lunes, 20 de julio de 2026

🔴 «La república independiente de 1830 se encuentra en proceso de disolución definitiva, a menos que se articule una respuesta patriótica de largo aliento y se construya una contraofensiva para rescatar la soberanía» / Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución

 


Al Pueblo
 de Venezuela: 

REFLEXIONES SOBRE 

EL ESTADO DE LA NACIÓN 

La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución se dirige al pueblo soberano de Venezuela en un análisis de la muy difícil situación por la que atraviesa Venezuela para contribuir en la determinación de la ruta a seguir por este pueblo libre.

«La república independiente de 1830 se encuentra en proceso de disolución definitiva, a menos que se articule una respuesta patriótica de largo aliento y se construya una contraofensiva para rescatar la soberanía, a través de un movimiento que unifique la resistencia republicana por la democracia, la restitución de la Constitución y la recuperación de la soberanía, que deslegitime la “transición tutelada” y denuncie la postración entreguista,en manos del “PSUV-Rodrigato” que pretende desheredar a la Nación de su patrimonio y hundir la República», dice la declaración suscrita por Santiago Arconada, Antonia Muñoz, Edgardo Lander, Carlos Mendoza Potellá, Héctor Navarro, Mariano Crespo y Gustavo Márquez Marín

En esta muy compleja situación se hace necesario el estudio a partir de dos contextos fundamentales que, obviamente, se entrelazan e interactúan: lo internacional y lo nacional.

1. Contexto Internacional

Doctrina Monroe y el fin del orden liberal 

La intervención militar del 3E en Venezuela representa un punto de inflexión estructural, que marca la transición hacia un nuevo orden internacional caracterizado por el "decisionismo soberano", en el cual la norma jurídica es reemplazada por la capacidad de coerción de las potencias. Se impone “la ley del más fuerte”. Se deroga de facto el derecho internacional y todo el andamiaje jurídico-institucional surgido después de la segunda guerra mundial. Esta acción reafirma una hegemonía regional renovada, una actualización de la Doctrina Monroe, adversada, en su momento por el Libertador Simón Bolívar pero mencionada varias veces, y asumida oficialmente en los últimos tiempos, como política de Estado, por Donald Trump y su gobierno con el objetivo primordial de lograr la hegemonía plena de EEUU sobre el hemisferio occidental y el control absoluto de los recursos naturales estratégicos de la región, impidiendo la posibilidad de participación de potencias extrahemisféricas.

Los Intereses del gobierno de Donald Trump (MAGA)

La administración actual ejerce una realpolitik reinventada, centrada en intereses geopolíticos y una geoeconomía coercitiva, mediante la captura y descabezamiento del liderazgo político, y la tutela de activos estratégicos como herramientas de control. Esa estrategia imperialista hegemónica  busca normalizar la asimetría estructural en las relaciones internacionales según la cual, se establece el imperio del supremacismo y el trato desigual  discrecional de Washington con el resto de los países del hemisferio. Se deroga el principio de reciprocidad y el trato igual entre los Estados, para crear un  nuevo marco de actuación basado en  hechos cumplidos y en el uso de la fuerza. 

La Importancia estratégica de Venezuela 

Nuestro país es hoy el laboratorio de la seguridad hemisférica, donde el control de los flujos energéticos y las infraestructuras críticas del país, han pasado expresamente a ser considerados “vitales” para la seguridad nacional de los EEUU. Venezuela se ha convertido en un territorio bajo control geoeconómico y geopolítico directo de Washington.

