusión enorme, y cada bando está convencido de que  fue el otro el que le disparó, y ese es el comienzo de un enfrentamiento interno".
Ese método fue utilizado por primera vez en Yugoslavia. Allí lograron provocar una guerra civil que partió ese país en 7 pedazos
"Ese método [conocido popularmente como 'guerra de perros'] fue utilizado por primera vez en Yugoslavia –continúa narrando Meyssan–. Allí lograron provocar una guerra civil que partió ese país en 7 pedazos".
A continuación, este periodista y activista político, explica con detalle el resto del proceso al que se somete a los gobiernos 'atacados': "Una vez que hacen esto,comienzan a acusar al gobierno de las muertes, y lo hacen ante la comisión de Derechos Humanos de Ginebra. Ese Consejo se transforma rápidamente en un tribunal de acusación, que milagrosamente consigue varios testigos que vienen a dar su testimonio… pero son falsos testigos. Eso es muy fácil de conseguir: falsos testigos. Sus testimonios se avalan y se envía esa información  al Consejo de Seguridad [de la ONU], que queda horrorizado y autoriza el uso de la fuerza contra ese 'terrible gobierno que acaba de matar a su población'. Simultáneamente se envían al país una fuerzas especiales que atacan símbolos del estado". En Siria, por ejemplo, atacaron estatuas del presidente Háfez Al Assad, que es el padre de la Siria moderna".

Alaa Faqir / Reuters
Extrapolando la explicación al presente momento crítico en Venezuela, hace su propia predicción: "Aquí me imagino que atacarán estatuas de Hugo Chavez, quemarán la bandera…elementos que no tienen valor militar". Se trata, según comenta el propio Meyssan, de una "guerra simbólica".Y concluye: "Entonces se utilizan los medios internacionales para explicar que es una revolución". 

Bases militares cerca de Venezuela

Están previstas para el próximo mes de noviembre unas maniobras militares militares en la triple frontera de Perú, Colombia y Brasil, con el apoyo de EE.UU., a tan solo 700 kilómetros de la frontera Venezuela.
No lo hace porque son lindos los colombianos: lo hace porque está preparando un ataque contra Venezuela
"Para llevar a cabo operaciones militares como éstas –comenta Meyssan al hilo de su propia tesis de la desestabilización interna–, EE.UU. necesita rodear al país que van a atacar o al menos tener una base militar en la frontera del país. En Libia utilizaron a Egipto; en el caso de Siria, utilizaron casi todos los estados aledaños: Turquía, Líbano, Irak y Jordania…no estaban en Israel oficialmente… pero Israel también. Si van a atacar a Venezuela, sin duda van a utilizar a un estado o a varios estados fronterizos de Venezuela. Sin duda los estados mencionados, pero también Guyana, que también puede servir como base importante para generar el desorden". También se refirió a las bases militares estadounidenses en Colombia, indicando que si EEUU las mantiene allí "no lo hace porque son lindos los colombianos: lo hace porque está preparando un ataque contra Venezuela". 


'Fake News' y videos falsos

Para ilustrar la dimensión informativa en la estrategia estadounidense, Meyssan se remonta a la invasión de Libia: "Cuando EEUU atacó al gobierno libio, el ataque ocurrió un viernes a la hora de la salida de la oración, a las 19:30 de la tarde. Así, a las 23:00 de la noche, 'Skynews', que tiene también una programación en árabe, envióimágenes donde se veían rebeldes en la Plaza  Verde, en el corazón de Tripoli. En ese momento era imposible salir a la calle, porque había muchos bombardeos; nadie podía circular en vehículo por la ciudad. Entonces…¿cómo podrían llegar allí?Cuando vi esas imágenes me dije: todo está perdido. Yo estaba a varios centenares de metros de esa Plaza Verde, pero me di cuenta de que todo eso era mentira. Los mercenarios (algunos de los cuales eran libios, pero muy pocos) llegaron a la Plaza Verde 3 días y medio después. Pero las imágenes ya estaban disponibles porque fueron filmadas en estudios al aire libre en Qatar.
Con respecto Venezuela, Meyssan dice: "Imagínese cuales serían aquí las consecuencias si de repente vieran por televisión que hay enemigos que están llegando al centro de Caracas y se les dijera que…bueno, que se perdió la guerra...".

Carlos Barria / Reuters
Hacia el final de la entrevista, cuyo visionado completo les recomendamos encarecidamente, este analista comparte con nosotros sus predicciones sobre el proceso que está teniendo lugar en suelo venezolano, en especial sobre la oposición: "Todas estas oposiciones están cometiendo un error. Los movimientos opositores, ya sea aquí en Venezuela como en el mundo árabe, serán todos destruidos, tal y como habrán permitido la destrucción de los gobiernos a los que se oponen. PorqueEstados Unidos se burla de ellos más que de los gobiernos".

lunes, 18 de febrero de 2019

PASANDO LA HOJA / ¿Por qué defiendo la paz?

