domingo, 5 de julio de 2026

«La otra cara del terremoto» / Leopoldo Puchi


Leopoldo Puchi

El terremoto produjo dolorosas pérdidas humanas y el colapso de infraestructuras y edificaciones. 

Al mismo tiempo, abrió una brecha que Estados Unidos ha aprovechado para ampliar su presencia militar en Venezuela. 

En esas circunstancias, la catástrofe no es solo un fenómeno natural. 

Es también un hecho político, porque modifica las relaciones de poder y la capacidad efectiva del Estado para decidir quién actúa dentro de su territorio.

PRESENCIA MILITAR

Estados Unidos ha desplegado un amplio contingente militar en territorio venezolano bajo el argumento de la asistencia humanitaria. 

Sin embargo, solo una pequeña parte de los efectivos corresponde a equipos de rescate. 

Según el propio Departamento de Guerra, militares estadounidenses desarrollan funciones que corresponden a las autoridades aeronáuticas venezolanas: coordinación del tráfico aéreo, gestión de pistas, comunicaciones y seguridad en el aeropuerto de Maiquetía, mientras unidades navales se desplegaron en torno al puerto de La Guaira.

Detrás de la ayuda apareció la otra cara del terremoto: un dispositivo militar extranjero con capacidad para operar sobre infraestructuras estratégicas del Estado.

INTENSIFICACIÓN

Ahora bien, los terremotos del 24 de junio no crearon esta situación, sino que intensificaron una intervención que había comenzado el 3 de enero de este año con la incursión y bombardeos estadounidenses en territorio venezolano. 

El terremoto no creó una nueva dinámica política, sino que aceleró un proceso que ya estaba en marcha.

SIN RESISTENCIA

Pero el dato más relevante de esta secuencia no es solo la actuación de Estados Unidos, sino la nula resistencia que ha encontrado. 

Ni la intervención militar del 3 de enero ni la ampliación de la presencia militar estadounidense tras el terremoto del 24 de junio han dado lugar a una respuesta nacional capaz de cuestionar el nuevo escenario, ni siquiera desde las Fuerzas Armadas.

INTERÉS SUPERIOR

Las guerras, las invasiones y las catástrofes no producen por sí mismas unidad nacional. 

Solo fortalecen la cohesión cuando existe previamente una comunidad política capaz de reconocer un interés superior. 

Cuando esa comunidad no tiene conciencia nacional, las crisis profundizan las divisiones existentes.

EL CÁLCULO

La explicación de la ausencia de resistencia no puede reducirse a la superioridad militar estadounidense. 

El terremoto abrió una emergencia humanitaria, pero también puso al descubierto un vacío más profundo: la ausencia de una voluntad política nacional capaz de defender la independencia.

El país llega a esta coyuntura con una dirigencia absorbida únicamente por la disputa del poder interno. 

En ese contexto, los efectos de la actuación de Estados Unidos sobre la soberanía nacional pasan a un segundo plano. 

Lo que predomina es el cálculo de las ventajas que una alianza con Washington puede ofrecer a cada sector en su disputa por el poder interno.

CULTURA POLÍTICA

Se ha instalado una nueva cultura política en la que la tutela deja de percibirse como una situación excepcional y pasa a convertirse en el marco normal de la actividad política. 

El debate interno, tanto en el Gobierno como en la oposición, no se centra en revertir esa situación, sino en quién gobernará dentro de ese nuevo marco. 

La política comienza así a desenvolverse con la lógica propia de un protectorado informal.

REVERTIR

El país tendrá que reconstruir viviendas e infraestructuras. Mucho más difícil será reconstruir la conciencia de que la independencia no es una consigna, sino el derecho de una nación a decidir quién ejerce la autoridad sobre su territorio y sobre su propio destino.

La intervención militar de Estados Unidos abrió el camino a un régimen de tutela al no encontrar una voluntad capaz de enfrentarla. 

Hasta ahora ha predominado la aceptación de esa situación. 

Su consolidación o su reversión dependerán, precisamente, de que esa voluntad logre reconstruirse.

Ninguna tutela es permanente, pero ninguna podrá revertirse mientras la independencia no sea asumida como una prioridad por los principales actores nacionales.

EL UNIVERSAL: https://www.eluniversal.com/politica/236699/la-otra-cara-del-terremoto

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