lunes, 13 de abril de 2020

"El hospital es un monumento a la salud, a la vida… y tal vez a la muerte", describe el doctor Humberto Urdaneta

"El Hospital Vargas de Caracas fue asiento de la enseñanza de la medicina de nuestra Universidad desde 1895, fecha en la cual, un grupo de jóvenes médicos, liderizados por Luis Razetti y Santos Dominici, constituyen la denominada Generación Renovadora, la cual, bajo la influencia de la Escuela Francesa, reformaría profundamente los estudios médicos y el ejercicio de la medicina. Por más de medio siglo, el Hospital mantuvo este papel protagónico, hasta que, a finales de la década de los 50, con la culminación de la Ciudad Universitaria, se traslada la enseñanza de la medicina al Hospital Universitario de Caracas". https://bit.ly/2RA4ajN 






EL HOSPITAL COMO MONUMENTO
Y MITO EN LA CIUDAD

Humbert E. Urdaneta F.
Médico Cirujano
Magister en Salud Pública
Candidato a Doctor en Investigación y Desarrollo
humberturdaneta@gmail.com

De cuando no había médicos: los inicios de la terapéutica clínica.

Desde la prehistoria, la salud ha sido una de las prioridades en la especie del homo sapiens. El instinto natural de los humanos por aliviar el dolor, por encontrar salida a los problemas que afectan al cuerpo como un todo integrado en un súper-sistema complejo de células corruptibles, que estando afectadas negativamente, privan la libertad de movimiento, por ejemplo, o salpican de inestabilidad el quehacer diario en un individuo y hasta de su colectivo inmediato, como puede ser la presencia de los virus de morbilidad contagiosa que son transmitidos vía aérea, iniciando en una persona y termina afectando el grupo. El hombre busca la salida de la enfermedad del cuerpo, encuentra formulas diversas para su sanación, aunque no logre su determinación, es decir, hallar la causa originaria del mal, el humano mantiene un proceso constante de búsqueda del equilibrio para el bienestar físico en primera instancia, de armonía mental en segunda instancia y de flujo adecuado de interrelación pública saludable, en último lugar. Se trata de un movimiento instintivo en la especie, aquello que sea necesario para el alivio de cualquier afectación que discapacite, aun en su forma menos acabada. Por ejemplo, comprobamos como un niño llora ante el golpe fortuito y contundente y, de manera natural, su instinto lo lleva a dirigir su mano hacia la parte afectada para acariciar la zona dolorida, o se niega a que se le toque donde hay daño por miedo a un mayor perjuicio, pues conoce el efecto terebrante de la noxa y trata de aliviarlo por las vías que su naturaleza condicionada le brinda para encontrar respuestas que satisfagan su paz, en uso inconsciente del código genético construido por todos los milenios de evolución.

Allí la raíz de la medicina, allá la esencia de la práctica solitaria o pública de todo lo que alivie y puntualice la salud. Los humanos nos forjamos tal cual somos, debido al resultado obtenido en la experiencia diaria, siendo esta una espiral permanente de ensayo y error, de fracasos, éxitos y colección de superaciones en la memoria personal y colectiva. El proceso a continuación para elaborar esquemas terapéuticos, es el elemento consciente el cual se define por la maestría, por la satisfacción en la respuesta de alteración favorable inducida en el curso natural de la enfermedad. Toda aquella acción que de paz al cuerpo, que disminuya el agobio, es una respuesta adecuada a ser perpetuada en la práctica simple y prístina del ejercicio de la sanación, convertida en verdad, sin ambages sofisticados ni retorcidas fórmulas de esquicio. La exploración incesante de la verdad en el cuerpo, en la cotidianidad, en la selva intrincada de los fenómenos celulares, sistémicos, de humores, vapores, olores, texturas, colores, sales y vericuetos de la economía humana, esas cosas que luego aprendemos en la investigación para el conocimiento científico, esas que no existieron por más de 180 mil años de evolución homínida, esas paulatinas apariciones del apego académico, no se usaron para aliviar en aquellas cuevas, clanes, poblados y sociedades más o menos bien constituidas y que señalaron el camino a la ciudad. Solo el hombre y la respuesta eficiente para detener o aminorar el sufrimiento. Tan simple como complejo, el sanador sanado en la maña comprobada como buena, dada las circunstancias.


La Enfermedad: equilibrio en el desequilibrio.

La enfermedad es tan antigua como la vida del hombre, le es propia, constituye el ciclo de la existencia, nacer, envejecer, morir y en ese tránsito, enfermar. Y la búsqueda incesante del alivio a las dolencias también se hace antiguo, desde el amanecer del hombre. En la peleopatología, se sabe que en los fósiles descubiertos, los humanos ya teníamos enfermedades, accidentes, tumores, infecciones, degeneraciones varias. No hay razones para pensar que la vida en armonía con el medio ambiente evite la enfermedad o la muerte. Esto es lo común en la existencia de todo animal que incluye al hombre y hasta de las plantas en general. Aunque hay organismos unicelulares que no envejecen ni mueren de forma natural. Las cosas en el mundo nos enseñan que este discurso de la vida, es la maravilla de la evolución biológica, siendo las acciones humanas conscientes de superación del ciclo, una parte de lo que marca la distinción sobre el resto de los seres vivos. Tal vez lo mejor de nosotros, como especie, es la capacidad de comunicarnos, de transmitir enseñanza, de crear medios para perpetuar el conocimiento útil al individuo y al colectivo.

La enfermedad, en una visión innovadora, es parte del proceso de vida, es la relación entre las células para formar un sistema altamente complejo que tiene como salida una forma biológica organizada, y el desequilibrio de esta complejidad, en tanto la identificamos como enfermedad, es lo que perfecciona el sistema, que lo hace fuerte, lo somete al proceso de recuperación, aquello que nos designa como especie hecha victoria. Equilibrio lo conforma la contradicción de salud enfermedad. Son dos aspectos de la misma moneda. El evento de salud y enfermedad son parte de ese proceso continuo, constante, permanente de vida como parte de la muerte, de la muerte como parte de la vida, de la salud en la enfermedad para ser en posterior la enfermedad convertida en salud. Cada día nos morimos un poco, hay células que se destruyen y el organismo usa lo que sirve de ellas y construye otras células renovadas, jóvenes, eficientes para continuar el ciclo de enfermedad-salud-enfermedad o de otra manera, salud-enfermedad-salud. El ciclo es continuo, inquebrantable, solo interrumpido porque las herramientas biológicas señalan el cese de los bastimentos necesarios para continuarlo. La evolución nos destinó a la finitud, en la complejidad de lo que somos, en la grandeza fisicalista y desnaturalizada de la muerte, hay paso incluso allí, a nuevas formas de enfrentar la vida.

