lunes, 22 de febrero de 2016

PASANDO LA HOJA / ¡Pa’ que se acabe la vaina!

MANUEL ISIDRO MOLINA

El desespero de algunos actores políticos y económicos por “la salida” del presidente Nicolás Maduro “¡como sea!” es el colofón de una estrategia sostenida por el eje López-Machado-Ledezma, que en 2014 metió a Venezuela en la “guarimba” más sangrienta, violenta y desconsiderada de la historia contemporánea, comparada incluso con el golpe del 11 de abril de 2002 y el paro petrolero-empresarial de 2002-2003, que es mucho decir.

El torbellino de “opciones” ha girado desde la “renuncia” (que no puede ser bajo coacción) hasta una enmienda o reforma constitucional para “recortar el período presidencial” (y hasta he escuchado la ¡”idea”! de recortar en especie de combo de mercadeo, los períodos del Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y –seguramente- el Consejo Nacional Electoral). No faltan quienes proponen la vía de la asamblea nacional constituyente, como si de cambiarse una chaqueta se tratara.

Es el típico “a mí, me parece que…” o “se me ocurre que…”, mientras el país sufre la profundización de la crisis, sin orientaciones encomiables por ser incapaces de construir un entendimiento nacional pluralista e integrador que evite más sufrimientos a nuestro flagelado y engañado pueblo.

Los asuntos públicos –y más lo atinente a la Presidencia de la República en un país súper presidencialista y con muy reciente experiencia autocrática y monopartidista- son serios por naturaleza y por las consecuencias que generan sobre el conjunto de la sociedad. Hay quienes creen que la conducción de un país, un ministerio, una gobernación o una alcaldía, igual una universidad  o una empresa estratégica de la nación, pueden llevarse como coto privado, mafia o secta político-religiosa. Por eso andamos como andamos.

El presidente Nicolás Maduro Moros fue electo para el período truncado por la muerte del presidente Hugo Chávez Frías, hasta el 2 de febrero de 2019. Ese dato de la realidad es inmodificable en paz, salvo por un referendo revocatorio del mandato presidencial, a partir del 19 de abril próximo, cuando Maduro cumplirá tres años en Miraflores, después de haber sido electo en 2013, el 14 del mismo mes.

No soy doliente del gobierno del presidente Maduro, como tampoco lo fui del mandato del presidente Chávez desde que en 2000 impuso junto con Luis Miquilena y Guillermo García Ponce al fracasado y corrupto Alfredo Peña como candidato a la alcaldía metropolitana de Caracas. Desde entonces, he enfrentado el autoritarismo, el autocratismo, el abuso de poder y la corrupción de un sistema de gobierno que traicionó los postulados del  auténtico “Polo Patriótico” que fundamos el 12 de julio de 1998. Y lo he hecho con firmeza, sin caer en el juego de la derecha neoliberal y pro-imperialista, que algunos dicen que no existe y que son pendejadas de “comunistas trasnochados” y otras adjetivaciones desconsideradas que pretenden intimidar y evadir el fondo de las discusiones.

Hoy, el tema es si recaemos en un nuevo período de violencia fratricida, como tantas veces lo he advertido; o defendemos la paz de la República y nos afincamos en el camino de la convivencia civilizada y el desarrollo armónico de la nación, con sensatez política y responsabilidad histórica. Toda aventura violentista debe ser enfrentada y sofocada, venga de donde venga y sean quienes sean sus “dirigentes” reconocidos u ocultos tras bastidores, como suele ocurrir para después evadir cobardemente las consecuencias de sus irresponsables acometidas.

Así como la nueva Asamblea Nacional –con mayoría calificada (112 diputados y diputadas) en manos de la Mesa de Unidad Democrática, MUD- debe ser respetada por el gobierno y los otros tres Poderes Públicos, y así lo hemos exigido firmemente; el Poder Ejecutivo también lo merece y debe ser respetado críticamente, enfrentando sus errores, corruptelas y prácticas abusivas del poder.

Nicolás Maduro es un presidente débil por infecundo, ignorante y hasta estrambótico, pero es el Presidente de la República votado por la mayoría de los electores y electoras el 14A 2013. Además, es prisionero de los militares en cofradía con redes mafiosas de corrupción y abuso de poder; y también, de unas cuantas mafias “civiles” estructuradas y cobijadas con impunidad durante el largo mandato del presidente Chávez, cuya tesitura ética será evaluada históricamente por nuestro pueblo con base en investigaciones serias y profundas del enorme expolio que se produjo bajo su liderazgo.

No sé –como lo sugerí la semana pasada- cuánto les queda al Presidente, al gobierno y al Psuv del 41 % que obtuvieron en la elección parlamentaria del 6D 2015, pero es evidente que la cota de la valoración del Jefe de Estado y su gobierno está bastante alicaída. Existe una enorme fatiga nacional, agobio que baña de desaprobación la gestión del presidente Maduro. Sin embargo, como en Venezuela nadie “renuncia ni lo renuncian” (Rómulo Betancourt dixit), es prácticamente pueril soñar con tal quimera.

El referendo revocatorio es la única opción viable, no para simplemente “salir de Maduro”, sino también para restablecer la legitimidad política indispensable en la nación, sea cual fuere el resultado, ¡pa’ que se acabe la vaina!

Lo digo nuevamente: Venezuela requiere sosiego, con Maduro o sin Maduro en la Presidencia de la República; y quienes quieran sucederlo, pues que contribuyan a estabilizar la enervada vida republicana, hoy maltratada por la violencia delictiva, la corrupción, el fracaso económico público y privado, la cultura especulativa y un modelo desfasado con su carga de autoritarismo, autocratismo, monopartidismo, abuso de poder y corrupción cívico-militar (o “militar-cívico”, según se le vea).

Después de algo más de un cuarto de siglo de recurrentes explosiones de violencia fratricida a partir del 27 de febrero de 1989, ese sosiego indispensable para el desarrollo de Venezuela y la felicidad de nuestro pueblo, debe ser producto de la responsabilidad histórica de los actores públicos y privados, civiles y militares, corrientes religiosas, medios de comunicación social, universidades, docentes y estudiantes. Es una exigencia nacional.
Venezuela está destrozada moralmente, nos arroparon las mafias de la corrupción y las bandas criminales que atracan, extorsionan, secuestran y asesinan miserablemente en ciudades, pueblos y carreteras de la patria, estimuladas por un sistema de justicia y la acción antidelictiva policial y militar permeados por la inmoralidad, la codicia y el descaro pendenciero.