El almirante Craig S. Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, durante una visita con sus homólogos brasileños en Río de Janiero CreditErnesto Londoño/The New York Times


Manuel Isidro Molina

A los tambores de la guerra hay que responder con cantos por la paz y la solidaridad. Venezuela lo merece y nuestro maltratado pueblo lo necesita con urgencia, para impedir el holocausto que sería una invasión colombo-estadounidense como la que ha planeado el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos contra nuestro país, bajo el mando de Donald Trump, jefe de una patota internacional que pretende convertir a la patria del Libertador Simón Bolívar en un protectorado gringo.

Impedir la destrucción de la guerra es prioritario. Sus descocados  promotores -que desde Venezuela claman por esa intervención militar neocolonial- no imaginan el peso de la historia que caerá sobre sus magras reputaciones de vendepatrias;  y sus aplaudidores -inducidos por una campaña bien orquestada a favor de los invasores- desconocen las terribles consecuencias de la guerra: les han hecho creer que se trataría de un videojuego o de una "operación quirúrgica" como la que tantas veces ha promovido la filmografía estadounidense, en la que "'los buenos' siempre ganan".

El camino de la paz
Las primeras víctimas de la guerra son la verdad, el derecho y los buenos modales: la destrucción y la muerte sanguinaria se vuelcan sobre el "teatro de operaciones" y sus poblaciones. En nuestro caso, abarcaría espacios de Venezuela y Colombia, inicialmente, como el señuelo de la "ayuda humanitaria" lo indica desde Cúcuta, principal centro de operaciones ofensivas hacia la zona fronteriza venezolana del estado Táchira. 

Colombia ha sido convertida en un portaaviones terrestre de EEUU. Así lo han querido los gobernantes de la oligarquía mafiosa que domina al vecino país -hermano historicamente-, enervado por las bandas del narcotráfico, la corrupción y el asesinato selectivo y despiadado de líderes políticos y sociales, dentro de un sangriento conflicto armado iniciado en 1936 con el masivo asesinato de obreros campesinos de las plantaciones bananeras estadounidenses en la norteña Urabá.

Las siete bases gringas instaladas en Colombia, están en pleno apogeo acopladas a los planes ofensivos del Comando Sur de EEUU contra Venezuela. La "Operación Libertad" está en marcha, nos amenaza a todos, independientemente de nuestros credos, ubicaciones ideológicas o condiciones sociales. Sería un holocausto, sin exageraciones.

Ante esa terrible posibilidad, viene a nuestro encuentro la sabiduría de Mahatma Gandhi:
"No hay camino a la paz, la paz el camino".

Comunidad internacional alerta
La inmensa mayoría de la comunidad internacional, afortunadamente, está firme en la defensa de la paz en Venezuela y contra la invasión militar de nuestra patria soberana e independiente. Incluso la mayoría de los casi cincuenta países que desconocen al presidente Nicolás Maduro y reconocen al autojuramentado diputado Juan Guaidó, se ha manifestado contra la guerra y la intervención militar. Ello constituye una magnífica señal, por encima de las manipulaciones que enfrentan espíritus atizados también por los múltiples impactos de la tragedia histórica que sufrimos en Venezuela.
En este ámbito es útil resaltar variables internacionales escondidas en la borrasca informativa:

-La Organización de Estados Americanos (OEA) no ha aprobado ninguna resolución condenatoria del gobierno del presidente Nicolás Maduro ni alguna que reconozca a Juan Guaidó como supuesto "encargado de la presidencia". Como lo ha hecho notar oficialmente la Comunidad de Naciones del Caribe (Caricom), el secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha venido actuando desafortunadamente, irrespetando tanto modos diplomáticos como pautas del Derecho Internacional Público. 

-En el ámbito de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), tampoco el Consejo de Seguridad ha tomado acuerdo alguno sobre Venezuela. Y sobre cualquier votación adversa a la paz y la integridad territorial  de nuestro país, será vetada activamente por China y Rusia, como sus respectivos gobiernos lo han anunciado.

-De las cinco potencias emergentes integrantes del grupo BRICS, con excepción de Brasil, cuatro respaldan al gobierno venezolano: Rusia, India, China y Suráfrica.

-En la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que actualmente preside Venezuela, PDVSA tiene asegurados suministros para la refinación de hidrocarburos y mercados para sus exportaciones de crudos.