Pero el hombre solo ve lo práctico, lo que la naturaleza le señala y que no necesita hacer investigación científica, ni filosofía. El hombre aprende de manera lógica elemental a separar la enfermedad de la salud. Identifica tales eventos como dos fenómenos diferentes y dicotómicos. Dos manifestaciones irreconciliables y contradictorias, en una forma manifiesta del ser humano como un todo, pero separado en sus componentes. Allí la concepción separada del cuerpo, con la idea terminal de que cada cosa tiene su propio asiento, donde no se concibe lo especial del súper cúmulo de células altamente especializadas en una determinada área las cuales todas trabajan en la misma dirección: mantener el cuerpo en condiciones óptimas en medio del proceso de salud enfermedad, de vida y muerte.

El Conocimiento: del empirismo benéfico a la investigación metódica.

Así, en los primeros cinco mil años de nuestra civilización, localizamos manuscritos diversos sobre como sanar, con esoterismo, que abordaba el espacio mental del enfermo; con la práctica arbolaria, que utilizaba drogas para el alivio del dolor o la fiebre; con los cataplasmas, que disminuían el dolor de los golpes; con las sangrías, que aliviaban la tensión alta o las fiebres vespertinas típicas del paludismo; con las agujas, que regalaban bloqueos en los nervios o tal vez disparaban endorfinas para aumentar el estado de bienestar. Todo se escribió, se dejó constancia, se enseñó de generación en generación, se perfecciono, se adelantó, se volvió exclusivo de un grupo reducido que no temía a las pústulas, a las quemadura, a la sangre, a los vermes, ni a los momentos de perdida de la lucidez cual posesión maligna; se volvió un grupo pequeño quienes tenían voluntad para una trepanación de cráneo o para ejecutar la muerte piadosa golpeando la nuca en el punto justo y preciso donde se une el cráneo con la columna. Eran valientes, arriesgados, emprendedores, innovadores, curiosos, científicos primordiales, eran los premédicos y luego los protomédicos que dieron forma a lo que hoy es la medicina…y la química tal vez. Esos sanadores, eran personas fuera del común, revestido con un halo de sabiduría, de bien, de respeto y consideración colectiva. Representaban la esperanza de vida en la enfermedad y la muerte. Era de esperarse que pudieran, en su condición humana, servirse de esta prepotente idea de superioridad para causar sentimientos vinculados al lado desconocido de la muerte. No es cualquier cosa rescatar a un moribundo a los ojos de quienes lo testifican. El Libro de los Muertos egipcio, transcribe con precisión lo que hay que hacer para curar enfermedades o preservar cuerpos. Era un tesoro el cual podía ser poseído por unos pocos privilegiados.

La muerte, la finitud, no era parte de las preocupaciones domesticas en los primeros tiempos de la especie, pues conformaba el presente continuo, la resulta del nacimiento, el curso natural de las cosas humanas. Suponemos que la muerte acaecía dramáticamente por el encuentro con fieras, por hambrunas, por acontecimientos naturales catastróficos en su momento, tal vez por oposición de intereses entre clanes. El episodio final estaba presente en la juventud del individuo. Se estima que el hombre antes de la civilidad pudiera haber vivido un promedio de 18 años a lo sumo, aunque hubo personas de mayor edad, pero no era lo habitual. En este punto, el sujeto es fuerte, diestro, activo, impulsivo, con gran capacidad reproductiva. Siendo entonces que la enfermedad seguramente estaba vinculada a eventos del tipo de los accidentes o a los enfrentamientos con animales u otros seres humanos. En esos tiempos remotos, el sanador pudiera haber sido algo parecido a lo que hoy correspondería a la práctica del traumatólogo, guardando las distancias.

En principio, era la reconstitución de la salud un evento íntimo, personal, un acto entre el sanador y el enfermo con su círculo cercano inmediato como coparticipes. La salud era definida como un bien personal, como un asunto del ser como unidad, como propiedad profundamente original. Necesario es hacer la distinción de manifestaciones defensivas del cuerpo que contribuían a la curación, como la tos para expulsar mucosidades o cuerpos extraños, el vómito para expulsar algún tipo de patógeno estomacal, la diarrea para curar un parasitismo o infección intestinal, la fiebre para disminuir el germen que ataca el sistema y que estimula las defensas inmunológicas, el dolor para advertir de una potencial injuria, la inflamación, la ansiedad, el estrés para defendernos de un posible peligro. Esta salud, se reconocía que podía ser afectada por factores externos, inicialmente, con la explicación simplistas de poderes extranjeros al hombre, ubicados en la psiquis como más allá del cuerpo, los cuales tenían influencia como potencias conscientes, volitivas, que castigaban o premiaban, según fuera el caso. Pero en esencia, se conocía de la relación del individuo con su entorno y de la influencia de este sobre el cuerpo y la mente. Este evento es significativo pues conforma el conjunto de normas que daban explicación a la salud como fuente personal de buena vida en relación indiscutible con el medio ambiente, fuere cual fuese su explicación.

El hombre ya no estaba solo en su cotidianidad, había elementos que lo modificaban. La salud, ya no era personal aunque su abordaje seguía siendo reservada a una relación infinitamente cercana entre el sanador y el enfermo. Esto mismo hacia que la potencia de la salud residiese fuera del cuerpo, residenciada en la práctica del sanador y en la colaboración comprometida del enfermo. Especie de relación inacabable del ser y alguna potencia extracorpórea de dominio exclusivo del sanador. En este momento, hacen acto de presencia los ritos de sanación, la colectivización del bien, el combate a la condición perpetua y batalladora del mal, quien al final, siempre ganaba la guerra, pues la muerte se sentía pavorosamente real, la perdida de la individualidad. El humano se hacía consciente de sí mismo y de su papel en la comunidad y la historia. El rito de sanación era un clamor público sobre la aspiración atávica de vivir ante la impotencia para vencer la degeneración celular, padecimiento y expiración.