El proceso de referendo revocatorio presidencial, que requiere su tiempo –independientemente de las maniobras gubernamentales para sabotearlo- tiene tres elementos de peso que lo hacen no solo justo sino impecable: 1.- Al tiempo de ser convocado y fraguado ante el Consejo Nacional Electoral con alta participación ciudadana, generará un debate nacional abierto y por encima de la hipócrita diatriba Psuv-MUD. 2.- La decisión final será transparente, irrebatible y definitiva mediante votación popular. Ningún sector tendrá oportunidad de contrariar la decisión colectiva del soberano. 3.- Conocido el resultado, el país tomará un rumbo estable y la polémica alimentará la institucionalidad democrática: si el mandato presidencial es revocado, tendremos elección inmediata de un nuevo Jefe de Estado; y si no llegare a materializarse la revocación, pues seguirá la debida cohabitación de los poderes Ejecutivo y Legislativo hasta 2019, con elecciones de gobernadores y consejos legislativos regionales en 2016, de alcaldes y concejales en 2017 y de Presidente de la República en 2018 para el período 2019-2025.

Históricamente, de los apuros nos han quedado desastres tras desastres: inestabilidad, violencia fratricida, represión policial y militar, asesinatos, heridos y destrucción material pública y privada. Basta de insensateces, irresponsabilidad y cobardía medradora. Lo digo con franqueza frente a los aprovechadores codiciosos; y mucho amor a esta patria de libertadores, mil veces traicionada.

El pueblo venezolano tiene la obligación histórica de imponer su derecho inalienable a la paz para el desarrollo armónico y la convivencia civilizada. Los más gritones, de lado y lado, son los más mendaces, generalmente; también, los más cobardones y codiciosos; y algunos resaltan por su cinismo y sucios manejos para el enriquecimiento ilícito. Se entiende a quiénes me refiero, de lado y lado. Les invito a desnudarlos, a no creerles más, a no caer en sus patrañas ni en sus planes belicosos que buscan impunidad.

Soy convencido de que somos capaces, venezolanos y venezolanas, de superar las miserias acumuladas por estos bandos irresponsables que llevan décadas robando a la nación y maltratando la paz pública. ¡Vamos por el referendo, con todo!

@manuelisidro21 - @manuelisidroXXI


* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela 
* Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela 
* Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar 
* Columnista del semanario LA RAZÓN  
* Asesor en análisis de entorno político y social 

jueves, 18 de febrero de 2016

SIRIA / ¿Puerta a la III Guerra Mundial?

Aviones de combate de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos atacaron las refinerías de petróleo en el este de Siria controladas por el Estado Islámico, en septiembre de 2014. Crédito: Departamento de Defensa de Estados Unidos
Análisis de Baher Kamal
MADRID, 15 feb 2016 (IPS) - Cuando los sirios supieron que importantes dirigentes mundiales se acaban de embarcar en una confrontación sin precedentes, amenazando incluso con desatar la III Guerra Mundial, en vez de acordar un alto el fuego humanitario, seguramente cayeron en una desesperación aún más profunda. 
Vean lo que provocó ese sentimiento entre los 25 millones de sirios, la mitad de ellos refugiados fuera y dentro de su país y la otra mitad aterrorizada por los bombardeos de un conflicto que en marzo cumplirá cinco años.
Los grandes señores de la guerra “oficiales”, es decir el aparato militar ruso y el Departamento de Defensa de Estados Unidos y sus “aliados” -Europa, la OTAN, los países del Golfo liderados por Arabia Saudita, y Turquía- dieron el último fin de semana un paso más hacia el abismo de Medio Oriente durante su Conferencia de Seguridad de Múnich.
Por un lado, Moscú advirtió a Washington y Ryad del riesgo de iniciar una “guerra permanente” si lanzan una intervención por tierra en Siria. Así, el primer ministro ruso, Dmitry Medvedev, advirtió el viernes 12, en una entrevista al diario alemán Handelsblatt, que el envío de tropas extranjeras a Siria podría desencadenar “una nueva guerra en el mundo”.
La advertencia siguió a recientes declaraciones de Arabia Saudita, a la que luego se unieron otros estados del Golfo y Turquía, en el sentido de que estaban listos para enviar tropas de tierra a Siria, si Washington prepara el camino para ello.
“Todas las partes (involucradas en el conflicto sirio) deben sentarse a la mesa de negociación en vez de desatar otra guerra en el mundo”, dijo Medvedev. “Cualquier tipo de operación de tierra conduce, por regla general, a una guerra permanente. Miren lo que ha ocurrido en Afganistán y algunos otros países”, por no hablar de Libia.
“Los estadounidenses y los socios árabes deben pensarlo bien: ¿quieren una guerra permanente? ¿Creen realmente que la pueden ganar rápidamente? Esto es imposible, sobre todo en la región árabe… Ahí todo el mundo está luchando contra todo el mundo”, agregó Medvedev.
¿Una nueva guerra mundial?
Luego advirtió: “Debemos hacer que todos se sienten a la mesa de negociación en lugar de iniciar una nueva guerra mundial”.
Bajo el título de “Exclusiva: Medvedev advierte de nueva guerra mundial”, Handelsblatt publicó la entrevista (en alemán e inglés) en la víspera de la Conferencia de Seguridad de Munich y la reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, donde el cese de las hostilidades en este país encabezó el orden del día.
El eje Pentágono-OTAN
Por otro lado, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, presionaba a favor de una amplia participación de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en la llamada guerra contra el grupo extremista Estado Islámico (EI).
De hecho, Carter dijo el 11 de febrero al concluir una reunión de la OTAN en Bruselas, que esta alianza militar está considerando unirse a la coalición liderada por Estados Unidos en la lucha contra militantes del EI en Siria e Iraq.
“Gracias al liderazgo (del secretario general) de la OTAN, Jens Stoltenberg, se explora la posibilidad de que la OTAN se una a la coalición como miembro de la misma” informó.
El día siguiente, los estados miembros de la OTAN acordaron enviar un avión de vigilancia AWACS para recoger información de inteligencia sobre Iraq y Siria, en sustitución de los aparatos estadounidenses. Según Carter, esto “aumentará la capacidad de la coalición para destruir al grupo terrorista”.
Despliegue de la OTAN contra “traficantes de emigrantes”
Paralelamente, la OTAN envió el 11 de febrero buques de guerra al mar Egeo para ayudar a Turquía y Grecia contra los traficantes de personas y detener el flujo de emigrantes, según anunció esta alianza militar.
Tres buques militares de la OTAN han recibido la orden de “empezar a moverse ahora” y se dirigen al mar Egeo para llevar a cabo operaciones de reconocimiento y vigilancia, confirmó ese mismo día su secretario general.
“Se trata de ayudar a Grecia, Turquía y la Unión Europea a detener el flujo de emigrantes y refugiados y hacer frente a una situación muy exigente”, dijo Stoltenberg, quien describió la situación como una “tragedia humana”. Agregó que las fuerzas de la alianza vigilarán la frontera terrestre entre Siria y Turquía.
Aviones militares sauditas sobrevolando Siria
Simultáneamente, Ankara anunció que Arabia Saudita desplegará aviones militares desde la base aérea de Incirlik, en el sur de Turquía, y que utiliza la fuerza aérea de Estados Unidos para sus incursiones en Siria.
El despliegue es parte del esfuerzo liderado por Estados Unidos para derrotar al grupo terrorista EI, dijo el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu.
Agregó que una vez se establezca la correspondiente estrategia, “Turquía y Arabia Saudita pueden lanzar una operación terrestre”.
Rusia e Irán: “No se les ocurra hacerlo”
El anuncio hecho por Arabia Saudita, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos acerca de su disposición a contribuir con tropas a una operación terrestre en Siria, bajo la condición de que Washington lidere la intervención, no tardó en provocar otras reacciones.
Así, la propia Siria y su fuerte aliado en la región, Irán, advirtieron que tal fuerza extranjera se enfrentaría a una gran resistencia. Mientras, el primer ministro ruso llamó a sus homólogos occidentales en la Conferencia de Seguridad de Múnich a “no amenazar con una operación terrestre” en Siria.
Más tarde, el 13 de febrero, Medvedev declararía que las relaciones entre la OTAN y Rusia se han deslizado hacia “una nueva guerra fría”.
Luego criticó a la OTAN, señalando que “casi todos los días se refieren a nosotros (Rusia) como la más terrible amenaza para la OTAN en su conjunto, o específicamente para Europa, América y otros países”.
En resumen, en menos de una semana, las grandes potencias militares y sus aliados amenazaron con una invasión en Siria e intervenciones armadas en Iraq e incluso una nueva guerra mundial, como respuesta a la tragedia humana en curso en estos dos países.
Si lo hacen, seguramente no habría ningún problema, pues sería mas que suficiente que un alto dirigente, militar o civil, dijera que las adicionales muertes de la población civil desarmada a causa de este tipo de operaciones militares, son simplemente “un daño colateral”.
Editado por Estrella Gutiérrez
http://www.ipsnoticias.net/2016/02/los-grandes-senores-de-la-guerra-listos-para-invadir-siria/