2. La Intervención del 3E: ruptura y cambio de Régimen

Naturaleza del evento: El 3 de enero (3E) se produjo un golpe de Estado, a través de una intervención militar ejecutada por EEUU, para desplazar del poder a un “Jefe de Estado” y someterlo a los tribunales estadounidenses. Fue la culminación de la estrategia de “máxima presión” aplicada durante más de una década e instrumentada a través de una guerra multidimensional por el control de Venezuela, aplicando un: régimen de sanciones económicas y diplomáticas, la desestabilización y la guerra cognitiva, cabalgando la confrontación y fragmentación interna, la crisis política y económica continuada, la crisis de legitimidad del liderazgo, la descomposición y el colapso del régimen autoritario del Partido-Estado. Mediante esta intervención, el gobierno de EEUU allanó la soberanía y la gestión del Estado venezolano a través de la designación a dedo del gobierno interino tutelado de Delcy Rodríguez. Esta intervención marcó el paso formal a una ocupación militar directa que dio inicio a un proceso de “cambio de régimen”: del Estado republicano independiente que nació 1811 y se consolidó en 1830, a un “Protectorado Colonial del siglo XXI. 

Caracterización del régimen surgido 

Se ha instaurado un "protectorado del siglo XXI" donde el funcionariado remanente, encabezado por Delcy Rodríguez, actúa como una "mampara" o "gobierno zombie" que carece de autonomía real. Jurídicamente el país ha sido transformado en una "tierra de nadie" (res nullius), donde la jurisdicción nacional ha sido anulada en favor de los dictámenes de la Casa Blanca.

Reconfiguración de la agenda política 

La agenda política se ha re-configurado a la luz del nuevo escenario político surgido a partir del 3E: la lucha por la  recuperación de la democracia y la lucha por la recuperación de la soberanía nacional, convergen en una sola lucha por la emancipación nacional y .la supervivencia del Estado-Nación. Se libra una guerra cognitiva feroz para que el pueblo asimile su propia dominación y acepte la tutela como un "alivio" necesario para sobrevivir ante el agravamiento de la crisis multidimensional o como un destino “inevitable” e incluso “necesario” para salir del “régimen “chavista”, todo ello empeorado por los efectos del terremoto del 24 de junio 

3. El Plan de Recolonización, Fases

Estabilización (control Territorial, económico y político)

Se enfoca en la neutralización de la resistencia interna a través de la desarticulación de la FANB y la ocupación progresiva del territorio. Las operaciones en el mar Caribe, en nuestras costas, en preparación obvia de la intervención miliar de 3E y el asesinato del "Niño Guerrero" mediante un ataque misilístico estadounidense, es el hito que confirma que EEUU está ejerciendo unilateralmente la fuerza letal en suelo venezolano. La otra demostración que va en esa misma dirección, fue el despliegue militar injustificado de 2000 marines estadounidense que, con la excusa de apoyar la atención de la emergencia generada por el “terremoto”, tomaron el control de la seguridad y la operación del Aeropuerto de Maiquetía y apostaron en el Puerto de La Guaira dos de los buques de guerra, de la IV Flota del Comando Sur, que ejecutaron la intervención del 3E y aún se mantienen frente a las costas venezolanas ejerciendo el control del tránsito marítimo del país. A ésto se suma la acción envolvente del Departamento de Estado que le ha permitido el control de la gestión económica y reestructuración institucional del Estado, la conducción de la política exterior, la administración de los recursos naturales, la política de inversiones extranjera y gestión del endeudamiento externo.

Reconstrucción (control de Recursos estratégicos)

Se refiere a la administración y entrega de la extracción de hidrocarburos, minerales estratégicos y recursos naturales a empresas transnacionales, en condiciones leoninas bajo el manto de leyes que legitiman la opacidad como la Ley Anti Bloqueo, las reformas Ëxpress” de las leyes  de Hidrocarburos y Minas, mediante las cuales se ha formalizado la entrega de la soberanía sobre los recursos naturales estratégicos de la Nación.

Transición (Legitimación)

Consiste en un simulacro de “negociación”, presentada como un diálogo entre Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez, para reestructurar el CNE y el TSJ según los intereses y dictámenes de la Casa Blanca, garantizando el establecimiento de una  "democracia tutelada".

