Lo que hemos visto en Pekín no es simplemente una cumbre diplomática. Es un retrato en tiempo real de dónde está cada potencia en este momento de la historia.
VIDEO: https://youtu.be/lCTRjwExExg?si=jvSi_dnBKK7EJ__W
Xi Jinping abrió con un discurso cargado de geopolítica, citó la trampa de Tucídides —esa teoría que dice que cuando una potencia emergente desafía a la establecida el resultado casi inevitable es la guerra— y lanzó una advertencia calculada al mundo entero.
Trump respondió hablando de niños con banderitas y diciendo que es un honor ser su amigo.
El contraste no necesita análisis, se explica solo.
Pero más allá del espectáculo del cara a cara, lo que está pasando de fondo es mucho más importante:
🔺 Estados Unidos ha vaciado sus reservas militares en Irán justo cuando se supone que debería estar conteniendo a China en el Indo-Pacífico.
🔺 Sus aliados —incluida España, incluido Canadá— están pivotando hacia Pekín porque ven en China un interlocutor más predecible que Washington.
🔺 Y Trump, el que llegó prometiendo plantar cara a China, se presentó en esta cumbre con los 30 más ricos del país a hacer negocios.
🔺 El declive no siempre es un derrumbe explosivo. A veces es esto: silencioso, subterráneo, paso a paso. China no necesita ganar una gran batalla. Solo necesita que Estados Unidos siga siendo impredecible, que siga distrayéndose, que siga alejando a sus propios aliados. Y de momento, todo va según ese guion.
Contacto: alanbarroso@esbuenaventura.es

No hay comentarios:
Publicar un comentario