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Manuel Isidro Molina edita GUÁRAMO DIGITAL, un medio informativo y de opinión desde Caracas, Venezuela, con las verdad por delante que analiza los sucesos venezolanos, latinoamericanos y mundiales. Su concepto editorial es plural, defensor de los derechos sociales y laborales, en resguardo de la paz y la Independencia Nacional de Venezuela frente a la agresiva política imperialista de Donald Trump que saquea los recursos petroleros y mineros de la patria de Simón Bolívar El Libertador.
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Reciban mi abrazo solidario.
Deseo que la espiritualidad propia de la Navidad, nos permita el sosiego suficiente para reencontrarnos con los valores de buena voluntad, sencillez y honestidad que caracterizaron al pueblo venezolano, siempre valiente y en lucha por nuestra felicidad con la generosidad y la bonhomía propias del gentilicio patrio.
En familia y prodigando cariño sincero hacia nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo o estudio, reflexionemos sobre valores, desgracias y retos por asumir. Qué la patria no se siga perdiendo.
Podemos revertir la tendencia hacia mayores desastres, desatando los nudos perversos tejidos codiciosamente por los cómplices de la destrucción nacional: rompamos con ellos, dejémoslos a un lado y asumamos los cambios democráticos y participativos, en paz.
Nada más promisorio que el amor por la humanidad, afincados en los valores de la solidaridad, la justicia social y la responsabilidad histórica.
¡Feliz Navidad!
Manuel Isidro Molina
manuelisidro21@gmail.com
Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar.
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Manuel Isidro Molina
No se trata de irrespetar la memoria de alguien, y menos de un personaje tan importante en la vida política venezolana como José Vicente Rangel Vale, durante seis décadas: 1960/2020. Pero el silencio no ayuda.
JVR fue un parlamentario brillante, defensor de los derechos humanos frente a los aparatos represivos que torturaban y asesinaban a mansalva. Ese impecable rol histórico nadie se lo puede negar: sería no solo injusto sino miserable.
También fue un político avezado y periodista de gran talla en la denuncia y la polémica. Como candidato presidencial fue apoyado por el MAS en dos oportunidades junto a otras organizaciones políticas y movimientos sociales; en la de 1973, lo acompañé por diversas regiones del país, en función reporteril siendo estudiante de comunicación social en la UCV y activista juvenil de la Comisión Nacional de Propaganda del MAS, vigorosa escuela de formación política e intelectual.
Sin embargo, su brillo fue opacándose con el correr de los años y su incursión en negocios familiares que estimuló con tráfico de influencias durante varios gobiernos de los años 80 y 90 del siglo XX, diestra práctica que catapultó durante los gobiernos de los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Derrapó a jefe de un clan de poco brillo y mucha plata. Así murió.
Sus prácticas extorsivas desde el periodismo, son famosas; y el aprovechamiento familiar de contrataciones públicas perversas, le sirvieron de guarida.
Su obsecuente posición política frente a los desastres administrativos y el abuso de poder de los gobiernos de Chávez y Maduro, es de antología y queda para los historiadores.
El gobierno de Maduro se ha distinguido por la elevación a sus altares de politiqueria y desmemoria, de unos cuántos personajes menores de muy escasa reputación ética. JVR no será la excepción. Lo venerarán a su estilo, como han hecho costumbre.
Con tranquilidad de espíritu, valoro sus virtudes políticas durante los años sesenta y setenta; y tacho su degradación moral y política que ensombreció sus últimas décadas de vida. De la irreverencia de sus mejores años, torció su vida hasta la sumisión.
¡Paz a su alma!
manuelisidro21@gmail.com
La de los compatriotas ahogados en el Caribe frente a las costas de Güiria, estado Sucre, ha sido una tragedia nacional, y así lo sentimos, una desgracia que reclama reflexión integral: para mí, es tráfico de personas, como también ocurre hacia Brasil y Colombia (muy parecido a la acción de los "coyotes" en México y Centroamérica), a propósito del empeoramiento de las condiciones de vida en Venezuela, a manos de los cómplices de la destrucción nacional.
Sinceramente, levantar un discurso "opositor" contra el gobierno a propósito del naufragio mortal de un peñero seguramente sobrecargado y sin mínimas condiciones de seguridad (cero chalecos salvavidas ni radiocomunicaciones) es politiquería de la peor factura, muy pobre y muy miserable.
Esta tragedia histórica que sufrimos no es sólo "culpa del gobierno", y hacer politiquería sobre cadáveres de niños y adultos es tan indignante como el hecho mismo.
El sufrimiento de los migrantes es espantoso, ciertamente. Así ha sido y así será, por tierra y mar, como en el Mediterráneo y el Caribe (Cuba, Haití, ahora Venezuela, etc.).
Durante décadas, desde los años 40 del siglo XX (se les "olvida" a los europeos migrados a nuestra patria y sus descendientes), Venezuela fue receptora de migrantes europeos y latinocaribeños. Ahora, al ritmo de una campaña macartistas brutal y un bloqueo criminal internacional, se nos menosprecia y victimiza de mil maneras con xenofobia ideologizada y explotación miserable de nuestros compatriotas en países vecinos de Suramérica y el Caribe (Colombia, Perú, Brasil y Trinidad y Tobago, entre ellos), donde reinan protegidas las mafias del tráfico de personas, drogas, prostitución y explotación neoesclavista. Eso sufren nuestros migrantes, y sufrimos nosotros atormentados por tantos desgarramientos patrios. Ese es el verdadero dolor, que ciertamente compartimos por la acumulación de irresponsabilidades, errores garrafales y pillerías de los cómplices de la destrucción nacional.
Muchas veces, prefiero callar, para alimentar el espíritu y la voluntad de lucha con el dolor de los nuestros, aquí y más allá de nuestras fronteras. Duele y reta, indigna y motiva, con mucha fuerza. Así los lloro y me comprometo más, por encima de la miseria humana y las insensateces de quienes son capaces de usufructuar el sufrimiento de nuestros compatriotas asesinados en Colombia, absorbidos por las mafias inmisericordes en Brasil, despreciados en Perú o hundidos en aguas del Caribe.
En memoria de ellos y ellas, me aferro a la vida y a la dignidad profunda del pueblo venezolano, generoso y valiente.
Manuel Isidro Molina
🌹🇻🇪✨
manuelisidro21@gmail.com