El Sanador

Ya paso la etapa donde el hombre se enfrentaba solo al sostenimiento de la salud, ahora estaba el sanador acompañándolo, siendo que este peleaba contra la enfermedad y la muerte, que lo afectaba al mismo en algún momento de su existencia; el sanador tenía por obligación trasmitir su conocimiento a quienes encontraba como aprendices o en otros casos, a quienes se apoderaban de cualquier manera de lo que por ensayo y error se hacía de buena aplicación en la recuperación de la salud. Ya Esculapio en su juramento, de unos 3 mil años de antigüedad, obligaba a quienes lo prometían como orientación moral en su conducta, a tener consideraciones especiales con quienes disfrutaban de las condiciones exigidas para el ejercicio del acto exclusivo de sanación. La práctica de la sanación, se volvía necesaria para las sociedades en formación, se hacía de importancia ineludible, aunque en muchas de esas sociedades, quienes fueron adquiriendo el nombre de médicos, se les consideraba ciudadanos de segunda categoría, aunque eran usados por todos quienes lo requerían.

Se colectiviza el conocimiento para el mantenimiento de la salud y el enfrentamiento de la enfermedad y la muerte.

Las escuelas de medicina se instalaron en condiciones altamente mediatizadas por el dogma religioso. Es conocida la condición estricta de la iglesia católica en el mundo occidental, de no profanar el cuerpo humano, ni en consideración a la enseñanza. Galeno, asumido por la iglesia católica como autor de los escritos médicos autorizados, describía el hígado humano con tres lóbulos cuando en la práctica se comprobaba que tenía dos lóbulos. Esto se explica porque Galeno hizo disección de un perro para explicar la anatomía humana. La única forma de poder examinar el cuerpo, era en el examen físico de cadáveres despedazados en batallas, muchas por cierto y estos exámenes debían hacerse de manera soterrada, rápida y con miedo al castigo divino, ni decir a la condena de la iglesia católica.

El Mito

Se evolucionaba hacia el conocimiento fresco del cuerpo humano, se enrumbaba la medicina como ciencia estructurada, aunque empírica. El lado aprovechable de las guerras estaba en estricto relacionada con la medicina y su práctica. Es aquí donde se inicia los sitios de concentración de enfermos lo cual da pie a los hospitales tema principal de nuestro escrito. Por cierto, sitios de concentración de enfermos, pues para nadie era un secreto que en tales lugares rondaba la muerte con la cotidianidad que la enseñorea entre los mortales sometidos a la potencia extraña del médico y del medio ambiente, que decir de las creencias religiosas. La muerte se hacía cotidiana pues había dos lados del problema para el enfermo: una parte relacionada con la experimentación en humanos de las técnicas y artificios para cortar la historia natural de la enfermedad y por el otro lado estaba el sin fin de afectaciones pútridas que diezmaban penosos organismos. La muerte se convirtió en el símbolo de los hospicios, preámbulo de los hospitales. El resultado era evidente: los enfermos se reusaban asistir a tales sitios y el medico era el recurso final de quien estaba en padecimiento de muerte.

Strauss señala que todo mito es una historia relatada.

Así se creó mitos sobre los hospicios, historias fantásticas dramatizadas relativas a la parca, el sufrimiento y la miseria humana. Historias que impregnaban la psiquis de terror, de seguras sospechas, de irracionalidad, pero también de una suerte de visión inacabada de la salud como premio. La magia ya no tenía cabida en los sitios donde se experimentaba, donde se pretendía hacer ciencia, la magia se convertía en la expresión de los deseos de las personas para obtener dudosos resultados, fuera de los centros de reclusión de los mórbidos, tantas veces terminales. La magia se quedó fuera de los hospicios, para el vulgo, para las personas mediatizadas por la creencia de una potencia extranjera al hombre, omnipresente, suprema, que definía la historia personal y colectiva. El mito bien estimado de los hospicios como centros de enfermedad y muerte y la magia como deseos inacabados a viva voz por la salud y el bienestar pobremente logrados. Pero había razón en no ir a los hospicios para enfermos pues el predominio de las infecciones contagiosas, la condición de ser personas gravemente afectadas, el lugar de múltiples horrores y deformaciones corporales provocadas por la lepra, el cáncer, la diabetes, la gangrena, la ascitis por insuficiencia hepática, los gritos de desesperación, las sangrías de los practicantes hacia los hospicianos, los baños con agua caliente o fría, las aplicaciones de alambres candentes a través de la uretra, las expresiones de locura de la sífilis, las amputaciones en 30 segundos, por ejemplo, hacían un panorama nada acogedor en tales lugares de acogida al enfermo y por qué no, en tales lugares de experimentación humana.

Los relatos de acontecimientos increíbles como el de enfermos que bebían sangre, las creencias en demonios posesionados de pobres almas llenas de pecado, la presencia de entidades fantasmales que recorrían los pasillos llevándose almas moribundas, las creencias en las múltiples y frenéticas manifestaciones infernales, el miedo al castigo en el sitio de los desamparados; todo esto, reflejaban el nacimiento de una cultura que no favorecía la ida espontanea de los enfermos a tales lugares. En este punto, el mito se caracteriza por los relato de hechos maravillosos, relativos a personas sobre-naturales (más allá de lo cotidiano), tanto en referencia a los enfermos como de quienes los cuidaban o asistían. El mito esta basado en historias verdaderas exageradas y tergiversadas, en un incesante relato oral lleno de creencias insustanciales unas y verídicas otras, pero que en todo caso, representan la esperanza del humano por la recuperación de una vida sana al menos. Se convertía el mito en una enseñanza, en un punto de referencia que se embutía en la construcción de la cultura, como contradicción ente la salud-enfermedad, que es decir la contradicción entre la vida-muerte. Ahora la divinidad y la humanidad se encontraban frente a frente, las cuales serían vencidas por la ciencia innovadora y el desarrollo tecnológico.



La Medicina

No es sino hasta principios de la modernidad cuando se inicia la concepción social de la práctica colectiva de la sanación y es el inicio de la medicina propiamente dicha, entendiendo esta como la práctica racional científica, metódica, concienzuda del acto de prevenir y curar enfermedades. Es decir, se supera la condición natural de saber meramente empírico y el sistema de creencias religiosas como expresiones cotidianas de quienes sanaban. Es Sánchez González (2012:74) quien expresa la conceptualización de la medicina con racionalidad científica, de manera     contundente:

“…intenta prescindir sistemáticamente de lo mágico religioso. Y se caracteriza por:
· Atender el “qué” y al “por qué”: Es decir, prestar atención a que son las cosas y que prioridades tienen en sí mismas. Y cuales son las leyes naturales que explican por qué determinadas causas producen determinados efectos.
· Encontrar leyes y explicaciones universales: Elabora conceptos abstractos que pueden generalizarse a todas las situaciones. Y así, puede predecir con precisión ciertos acontecimientos objetivos.
· Incrementar y perfeccionar ilimitadamente por medio de un método: Los descubrimientos científicos tienen que seguir determinados pasos y someterse a ciertas condiciones estrictas”

La medicina descubre la realidad, como una fuerza y poder independiente de sí misma. La realidad se comporta con patrones regulares autónomos de nuestros deseos. Así pues los primeros médicos descubren el signo soberano de la realidad y ajustan el escenario a los deseos de transformación del mismo a través de medios científicos. Los médicos no encuentran sentido en el azar y buscan el sentido en las leyes que descubren inexorables y ciegas en sus consecuencias tantas veces desbastadoras para la vida. En ese descubrir y filosofar la ciencia médica, la sociedad avanza en su complejidad.

