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Manuel Isidro Molina edita GUÁRAMO DIGITAL, un medio informativo y de opinión desde Caracas, Venezuela, con las verdad por delante que analiza los sucesos venezolanos, latinoamericanos y mundiales. Su concepto editorial es plural, defensor de los derechos sociales y laborales, en resguardo de la paz y la Independencia Nacional de Venezuela frente a la agresiva política imperialista de Donald Trump que saquea los recursos petroleros y mineros de la patria de Simón Bolívar El Libertador.
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KARACHI, Pakistán – “Si caigo en manos de los talibanes, no solo me matarán a mí sino también a mi familia”, dijo AB, de 23 años, quien trabajó como periodista de radio y televisión durante los últimos siete años y es un rostro conocido en la pantalla de televisión de Afganistán.
Esta profesional del periodismo habló con IPS por WhatsApp desde su escondite en una ciudad cercana a la capital, Kabul, y aseguró que los talibanes vinieron a buscarla y preguntaron por su paradero a sus vecinos, quienes, a su vez, avisaron a su familia.
“Los talibanes han empezado a buscarme casa por casa y, al no encontrarme, han dejado un aviso a nuestros vecinos para informarnos de que me encontrarán y se ocuparán de mí en consecuencia”, dijo AB, cuyo nombre al igual que el de otra colega entrevistada desde esta ciudad paquistaní se mantiene en reserva por razones de seguridad.
Su vida corre un doble peligro: en primer lugar, por ser una mujer que escribe contra los talibanes. En segundo lugar, por pertenecer a la comunidad hazara, un grupo étnico de mayoría chií, a la que los talibanes consideran infieles y a la que hay que perseguir.
Sus circunstancias fueron confirmadas a IPS por Kiran Nazish, fundadora y directora de la Coalición de Mujeres Periodistas (CFWIJ, en inglés), una organización mundial de apoyo a las mujeres periodistas con su sede central en Nueva York.
“Nuestras fuentes en Afganistán nos han informado de que los talibanes están buscando casa por casa a las personas que figuran en su lista de objetivos: Imagínense el miedo que viven estas mujeres en su propio país”, dijo Steven Butler, coordinador del programa para Asia del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en inglés).
“Los talibanes deben dejar de registrar los domicilios de las periodistas, comprometerse a poner fin al uso de la violencia contra ellas, y permitirles operar libremente y sin interferencias”, planteó.
Debido al grave peligro, AB y su familia llevan varias semanas escondidas.
Al igual que ella, CD, de 26 años, editora de una publicación semanal y periodista que trabaja para una agencia de noticias desde hace cuatro años, se esconde con su familia después de que su oficina fuera saqueada por los talibanes hace tres semanas. Si la encuentran, está segura de su lapidación.
“Me matarán a pedradas”, dijo con firmeza.
“El mundo debe ayudarme”, suplicó. “Por favor, envíen un correo electrónico a alguna embajada, como la de Canadá o la de Estados Unidos, y díganles que me saquen de aquí”, añadió.
Su miedo a los talibanes era palpable a la distancia, y resaltó que no podía hablar por teléfono porque vigilaban las redes de telecomunicaciones para cazarla a ella y otras muchas mujeres que se destacaron en el periodismo durante los últimos años en el país del centro de Asia y una amplia frontera con Pakistán.
Si esto continúa y no pueden abandonar pronto sus escondites, CD dijo que ellas y sus familias podrían morir de pobreza y hambre incluso antes de que los talibanes las localicen.
“No tenemos ni pan para comer, y no podemos salir a ganar dinero por miedo a ser descubiertas”, dijo.
“Resulta chocante ver el enorme esfuerzo que dedican a la búsqueda de personas, cuando deberían dedicar lo mismo a la reconstrucción del país, a la formación de un gobierno y a la búsqueda de formas de garantizar la seguridad de la población, especialmente de las mujeres afganas”: Kiran Nazish.
Los dirigentes talibanes han dicho que las mujeres tendrán derecho a trabajar, a educarse y a movilizarse, pero con la condición de que ello se haga bajo la sharía (ley islámica), sin detallar lo que esto supondrá en la práctica.