4. Hoja de ruta de la transición

La reestructuración del CNE es el punto central de la tercera fase del plan estratégico de Washington para Venezuela, denominada "Transición". El Departamento de Estado de EEUU promovió la reunión entre Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez para establecer una "hoja de ruta" donde el “’fortalecimiento” del CNE es una prioridad absoluta para lograr una "transición democrática". EEUU, no por casualidad, con este gesto dejó claro que la transición incluye al PSUV y a la representación del “factor opositor”, también bajo su control, la asignó un gente de “su confianza” (Dinorah Figuera), para darle fluidez en la “negociación preestablecida”, con el fin de llegar a un acuerdo “conveniente” para los intereses de EEUU.   

La elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y la correspondiente reforma del sistema electoral, bajo la rectoría y tutela del Departamento de Estado, es la clave que determinará el resultado electoral que relegitimará los poderes públicos con la bendición y el reconocimiento de EEUU. 

El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha declarado que una “transición real” requiere un CNE reformado con miembros que "de hecho cuenten los votos de manera adecuada", garantizando “elecciones multipartidistas libres”. Esto significa que en la agenda de Washington está la reestructuración del sistema electoral, su supervisión directa y validación de resultados. No se necesita ser adivino para saber lo que eso significa. De hecho están proponiendo la aprobación de un “Estatuto Electoral Especial”  que supliría a la Ley Orgánica del Poder Electoral y sus reglamentos, un “marco legal ad hoc” que “blinde” la “autonomía técnica” del organismo frente a “interferencias partidistas”. No sería extraño que se adopte la fórmula colombiana de entregarle a empresas privadas el proceso de construcción, diseño y ejecución del “nuevo sistema electoral”, a su plena satisfacción. Lo que busca EEUU no es que el nuevo CNE tenga como misión restituir la Constitución, sino formalizar la dominación estadounidense del país.

La reestructuración del CNE bajo el mando de Washington busca garantizar elecciones "supervisadas" y determinadas por los intereses de la Casa Blanca, con el fin de “legitimar” el régimen neocolonial y preservar el control estadounidense a trasvés de una "democracia tutelada", eliminando cualquier rastro de autonomía nacional y soberanía popular libre.

5. La transición y la lucha por la soberanía

En este contexto es fundamental y decisivo, el  ejercicio beligerante de la contraloría social, en defensa de la soberanía, para denunciar la conspiración de EEUU, en contubernio con sus funcionarios designados a dedo y sectores “opositores” funcionales al régimen colonial, que pretenden materializar la regresión del sistema electoral, con el fin de hacerlo vulnerable a manipulaciones fraudulentas. Hay que exigir el cumplimiento estricto de la Constitución y la ley. 

La instalación de un nuevo CNE definirá la naturaleza de la Venezuela post-3E: o se convierte en el motor de una reinstitucionalización democrática verificable, o actúa como la maquinaria de validación de un protectorado del siglo XXI bajo tutela de EEUU.


6. Modelo de Gestión del Estado tutelado:

Desplazamiento del centro de gravedad del poder

El centro de gravedad de la política venezolana ha sido desplazado a Washington y con ello la gestión del Estado venezolano ha quedado atada a la agenda de la Casa Blanca. se ha desplazado totalmente a Washington, bajo la premisa de la existencia de un "Estado fallido" que “justificó” el allanamiento de su soberanía por quienes presumen ser los “policías del mundo”. EEUU asumió de facto, a través de la fuerza militar y de las regulaciones y sanciones dictadas por la OFAC, la definición y administración de las estrategias y políticas públicas en materias vitales como son: hidrocarburos, minería, electricidad, comercio exterior, seguridad, política exterior, protección social, infraestructuras, gestión de las empresas del Estado, inversiones extranjeras, finanzas públicas, manejo de deuda externa y reestructuración de los poderes públicos (CNE, TSJ, entre otros). No se trata de una “relación diplomática”, sino de una gobernanza directa desde Washington.

Gestión de Ingresos: El Tesoro de los EE. UU. recibe directamente los ingresos de las exportaciones petroleras venezolanas.

Distribución Condicionada 

Estos fondos se distribuyen al país gradualmente a través de bancos privados, permitiendo que Washington decida en qué se gasta el dinero y quién tiene permiso para hacerlo. Este mecanismo otorga a figuras como Marco Rubio una influencia enorme sobre el gobierno tutelado de Delcy Rodríguez.