La Sociedad

En la medida de la sociedad, en cuanto y en tanto hay asentamiento, cooperación para superar problemas colectivos, trabajo para desarrollar el grupo y luego, la comuna y más allá, la sociedad compleja, en esa medida, va cambiando la práctica médica relacionada fuertemente con la concepción científica positivista. La medicina se va haciendo académica, se imponen criterios de veracidad, se estiman como buenos el cuestionamiento crítico, la duda razonable, el método de escrutinio de la enfermedad, de la muerte e inmediatamente, el de la salud como prevención de patologías. Se especializa, se difunde, se fragmenta sin dejar de ser parte del todo. Se abandona por completo la supeditación religiosa. Se protege la investigación para el conocimiento científico como norma. Y la sociedad impulsa con facilidad evidente e interesada el avance médico. En este ambiente académico científico, era natural que nacieran los hospitales, como centros de aprendizaje, experimentación y cuidados metódicos a los enfermos. Apenas tenemos un siglo con la presencia de hospitales y no como los conocemos hoy. El hospital nace con la sociedad avanzada y se desarrolla con la ciudad.

Durante el renacimiento, la sociedad construye instituciones estatales que inician la obligada función de hacerse cargo de la beneficencia pública. Era una sociedad que asumía el papel de protectora de los desposeídos. Las autoridades pretendían eliminar la mendicidad, organizar los recursos administrados por el Estado y controlar las instituciones. El cuidado de los pobres se ocupaba como responsabilidad de la ciudad dejando de ser un acto religioso eclesiástico.

La Ciudad

La ciudad evoluciona para ser una representación social más o menos certera de los intereses de la misma., Freman y colaboradores, (1998:11) exponen que el humano en su afán de mejora:

“…se empeña en garantizar para sí y su comunidad un estado de bienestar que estimule el desarrollo de todas sus potencias. Y es que la extensión del cuerpo no se constriñe a la epidermis de cada cual, sino que se amplia y adquiere su verdadera dimensión en la suma de todos los intereses de la sociedad. Por tanto, los cuidados que se procuren al organismo social en el nivel institucional tendrán su reflejo en la atención individual”.

Con la población urbana viene la ciudad, que es parte de fundamento del proceso de civilización. La ciudad también es cultura, pero una cultura que puede parcelarse, que no pertenece a un todo monolítico, es una cultura que está cerrada a los efectos de la salud, que debe transigir entre lo público y lo privado. Entre lo íntimo y lo familiar, entre el pueblo y la ciudad que se resiste en la subjetividad social. Pero la cultura es así en este ámbito tan propio como lo es el don de la salud, porque la cultura es general, es plural, es colectiva. La salud, en lo social, pues, se convierte en un proceso de trabajo que le da la arquitectura a la ciudad, que hace de lo social, un trabajo en sí mismo, una modificación en sí misma, permanente, perpetua, pero a pasos pequeños, a veces imperceptibles, a veces agigantados, en el menor de los casos.

La ciudad se hace instituciones, se hace servicios de salud, educación, vigilancia, castigo. La ciudad se modela a sí misma y quienes obedecen al pujo social, los líderes administradores de la ciudad, la fragmenta para su mejor control y eficiencia. La ciudad comienza a dar prioridad a sus espacios en desarrollo dependiendo de sus ventajas comparativas. Se hace un sistema completo de ciudades y de experiencias compartidas. De saber que es mejor para el colectivo en materia de salud, si funciona o no la salud abordada desde lo individual o desde lo colectivo, por ejemplo. En un cambio basado en el conocimiento de lo que más y mejor produce cada ciudad. Y el hospital se perfila como valor de uso innegable a los efectos de satisfacción comunitaria, a pesar de su limitado desarrollo y su egida eclesiástica.

Al final, la ciudad transgrede el campo, lo domina, lo hace obsoleto, le quita el privilegio de señorío del hombre sobre la tierra. Se entiende el hombre como libre en la ciudad y en el campo, como servidumbre. La cultura como subjetividad, se construye con la realidad del hecho de la salud como bienestar al que se puede tener acceso, al que la ciudad debe privilegiar pues se trata de la vida misma.

Los hospitales son producto de la ciudad, son sus hijos por necesidad social en su puja histórica.

El Hospital

Un hospital no es solamente un edifico, una estructura con determinada tendencia estética, de arquitectura novedosa o pintura que combine y sea agradable al visitante. Un hospital es el resultado de un largo proceso de evolución social y científica que ha creado su estructura organizacional, sus funciones probadas en el conocimiento del entorno, perfeccionado los objetivos para alcanzar y las formas de sociabilidad al enfermo. El hospital pasa de ser una organización deficiente de moribundos signada por una carga religiosa suprema a ser un centro académico científico técnico de alto nivel con resultados sorprendentes en el rescate de la vida y el enfrentamiento de la muerte

Los médicos aumentaron significativamente su participación en los hospitales, los cuales iniciaron como pequeñas organizaciones las cuales, bajo el cuidado de la ciudad, aun no se permitía todo tipo de personas, evitando la entrada a quienes la cultura consideraba personas deshonrosas. Incluso, el funcionamiento de los hospitales seguía el régimen de la vida religiosa. Se ritualizaba la vida cotidiana, imitando la clausura, estableciendo un horario riguroso y una jerarquía indiscutible. En nuestras instituciones contemporáneas, aun podemos conseguir rastros seguros de tal esquema de funcionamiento.

Los hospitales cambiaron su arquitectura por orden de la ciudad, basada en conocimientos reales que incluían iluminación suficiente, baños internos altamente higienizados, orientación para disponer de gran cantidad de aireación de la estructura, dejando a un lado la forma de iglesia característica, había patio central ornamental con cúpula para la entrada del sol y en las épocas de frio se podía disponer del cierre de ventanas. Se hicieron de una sola planta y disponía de separación de hombres y mujeres con áreas para cada situación de enfermedad, a saber: área para la cirugía, área para la parturienta, área para los niños y área para las enfermedades en general del adulto. En general, los hospitales adquirieron formas de cruz cuando eran países dominados por la iglesia católica y cuando eran países dominados por las ideas protestantes, tenían formas de letras. A los hospitales, a mediados del siglo XVIII se le agregan salas para impartir clases a los médicos en formación y se procura la especialización de los mismos. Se inicia la medicalización de la salud.