Sin embargo, han pedido a las mujeres que al menos por ahora se queden en casa, ya que algunos de los talibanes no han recibido formación sobre cómo comportarse con las mujeres en público.
“Es un procedimiento muy temporal”, defendió el portavoz talibán Zabihullah Mujahid.
Su proclamación de que el nuevo régimen talibán será “suave” con las mujeres ha sido recibida con escepticismo por muchas mujeres afganas, que aún recuerdan la situación feudal a la que fueron sometidas entre 1996 y 2001, cuando el grupo integrista islamista ostentó el poder por primera vez.
“No les creo, ni me fío de los talibanes, porque tienen un mal pasado”, dijo CD, y añadió: “No cumplen su palabra, las mujeres no están seguras, y si salen a la calle, serán azotadas”.
Dijo que había escuchado informes sobre la violencia contra las mujeres en otras provincias.
“Ninguna mujer afgana cree que sus condiciones de vida sean buenas bajo el régimen talibán”, dijo CD. “Al silenciar a las periodistas mujeres, los talibanes quieren acallar la voz de las mujeres afganas”, aseguró.
La periodista recordó que los talibanes han seguido atacando y matando a periodistas y activistas de derechos humanos durante los últimos 20 años, incluso durante el gobierno de Ashraf Ghani, el presidente del país entre 2014 y el 15 de agosto de este año, cuando las milicias talibanas tomaron Kabul y huyó a los Emiratos Árabes Unidos.
“Por eso tenemos miedo y nos sentimos tan inseguras”, subrayó sobre la situación de las profesionales femeninas de la comunicación, que asumieron un papel visible los últimos años.
Además, lo que dicen en sus declaraciones y entrevistas los portavoces de los talibanes “contrasta totalmente con lo que hacen en el terreno”, dijo Nazish,
“Resulta chocante ver el enorme esfuerzo que dedican a la búsqueda de personas, cuando deberían dedicar lo mismo a la reconstrucción del país, a la formación de un gobierno y a la búsqueda de formas de garantizar la seguridad de la población, especialmente de las mujeres afganas”, afirmó en una entrevista por WhatsApp desde la ciudad canadiense de Vancouver.
Desde allí, donde está temporalmente, la directora de CFWIJ trabaja sin descanso para ayudar a las mujeres periodistas afganas a encontrar seguridad.
“En cuanto Kabul cayó en manos de los talibanes, los medios de comunicación pidieron a todas sus empleadas que se quedaran en casa y no se presentaran a trabajar. Me dijeron que permaneciera en casa hasta nuevo aviso”, detalló AB.
CD, por su parte, explicó que no podía trabajar aunque quisiera, ya que su equipo había sido destrozado cuando su oficina fue saqueada.
Según un estudio realizado en 2020 por el Centro para la Protección de las Mujeres Periodistas Afganas (CPAWJ) y Reporteros sin Fronteras (RSF), más de 1700 mujeres trabajaban en medios de comunicación de las provincias de Kabul, Herat y Balkh.
En Kabul había 108 medios de comunicación con un total de 4940 empleados en 2020.
Entre ellos había 1080 empleadas, de las cuales 700 eran periodistas. De estas 700 mujeres, solo 100 siguen trabajando y solo un puñado trabaja desde casa en las otras dos provincias. De las 510 mujeres que trabajaban para ocho de los mayores medios de comunicación y grupos de prensa escrita, solo 76 (de las cuales 39 son periodistas) siguen trabajando.
“Las mujeres periodistas están en proceso de desaparecer de la capital”, destaca ahora RSF en su sitio web.
Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.
Según AB, la mayoría de los periodistas que siguen trabajando pertenecen a medios de comunicación internacionales y reciben el apoyo de sus organizaciones.
“A los periodistas locales se les niegan estos privilegios”, señaló. “Como periodista, no puedo seguir informando si se me imponen restricciones”, explicó.
“Mis sueños, aspiraciones y deseos han sido destruidos. Los talibanes no solo han tomado mi ciudad, sino también mi vida”, se lamentó con voz quebrada.
Hasta hace poco, la joven periodista no tenía que cubrirse la cabeza en la oficina, le encantaba llevar ropa de moda y se maquillaba, pues había nacido y se había educado en la era de la democracia, así fuese frágil y tutelada.