-El Movimiento de Países No Alineados (NOAL) muy mayoritariamente respaldan al gobierno de Maduro.

-En cuanto a la Secretaría General de la ONU y la presidencia de su Asamblea General, ambos titulares han manifestado no sólo el reconocimiento institucional al gobierno venezolano sino su disposición para estimular el diálogo entre venezolanos y la búsqueda de acuerdos y soluciones en paz, sin injerencias hostiles y mucho menos armadas, como tantas veces han amenazado el presidente Donald Trump y sus más representativos secretario de defensa, Estado y Seguridad Nacional.

Todo esto lo refiero no para minimizar la fuerte alineación encabezada por Trump y Álvaro Uribe Vélez, integrada por el Grupo de Lima (menos México) y la mayoría de países europeos, sino con el objetivo de exponer las fortalezas internacionales reales del gobierno de Maduro, que mueve sus piezas para enfrentar tanto esa adversidad política -también muy real y hostil- como el bloqueo financiero, económico y petrolero impuesto por Trump con pretensiones mundiales, que no le han funcionado totalmente, como imaginaban él y sus belicosos asesores.

La fase extorsiva Brownfield
El ex embajador estadounidense en Caracas y Bogotá, William Brownfield, anunció lo que a su juicio su gobierno debía hacer con Venezuela:

“Si vamos a sancionar a Pdvsa tendrá un impacto al pueblo entero, al ciudadano común y corriente de las comunidades de Venezuela... En este momento quizás la mejor solución sería acelerar el colapso, aunque produzca un periodo de sufrimiento mayor, por un periodo de meses o quizás años“.

Eso lo espetó el diplomático gringo sin arrepentimiento ni miramientos. Es lo que un grupo desequilibrado de venezolanos extremistas han procurado y gestionado servilmente, y está aplicando Trump con su asfixia extorsiva financiera contra la sociedad venezolana. 


El prontuario de EEUU

Un factor internacional de primerísima importancia que viene actuando en la actual crisis política venezolana es el poder injerencista de EEUU. Quien obvie la potencia y las habilidades de este factotum de la política mundial y especialmente de la política, los negocios, los modos de vida y la dinámica comunicacional en América Latina y el Caribe, simplemente es un despistado o hace gala de un cinismo proverbial: lo primero evita aciertos en política, por errores de comprensión; y lo segundo desvela los grados de complicidad.

El prontuario de EEUU en golpes de estado, invasiones, guerras y despojos territoriales y económicos en asociación con las oligarquías corruptas y serviles en nuestra región, no sólo es protuberante desde el siglo XIX sino multiforme en escala sinfónica, desde La Florida, México, Puerto Rico, Cuba. Dominicana, Haití, Grenada, Panamá y el resto de Centroamérica hasta el enorme espacio suramericano: 

"Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos", dijo Poririo Díaz describiendo el ímpetu expansionista de la que iba a posicionarse después de la Segunda Guerra Mundial (1945) como primera potencia del imperio capitalista en cerrado duelo con la Unión Soviética, principal potencia de la esfera comunista internacional, que se vino abajo finalmente en el trienio 1989-1991.

Venezuela en el ojo del huracán 

EEUU se ha involucrado en los acontecimientos traumáticos de la política venezolana en las dos décadas signadas por la saga Chávez-Maduro (1999-2019), desde el golpe de estado de abril de 2002 y el paro petrolero-empresarial de 2002-2003 hasta las amenazas de invasión por el Comando Sur, hoy con riesgo cierto de ejecución en grado de holocausto. Y no es exageración.  

Sin embargo, aunque parezca contradictorio, el diseño mismo de este plan injerencista estadounidense lleva en él su principal antídoto: un nivel de cipayismo jamás visto tan descarada y servilmente en América Latina y el Caribe. 

En verdad, el cipayismo del que hacen gala quienes han procurado la desbocada intervención del gobierno de Donald Trump, no solo es vergonzosa sino de antología.

Las debilidades del plan Trump

Pero también -es cuestión de tiempo- el agresivo plan Trump contra la soberanía y la integridad territorial de Venezuela tiene dos fallas esenciales:

1.- Las debilidades intrínsecas de Trump, un presidente minoritario y desaforado.

2.- La estrecha alianza de EEUU con la oligarquía mafiosa colombiana, ejecutante y garante de los más aborrecibles crímenes, desde el narcotráfico de mayor calado internacional hasta el asesinato selectivo y persistente de líderes sociales y políticos durante los últimos ochenta y tres años, contados a partir de 1936 y no, como es usual, desde aquel 9 de abril de 1948, cuando asesinaron en Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán. Su máximo exponente hoy, es Álvaro Uribe Vélez, jefe real de la "parapolítica", práctica criminal y sanguinaria, inhumana, de coacción, amedrentamiento, desplazamiento forzado de millones de colombianos en su propio territorio, despojo de tierras y cultivos a los campesinos, todo en alianza con las tenebrosas bandas paramilitares y narcotraficantes.