martes, 16 de febrero de 2016

PETRÓLEO / Rusia, Catar, Venezuela y Arabia Saudita acuerdan congelar la producción

Los ministros de Energía de Rusia y de varios países de la OPEP han acordado congelar la producción petrolera a los niveles promedios de este enero, informa la agencia Bloomberg.
El titular de Energía catarí, Mohammed Saleh al Sada, señaló que los bajos precios han sido perjudiciales para todo el mundo.
Catar va a controlar el cumplimiento del acuerdo sobre la congelación de los niveles de producción.
El crudo de la marca Brent ha reaccionado cayendo por debajo de los 34 dólares por barril, desacelerando su crecimiento para el día de hoy desde el 6% hasta el 2%.
El acuerdo ha sido alcanzado durante negociaciones en Doha por Rusia, Catar y Arabia Saudita con la aprobación de otros miembros de la OPEP, según un portavoz del Ministerio de Petróleo catarí citado por la cadena de televisión Al Arabiya.
"Tras el encuentro, cuatro países -Rusia, Arabia Saudita, Catar y Venezuela-  están dispuestos a congelar la extracción de crudo a niveles de enero si otros productores se unen a esta iniciativa", afirmó el ministro de Energía ruso, Alexánder Nóvak, tras las negociaciones.

Niveles de extracción

Según la Agencia Internacional de Energía, Arabia Saudita produjo 10,2 millones de barriles diarios en enero, por debajo del máximo más reciente de 10,5 millones de junio de 2015.
Rusia produjo casi 10,9 millones de barriles diarios el mismo mes, un récord del periodo postsoviético, según los datos oficiales.
Más de un año después de que la OPEP se negara a reducir la producción y a impulsar los precios del crudo, el petróleo sigue costando un 70% menos que durante el auge de su cotización en 2014.
La oferta se mantiene por encima de la demanda y las reservas mundiales continúan aumentando, lo que puede empujar los precios por debajo de los 20 dólares el barril, según Goldman Sachs.

Efecto presupuestario

Las malas perspectivas han empujado a los productores a la mesa de negociaciones.
Venezuela ha sido el país que más ha sufrido el desplome.
Por su parte, los precios actuales provocan que Rusia vea cada vez más difícil equilibrar el presupuesto.
Las arcas de Riad también han recibido un fuerte golpe, ya que registraron un déficit de 98.000 millones de dólares en 2015, según los datos oficiales.
Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional pone en duda esta cifra y sitúa el déficit del reino en 140.000 millones.
Los representantes de Venezuela, Irán e Irak se reunirán en Teherán este miércoles para discutir el asunto, afirmó un funcionario encargado de las relaciones exteriores de la petrolera estatal iraní NIOC.
Al respecto, el viceministro de Petróleo de Irán, citado por RIA Novosti, llamó a los países productores a una amplia cooperación para hacer subir los precios del crudo.
https://actualidad.rt.com/economia/199774-rusia-opep-congelar-produccion-petroleo