Hoy, teme tener que resignarse a envolverse en el chadri, (la versión azul del burka, la prenda que tapa completamente el cuerpo de las mujeres de la cabeza a los pies), cuando salga de su casa bajo el nuevo régimen talibán.
“Despojar a los medios de comunicación públicos de destacadas presentadoras de noticias es una señal ominosa de que los gobernantes talibanes de Afganistán no tienen intención de cumplir su promesa de respetar los derechos de las mujeres, en los medios de comunicación o en cualquier otro lugar”, dijo Butler, del CPJ, en una entrevista con el diario británico The Guardian.
“Los talibanes deben dejar que las presentadoras de noticias vuelvan a trabajar y permitir que todas las periodistas trabajen con seguridad y sin interferencias”, añadió.
Nazish, la defensora de las periodistas en el mundo, recordó que “incluso antes de que Afganistán cayera en manos de los talibanes, no era fácil ser una mujer periodista allí”.
Su organización ha estado investigando en 92 países para documentar las amenazas a las que se enfrentan las mujeres periodistas.
“De los 92 países que estamos documentando, Afganistán se encuentra entre los tres primeros en los que las mujeres periodistas (entre otros grupos vulnerables) han seguido sufriendo graves ataques y acoso por parte de agentes no estatales, incluidos los talibanes”, explicó Nazish al hablar de las conclusiones de los últimos tres años de investigación de la CFWIJ.
En el último año y medio, la coalición ha trasladado a muchas mujeres periodistas de diferentes partes de Afganistán e incluso fuera de Afganistán.
Ha redoblado sus esfuerzos para conseguir que hasta 400 mujeres sean evacuadas de Afganistán.
“Por ahora hemos evacuado a 90 de los varios cientos de mujeres (entre periodistas, deportistas, activistas y académicas) que solicitaron nuestro apoyo. Sin embargo, hay 100 casos superurgentes que tememos que estén en las listas de los talibanes y están siendo o estarán perseguidas”, puntualizó.
T: MF / ED: EG
VER EN IPS:
https://ipsnoticias.net/2021/09/periodistas-afganas-hablan-a-ips-silenciarnos-es-silenciar-a-todas-las-mujeres/
SANTIAGO – Manuela Royo corre. Para entrevistar a la abogada de 38 años, ahora electa para reescribir la Constitución chilena, cuesta encontrar un espacio: después de cinco intentos, quedamos para un lunes a las siete de la tarde. A esa hora, pensó, ya habría concluido las audiencias públicas, pero no. Ya eran casi las 20:30 cuando sale de la sede de la Convención Constitucional cargada de libros y relatos de organizaciones de mujeres, sexo-genéricas y trans que resuenan en su cabeza.
Ella ahora coordina una comisión que lleva un nombre tan largo como sus desafíos: Comisión de Derechos Humanos, Verdad Histórica y Bases para la Justicia, reparación y Garantías de no Repetición. Cabe en ese reto sanar una historia republicana construida sobre matanzas y ocupaciones de tierra de pueblos originarios, las heridas de la dictadura y las víctimas tras el estallido social de 2019.
En total, desde su instalación el 4 de julio y hasta el 28 de agosto, la Convención Constitucional recibió en audiencia a cerca de mil personas y organizaciones que llegaron a presentar sus historias, sus problemas y sus propuestas.
Esa fue la primera apuesta de las y los constituyentes: comenzar el debate no con sus ideas o las de sus organizaciones, sino con las que provengan de una amplia participación popular, de ese pueblo que se volcó a las calles a partir del 18 de octubre, que acudió a las urnas para habilitar este proceso con una representación histórica y que ha puesto sus ojos en esta Convención que prometió refundar Chile.
Está oscuro, hace frío, la noche parece anunciar lluvia y en una hora y media más comienza el toque de queda, cuando las calles quedan vacías y las mujeres corren más peligro. Por eso, Manuela Royo aún corre.
“Hemos transitado, en un día, por muchísimas perspectivas de los feminismos y eso tiene que ver también con una forma de hacer política que hemos sido capaces de levantar las mujeres que somos parte de la Convención, que tiene que ver con la participación desde abajo de forma horizontal”, reflexiona mientras comenzamos el trayecto.