Prioridad para Corporaciones Estadounidenses

Washington utiliza el control del sector para ejecutar una apertura económica que favorece sus propios intereses industriales.

Inversiones Millonarias 

Donald Trump ha declarado que las empresas estadounidenses entrarán al país para realizar inversiones masivas en infraestructura petrolera y exploración.

Desplazamiento de Competidores 

Bajo la gestión de Rubio, se ha dado prioridad a la llegada de nuevas empresas estadounidenses, a menudo a costa de productores europeos que ya operaban en el país.

Tutela Política y Purga Institucional

El gobierno interino de Venezuela opera bajo supervisión directa de Washington en:

Consultas de Nombramiento (incluyendo ministros como el de Defensa y el Canciller): Delcy Rodríguez consulta a Rubio sobre nombramientos gubernamentales críticos, 

Instrucciones de Purga: Rubio intervino en decisiones de personal y animó a Rodríguez a purgar a la familia y socios comerciales de Maduro, órdenes que ella cumplió.

Control de la Política Exterior 

Se concluye que Venezuela ya no marca su propia política exterior, citando el caso donde el canciller Iván Gil, quien ya fue desplazado, tuvo que borrar una publicación crítica contra el ataque a Irán por orden de la Casa Blanca. 

El petróleo como Objetivo Estratégico Final 

El objetivo final de la administración Trump es asegurarse el petróleo venezolano para los intereses de los Estados Unidos El control de EEUU sobre el petróleo venezolano le otorga beneficios que trascienden lo meramente energético, consolidando una gestión directa multidimensional (financiera, económica y geopolítica) sobre la Nación. Asegurar este recurso es vital para la seguridad nacional estadounidense y para el control de los flujos energéticos regionales. El control del petróleo funciona como un "instrumento coercitivo complementario" que obliga a los actores internos y regionales a alinearse con los intereses de Washington. El beneficio para EEUU. no es solo el acceso al recurso, sino la capacidad de utilizar el petróleo como el eje de un protectorado del siglo XXI, donde el control de la renta garantiza la lealtad de las élites locales y la exclusión de competidores globales en su "patio trasero".

Control del tablero electoral 

Haciendo caso omiso a nuestra Constitución, formalmente vigente todavía, la decisión sobre cuándo y cómo se celebrarán las elecciones en Venezuela no está definida y reposa exclusivamente en las manos de Marco Rubio. Se percibe que Delcy Rodríguez intenta agotar el tiempo de la presidencia de Trump con la esperanza de que la presión por las elecciones se disipe con un sucesor.

7. República en proceso de disolución 

Aceleración del proceso: La profundización de la crisis multidimensional y el colapso del modelo rentista actúan como catalizadores que tienden a debilitar la moral de la población, facilitando la instalación del régimen colonial. Este vector de inestabilidad es explotado por una intensa guerra cognitiva que golpea a una sociedad, para que agotada por la precariedad, acepte la tutela gringa como vía para sobrevivir, “progresar” y lograr la estabilidad, a cambio de ceder la soberanía. Este escenario empuja a las élites a aceptar como inevitable la condición de colonia de los EEUU, como una salida "menos dolorosa" que el caos social o la continuidad del régimen “chavo-madurista”. 

La república independiente de 1830 se encuentra en proceso de disolución definitiva, a menos que se articule una respuesta patriótica de largo aliento y se construya una contraofensiva para rescatar la soberanía, a través de un movimiento que unifique la resistencia republicana por la democracia, la restitución de la Constitución y la recuperación de la soberanía, que deslegitime la “transición tutelada” y denuncie la postración entreguista,en manos del “PSUV-Rodrigato” que pretende desheredar a la Nación de su patrimonio y hundir la República.

Santiago Arconada

Antonia Muñoz

Edgardo Lander

Carlos Mendoza Potellá

Héctor Navarro

Mariano Crespo

Gustavo Márquez Marin

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