domingo, 14 de febrero de 2016

PASANDO LA HOJA / Palo a la lámpara

MANUEL ISIDRO MOLINA
La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia le acaba de dar palo a la lámpara con su “Sentencia que interpreta los artículos 339 y 136 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y los artículos 27 y 33 de la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción (publicada en la Gaceta Oficial n.° 37.261 del 15 de agosto de 2001) y declara que el Decreto n.° 2.184, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela n.° 6.214 Extraordinario, del 14 de enero de 2016 que declaró el estado de emergencia económica en todo el territorio nacional, durante un lapso de 60 días, entró en vigencia desde que fue dictado y su legitimidad, validez, vigencia y eficacia jurídica-constitucional se mantiene irrevocablemente incólume, conforme a lo previsto en el Texto Fundamental”.
Los magistrados Gladys María Gutiérrez Alvarado, presidenta de la Sala y del TSJ, Arcadio Delgado Rosales, Carmen Zuleta de Merchán, Calixto Ortega Ríos, Luis Fernando Damiani Bustillos, Lourdes Suárez Anderson y Federico Sebastián Fuenmayor Gallo han dejado huella infame en la historia jurídica de la nación, afincados en el sectarismo político que los anima como piezas de un tinglado de poder feneciente –históricamente hablando- que se resiste a aceptar el pronunciamiento político definitivo del pueblo venezolano el 6 de diciembre de 2015: ¡No más autocratismo monopartidista!
Dicha sentencia expone la voluntad de los cófrades del poder declinante, de disminuir las facultades constitucionales que competen a la Asamblea Nacional como integrante del pentágono constitucional del Poder Público Nacional frente a los otro cuatro componentes dominados por la tendencia oficial: Ejecutivo, Ciudadano, Electoral y Judicial.
La calificación judicial que corresponde a la Sala Constitucional no disminuye el control político que sobre las medidas excepcionales del Ejecutivo corresponde realizar al Legislativo. Si bien el decreto de emergencia económica emitido por el presidente Nicolás Maduro cumple con las exigencias constitucionales –independientemente de sus antecedentes y propósitos- al ser rechazado por la Asamblea Nacional, cesan sus efectos. Si no fuese así, no tendría sentido la obligatoriedad constitucional de enviarlo a la AN para su consideración y aprobación (o desaprobación, como ocurrió).
Los magistrados de la Sala Constitucional han pisoteado la Constitución alegando su defensa, por lo que nos han llevado a un indeseable estadio de “golpe constitucional” en contra del Poder Legislativo y en connivencia con un Poder Ejecutivo empeñado en hacer nugatorio todo tipo de control parlamentario. Con ese propósito, a finales de 2015, el gobierno promovió la rocambolesca escogencia de 13 magistrados para cubrir igual número de “vacantes” provocadas bajo presión insólita y vulgar mediante jubilaciones prematuras.
El prestigio nacional e internacional del gobierno sigue cayendo y nadie puede racionalmente demostrar cuánto les queda al presidente Nicolás Maduro y al Psuv del 41 por ciento que obtuvieron en las parlamentarias del 6D. Creen que actuando desde las sombras con autoritarismo y subterfugios “jurídicos” van a detener la caída. Se equivocan.
Terminarán dando lástima, en medio de la más profunda y pasmosa crisis económica, social y política de los últimos 80 años, contados a partir de la muerte del dictador, torturador, asesino y ladrón Juan Vicente Gómez. El colapso es inminente.

·     LA LIQUIDACIÓN DEL BANCO INDUSTRIAL DE VENEZUELA ordenada por el gobierno, no puede servir como manto de impunidad para la larga lista de pillos que lo llevaron a la quiebra. Pronto se conocerá cómo, por qué y quiénes acabaron con esa entidad bancaria pública.

·     CAPÍTULO ESPECIAL A SER INVESTIGADO en el desastre del BIV es el balance del BANCO INDUSTRIAL VENEZUELA-CUBA cuya operación, fondos y estadio actual han sido un gran secreto al más alto nivel durante los gobiernos de Hugo Chávez y Fidel Castro y de Raúl Castro y Nicolás Maduro. Ni la directiva del BIV era informada de su filial en La Habana, contrario a lo que sí operaba con las de Nueva York, Miami y Curazao. 

·     VIVE EN “LA LAGUNITA”, fue juez, casó con jueza, goza de la protección de Maikel y hace gala de su “poder” (en realidad, tráfico de influencias) político, económico y judicial. Son conocidas sus aficiones al lujo, las motos de alta cilindrada, lanchas y carros de altos costos. Entre abogados litigantes y jueces comentan sus andanzas prepotentes y hasta pendencieras, prevalido de sus “conexiones” en el TSJ. Su meteórica riqueza llama la atención y está siendo investigado en Costa Rica.

·     LOS CLANES DE “BOLICHICOS” Y “BOLIBURGUESES” son variopintos y a la hora de hacer negocios con los dineros públicos, se entrelazan festivamente. Los hay nuevos ricos “chavistas” como Andrade y Dieguito, y también ricos de cuna nacidos en hogares del Opus Dei como Luis Oberto, quien se ha especializado en el manejo de bonos de Pdvsa y de la República “en combinación con funcionarios del gobierno, entre ellos Nervis Villalobos, y empresas como Welka Holding Limited y Violet Advisor que movieron millones de dólares a paraísos fiscales como Andorra, España, San Vicente y Panamá”. Quienes lo conocen aseguran que “ese bon vivant se divierte en su mansión caribeña, mientras el pueblo venezolano sufre las consecuencias de ese expolio”.

·     BALANCE DE FRONTERA: “Aproximadamente, 1.100 pequeñas y medianas empresas han bajado sus santamarías generando unos 17.000 despidos por inactividad o colapso económico en el estado Táchira, por el cierre de fronteras impuesto por el gobierno venezolano”.

·     MIEMBROS DE LA GNB, EJÉRCITO Y FUNCIONARIOSpoliciales y administrativos corrompidos “se enriquecen con el cobro de ‘vacunas’ a los contrabandistas que pasan productos de todo tipo a Colombia”, dicen empresarios de San Antonio y Ureña. “El gobierno hundió al país, la producción, el bolívar y a los pueblos fronterizos”.

·     PARECE QUE LA COMISIÓN DE CONTRALORÍA le va a entrar duro a Osorio y todos los desmanes que bajo su administración ocurrieron en MinAlimentación, CASA y MERCAL. Igual harán con los expolios en Pdval y los centenares de contenedores con alimentos podridos en los patios de Puerto Cabello, Guanta y Jose.