Jornadas maratonianas de sesiones, encuentros territoriales y entrevistas para visibilizar el trabajo ocupan sus horas a un ritmo que cataloga de “patriarcal y falto de cuidados”, lleno de exigencias y que se replica en todos los espacios de la sociedad.
Mientras camina a buscar su bicicleta para emprender el rumbo a la casa de su madre, donde pasa las noches mientras sesiona en Santiago, su hija Alma, de 3 años, comienza a quedarse dormida a más de 700 kilómetros de distancia, en la Araucanía, cuidada por su papá.
“A veces me cuesta mucho, me pongo triste… pero después digo: va a valer la pena. Estamos haciendo algo por el futuro de todos y de todas las personas que viven en Chile y quizás cómo vamos a influir al resto del mundo”, dice Manuela.
Electa con el respaldo de Movimientos Sociales Constituyentes como militante del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente (Modatima), ella ha dedicado la mayor parte de su carrera a la defensa legal de los derechos humanos desde el Instituto Nacional de Derechos Humanos, la Defensoría Penal Pública o como abogada particular defendiendo a comuneros mapuche.
La paridad no solo trajo consigo la
participación política de las mujeres en igualdad de condiciones, sino
también una perspectiva política desde el cuidado
Mientras camina y camina, cargada de libros que le regalan las personas que acuden a exponer a la Convención, Manuela Royo reflexiona sobre los roles de cuidado, la exclusión de las mujeres de la vida pública y la política, las dobles o triples jornadas que deben cumplir entre el trabajo remunerado, el de cuidados y el doméstico.
Cree que esas experiencias históricas de tanto esfuerzo por salir adelante se traducen en la fortaleza que hoy tienen para avanzar y empujar las transformaciones que quieren instalar en este proceso constituyente.
Las mujeres han tenido el protagonismo de la Convención. La paridad no solo trajo consigo la participación política de las mujeres en igualdad de condiciones, sino también una perspectiva política desde el cuidado y una transformación de los temas que se instalan.
Enfoque de género y perspectiva feminista; plurinacionalidad e interculturalidad; participación popular incidente; preminencia de los derechos humanos; enfoque de cuidados; protección del medio ambiente y descentralización son algunos de los principios que no sólo se plasmaron en el debate diario, sino en las propuestas que las comisiones sistematizaron y levantaron con la participación popular.
“Un árbol que tiene raíces tiene que crecer desde abajo, firme en la tierra, regarlo con agua, tener sol, aire. Eso es lo que queremos: darle vida, darle calle, darle pueblo, darle realidad a este proceso. Estas comisiones nos hablan de aspectos estructurales que tienen que estar en esta constitución, de marcos respecto a los cuales funcionar. ¿Cómo vamos a hablar de economía si no consideramos la naturaleza?, ¿cómo vamos a hablar de Fuerzas Armadas si no pensamos en los derechos humanos?”, dice Manuela.
Mientras la nueva constitución no empieza a ser propiamente escrita -lo que debe empezar a mediados de septiembre- los constituyentes han trabajado estos meses para armar la arquitectura de la Convención: cual es su reglamento, sus códigos éticos, lineamientos y bases.
Loreto Vallejos coordina la Comisión de Comunicaciones, una de las ocho comisiones provisorias. Como profesora de historia y feminista, cree que este camino de tranversalización de ciertos principios permitirá avanzar con más profundidad en los temas de fondo: “Por ejemplo, hablar sobre educación no sexista sin hacer esta discusión previa sería mucho más difícil, pero si el enfoque de género ya está instalado nadie se va a preguntar ‘¿de dónde salió esto?’”.
En una pequeña pausa entre sesión y sesión, Loreto -independiente de izquierda afiliada a la Lista del Pueblo- se sienta en el césped del ex Congreso, donde funciona la Convención, a conversar con la representante más dura de la derecha: Teresa Marinovic. Ambas en tono amable, se despiden tras acordar un trabajo conjunto sobre la transparencia del proceso.
Acciones como esta le han hecho a Loreto ganarse la reputación de “dialogante”. Desde el feminismo, ella busca relacionarse con un prisma humano, sin poner en duda sus conceptos fundamentales y valorando los pequeños espacios de acuerdo para avanzar.