Trump como problema 

Donald Trump es un presidente atípico. Su ignorancia es protuberante, tanto como su brutalidad, es uno de los mandatarios más básicos que haya tenido EEUU. Carece de brillo estratégico, lo que trata de ocultar con sus espasmódicos lances intimidatorio, vulgares en el plano internacional.

Esto lo ha llevado a desquiciar la política exterior estadounidense, lo que ya impacta mucho y resumo en una pregunta que se harán y comentarán en privado muchos líderes mundiales:
-Hasta cuándo Trump?

Esa interrogante está instalada en la sociedad estadounidense con gran preocupación, legítima, por lo demás, porque desde el exterior rebotan hacia Washington peticiones de morigeración y control que comienzan a tomar en serio el Congreso de EEUU.

Trump es un presidente minoritario. Nunca ha sido acompañado por la mayoría del pueblo estadounidense. De hecho, obtuvo 2,7 millones de votos menos que Hillary Clinton en 2016, y solo accedió a la presidencia por el sistema de segundo grado establecido en la constitución mediante "colegios electorales". Y eso pesa: ese caballero jamás hubiese sido presidente de EEUU por voto popular directo.

Su talante de agresivo jugador en los negocios privados, lo ha llevado a cometer tantos errores en tan poco tiempo -apenas dos años-, que varios de sus principales secretarios (ministros) han salido despavoridos de las carteras de Defensa, Seguridad Nacional y Estado (cancillería). Ha abierto o degradado tantos frentes de conflictos internacionales, que :mantiene encendidas demasiadas alarmas sin haber aplacado ni uno sólo de esos problemas.

El caos Trump

No parece exagerado denominar estos dos años de gestión en la Casa Blanca, como "el caos Trump", sin direccionalidad definida ni logros tangibles: todo parece haber empeorado, desde las relaciones con China y Rusia, pasando por Siria, Afganistán e Irán, hasta los complejos temas de comercio internacional. 

Trump puede ser víctima de su propio "caos": mientras aparecen excéntricos gobernantes autoproclamados "seguidores" de Trump en América Latina, como en Brasil y El Salvador (nunca faltan), en Estados Unidos de América (EUA, que así es como se llama ese país, USA en inglés) se le vienen complicando las cosas.

En diciembre pasado, el Partido Republicano perdió la mayoría en la Cámara de Representantes, dejando al desnudo el declive de su "presidente minoritario". A mitad de su periodo de cuatro años, Trump luce entrampado en su propio laberinto, pudiéramos decir que sin mucho futuro y con serias complicaciones, casi irresolubles, como la pesadilla del flujo ilegal de emigrantes latinocaribeños por la frontera sur y el muro de contención de cara al descompuesto México heredado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien además vino a estropear severamente la solidez del Grupo de Lima, principal macana de Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro. 

Así las cosas, el gobernante estadounidense camina al desespero, ahora maniatado por el Congreso, cuya mayoría -incluso en términos bipartidistas- ya muestra signos de agobio ante el "caos Trump" y va tejiendo las amarras: en materia presupuestaria provocó el cierre temporal del gobierno en áreas no indispensables; prohibió el uso de la fuerza militar en el conflictivo caso Venezuela; y más recientemente, la Cámara de Representantes le abrió una investigación al presidente por haber declarado "emergencia nacional" con el deliberado propósito de utilizar fondos del Pentágono para burlar los límites presupuestarios impuestos por el Congreso a la construcción del muro en la frontera con México. Mayor caos, imposible.

La guerra que "necesita ganar"

La situación descrita pudiera aminorar los riesgos de holocausto en Venezuela mediante una invasión militar colombo-gringa. Sin embargo, pudiera ser lo contrario: Donald Trump dijo durante su campaña electoral de 2016, que EEUU "necesita ganar una guerra", vistos los empantanamientos, derrotas y verdaderos genocidios cometidos por sus tropas y aliados en Vietnam, Afganistán, Libia, Irak y Siria, entre otros desastres. Pero ahora es Trump el que "necesita ganar una guerra" para salvar el pellejo y tratar de intentar la reelección en 2020, a la vuelta de la esquina. "Tratar de intentar" digo, porque no le será fácil escapar de un juicio político que termine echándolo de la Casa Blanca, tesis muy manoseada desde su triunfo en los colegios electorales, ya por los supuestos -y aún no comprobados- nexos de su campaña con el gobierno ruso, ora por sus confrontaciones recurrentes con el Congreso. 