·     TAMBIEN PARECE QUE LE METERAN OJO al gigantesco entramado de importaciones de alimentos con triangulaciones especulativas, sobreprecios y comisiones mil millonarias desde Brasil, Uruguay, Argentina, Nicaragua, Ecuador, entre otros países con gobiernos aliados del chavismo.

·     LA ESCASEZ DE ALIMENTOS, MEDICAMENTOS Y OTROS PRODUCTOS de consumo masivo sigue en aumento, como lo habíamos anunciado en esta columna con base en informaciones serias de varios sectores productivos. Cada día son más visibles las enormes colas, así como las expresiones de descontento popular, pequeños altercados, discusiones airadas e intentos de saqueo, hasta ahora controlados por la población que no quiere violencia, los propietarios y empleados de los establecimientos comerciales y funcionarios policiales y militares. El nivel de frustración popular va en aumento. Tic tac…

·     LA EXPECTATIVA POSITIVA GENERADA por la intervención del vicepresidente ejecutivo Aristóbulo Istúriz en conversaciones con empresarios de diversas ramas productivas, va en descenso. “No se concreta nada, sube el telón y hay las conversaciones, baja el telón y nada”, comentó un amigo. Les asombra el inmovilismo gubernamental, que “sigue profundizando la crisis”.

@manuelisidro21 - @manuelisidroXXI

* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela 
* Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela 
* Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar 
* Columnista del semanario LA RAZÓN  
* Asesor en análisis de entorno político y social 

jueves, 11 de febrero de 2016

ALEJANDRO GUTIÉRREZ (ULA) / "Estamos en emergencia alimentaria"

Fotografía de Alejandro Cegarra
Por Alejandro Gutiérrez S.
La Organización Mundial de la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha concluido que:
La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana” [3].
Y la definición de seguridad alimentaria contiene cuatro dimensiones fundamentales:
a. Disponibilidad. Debe haber una oferta suficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales de toda la población. Esa oferta se conforma con producción nacional y con el saldo neto de las importaciones, menos las exportaciones de alimentos.
b. Acceso económico y físico a los alimentos. No basta con tener una oferta suficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales de la población: todos los habitantes de un país deben tener los ingresos suficientes para tener acceso y poder demandar efectivamente los alimentos que le garantizan su seguridad alimentaria.
c. Utilización de los alimentos. Deben existir algunas condiciones, como buenas prácticas de alimentación y preparación de los alimentos, buena salud, inocuidad, diversidad de la dieta, buena distribución de los alimentos entre los miembros del hogar, entre otras, para que el cuerpo aproveche biológicamente los alimentos que se ingieren y no se incurra en situaciones de malnutrición ni por carencia ni por exceso.
d. Estabilidad en el tiempo de las tres dimensiones anteriores. La inestabilidad que surge de las variaciones climáticas (sequías, exceso de lluvias, plagas, enfermedades) que afectan la producción de alimentos o de la falta de empleo, ingresos o de divisas para importar y complementar la producción nacional generan inseguridad alimentaria.
Sobre las dimensiones de utilización y de estabilidad en el tiempo sólo adelantamos lo siguiente:
1.1. Salud. La percepción generalizada y lo que muestran las pocas estadísticas oficiales es que la salud de los venezolanos ha empeorado. Además de las pandemias han resurgido enfermedades que se consideraban superadas, en un contexto con escasez de medicamentos y servicios públicos de salud colapsados.
1.2. Servicios. Una parte importante de la población no tiene un hábitat apropiado ni acceso a servicios básicos indispensables para tener buenas condiciones higiénicas y gozar de buena salud (agua potable, electricidad, eliminación de excretas).
1.3. Consecuencias. Tales carencias de servicios básicos y de deterioro de la salud impiden el pleno aprovechamiento biológico de la ingesta de alimentos y pueden conducir a la desnutrición. En síntesis, esta dimensión de la seguridad alimentaria no parece haber tenido mejoras sustanciales, por el contrario puede haber empeorado.
1.3.1. En un país como Venezuela, con economía volátil y con tendencia disminuir la generación de riqueza mientras que aumenta la pobreza, hoy no hay garantía de acceso económico a los alimentos.
1.3.2. Las políticas económicas de controles de precios y del tipo de cambio no estimulan la producción alimentaria nacional, mientras que las importaciones (incluyendo las de alimentos) disminuyen.
1.3.3. Aumentan la escasez y las dificultades para conseguir los alimentos. La inestabilidad de las disponibilidades de alimentos también crece en la medida en que el país es altamente dependiente de las importaciones para conformar su oferta de alimentos.
1.3.4. Las importaciones dependen altamente de la disponibilidad de divisas. Es decir: de los precios del petróleo, prácticamente nuestro único producto de exportación, que provee el 95% del valor de las divisas.
1.3.5. Esas importaciones de alimentos tienen una inestabilidad creciente como se demostró en un trabajo reciente[4].
En atención a todo esto, el análisis que se realizará a continuación se concentra en las dimensiones de disponibilidad y de acceso económico y físico a los alimentos. Nos preguntaremos qué ha pasado, qué está pasando y qué pasará en el futuro inmediato con la seguridad alimentaria de los venezolanos, para responder con base en las estadísticas disponibles y los estudios previos. Así se realizará un análisis de las tendencias recientes de las dimensiones de la seguridad alimentaria, que tienen que ver con la disponibilidad y el acceso económico y físico a los alimentos [5].
¿Qué está pasando con
la disponibilidad de alimentos?