La mayoría de los convencionales
proviene de movimientos u organizaciones sociales, solo 15 han tenido
cargos en el parlamento o en algún gobierno y no todos son profesionales
Loreto se ve como “poroto en cazuela” -o sea, un ingrediente que no está en la receta – porque, a diferencia de muchas constituyentes, ella no milita ni en partidos ni en organizaciones sociales.
Durante los últimos diez años se dedicó a criar a sus tres hijos y a trabajar en un pequeño pueblo de la zona central, Olivar. Junto a su esposo se identifican con la “clase media”, esa clase a la que pertenece más del 42 % de los hogares en Chile, que vive al borde del precipicio: ante cualquier eventualidad cae otra vez en la pobreza.
Su despertar político se dio el 18 de octubre de 2019, cuando salió con su familia a tocar cacerolas en el estallido social. “Chile despertó… despertó y nos empujamos entre todos y todas, nos dejamos de sentir solos, nos reconocimos en la calle, nos miramos con confianza, nos esperanzamos mutuamente”.
– Te emocionaste…
– “Muchísimo… Yo amo este proceso. Estoy convencida de que es lo mejor que podemos hacer. Es ahora o nunca”.
Loreto se lanzó candidata a la Convención y terminó electa como primera mayoría en su distrito electoral (más de 15 000 votos). Hoy, es parte de los 20 profesores y profesoras que integran la Convención, junto con 59 abogados y abogadas, cinco periodistas, nueve ingenieros, una machi, cinco dirigentes sociales, entre otros oficios y profesiones. La mayoría de los convencionales proviene de movimientos u organizaciones sociales, solo 15 han tenido cargos en el parlamento o en algún gobierno y no todos son profesionales.
A diferencia de Loreto Vallejos, Giovanna Roa, de 34 años, tiene una larga historia de militancia. Diseñadora, fue dirigenta estudiantil, cocreó Ruidosas, una plataforma de industria creativa feminista, y fue coordinadora general de la campaña de Beatriz Sánchez a la presidencia de Chile en 2017. “¿Cuándo, en la política, se ha visto que vengan personas distintas, que sus saberes vengan de otros lugares? Esa pluralidad es transformadora en sí misma”, opina.
Giovanna siempre se consideró una persona de diálogo, pero desde que entró a la Convención ha expandido aún más su visión sobre otras matrices culturales y formas de actuar en la política. Para enterrar el autoritarismo de la Constitución de Augusto Pinochet, dice, están intentando traer al debate a los más marginalizados por la sociedad.
Por eso, decidieron abrir sesiones en las cárceles con las personas privadas de libertad, las mismas que no están habilitadas para votar en ninguna elección, y recibieron a representantes del pueblo selk’nam, pueblo originario del extremo austral de Chile y Argentina, que no forma parte de los 9 pueblos originarios reconocidos por el Estado chileno y, por lo tanto, fue el único que no pudo postular a un escaño reservado.
“Hoy nuestros hijos siguen escuchando en los colegios que estamos muertos y hoy estoy aquí presente confiando en cada uno de ustedes, independiente de los colores políticos, que sabrán hacer justicia y reconocer lo que el Estado avaló contra uno de sus pueblos originarios”, terminó entonces su exposición José Luis Chogue, representante del pueblo selk’nam, en medio de lágrimas y aplausos.
La perspectiva de género en la
Convención va más allá que las pautas feministas: es toda una nueva
manera de entender la naturaleza, el Estado y su desarrollo
Todas las innovaciones vistas en los primeros dos meses de la Convención – una mapuche en la presidencia, lenguas originarias habladas dentro de edificio donde sesionaba el Congreso hasta el golpe de 1973, diálogo cercano con la sociedad civil sin excluir los privados de libertad, han sido lideradas por las mujeres constituyentes.
Por eso, dice Giovanna, la perspectiva de género en la Convención va más allá que las pautas feministas – es toda una nueva manera de entender la naturaleza, el Estado y su desarrollo. “El tomar el poder que está en manos de unos pocos y repartirlo entre muchos”, dice.
