«Proteger a los periodistas es proteger nuestras libertades», valora la Unesco en un collage sobre la libertad de expresión. Imagen: Mauricio Morales / Unesco
Alon Ben-Meir
Presidente del estaddounidense Instituto para la Resolución de Conflictos Humanitarios
NUEVA YORK.- Durante casi un siglo, los corresponsales extranjeros han acudido a Estados Unidos precisamente porque este país se enorgullecía de acoger con agrado el escrutinio. Ahora, la administración de Donald Trump se propone dar un giro radical a ese legado, convirtiendo los visados para periodistas internacionales en instrumentos de control.
Según una nueva norma propuesta por el Departamento de Seguridad Nacional, la duración de los «visados I» para los medios de comunicación extranjeros se reducirá drásticamente, pasando de períodos renovables de varios años —a menudo de hasta cinco años— a un máximo de 240 días, y a solo 90 días en el caso de los periodistas chinos.
Las renovaciones ya no serían un trámite administrativo rutinario vinculado a la continuidad en el empleo y al cumplimiento de la ley, sino un privilegio discrecional que el gobierno de Trump puede conceder o denegar a su antojo.
Convertir las visas para periodistas en un arma
La Asociación de Prensa Extranjera, con sede en Nueva York, y otras organizaciones de medios de comunicación han advertido de que un régimen de este tipo hará «imposible» que los corresponsales realicen su trabajo.
Ello porque no podrán crear una red de fuentes, comprender la compleja política del país ni mantener nada que se parezca a una vida familiar si su situación legal caduca cada pocos meses y está constantemente sujeta a los caprichos políticos...
👉👉 IPS:
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