Veamos la evolución de los componentes de la disponibilidad: la producción nacional de alimentos y el saldo neto del comercio exterior (importaciones-exportaciones).
Cuando se dispone de estadísticas oficiales del Ministerio del Poder Popular para Agricultura y  Tierras (MPPAT) y del Instituto Nacional de Estadísticas sobre población y sus proyecciones, es posible tener una serie que muestra lo sucedido con el valor bruto de la producción agrícola por habitante (VBPAPC) en el lapso que va desde 1998 hasta 2014, medida a los precios constantes de 1997.
Durante el período 1998-2014 la tasa media de crecimiento anual (TMC) del VBPAPC fue de -1,5%. En el período 1998-2003 fue de -0,8%. Entre 2003 y 2008 fue de 1,8%. Y de 2008 a 2014 -4,7%. Es necesario observar el fuerte decrecimiento del período 2008-2014, que refleja el agotamiento de los estímulos de rentabilidad, los subsidios a insumos y los financiamientos que tuvieron algún efecto positivo durante los años de la bonanza petrolera, visto entre 2003 y 2008.
La reducción de la producción de los principales rubros agrícolas en el período entre 2008 y 2014 se acentuó. Sólo hubo TMC positiva para la producción per cápita de plátano: un 3,3%). El resto de los rubros agrícolas analizados presentaron TMC negativas: arroz (-1,3%); maíz (-8,4%); palma aceitera (-0,9%); yuca (-0,9%); cacao (-2,3%);  caña de azúcar (-9,0%). Y en el subsector animal también: aves (-0,9%); bovinos (-3,2%); huevos para consumo (-0,6%) y porcinos (-1,6%).
Hay que advertir que estos resultados pueden haber sido peores, pues se basan en estadísticas oficiales, que son generalmente superiores con respecto a las que reportan los gremios agrícolas.
Fuente: MPPAT, INE y Cálculos propios. Haga click en el gráfico para ampliarlo
También es necesario observar, por su importancia para la seguridad alimentaria, la disminución de la producción per cápita de cereales (arroz y maíz) entre 2008 y 2014. Ambos son materia prima para elaborar alimentos importantes en el aporte de energía alimentaria, como la harina precocida de maíz y el arroz pulido de mesa. También hubo una importante caída de la producción per cápita de caña de azúcar.
En algún momento de nuestra historia, Venezuela fue autosuficiente en los rubros de arroz y maíz blanco. Ahora somos un importador de ambos cereales. Siempre hemos importado maíz amarillo, un insumo importante en la producción de alimentos para animales.
Vale la pena señalar que el subsector pesquero también tuvo un decrecimiento promedio anual del valor de la producción real entre 2008 y 2014: -8,2%. Es seguro que la Ley de Pesca vigente amerita una revisión.
Según lo declarado por los voceros de gremios agrícolas como Fedeagro y Fedenaga [6], se espera una nueva reducción de la producción agrícola vegetal y animal. Si nos basamos en la información de la superficies sembrada (que es menor que en 2014) se puede afirmar la producción de cereales como arroz y maíz y la de caña de azúcar se reducirá. Igualmente se esperan mermas en el café y los rubros del subsector agrícola animal (carne bovina, carne de pollo, huevos y leche).
La explicación de estos pésimos resultados en materia de producción agrícola está en la baja rentabilidad, la escasez de insumos a precios subsidiados o regulados (como el fracaso de Agropatria), la caída en las inversiones debido a la incertidumbre, los controles, la inseguridad jurídica, la inseguridad personal y el poco respeto por los derechos de la propiedad privada.
Con un tipo de cambio apreciado en términos reales (6,30 Bs./USD), el gobierno prefiere importar alimentos abaratados artificialmente antes que pagarle precios rentables a los productores nacionales. A esto hay que sumarle algunos problemas de orden climático que han afectado negativamente a la producción agrícola en algunos años, como los fenómenos de El Niño y La Niña.
Estos resultados están lejos de los objetivos gubernamentales sobre incrementar la seguridad y la soberanía agroalimentaria. Se han obtenido a pesar de que durante gran parte del período 2004-2014 el gobierno dice haber rescatado una gran cantidad de tierras (“revolución agraria” y “guerra al latifundio”) y que aumentó tanto el gasto público como el financiamiento agrícola en términos reales.
No hay correspondencia entre ese esfuerzo financiero y los malos resultados de la producción agrícola nacional.
Los resultados en materia de producción agrícola doméstica han sido decepcionantes. En especial desde 2008. Por eso se ha reducido la contribución de la producción nacional agrícola a la disponibilidad de alimentos, una tendencia que se mantuvo en 2015 y amenaza con continuar en 2016.

