Tras el acuerdo firmado por EE.UU. e Irán, todas aquellas apocalípticas amenazas de Trump a Irán resuenan como debilidad. El acuerdo es una derrota en todos aquellos objetivos que había proclamado Trump. Incluye no sólo el reconocimiento del régimen de la república islámica por parte de EE.UU., permite la exportación de petróleo iraní con exenciones del Tesoro y la recuperación de cuentas bloqueadas. También a modo de compensación, inversiones por unos 300.000 millones dólares. Se incluye el cese inmediato de los ataques en Líbano. A cambio, Irán y EE.UU. se comprometen a reabrir el estrecho de Ormuz y a seguir negociando para alcanzar un acuerdo general.
El fracaso estrepitoso de Trump lo recogen todos los analistas, a la vez que la ira que ha provocado en Israel, contra Netanyahu y contra el propio Trump. La guerra asimétrica en la que EE.UU. e Israel bombardearon numerosos objetivos militares y civiles casi sin oposición, fue contrarrestada por los misiles y drones iraníes no sólo con objetivos a Israel sino también hacia todos los estados del Golfo en el que EE.UU. tenía bases. Y, más que la amenaza nuclear el cierre de Ormuz y sus efectos económicos mundiales, sirvieron para equilibrar la balanza y lograr el empantanamiento imperialista. Ninguno de los objetivos que se fijó Trump fueron conseguidos, del mismo modo que tampoco consiguió los suyos Netanyahu, ni en Gaza ni en Líbano...👇


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