El resultado de tales avances científicos, repercutió en favor de la sociedad, pues los índices de morbimortalidad disminuyeron y la sociedad comienza a tener confianza en tales instituciones hospitalarias. En la medida de la participación del periodo de la Ilustración, los hospitales se fueron multiplicando, comenzando a ser regidos por criterios médicos antes por los de la mano religiosa que los mantenía dentro de las fronteras de lo eclesiástico. Sin embargo, aquellas salas que atendían pacientes con procesos infecciosos, tenían una mortalidad elevadísima. La historia señala como los médicos dedicados a la cirugía, se colocaban traje de levita para operar, secándose las manos en la levita la cual no se debía limpiar pues mientras mayor cantidad de sangre y pus tenia, mas diestro se reconocía al médico propietario de la misma. Así que las infecciones producían muertes que no podían ser controladas pues no se conocían la bacteria ni el virus y no se intuía la posibilidad que un agente transmisor patógeno estaba causando tales estragos de la mano de los mismos médicos. La tendencia fue entonces crear hospitales pequeños que abordaran las enfermedades según el destino que la ciudad, bajo recomendación médica, les daba. Los hospitales en ese momento eran pequeños y dedicados a pocas patologías relacionadas.

Los enfermos mentales no eran considerados dentro de los pacientes tratados en los hospitales por lo que se atendían en un lugar aparte.

Iniciando la segunda mitad del siglo XIX los hospitales ya están siendo regencia  permanente por los médicos, logrando asistencia a los enfermos agudos más que a los crónicos; la docencia de médicos y cirujanos los cuales eran considerados dos formaciones diferentes y la investigación para establecer la correlación clínico patológica al poderse monitorear a los pacientes por la reclusión que necesitaran. Los hospitales se convierten en centros donde hay condiciones inmejorables a los efectos de realizar estudios basados en la realidad y el método científico.

En este ambiente, se hacen descubrimientos de importancia magistral, pues se descubren las bacterias, los antisépticos, las medidas de protección personal y del enfermo, se especializan los médicos, se investiga el cuerpo humano sin limitantes religiosas, se logran éxitos sin precedentes en la recuperación de la salud y el combate a la muerte. La sociedad empieza a tener confianza en los hospitales y en este momento, los hospitales comienzan a ser para todas las clases sociales, ya no solo para los desposeídos. De hecho, se inicia la ampliación de la estructura de los mismos y se tienen cuartos privados. Otro punto importante, pero que no es nuestro objetivo en este escrito, es el papel de las enfermeras como auxiliares médicos, el cual ha sido crucial en el desarrollo del hospital moderno.

El avance vertiginoso del conocimiento científico y la multiplicidad de los instrumentos de diagnóstico y terapéutica, han transformado el hospital en escenario supremo de la biomedicina, en ciudadela de la transhumanidad.

El hospital como Monumento

El hospital es un monumento pues es un lugar donde hay encuentro de personas para el desarrollo determinado de actividades de salud que satisfacen al colectivo y al individuo; en el hospital es donde se realizan formalidades que dependen del tipo de necesidades de la ciudad, en el orden de la salud preventiva o curativa; el hospital contiene recuerdos colectivos y/o individuales en una infraestructura acorde con la naturaleza del mismo. Tiene su propia historia, sirve a la sociedad, en un sitio de reflexión filosófica y científica donde se permiten la expresión de ideología-creencias que no repercuten en su desempeño civil. Es un lugar de atracción-repulsión, de respeto, donde la ciudad se mueve entre el valor-miedo, donde se va para no quedarse más que lo necesario, que representa la huida y la vuelta al mismo cada vez que la salud lo requiera. El hospital es un sitio de confort - disconfort, de referencia de lo que está más allá del ser pero que puede ser alcanzable. El hospital es un símbolo de la ciencia, tecnología, desarrollo e innovación.

A Manera de Conclusiones.

El hospital es producto de la inevitabilidad histórica y científica, es el final de la carrera por el bienestar, que al parecer pudiera rondar por los 150 mil años del presente continuo del homo sapiens. Es el corolario de la salud entendida como el correcto equilibrio biopsicosocial, a pesar que aun predomina la medicalización curativa antes que la prevención sanitaria. Es un sitio de referencia social, pues todos en algún momento de nuestras vidas hemos debido visitarlo, bien porque nacimos en él, bien porque nuestra muerte es en el hospital, porque nos enfermamos, porque visitamos a un ser querido o porque simplemente pasamos a su lado y hasta evitamos mirarlo, pensando inconscientemente en una fortuita visita al mismo. El hospital es una narrativa de eventos casi mágicos, mitológicos en el estricto de la palabra. El hospital es un monumento a la salud, a la vida… y tal vez a la muerte.

Al final, el hospital se convierte en un sitio obligado de la ciudad, de sus habitantes.

Y de la urbe por nacer, el hospital, es la simiente.




Bibliografía

ARECHIGA, HUGO. (Coordinador). Ciencias de la Salud. Editorial Siglo XXI. Colección Aprender Aprender. Madrid. España. 1997
EMBER, CAROL R. EMBER, MELVIN. Antropología cultural. Octava Edición. Editorial Prentice Hall. Madrid. España. 1997
FOUCAULT, MICHEL. Historia de la Locura en la Época Clásica. Tomo I. Fondo de Cultura Económica. Breviarios. México. México. 2009
FREEMAN, HOWART E. LEVINE, SOL. REEDER, LEO. (Compiladores) Manual de sociología Médica. Fondo de Cultura Económica. Colección Biblioteca de la Salud. México. México. 1998
HURTADO, SAMUEL. Seminario: Aproximación a una Antropología Urbana. Doctorado en Ciencias Sociales. Universidad Central de Venezuela. Caracas. Venezuela. Segundo período 2014
PÉREZ TAMAYO, RUY. De la Magia Primitiva a la Medicina Moderna. Colección La Ciencia para Todos. Fondo de Cultura Económica. Breviarios. México. 1997
PEREZ TAMAYO, RUY. Enfermedades Viejas Enfermedades Nuevas.  Editorial Siglo XXI. Colección Salud y Sociedad. Madrid. España. 1985
SANABRIA, ANTONIO. Compendio de Historia Universal de la Medicina y la Medicina Venezolana. Universidad Central de Venezuela. Ediciones de la Biblioteca.  Colección Ciencias Médicas. Caracas. Venezuela. 1999
SANCHEZ GONZALEZ, MIGUEL ANGEL. Historia de la Medicina y Humanidades Médicas. 2da Edición. Editorial Elsevier Masson. Barcelona. España. 2012