Cuadro 1. Producción por habitante de algunos rubros agrícolas (1998-2014). Fuente: MPPAT, INE y cálculos propios.
Hubo una tendencia decreciente en la producción de la industria de alimentos, en el marco general de un proceso de desindustrialización. Entre 1998 y 2014 se estima que el PIBPC de la industria manufacturera ha declinado a la TMC de -1,4%, agravándose en en el lapso 2008-2014 hasta -3,9%.
La industria de alimentos representa casi un tercio del PIB manufacturero. A pesar de la ausencia de cifras oficiales, puede afirmarse que la fuerte reducción del PIB manufacturero por habitante debe haber arrastrado al PIBPC. Estadísticas no actualizadas del Banco Central de Venezuela mostraban que el volumen per cápita de la producción de la industria de alimentos para el período 1998-2013 decreció a una tasa media anual de -0,3%, profundizándose la reducción a -2,3% en el período 2008-2013. Es de esperarse que en 2014 y 2015, al disminuir la producción de la industria manufacturera, también lo hiciera la de la industria de alimentos, como respuesta a la persistencia y profundización de los controles de precios, los acosos gubernamentales, la negación a entregarle dólares a los industriales causando insuficiencia de materias primas e insumos para producir, el ausentismo laboral y las restricciones en el uso de energía eléctrica entre otros factores[7].
De nuevo, para un gobierno que ahora realiza la mayor parte de las importaciones de alimentos, es mejor importar con un dólar apreciado (6,30 Bs/USD) que importar materias primas e insumos con los cuales se agregaría valor agregado nacional y se generaría más empleo. Hay que recordar que el gobierno expropió y nacionalizó industrias agroalimentarias productivas que ahora están prácticamente sin producir.
Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y estimaciones propias del autor para 2014 y 2015. Haga click en el gráfico para ampliarlo
Las importaciones (MAA) y
las exportaciones agroalimentarias (XAA)
Las estadísticas disponibles indican que las importaciones por habitante (MAAPC) aumentaron durante los años de la bonanza petrolera: entre 2004 y 2008. Cayeron en 2009 y 2010, ante la merma de los precios del petróleo, pero luego con el nuevo incremento de los precios del petróleo se recuperaron hasta 2013. En 2014 y 2015, aun cuando no se dispone de estadísticas oficiales, estimamos que ha habido una reducción de las MAAPC [8].
Una parte importante del desordenado e ineficiente ajuste que ha hecho el gobierno ha sido la reducción de las importaciones totales. Entre 2012 y 2015 se estima que las importaciones totales per cápita se redujeron en 41,5%. Nuestras estimaciones permiten afirmar que en el caso de las MAAPC éstas se han reducido en un 22,5% entre 2013 y 2015.
Sobre las exportaciones agroalimentarias (XAA) que se hacen de manera legal, en condiciones normales se podría asumir que debido a su poca importancia podrían considerarse igual a cero. No obstante, las políticas distorsionantes del tipo de cambio, los subsidios a alimentos básicos  y el control de precios son factores que generan incentivos para hacer exportaciones ilegales (contrabando de extracción), cuyos montos se desconocen.
Sólo nos atrevemos a decir que esas exportaciones ilegales hacia Colombia, Brasil y las islas del Caribe han crecido y se continúan realizando, incluso con el cierre de las fronteras por los estados de excepción decretados por el gobierno. Y estas exportaciones ilegales reducen la disponibilidad de alimentos al desviar parte del inventario hacia otros países.
En resumen, aún sin estadísticas oficiales para 2014 y 2015, nos atrevemos a afirmar que la disponibilidad de alimentos por habitante en esos años disminuyó pues mermó la producción nacional de alimentos (tanto agrícola como la de la industria de alimentos) y también las importaciones, mientras que aumentaron las exportaciones ilegales. Y todo eso es negativo para la seguridad alimentaria nacional y de los hogares.
No hay razones para suponer que esta situación vaya a mejorar en 2016, en un contexto de repetición de las políticas económicas peo, además, con bajos ingresos petroleros.
¿Y qué pasa con el acceso
económico y físico a los alimentos?
A pesar de que en Venezuela la tendencia de largo plazo de los salarios reales es a disminuir[9], la bonanza petrolera permitió financiar un conjunto de programas sociales y subsidios en el marco de la Misión Alimentación (MERCAL, PDVAL, casas de alimentación, comedores populares,  comedores escolares, otros) que compensaron parcialmente el deterioro del poder de compra alimentario.
Así, el consumo de alimentos aumentó de manera persistente entre 2004 y 2008. Nada raro en épocas de bonanza petrolera y de crecimiento del PIBPCa. Las estadísticas oficiales y nuestras estimaciones reflejan ese aumento de manera persistente entre 2004 y 2008, medido por la disponibilidad para consumo humano (DCH) de calorías/persona/día)[10].
No obstante,  a medida que los precios del petróleo bajan en 2009 y 2010, el consumo de alimentos comenzó a disminuir. Pero se reconoce que entre 2011 y 2012 hubo una ligera recuperación del consumo de alimentos debido principalmente al incremento del PIBPC de esos años. De todos modos, conviene señalar que discrepamos de las estadísticas oficiales presentadas por el Instituto Nacional de Nutrición (INN) y la FAO, porque reflejan un aumento persistente del consumo de alimentos (medido por la DCH en calorías/persona/días), incluso en aquellos años en que disminuyó la producción y las importaciones agroalimentarias. O como lo reflejaron las estadísticas del BCV hubo reducción del volumen de ventas por habitante de los alimentos[11].
Sin embargo, no debe haber dudas de que entre 2004 y 2008 hubo aumentos importantes del consumo de alimentos con respecto a la tendencia decreciente de la década anterior. Igualmente debe señalarse que aun con ese incremento tenemos razones para pensar que esa disponibilidad medida en términos de DCH (calorías/persona/día) no fue suficiente para asegurar una DCH calórica plena. Por el contrario: puede calificarse de suficiencia precaria al compararse con los requerimientos energéticos del habitante promedio de Venezuela[12].
Cuadro 2. Consumo de principales alimentos según el INE (gr/persona/día)
En cuanto a la dimensión de la seguridad alimentaria que tiene que ver con el acceso económico y físico de los alimentos se ha deteriorado en la medida en que el poder de compra alimentario y los salarios reales se han reducido. La escasez ha aumentado y los programas sociales del gobierno han disminuido su cobertura.
Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y su encuesta de seguimiento al consumo de alimentos revelan que entre 2008 y 2014 (el último dato publicado: primer semestre de 2014) hubo disminuciones importantes en el consumo de la mayoría de alimentos principales aportadores de energía alimentaria (calorías), proteínas y otros nutrientes. Es el resultado del deterioro de los ingresos reales, el aumento de los precios reales de los alimentos (la tasa de inflación de alimentos ha sido superior a la tasa de inflación general) y la menor compensación vía subsidios que se hace a través de los programas sociales alimentarios como Misión Alimentación, debido a la menor eficacia de los mismos.
En las Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación de 2012 y de 2014 se informó sobre la tendencia decreciente, desde 2008, en las toneladas de alimentos distribuidas por las principales redes del gobierno: MERCAL y PDVAL. Otro dato importante proveniente de la información oficial es que para 2014 sólo el 46% de los MERCAL y 23% de los PDVAL estaban activos. ¿Los reactivaron en 2015? [13]