Loreto Vallejos piensa en la gran herencia que pueden dejar las mujeres de la Convención hacia el futuro: “no es solamente el articulado que salga, sino una manera de trabajar con los temas políticos, una mirada que se centra en el cuidado de las personas y en el cuidado de la naturaleza”. Ambas creen que este proceso es profundamente transformador.
“Incluso yo”, dice Giovanna, “soy una persona distinta a la que entré hace casi dos meses”.
Este artículo se publicó originalmente en democraciaAbierta.
RV: EG
SANTIAGO – Manuela Royo corre. Para entrevistar a la abogada de 38 años, ahora electa para reescribir la Constitución chilena, cuesta encontrar un espacio: después de cinco intentos, quedamos para un lunes a las siete de la tarde. A esa hora, pensó, ya habría concluido las audiencias públicas, pero no. Ya eran casi las 20:30 cuando sale de la sede de la Convención Constitucional cargada de libros y relatos de organizaciones de mujeres, sexo-genéricas y trans que resuenan en su cabeza.
Ella ahora coordina una comisión que lleva un nombre tan largo como sus desafíos: Comisión de Derechos Humanos, Verdad Histórica y Bases para la Justicia, reparación y Garantías de no Repetición. Cabe en ese reto sanar una historia republicana construida sobre matanzas y ocupaciones de tierra de pueblos originarios, las heridas de la dictadura y las víctimas tras el estallido social de 2019.
En total, desde su instalación el 4 de julio y hasta el 28 de agosto, la Convención Constitucional recibió en audiencia a cerca de mil personas y organizaciones que llegaron a presentar sus historias, sus problemas y sus propuestas.
Esa fue la primera apuesta de las y los constituyentes: comenzar el debate no con sus ideas o las de sus organizaciones, sino con las que provengan de una amplia participación popular, de ese pueblo que se volcó a las calles a partir del 18 de octubre, que acudió a las urnas para habilitar este proceso con una representación histórica y que ha puesto sus ojos en esta Convención que prometió refundar Chile.
Está oscuro, hace frío, la noche parece anunciar lluvia y en una hora y media más comienza el toque de queda, cuando las calles quedan vacías y las mujeres corren más peligro. Por eso, Manuela Royo aún corre.
“Hemos transitado, en un día, por muchísimas perspectivas de los feminismos y eso tiene que ver también con una forma de hacer política que hemos sido capaces de levantar las mujeres que somos parte de la Convención, que tiene que ver con la participación desde abajo de forma horizontal”, reflexiona mientras comenzamos el trayecto.
Jornadas maratonianas de sesiones, encuentros territoriales y entrevistas para visibilizar el trabajo ocupan sus horas a un ritmo que cataloga de “patriarcal y falto de cuidados”, lleno de exigencias y que se replica en todos los espacios de la sociedad.
Mientras camina a buscar su bicicleta para emprender el rumbo a la casa de su madre, donde pasa las noches mientras sesiona en Santiago, su hija Alma, de 3 años, comienza a quedarse dormida a más de 700 kilómetros de distancia, en la Araucanía, cuidada por su papá.
“A veces me cuesta mucho, me pongo triste… pero después digo: va a valer la pena. Estamos haciendo algo por el futuro de todos y de todas las personas que viven en Chile y quizás cómo vamos a influir al resto del mundo”, dice Manuela.
Electa con el respaldo de Movimientos Sociales Constituyentes como militante del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente (Modatima), ella ha dedicado la mayor parte de su carrera a la defensa legal de los derechos humanos desde el Instituto Nacional de Derechos Humanos, la Defensoría Penal Pública o como abogada particular defendiendo a comuneros mapuche.
La paridad no solo trajo consigo la
participación política de las mujeres en igualdad de condiciones, sino
también una perspectiva política desde el cuidado
Mientras camina y camina, cargada de libros que le regalan las personas que acuden a exponer a la Convención, Manuela Royo reflexiona sobre los roles de cuidado, la exclusión de las mujeres de la vida pública y la política, las dobles o triples jornadas que deben cumplir entre el trabajo remunerado, el de cuidados y el doméstico.
Cree que esas experiencias históricas de tanto esfuerzo por salir adelante se traducen en la fortaleza que hoy tienen para avanzar y empujar las transformaciones que quieren instalar en este proceso constituyente.