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Currículo Vitae resumido
HUMBERT ENRIQUE URDANETA FERNÁNDEZ
Médico Cirujano 1988 
Universidad del Zulia (LUZ)

Candidato a Doctor en Gestión de Investigación 
y Desarrollo UCV
Doctorando en Gerencia UCV
Maestría en Gerencia de la Salud Pública UNERG
Especialización en Salud Publica UC
Especialización en Gobierno y Política Pública UCV
Diplomado en Docencia Universitaria
Diplomado en Neurogerencia
Diplomado en Neurociencia de la Educación
Diplomado en Estrategias para el Súper-Aprendizaje
Diplomado en Epidemiología de las Enfermedades Metaxénicas     
Diplomado en Antienvejecimiento y Longevidad
Certificación en Clínicas de Programación Neurolingüística
Certificación en Terapias Psicológicas
Ontoepisteme: la salud para todos es un derecho universal gratuito bajo el impulso del paradigma salugénico.
Propósito: 1.- la gerencia de servicios de salud pública para la asistencia de las personas en la prevención, protección y recuperación de la salud. 2.- el entendimiento de la política de gobierno para la gobernabilidad sustentable. 3.- la comprensión de la teoría de las decisiones desde la visión de la neurociencia cognitiva. 4.- el rechazo de la enfermedad como bien económico a explotar. 5.- la docencia en investigación para el conocimiento científico como acto natural salugénico constante. 6.- los pobres como opción de fundamento.

Desempeño Laboral
Gerente de Servicios de Salud Pública, Hospitales, Ambulatorios y Clínicas. 
Docencia universitaria en las áreas de liderazgo, gerencia, filosofía de la ciencia e investigación para el conocimiento científico.

Intereses: historia de la ciencia, filosofía de la mente, transhumanismo y ciencia ficción.

Artículos Académicos (algunos):

1.                  Enseñanza aprendizaje del pensamiento objetivo para la investigación y desarrollo.
2.  Desde lo artificial en el humano hasta la sustentabilidad de la investigación y desarrollo: una visión evolutiva.
3.                  Aportes de la tecnología en la aplicación del conocimiento científico médico y su relación con la política pública gubernamental en Venezuela siglo XX
4.  Nociones elementales de ética: de la bioética en el espacio público.
5.                  Sobre las formas del pensamiento para explicar el tejido de la realidad.
6.  Verdad y educación en el investigador: una visión gnoseológica en la organicidad conductista.
7.                  La hermenéutica desde la neurociencia: de la interpretación en las funciones ejecutivas.
8. Reflexiones para comprender el liderazgo y la gerencia.
9.                  Antecedentes históricos de la escuela de relaciones humanas en las organizaciones.
10. La docilidad dialógica del comportamiento organizacional.
11. La organización desde la neurociencia evolutiva.
12.              Neurogerencia: el éxito en las instituciones desde la comprensión de sus miembros bajo una visión praxeológica.
13. Riesgo en salud bajo un contexto de incertidumbre
14.              Racionalidad en la elaboración de la política pública y su relación con la formación de las elites gubernamentales.
15.  Decisiones de los médicos en el ambiente hospitalario: una visión antropológica a la luz de la evolución.
16.              El hospital como monumento y mito en la ciudad.

Venezuela extiende por 30 días la "restricción de operaciones aéreas en el territorio nacional"



El Instituto Nacional de Aviación Civil (INAC) anunció la continuación de la restricción de las operaciones aéreas sobre territorio venezolano, salvo aquellas exceptuadas por razones de servicio, operaciones sanitarias vinculadas con la pandemia Covid-19, emergencias, alimentación y salud pública, así como seguridad y defensa nacional.

La informaciónn está contenida en el siguiente aviso oficial difundo por las redes sociales:



Se especifica en el anuncio del INAC, que la medida entró en vigencia durante 30 días, a partir del 12.04.2020. 

De igual forma, indica claramente que:

1.- "Quedan exentas las operaciones en estado de emergencia, vuelos de carga y correo, aterrizajes técnicos, vuelos humanitarios, repatriación o vuelos autorizados por las Naciones Unidas y sobrevuelos de carga y comerciales".

2.- "Como medida preventiva ante el virus, los pasajeros de las operaciones antes mencionadas, deberán cumplir con la cuarentena social colectiva bajo estricta supervisión del Estado, así como someterse a las evaluaciones médicas correspondientes".

3.- "Los vuelos exceptuatuados deberán contar con una pre-autorización por parte de la Autoridad Aeronáutica Venezolana, autoridades de sanidad y migración".

MIM / 13.04.2020

domingo, 12 de abril de 2020

Política, Democracia y Liderazgo / El Fenómeno Mandela


AUTORES: 
Omar Alexis Rodriguez
y Migdaly Aguilera de Rodriguez 
PRÓLOGO: 
Luis Ugalde, S.J.
EDITOR:
Iván Márquez Negretti


PRÓLOGO.- El fenómeno Mandela 

Omar Alexis Rodríguez y Migdaly Aguilera de Rodríguez nos ofrecen un libro muy singular y útil para la formación de líderes democráticos. 

Dr. Luis Ugalde, S. J., ex rector de la Universidad
Católica Andrés Bello, Caracas.


Política, Democracia 
y Liderazgo, 
El Fenómeno Mandela 
no es un libro teórico con mucha erudición y notas al pie de página que queda encerrado en un mundo academicista. Tampoco es una biografía de Nelson Mandela, sino que nos presenta la vida de este excepcional líder político contemporáneo a la luz de criterios claves de liderazgo. Al mismo tiempo las cualidades del liderazgo exitoso son ilustradas con rasgos biográficos y hechos políticos fundamentales del líder que logró en Sudáfrica superar un monstruoso apartheid que discriminaba a la muy mayoritaria población negra de tres por cada blanco. 

Este libro, con los mismos capítulos y análisis de liderazgo democrático, resultaría aburrido y abstracto si no vinieran encarnados en un líder concreto y su exitosa lucha de más de medio siglo para la superación del apartheid. El lector apreciará en este libro la sólida formación de los autores y su experiencia concreta en cursos de formación de líderes; de ahí su claridad y orientación pedagógica. 