La desgracia venezolana 

Nada de lo anterior constituye respaldo al errático gobierno de Nicolás Maduro, pero sí abona el camino de la paz en Venezuela. Conjurar el riesgo de invasión es prioritario.

"El gobierno de Maduro está muerto históricamente", escribí en 2018, sentencia plenamente vigente por la naturaleza misma de la gestión autoritaria, corrupta, arbitraria e ineficiente de la gestión Chávez-Maduro (1999-2019). 

La desgracia venezolana actual, verdadera tragedia histórica, radica en que "no sabemos quién es peor, si el gobierno o la oposición", vox populi.

El camino de la paz incluye necesariamente un diagnóstico acertado de la realidad nacional, fuera del guión impuesto por la diabólica y cínica contienda extremista chavismo-antichavismo. 

Una guerra, gestada por intereses muy bastardos, tanto nacionales como extranjeros -comenzando por los de la oligarquía mafiosa colombiana y los de los factores neocoloniales de Guyana- vendría a complicarlo todo: se agravarían todos nuestros problemas, habría pérdida masiva de vidas humanas y destrucción de la infraestructura nacional, ciudades y poblaciones menores. Sería un holocausto que conscientemente buscan quienes sueñan con una Venezuela desvencijada y hasta desintegrada.



jueves, 14 de febrero de 2019

"La Plataforma por el Referendo Consultivo no reconoce a Guaidó como presidente": Manuel Isidro Molina para laiguana.tv

“Rechazamos firmemente las pretensiones de invasión de Estados Unidos y Colombia. Si vienen, nos verán del lado patriota”, dice el periodista Manuel Isidro Molina, a pesar de ser un severo y pertinaz crítico del gobierno bolivariano, al punto de calificar la situación actual del país como una tragedia histórica. Foto: laiguana.tv

Por Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV

Molina conversó con LaIguana.TV a propósito de que la organización política en la que milita, el Movimiento Popular Alternativo (MPA), es parte de la Plataforma Pro Referendo Consultivo, que ha propuesto una consulta nacional sobre la eventual realización de nuevas elecciones para la presidencia de la República y para la Asamblea Nacional, como salida a la actual coyuntura nacional.

El entrevistado no estuvo entre los promotores del referendo que se reunieron con Juan Guaidó, un cónclave que desató grandes polvaredas, pues se dijo que los exministros del comandante Chávez habían reconocido al diputado como presidente encargado. Molina sí participó, en cambio, en un encuentro interno que tuvieron los integrantes de esta plataforma para aclarar las dudas que se levantaron. Con esa información, asegura que ni los exministros ni los restantes integrantes de la alianza pro consulta han avalado al parlamentario autoproclamado.

A continuación, una versión del diálogo sostenido por Molina con el periodista Clodovaldo Hernández:

-La propuesta de referendo se presentó en una rueda de prensa, pero a los pocos días se vio algo enturbiada porque una parte de sus promotores, los que se identifican como exministros del gobierno de Hugo Chávez, se reunieron con Juan Guaidó. No te vi en esa reunión… ¿No te invitaron o te invitaron y no quisiste ir?

-No fui porque en realidad no fue una entrevista de la Plataforma por el Referendo Consultivo, sino que había sido solicitada el 17 de enero, antes de la autojuramentación de Guaidó como encargado de la presidencia, pretensión que nosotros no reconocemos. Ellos fueron a nombre de la Plataforma de Defensa de la Constitución, que es el equipo que comenzó a plantear la posibilidad del referendo. Ellos fueron a la Asamblea Nacional a reunirse con el presidente de ese órgano, no con el Juan Guaidó que se atribuye la presidencia de la República porque, repito, no lo reconocemos como tal. No lo reconocen ellos (los exministros) ni mucho menos el resto de los miembros de la Plataforma por el Referendo. Claro, como ese es un centro de expresión política, y además, de manipulación política, se tomó como que los exministros de Chávez iban a avalar la condición de presidente encargado de Guaidó, que no reconocemos en la Plataforma. Además hubo unas declaraciones un poco fuera de contexto, que no expresan la política común. Eso lo analizamos en una reunión al día siguiente…

-¿Esas fueron las declaraciones de Héctor Navarro?

-Sí, las de Héctor Navarro… Algunos pensábamos que esa reunión (con Guaidó) ha podido aplazarse hasta después de la Conferencia de Uruguay, para no entrar en el toma y dame gobierno-oposición o Presidencia de la República-Asamblea Nacional, sino más bien dejar que bajaran las aguas.