Las mujeres han tenido el protagonismo de la Convención. La paridad no solo trajo consigo la participación política de las mujeres en igualdad de condiciones, sino también una perspectiva política desde el cuidado y una transformación de los temas que se instalan.
Enfoque de género y perspectiva feminista; plurinacionalidad e interculturalidad; participación popular incidente; preminencia de los derechos humanos; enfoque de cuidados; protección del medio ambiente y descentralización son algunos de los principios que no sólo se plasmaron en el debate diario, sino en las propuestas que las comisiones sistematizaron y levantaron con la participación popular.
“Un árbol que tiene raíces tiene que crecer desde abajo, firme en la tierra, regarlo con agua, tener sol, aire. Eso es lo que queremos: darle vida, darle calle, darle pueblo, darle realidad a este proceso. Estas comisiones nos hablan de aspectos estructurales que tienen que estar en esta constitución, de marcos respecto a los cuales funcionar. ¿Cómo vamos a hablar de economía si no consideramos la naturaleza?, ¿cómo vamos a hablar de Fuerzas Armadas si no pensamos en los derechos humanos?”, dice Manuela.
Mientras la nueva constitución no empieza a ser propiamente escrita -lo que debe empezar a mediados de septiembre- los constituyentes han trabajado estos meses para armar la arquitectura de la Convención: cual es su reglamento, sus códigos éticos, lineamientos y bases.
Loreto Vallejos coordina la Comisión de Comunicaciones, una de las ocho comisiones provisorias. Como profesora de historia y feminista, cree que este camino de tranversalización de ciertos principios permitirá avanzar con más profundidad en los temas de fondo: “Por ejemplo, hablar sobre educación no sexista sin hacer esta discusión previa sería mucho más difícil, pero si el enfoque de género ya está instalado nadie se va a preguntar ‘¿de dónde salió esto?’”.
En una pequeña pausa entre sesión y sesión, Loreto -independiente de izquierda afiliada a la Lista del Pueblo- se sienta en el césped del ex Congreso, donde funciona la Convención, a conversar con la representante más dura de la derecha: Teresa Marinovic. Ambas en tono amable, se despiden tras acordar un trabajo conjunto sobre la transparencia del proceso.
Acciones como esta le han hecho a Loreto ganarse la reputación de “dialogante”. Desde el feminismo, ella busca relacionarse con un prisma humano, sin poner en duda sus conceptos fundamentales y valorando los pequeños espacios de acuerdo para avanzar.
La mayoría de los convencionales
proviene de movimientos u organizaciones sociales, solo 15 han tenido
cargos en el parlamento o en algún gobierno y no todos son profesionales
Loreto se ve como “poroto en cazuela” -o sea, un ingrediente que no está en la receta – porque, a diferencia de muchas constituyentes, ella no milita ni en partidos ni en organizaciones sociales.
Durante los últimos diez años se dedicó a criar a sus tres hijos y a trabajar en un pequeño pueblo de la zona central, Olivar. Junto a su esposo se identifican con la “clase media”, esa clase a la que pertenece más del 42 % de los hogares en Chile, que vive al borde del precipicio: ante cualquier eventualidad cae otra vez en la pobreza.
Su despertar político se dio el 18 de octubre de 2019, cuando salió con su familia a tocar cacerolas en el estallido social. “Chile despertó… despertó y nos empujamos entre todos y todas, nos dejamos de sentir solos, nos reconocimos en la calle, nos miramos con confianza, nos esperanzamos mutuamente”.
– Te emocionaste…
– “Muchísimo… Yo amo este proceso. Estoy convencida de que es lo mejor que podemos hacer. Es ahora o nunca”.
Loreto se lanzó candidata a la Convención y terminó electa como primera mayoría en su distrito electoral (más de 15 000 votos). Hoy, es parte de los 20 profesores y profesoras que integran la Convención, junto con 59 abogados y abogadas, cinco periodistas, nueve ingenieros, una machi, cinco dirigentes sociales, entre otros oficios y profesiones. La mayoría de los convencionales proviene de movimientos u organizaciones sociales, solo 15 han tenido cargos en el parlamento o en algún gobierno y no todos son profesionales.