Es de todos conocida la gran necesidad de liderazgo democrático que tenemos en Venezuela. No sólo de una persona sino de numerosos liderazgos con ejemplos positivos que se contagian. Liderazgos que se diferencian de los caudillos mesiánicos y con una solidez espiritual y valores contra todo soborno y corrupción que ha convertido la riqueza nacional en miseria. 

Tiene que nacer una nueva escuela política que con coherencia y ejemplo se multiplica en otros líderes y seguidores. Hay que nacer de nuevo para la formidable tarea de reconstrucción con reconciliación democrática y una nueva tarea productiva en todas las áreas: económicas, políticas, sociales y culturales. 

Superar la dictadura y el caudillismo tan arraigados es renacer con nueva conciencia ciudadana, recreando instituciones, con el reverdecer de una nueva primavera espiritual-política. Hay que aprender de las consecuencias funestas de la ilusión “revolucionaria” con falso liderazgo que ha destrozado al país y nos ha llevado a ser mendigos del mundo. 

Superar la pobreza, la dictadura delincuencial, la corrupción y la intolerancia, requiere un liderazgo excepcional de gran calidad espiritual y verdadero sentido y talento productivo de las nuevas realidades. Liderazgo al estilo de Mandela. 

Agradezco a Omar Alexis Rodríguez, a Migdaly Aguilera y al editor Iván Márquez Negretti quienes con esta publicación nos ofrecen un valioso instrumento de trabajo y formación. 

Luis Ugalde, S.J.
Caracas, enero de 2020



INTRODUCCION.-

 En la película Lucy, el actor Morgan Freeman, ante la pregunta de Lucy de qué hacer con lo aprendido, 
él le responde 
lo siguiente: 

“El propósito de la vida es pasar lo que se aprende, el conocimiento, al igual que cualquier célula básica que se divide y transfiere la información que posee. No hay ningún propósito más alto que pasar conocimiento”. 

Este diálogo muestra una excelente razón para compartir lo que aprendimos de Nelson Mandela. Los autores han tenido, en el transcurso de sus vidas, la gracia y bendición de la Providencia de trabajar con líderes políticos, gremiales, académicos y empresariales; así como, en algunos momentos, liderar. Después de más de veinte años de impartir conferencias, facilitar talleres, asistir a foros y conferencias e investigar sobre el tema del liderazgo, los autores deciden juntar las ideas, enseñanzas, experiencias e información relevante usada en todos estos años de trabajo. 

Esta tarea de crecimiento personal y autodescubrimiento llevada durante años implicó la revisión, el análisis y cuestionamiento de lo leído, facilitado, observado y escuchado. Cada preparación de un curso o conferencia sobre gerencia y liderazgo, además de ser una experiencia de aprendizaje, dejaban interrogantes que esperaban ser respondidas. La pregunta recurrente era:

¿Es posible conseguir un ser humano que reúna estas cualidades que estudiosos del liderazgo señalan debe poseer un líder? 

Adicional a esta surge otra interrogante:

 ¿Es posible aprender a liderar? Si la respuesta a esta cuestión es afirmativa entonces, ¿Quiénes pueden servir de modelos a seguir para el aprendizaje del liderazgo? 

Otra interrogante es: 

¿Se puede identificar quién es líder y quién no lo es? 

Con ese esquema en mente se diseño el plan de trabajo. Por otro lado, es evidente que el mundo siempre estará ungido de líderes que inspiren y motiven a las personas a superar obstáculos y a conquistar lo imposible. Lo harán mostrando el camino, con una visión retadora y persuasión para alinear a las personas alrededor de la visión. 

Los retos y desafíos que tiene la sociedad exigen la construcción permanente de líderes, con amplia visión, con conocimientos acerca de cómo dirigir a la sociedad por un sendero de respuestas concretas a los problemas, a través de consensos de gobernabilidad. Estos consensos deben garantizar, en el largo plazo, la estabilidad necesaria para el desarrollo sostenible en libertad y democracia. Así mismo, para dominar la tarea de liderar es necesario someterse al proceso de preparación que exige cualquier tarea. 

Hay quienes se atreven a asumir el rol de dirigir sin tener la preparación para hacerlo. Pero, si a esto se le añade la carencia de madurez, un déficit de carácter y el mantenimiento de una actitud incorrecta, se obtendrá un resultado inútil en términos del ejercicio del liderazgo. Formarse para mandar, dirigir y liderar no es tarea fácil ni gratuita, sino exigencia ineludible. Es necesario saber que pretender llegar a ello, sin contar con los mecanismos necesarios de integración, a partir, sobre todo de una formación exigente y rigurosa, constituye un deseo estéril. 

En efecto, al igual que cualquier actividad humana, las personas que deseen ejercer el liderazgo en forma eficaz necesitan pasar por un proceso de formación y desarrollo. El liderazgo se aprende como se aprende otras artes. Para ello, basta empeñarse y contar con voluntad. En consecuencia, el primer deber de un futuro líder es aceptar el peso de la formación inicial y permanente de acuerdo con sus intereses en este campo. 

La dirigencia emergente está llamada a ejercer un liderazgo transformador, capaz de movilizar voluntades, recursos y acciones en función de propósitos comunes y compartidos, más si su ideario apunta hacia la reconciliación y la resolución pacífica de conflictos. En tal sentido, para mejorar las habilidades de liderazgo, es bueno y tiene sentido observar y estudiar aquellos que pueden funcionar como modelo y tomar todo aquello que se pueda aprender de ellos. 

Cuando se trata de escoger a alguien que pueda servir de modelo, aparece la figura de Nelson Mandela. Mandela sin que fuese un ser humano perfecto, demuestra un conjunto de cualidades, virtudes y destrezas de líder que no es usual una sola persona muestre. Su ejemplo nos brinda algo a lo que vale la pena aferrarnos: un conjunto de valores y principios que pueden servir de guía en momentos difíciles. 

La vida de Nelson Mandela es un modelo, no sólo para nuestro tiempo, sino para todas las épocas. Mandela es un modelo para líderes juveniles, empresariales, políticos, militares, religiosos, comunitarios y para todo aquel que asuma el ejercicio del liderazgo. 

Nelson Mandela es uno de los líderes más influyentes del siglo XX. Es conocido por haber ganado el premio Nobel de la Paz en 1993. La realidad es que mucha gente lo conoce por ser el primer presidente negro elegido democráticamente en su país, otros por su entrega a la lucha contra el apartheid, por la igualdad, el derecho que tienen todos los seres humanos, sin importar el color de su piel, de ser respetados y considerados como personas. Globalmente, Nelson Mandela es el hombre más celebrado, el más aclamado, y admirado. 

