martes, 19 de mayo de 2026

La ambigüedad cibernética / Humberto Rojas D.

La ambigüedad

de nuestro tiempo

es un claro oscuro 

nebuloso, complejo;

una penumbra, 

un camino desconocido, 

oculto, encubierto

hacia una fantasía

de seguidores,

de satélites,

y finalmente robotizadas.


A la presencia expansiva 

y vinculante con lo electrónico

entramos sin cautela,

vulnerables y desnudos

a la estepa digital,

con una conducta

y mitología urbana:

 la fábula del éxito.

Corcoveando,

sin soporte

y a la intemperie...


Las expectativas magnificadas

nos han captado,

retenido, encerrado

y en paralelo,

sin resistencia

nos van creando inquietudes,

aspiraciones, zozobras,

seguridad, incertidumbres, 

ilusiones, migajas,

 “autonomías”, leyendas…

accedemos a un bucle,

a un circuito,

a una cascada,

a un remolino en espiral.


¿Dónde está el problema?

¿Por qué el conflicto?

Nos encontramos

sin tregua ni pausa

perdidos en el progreso,

en la vanguardia 

de lo desconocido.

No lo hemos visto venir

y ya estamos…

lo único, lo singular

se transforma en binario,

en gemelo, un duplicado,

un rango de la realidad;

replicantes, clones

por cuenta propia;

hemos entrado

al naufragio del pensamiento,

a un cerco sin cerco,

a un avanzado

obsoleto absoluto;

tenemos el cerebro

cargado de memes,

y una mente

como un Centro Comercial:

cautivado, atraído, 

deslumbrado, distraído, 

saturado de lugares comunes;

lo verosímil

es lo mundano,

lo artificial,

lo temporal inmediato,

nos han traspasado 

y reducido,

nos han domado la atención.

Estamos en casa

bajo un mismo techo,

online y a la vez

en distintos lugares,

en éste nuevo mundo

lo distante está conectado,

y lo cercano aislado;

llegamos a la conexión

desconectada…


Los nuevos significados,

de entrada

se han descomprimido,

lo cierto es lo incierto,

no hay cruce,

no hay roces.

Anidamos en tiempos minerales

de silicios y siliconas,

cargados de tecnología

y falto de humanidad,

la paradoja

de un mundo fabricado,

similar, parecido

pero ficticio;

el “deepfake”, 

la apariencia

en disputa con la realidad,

los hechos los omitimos;

buscando comunicarnos

nos incomunicamos.

Una mutabilidad móvil

que nos inmoviliza;

lo complejo minimizado,

simplificado.

Con hilos invisibles

nos abordaron y bordaron

para secarnos

en su telaraña…

con nuevas determinaciones

y atrapados en las pantallas

nos ensanchan las oportunidades

y nos estrechan el cerebro,

se abren posibilidades

y nos reducen habilidades.

Es la integridad 

diluida, pérdida;

no comprender es lo masivo,

lo normal;

lo esencial disipado.

Lo que no trepita

y vibra por dentro

se detiene y oxida

como un metal,

como una fundición corroída.

Estamos sin encontrarnos,

sin alivio

pero tutelados,

drenados, huecos.

En este horizonte 

de las certezas

tenemos un mapa

estando anclados,

es la dualidad de nuestro tiempo,

la ambigüedad cibernética…


Humberto Rojas D.

18-05-2026

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