Un dato más reciente confirma el deterioro de la dimensión de acceso a los alimentos. Proviene de la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2014 y 2015 [14], un trabajo que revela el aumento de la tasa de pobreza. En especial la tasa de pobreza extrema, estimada en 49,9% de los hogares para 2015. Esto quiere decir que el número de hogares cuyos ingresos son inferiores al costo de la canasta normativa de alimentos es muy elevado: la mitad del total.
La mitad de los hogares venezolanos están en situación de inseguridad alimentaria.
En esa misma dirección otro factor coadyuvante de reducción del acceso económico a los alimentos es la proyectada reducción del salario real para 2015 (superior al 30%). Y en 2016 todo hace prever que continuará reduciéndose.
¿En Venezuela estamos
en una emergencia alimentaria?
Con base en el análisis anterior, en primer lugar es posible afirmar que la seguridad alimentaria de los venezolanos se ha deteriorado a medida que ha disminuido la captación de renta petrolera. También que las políticas gubernamentales perdieron efectividad, revelándose incapaces para asegurar crecimiento económico sostenido y reducir la pobreza.
En segundo lugar, se concluye que de continuar las tendencias recientes de reducción de ingresos petroleros y el marco de políticas económicas y de calidad institucional, la seguridad alimentaria de los venezolanos continuará empeorando en 2016, al reducirse la disponibilidad y el acceso físico y económico a los alimentos.
Vistas las cifras de los estudios recientes sobre el rápido crecimiento de la pobreza extrema y el hecho de que la mitad de los hogares no tiene ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria normativa, también puede afirmarse que estamos en una situación de crisis alimentaria que requiere de acciones urgentes.
Estamos en una emergencia.
Para la FAO y su sistema mundial de información y alerta una situación de emergencia alimentaria existe  cuando:
“en un determinado año no puede colmar con sus propios recursos el déficit de alimentos provocado por un desastre y necesita, por tanto, ayuda alimentaria externa. De faltar dicha asistencia, la población o una parte importante de la misma se vería gravemente desnutrida o, en casos extremos, expuesta al hambre […] el déficit puede ser causado por un desastre natural o provocado por el hombre, o por una combinación de ambos” (Ver  Rukandema y Gürkan, 2004: p. 1)[15].
En el caso de Venezuela, de no aplicarse los correctivos necesarios, en 2016 podríamos estar en una situación de  emergencia alimentaria. Una que no será causada por un desastre natural, sino por la acción del hombre. Es decir: por la acción de un gobierno que se niega a darle un viraje a su política económica, entrampado como está en su dogma ideológico.
Hay que tomar medidas urgentemente.
No hay que esperar el ajuste integral. El gobierno debe de una vez por todas sentarse a dialogar y buscar soluciones de emergencia con los actores privados.
En el corto plazo, es necesario revisar los precios mínimos pagados a los productores y garantizar rentabilidad, flexibilizar el control de precios (es decir: reformar la Ley de Costos y Precios Justos), facilitar el funcionamiento de los mercados, paralizar las expropiaciones y el acoso al sector privado, entregar dólares y permitir que los privados importen alimentos, insumos, repuestos y maquinaria agrícola además de fortalecer los programas sociales alimentarios, especialmente aquellos que benefician directamente a personas vulnerables (embarazadas, lactantes, niños y escolares), sin descartar la transferencia directa de dinero.
Hay que actuar rápidamente para evitar más sufrimiento en la población.
Estamos en presencia de la paradoja de un país que acaba de tener la más prolongada bonanza petrolera de su historia, pero con una porción muy elevada de su población que no puede acceder de manera segura y permanente a una ingesta suficiente e inocua de alimentos para llevar una vida activa y saludable.
Estamos en emergencia alimentaria. ¿Nos hundieron en el excremento del diablo?
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[1] Profesor Titular. Universidad de Los Andes-FACES-Centro de Investigaciones Agroalimentarias (CIAAL).
[2] Investigación realizada por las universidades Católica Andrés Bello (UCAB), Central de Venezuela (UCV) y Simón Bolívar (USB).
[3] Ver el documento FAO. (2011). Una introducción a los conceptos básicos de la seguridad alimentaria. Disponible haciendo click acá. 
[4] El coeficiente de variación (desviación estándar con respecto al valor promedio) de las importaciones agroalimentaria per cápita fue de 12,5% en el período 1998-2003 y de 41,8% en 2004-2014. Para más detalles ver Gutiérrez S., Alejandro (2015). El sistema alimentario venezolano (SAV): evolución reciente, balance y perspectivas. Agroalimentaria, Vol. 20, pp. 19-60. Para  leerlohaga click acá.
[5] Un análisis más detallado de estas dimensiones puede verse en Gutiérrez S.; Alejandro. (2015). El sistema alimentario venezolano (SAV): evolución reciente, balance y perspectivas. Agroalimentaria, Vol. 20, pp. 19-60. Disponible haciendo click acá.
[6] Ver Diario El Nacional, Edición del domingo 27 de diciembre de 2015 Sector agroproductivo no está en capacidad de revertir escasez en 2016.
[7] Vea esta entrevista al Presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) haciendo click acá.
[8] No se incluyen en estas estadísticas la existencia de la sobrefacturación de dichas importaciones.
[9] Según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) entre 1998 y 2013 el índice de remuneraciones medias reales en Venezuela disminuyó en 26,2%. A pesar de que no se dispone de información oficial para 2014 y 2015 los aumentos de salarios mínimos, inferiores a la tasa de inflación, permiten estimar nuevas reducciones de los salarios reales en Venezuela para esos años.
[10] Nuestras estimaciones hasta 2007 coinciden con las del INN. A partir de 2008 consideramos que hay sobreestimación de las disponibilidades de energía alimentaria/persona/día en las estadísticas oficiales del INN y de la FAO. Por esa razón nuestras estimaciones de la disponibilidad para consumo humano (DCH) de energía alimentaria (calorías/persona/día), para el período 2008-2014, se basan en un modelo econométrico sencillo que utiliza como variable para proyectar el PIBPC. Este modelo tuvo un alto coeficiente de correlación positiva, estadísticamente significativo al 1%.
[11] Adicionalmente debe tenerse presente que un argumento adicional para revisar tanto las estadísticas del INN como las de la FAO de DCH de alimentos es que están sobreestimadas, pues usan estadísticas de producción agrícola suministradas por el gobierno (MPPAT) que son muy superiores a las que presentaron los gremios agrícolas, sobre todo en el período 2008-2014.
[12] Según nuestras estimaciones la DCH de calorías/persona/día en ningún año del período analizado  superó en 10% los requerimientos nutricionales mínimos fijados por el INN, y eso significa que hubo una suficiencia precaria de la DCH.
[13] Puede también mencionarse que un factor negativo de estas redes gubernamentales es que la mayor parte de los productos que distribuyen es de origen importado, llegando esto a significar en promedio en el lapso 2003-2014 el 60,3% del tonelaje distribuido, cifra que  en 2014 se elevó al 89%. En una nueva estrategia agroalimentaria nacional, las compras gubernamentales de alimentos a los productores nacionales deberán usarse para estimular la sustitución de importaciones, generar empleo y reactivar la economía.
[14] Para ver la nota completa hacer click acá.
[15] Rukandema, Mwita y Gürkan, A.A. (2004). Emergencias alimentarias, seguridad alimentaria y progreso económico en los países en desarrollo. FAo, Roma.  Disponible haciendo click acá.