A diferencia de Loreto Vallejos, Giovanna Roa, de 34 años, tiene una larga historia de militancia. Diseñadora, fue dirigenta estudiantil, cocreó Ruidosas, una plataforma de industria creativa feminista, y fue coordinadora general de la campaña de Beatriz Sánchez a la presidencia de Chile en 2017. “¿Cuándo, en la política, se ha visto que vengan personas distintas, que sus saberes vengan de otros lugares? Esa pluralidad es transformadora en sí misma”, opina.
Giovanna siempre se consideró una persona de diálogo, pero desde que entró a la Convención ha expandido aún más su visión sobre otras matrices culturales y formas de actuar en la política. Para enterrar el autoritarismo de la Constitución de Augusto Pinochet, dice, están intentando traer al debate a los más marginalizados por la sociedad.
Por eso, decidieron abrir sesiones en las cárceles con las personas privadas de libertad, las mismas que no están habilitadas para votar en ninguna elección, y recibieron a representantes del pueblo selk’nam, pueblo originario del extremo austral de Chile y Argentina, que no forma parte de los 9 pueblos originarios reconocidos por el Estado chileno y, por lo tanto, fue el único que no pudo postular a un escaño reservado.
“Hoy nuestros hijos siguen escuchando en los colegios que estamos muertos y hoy estoy aquí presente confiando en cada uno de ustedes, independiente de los colores políticos, que sabrán hacer justicia y reconocer lo que el Estado avaló contra uno de sus pueblos originarios”, terminó entonces su exposición José Luis Chogue, representante del pueblo selk’nam, en medio de lágrimas y aplausos.
La perspectiva de género en la
Convención va más allá que las pautas feministas: es toda una nueva
manera de entender la naturaleza, el Estado y su desarrollo
Todas las innovaciones vistas en los primeros dos meses de la Convención – una mapuche en la presidencia, lenguas originarias habladas dentro de edificio donde sesionaba el Congreso hasta el golpe de 1973, diálogo cercano con la sociedad civil sin excluir los privados de libertad, han sido lideradas por las mujeres constituyentes.
Por eso, dice Giovanna, la perspectiva de género en la Convención va más allá que las pautas feministas – es toda una nueva manera de entender la naturaleza, el Estado y su desarrollo. “El tomar el poder que está en manos de unos pocos y repartirlo entre muchos”, dice.
Loreto Vallejos piensa en la gran herencia que pueden dejar las mujeres de la Convención hacia el futuro: “no es solamente el articulado que salga, sino una manera de trabajar con los temas políticos, una mirada que se centra en el cuidado de las personas y en el cuidado de la naturaleza”. Ambas creen que este proceso es profundamente transformador.
“Incluso yo”, dice Giovanna, “soy una persona distinta a la que entré hace casi dos meses”.
Este artículo se publicó originalmente en democraciaAbierta.
RV: EG
VER EN IPS:
https://ipsnoticias.net/2021/09/mujeres-constituyentes-chilenas-una-labor-maratoniana/
El diplomatico, intelectual y poeta venezolano, embajador Jorge Valero, ha sido invitado a participar, junto a otros poetas del mundo, en el Festival Internacional de Jönköping, que se realizará en Suecia a partir del 11 de Septiembre del 2021.
Este es el más prestigioso y popular festival de Poesía de Suecia y es apoyado por el Ministerio de la Cultura y la Academia Sueca.
JORGE VALERO BRICEÑO
Nació en Valera, estado Trujillo, Venezuela, el 8 de noviembre de 1946). Es un político y diplomático venezolano.
Ha sido embajador de Venezuela ante la República de Corea (Corea del Sur), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Oficina de las Naciones Unidas y demás Organismos Internacionales en Ginebra. También se ha desempeñado como representante Permanante de Venezuela ante la Organización Mundial del Comercio; y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Actualmente, Valero Briceño es representante del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ante la UNESCO, en París.
Poeta e historiador -Profesor Titular de la Universidad de los Andes (ULA)-, JVB ha publicado decenas de poemarios, libros y ensayos, así como discursos políticos durante su larga carrera política, intelectual, academia y diplomática.