Molina, analista político de larga trayectoria, valoró positivamente lo ocurrido en Montevideo, donde hubo dos reuniones paralelas sobre Venezuela. Indicó que quedó claro que la Unión Europea no reconoce a Guaidó como organismo multinacional porque no hay unanimidad debido a las posturas de países como Grecia y Turquía (que apoyan a Maduro) y la de Italia que dice que si no se reconoce a Maduro, cuya autoridad procede de unas elecciones, menos puede reconocerse a alguien que no fue electo.

Estamos del lado patriota

-Mucha gente no tiene claro que el resultado de Uruguay fue positivo –continuó- , pero creemos que sí lo fue porque estos actores entraron en la escena internacional y aplacaron un poco la pretensión invasora de EEUU, que rechazamos firmemente porque somos defensores de la paz y estamos en contra de la invasión norteamericana y colombiana que está montada. Consideramos que esto conduciría a un holocausto porque sabemos de la preparación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de la Milicia y de las organizaciones cívico-militares que van a enfrentar esa invasión. En mi caso y el del Movimiento Popular Alternativo, nos verán del lado patriota, confrontando en la medida de nuestras posibilidades a los invasores, independientemente de las críticas que le tenemos al gobierno, y de que consideramos que vivimos una tragedia histórica. Claro que no culpamos de eso exclusivamente al presidente Maduro porque a él lo han demonizado, estigmatizado, menospreciado, subvalorado como parte de un plan consistente del Comando Sur que requiere un presidente descalificado para poder arrasar al país. Eso es parte de la preparación comunicacional y psicológica de la guerra. En esto pesa la locura de Donald Trump, que es un tipo desequilibrado, fascista en el fondo, que ha dicho que EEUU necesita ganar una guerra. Además, él necesita ganar una guerra porque resulta que es un presidente minoritario que perdió las elecciones con 2 millones 700 mil votos menos que Hillary Clinton, pero resultó presidente por el sistema de colegios electorales que rige allá. Por otro lado, perdió la Cámara de Representantes, tiene control del Senado apenas por un tilín, y está en un promedio de 35% de popularidad. Entonces quiere ganar una guerra, así sea a través de un holocausto sobre nuestra patria, con masiva destrucción y asesinato de decenas de miles de venezolanos y venezolanas, todo eso para elevar su posición en las encuestas y asegurarse la reelección. Es algo criminal que nosotros rechazamos y no nos explicamos cómo es que hay venezolanos que han sido convencidos de las “bondades” de una invasión, que creen que es un videojuego.

-Ustedes proponen un referendo para que el pueblo diga si quiere nuevas elecciones presidenciales y adelantar las de la AN, pero con un nuevo Consejo Nacional Electoral. El problema es ¿cómo se elegirían los miembros de ese nuevo CNE?

-Hemos dicho que con este CNE, que no genera confianza mayoritaria en el país, no debe hacer ningún referendo que solucione la parte política de la tragedia nacional que vivimos. Proponemos una renovación del CNE mediante un acuerdo de interés nacional, que no es un acuerdo de cúpulas. En esto puede ayudar mucho la intervención respetuosa de factores internacionales, como estos que se reunieron en Montevideo, como el papa Francisco y la iglesia Católica, que ya ha dicho que está esperando que Guaidó se lo pida por escrito, porque ya lo hizo el presidente Maduro. Estos cinco rectores tendrían que ser designados mediante acuerdo. Eso significa que el gobierno tendrá representación y la oposición también, pero no es que habrá un independiente progobierno y otro pro oposición, como hacían AD y Copei en sus tiempos. Si se hace así será una mascarada, se le verán las cuatro patas al caballo, será un nuevo engaño para el pueblo. Tenemos que ser más generosos con el país, darle señales de que hay capacidad para una nueva conducción de la política. Todos tenemos que meterle el hombro a Venezuela.

-Esa falta de confianza en el CNE es un hecho de naturaleza netamente política porque tanto Guaidó y todos los miembros de la AN, como el presidente Maduro han sido proclamados en sus cargos por ese CNE.

-Por supuesto, pero es tal la tensión que ha habido que ninguno se reconoce. El gobierno solo reconoce a Guidó como diputado, ni siquiera como presidente de la AN porque basándose en la sentencia del Tribunal Supremo, la AN está en desacato y no tiene directiva actual. El único presidente que reconocen es a Henry Ramos Allup. Esa es una parte de la crisis. Pues bien, como no nos reconocemos los unos a los otros, que hable el pueblo. Ese es el fundamento del referendo, que se exprese el soberano. Proponemos que se pregunte: “¿Está de acuerdo usted con convocar elecciones para la renovación de los poderes públicos?”, entendiendo que se trata de presidencia de la República y Asamblea Nacional. Cuando se le dice al oficialismo que se podría elegir al presidente si el pueblo lo aprueba, brincan y dicen que no, que Maduro tiene mandato hasta el 2025. Cuando se le dice a los diputados que podrían adelantarse las elecciones de la AN, pasa lo mismo: dicen que esas elecciones son en 2020.

