Ahí tienen al delincuente internacional Donald Trump en todo su esplendor de agresor, saqueador y psicópata elocuente...
¡Descarado!
CNP 7.635
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Hoy día, es triste y lamentable, el periodismo venezolano se ejerce entre y en medio de los escombros y las ruinas del país.
Una nación inmensamente rica y bendecida por el Dios Creador con abundantes recursos naturales, también con extraordinario talento de gente emprendedora, trabajadora, productiva, creativa, ingeniosa, honesta, compasiva, colaboradora y solidaria.
Pero a la patria que heredamos del Libertador Simón Bolívar y demás héroes y heroínas de la época de la Independencia, dos siglos después -desde 1999 hasta la fecha de este año 2026- le cayó la plaga del exterminio y de un perverso plan de "tierra arrasada" que bajo la asesoría y la tutoría del autócrata dictador cubano Fidel Castro, inició acá en Venezuela el entonces presidente Hugo Chávez -desde 1999 hasta el 2012- y continuó Nicolás Maduro en marzo de 2013 hasta el viernes 2 de enero de 2026, porque al día siguiente -sábado 3 de enero- lo atrapó y lo extrajo del país la fuerza élite del Comando Sur de Estados Unidos acantonado en el Mar Caribe, frente a las costas venezolanas.
Vomitaron odios y rencores
Contra el pueblo venezolano vomitaron odios, rencores y resentimientos sociales. Nunca se detuvieron en su malsano propósito de destrucción masiva contra instituciones públicas y privadas, industrias, empresas, comercios, gremios, sindicatos, medios de comunicación social, la familia y la sociedad civil. Arrasaron con todo. Destruyeron todo.
Aún no termina
Hoy, cuando estamos por culminar el mes de junio de 2026, esa dañina y malvada plaga y peste gubernamental es encabezada por la "presidenta encargada" Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, quien preside la Asamblea Nacional. En medio o detrás de ellos, así como del mismo modo estuvo con Chávez y Maduro, permanece el sanguinario, perverso e inclemente Diosdado Cabello.
Permanece en resistencia
Entre esos escombros y ruinas de Venezuela, y en medio de ellos, todavía permanece de pie el periodismo en estas tierras.
Pese a las dificultades, los atropellos, las agresiones, las represalias, la violencia, las amenazas, las intimidaciones, el amedrentamiento y la férrea censura impuesta por el oficialismo rojo-rojito; hasta con tales obstáculos en el camino, la inmensa mayoría de periodistas de Venezuela seguimos en la lucha por defender la libertad de información, de expresión, de pensamiento y de opinión, e igual en la noble misión de rescatar y recuperar la democracia, las libertades, el Estado de Derecho y demás garantías consagradas en la Carta Magna.
Felicitaciones a los amigos y colegas comunicadores sociales de Venezuela -a quienes andan acá y en el extranjero-, porque este sábado 27 de junio es el "Día Nacional del Periodista".
Dios Omnipotente los bendiga, proteja, acompañe, resguarde, defienda, ampare y provea hoy y siempre en el glorioso y purificado nombre de Jesucristo. Amén.
brotó la artillería del pensamiento;
así lo bautizó el Libertador,
no cabe la súplica ni el lamento
cuando se alza la voz por el valor.
Rugen los cañones, silban las balas,
son las letras rasgando el firmamento;
así el Correo del Orinoco es estandarte
que siembra su causa en el mundo entero.
Del norte marino a la tierra infinita,
entre ríos, llanos y cumbres altivas,
late el arrojo de nuestra gente.
Es el legado de aquellas páginas cimeras
que llega hasta hoy como un rito sagrado:
valiente es el acto de pensar públicamente,
de exponer los hechos con pulso ecuánime,
midiendo el destino del bueno y del malo,
bajo el aguacero de toda crítica
que busca empañar la luz del entendimiento.
Ser periodista es describir el latido,
trazar la frontera entre guerra y paz,
ser el fiel de la balanza en la pugna eterna
entre lo que dicta el alma y la mente piensa.
El periodista es guía, faro de generaciones;
es bardo cuando invoca la verdad en su prosa,
es espíritu inquieto en la investigación,
caminante de historias y de leyendas.
El Correo del Orinoco vive en cada pluma,
en la de aquellos que no sucumben al frío ni al fuego,
y que, en el ejercicio del deber,
se alzan como protagonistas del devenir histórico.
José Luis Alcocer
Poeta venezolano
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