Explicó el entrevistado que ya le han entregado o va a entregar su propuesta a varios de los actores internacionales que se han interesado en ayudar a resolver la crisis venezolana, como los gobiernos de México y Uruguay, el Caricom, la UE, la ONU y el Parlatino. “Son mecanismos de intervención respetuosa de la soberanía que no están acoplados a los intereses de cada bando. Nosotros debemos decirles que hay venezolanos a favor de una gestión de ellos”.

-¿Los acoplados serían la OEA y Unasur?

-Bueno, yo creo que hay un problema con la OEA: ella, como tal, no ha tomado ninguna decisión sobre Venezuela ni contra el presidente Maduro. Decir eso es un atrevimiento de Luis Almagro, que ya se lo reclamó el Caricom con mucha razón. Almagro no está facultado para hablar contra el gobierno de Venezuela porque ninguna votación en el seno de la OEA ha alcanzado los 24 votos necesarios para que sea un mandato. Los secretarios generales de los organismos multilaterales expresan los acuerdos no los desacuerdos ni mucho menos toman partido por una parte, que es lo que está haciendo Almagro, totalmente desaforado. De hecho, cuando EEUU, Almagro y el Grupo de Lima convocan a una reunión el jueves de la semana antepasada para reconocer a Guaidó, de 19 votos que tenían, bajó a 16, pero aún así Almagro tiene el atrevimiento de desconocer a Maduro y decir que la OEA va a sancionar a Venezuela. Lo de Almagro es un caso psiquiátrico, está haciendo un rol de cipayo, y eso es bastante antipático para cualquiera que sea patriota, latinoamericanista, con sentido de la propuesta histórica de Bolívar como la unión de las excolonias de Europa frente al panamericanismo monroista. Yo cuando veo la actuación de Almagro, siento pena ajena, como ciudadano, como periodista, como político. Es insultante.

Molina recalca que la UE no ha respaldado tampoco a Guaidó, como pretenden hacerlo creer algunos dirigentes y analistas. “Por eso es que la secretaria de Relaciones Internacionales de la UE encabeza el grupo de contacto en Montevideo y dice que se oponen a una invasión. Lo dice la UE, de manera que la nuez de los aplaudidores y procuradores de la invasión es sumamente pequeña. Esta es una política de Trump, no de Guaidó o de Julio Borges o de María Corina Machado, Leopoldo López o Ledezma”.

-El gobierno ha dicho, al menos declarativamente, que está dispuesto al diálogo y la negociación, pero el otro bando no parece querer esa salida…

-No, lo que quieren es claudicación, pero así no se negocia. Las posiciones extremas son esas: no queremos otra elección de presidente, no queremos adelantar la elección de la AN. Pero, además, hay sectores de la oposición que te dicen que “no aceptamos referendo si Maduro sigue en Miraflores”. Entonces, nosotros les respondemos: “Bueno, sáquenlo”… Es una insensatez…

-¿Cuál fue la posición de Juan Guaidó sobre la propuesta de referendo que le hicieron los exministros?

-Él, más que todo, oyó, según la información que nos dieron los asistentes a la reunión, que fueron los exministros y el profesor Edgardo Lander. Guaidó escuchó y dijo que lo iban a analizar. Luego nosotros hemos solicitado a través de amigos una entrevista con el presidente Maduro para hacerle una presentación de la propuesta. Ojalá nos reciba. No hemos tenido respuesta (el viernes 8 de febrero). Vamos a tener una reunión con el rector del CNE (Luis Emilio Rondón) con ánimo informativo. Vamos a hacer el planteamiento formal al directorio del CNE porque tenemos la disposición a que se aplique plenamente la Constitución y la Ley de Referendos. Vamos a solicitar todo legalmente, según las exigencias del CNE, independientemente de que en el camino, este organismo se cambie. Haremos una campaña nacional de recolección de firmas con la veeduría de la CNE, para que tenga fuerza de ley. Estamos convencidos de que el referendo tiene sentido si es vinculante. Cuando habla el soberano está por encima del presidente de la República, de la AN y hasta de la Asamblea Nacional Constituyente. Si esto se materializa, con el apoyo internacional, con la preservación de la paz, oponiéndonos a la guerra, rechazando firmemente la invasión, haciendo más política que verborrea descalificatoria, aspiramos a que ese referendo sea tomado como una participación masiva y decisoria del soberano en la solución al componente político de esta tragedia histórica. Es un mecanismo al que hemos llamado “Camino de la paz”. No nos gusta el término de hoja de ruta porque ya está muy manoseado internacionalmente, creemos en el principio de Gandhi de que no hay camino a la paz, sino que la paz es el camino.

Enjambre comunicacional contaminado

-En tu condición de periodista y analista político, ¿cómo evalúas la actuación que han tenido en esta etapa del conflicto venezolano los medios de comunicación, sobre todo los internacionales y este actor reciente de la comunicación que son las redes sociales?

-Viendo esto desde la teoría de la comunicación, estamos en una nueva etapa, más allá de la aldea global de (Marshall) McLuhan. Vivimos, sufrimos, estamos inmersos en lo que yo vengo llamando un enjambre comunicacional. En los estudios básicos nuestros había un emisor, un mensaje un receptor… pero ahora no se sabe dónde comienza ni donde termina la comunicación. Es un enjambre comunicacional altamente contaminado que, incluso, pasa por los servicios de inteligencia, los intereses empresariales, financieros, políticos, partidistas, sociales, institucionales. Eso ocurre a escala global, pero de ello no escapa Venezuela. Tenemos una dinámica comunicacional contaminada, manipulada. En las redes sociales hay unas expresiones realmente lamentables, muy pobres, donde anidan el odio, el desprecio, la descalificación, la desconsideración de los oponentes por motivos de raza, por niveles sociales. El sistema comunicacional dominado por el gobierno, por el Estado, está censurado, es manipulado, es unidireccional, presenta solo la cara que le interesa al gobierno de una manera muy extrema. En medios del gobierno nunca ves una entrevista sensata a un opositor o a un independiente como uno, que no esté aferrado a ninguno de los criterios de la polarización. Desatan campañas terribles de estigmatización y descalificación. Pero eso que se ve en el bando comunicacional del gobierno también se ve en los bandos comunicacionales de la oposición. Incluso hay casos extremos que evidencian cómo incide esta loca dinámica de las redes desde EEUU, desde Colombia, desde laboratorios terribles, el Comando Sur, la CIA, el Pentágono. Esto se observa en la forma cómo EEUU y los vendepatria que están solicitando una invasión militar han ido prácticamente logrando que una porción de venezolanos acepten como benigna esa opción. Esto es parte de la guerra, no es parte de la política. Es la política por otros medios ya, para citar a Clausewitz. Estamos en una complicación mediática que va desde la política hasta la guerra. Hay racismo, menosprecio étnico, social y político: el ser chavista es ser bruto, ignorante, inválido desde el punto de vista humano… algo inaceptable.

Agrega que es preocupante que en el debate sobre los medios de comunicación han desaparecido voces tan importantes como la de la un sector de la Iglesia católica, que se preocupaba por los contenidos. “Hace mucho tiempo que no oigo a nadie de la Iglesia hablar de eso, a pesar de que es terrible lo que nos está pasando. Pocos factores en esta contienda se preocupan por la ética en el desempeño comunicacional, que ya no se refiere solo a nuestros colegas periodistas, sino también a los productores independientes de radio y televisión y a los analistas de opinión en la prensa escrita y telemática. Ese debería ser una parte de la discusión porque cuando decimos que vamos a comenzar el camino de la paz con un referendo, más allá están los asuntos de fondo. ¿Nos vamos a empeñar o no en un reconstrucción moral de la República, que debe abarcar la política, el desempeño económico, el ejercicio de la función pública?”.

-Yo no puedo aceptar fríamente la idea de que los propietarios de medios privados y los que desempeñan cargos de jefatura en ellos se pueden lavar las manos y decir que la culpa de todo la tiene el gobierno –finaliza Molina-. Algunos se atreven a decir que la culpa la tienen el gobierno y “los políticos”, como si ellos mismos no hubiesen tenido incidencia… Ellos han sido parte de este desastre nacional. Finalmente debemos hacer un llamado a las Escuelas de Comunicación Social, a los investigadores, a los propios colegas en ejercicio. Todos tenemos derecho a asumir posiciones políticas, a tener militancia. Yo he sido militante desde muy joven. Pero vamos a hacerlo de una manera generosa con el país, vamos a respetarnos, a polemizar sobre el fondo y vamos a aportar para la mejora del país.

VER VIDEO COMPLETO DE LA ENTREVISTA EN:
https://www.laiguana.tv/articulos/431653-manuel-isidro-molina-clodovaldo-entrevista/

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