Mandela es uno de los pocos hombres de Estado que ha logrado el respeto y la consideración universal. Una vez en el poder emerge como el líder mundial más grande. Es un idealista, pragmático, poseedor de una extraordinaria fuerza moral, consciente de su propia trascendencia y desde el poder afianzó su condición de líder. 

Nelson Mandela es admirado en Sudáfrica y alrededor del mundo por su heroica adherencia a sus principios y su extraordinaria decisión de abrazar y perdonar a sus antiguos opresores. De igual manera, él logra la democracia y la reconciliación en su país, norte de su vida. 

Mandela es el emblema de la emocionante victoria de la justicia sobre la brutalidad; de la esperanza sobre la resignación; de la vida sobre la sumisión; del perdón sobre la venganza; de la razón frente a la ignominia y el oscurantismo.

Mandela es fuente de inspiración para millones de seres humanos alrededor del mundo. Lo que más importa en la figura de Mandela es que dio al mundo un ejemplo de auténtico liderazgo, demostrando el potencial y la capacidad hasta donde es capaz de llegar el espíritu humano. 

En el 2009, la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó el 18 de julio, día del nacimiento de Nelson Mandela, “El día de Mandela” y llamó a la gente a donar 67 minutos de su tiempo a hacer algo en beneficio de otros, esto con el fin de conmemorar, para esa fecha, los 67 años en la lucha contra el apartheid, un sistema racial injusto impuesto por una minoría blanca, que dividía la sociedad según el color de la piel, donde los negros eran considerados los de menor categoría, y se les privaba del ejercicio pleno de la ciudadanía. 

Inicialmente la lucha de Mandela estuvo influenciada por las enseñanzas de Mahatma Gandhi. Él estaba comprometido con la resistencia no violenta, hasta que la violencia y brutalidad del régimen lo obliga a considerar otras formas de lucha. Acusado de terrorista y traidor a la patria fue juzgado y encarcelado. 

Mandela pasa 27 años en cautiverio. Durante ese periodo su reputación como luchador se acrecentó. La solidaridad internacional y las presiones internas como externas obligan al gobierno a liberarlo, con la creencia que siendo una persona mayor y teniendo una realidad desconocida, haría de Mandela una figura más. Después de su liberación, Mandela se concentra en conseguir la libertad y paz al pueblo Sudafricano. 

En libertad, Nelson Mandela se presenta como una figura capaz de conmoverse, de cambiar y superar cualquier diferencia en favor de los grandes intereses de su país y su gente. Mandela desarrolla un discurso motivador, para blancos y negros, para que todos, como un solo bloque, enfrenten la formidable tarea de acabar con el apartheid y construir una democracia no racial, con oportunidades de desarrollo para todos. 

Todos los luchadores por la paz, la tolerancia, el diálogo, el entendimiento entre las personas, el progreso y bienestar de la gente, enarbolan la bandera y figura de Nelson Mandela. En tal sentido, es importante resaltar que Nelson Mandela deja bien documentada su vida, su experiencia y enseñanzas. 

Así mismo, las opiniones y anécdotas de sus compañeros de lucha, colegas, admiradores y adversarios contribuyen a ampliar el conocimiento sobre su persona y forma de liderar. Todo esto permite no sólo conocerlo sino aprender de sus enseñanzas. 

Nelson Mandela aporta grandes beneficios a la humanidad. Ellos están contenidos en sus escritos, sus discursos, sus narraciones, sus enseñanzas; en términos épicos, una extraordinaria obra literaria. En ella se observa su inteligencia, su sabiduría, su valor, su hidalguía, su heroísmo, y sus imperfecciones, cualidades que lo convierten en un símbolo, un apóstol, un líder, un ejemplo a seguir. 

Entre otros aspectos, lo que hace a Nelson Mandela un ser humano importante es que ejecutó y mostró eficazmente muchas de las cualidades que enseñan los libros dedicados al tema del liderazgo. Es este conocimiento acerca de su persona, la demostración de cualidades y virtudes lo que lo convierten en un gran líder. Mandela exhibe naturalmente todos los tipos de cualidades del liderazgo y las cuales le permiten ser reconocido como un líder que trasciende su tiempo. 

Este documento, a medida que se profundiza en el conocimiento sobre Mandela y su obra, su figura se agiganta y lo que lo distingue es su grandeza de ánimo, su amor al prójimo, su bondad de espíritu. Estos elementos se desea sean emulados por todos aquellos que compartan esta obra. 

Nelson Mandela es un hombre de nuestro tiempo, un ser humano común y corriente que llevado por las circunstancias y su vocación de servicio, hizo cosas extraordinarias, que sirven de ejemplo para el resto de la humanidad. 

Mandela es un líder real, llena las teorías acerca del liderazgo y se ajusta a las cualidades y habilidades que un líder debe poseer. Sus enseñanzas y su liderazgo son patrimonio universal. Por ello nos atrevemos a compartir con los lectores de esta obra sus lecciones de liderazgo. Ellas son relevantes y pueden ser empleadas en cualquier nivel de desempeño. 

La realización de este libro es inspirada en la contribución a generar individuos positivos que lleven sus roles en la vida con satisfacción, que se empeñen en ser cada día mejores padres, amigos, jefes, subalternos, parejas, ciudadanos, simplemente mejores seres humanos. Es también pretensión de los autores ayudar a desarrollar cualidades para el ejercicio del liderazgo e incidir positivamente en la creación de ciudadanía. El propósito principal de este trabajo es estudiar y comprobar que Mandela reúne exigencias y atributos, que según los estudiosos del liderazgo, un líder debe practicar. 

El texto esta diseñado en capítulos. Este capítulo introductorio explica la razón de escoger a Nelson Mandela como modelo de líder a estudiar. Seguidamente, está un capítulo concerniente al liderazgo y lo que algunos estudiosos del liderazgo consideran sobre las cualidades que un líder debe mostrar. Se concluye que liderar es un proceso de conversión permanente, un proceso humano de aciertos y fracasos, de ensayo y error, intuición y percepción, meditación y aprendizaje. Esto es en suma un esfuerzo cotidiano por ser mejor ser humano. 

Los autores consultados y la propia constatación de la vida de líderes como Nelson Mandela, Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr., permiten concluir que el liderazgo es algo noble, es mostrar el camino a una meta superior, positiva; es la disposición a cualquier sacrificio para alcanzar el propósito que promueve; es el respeto y consideración al prójimo; es la definición, custodia y procura de los objetivos comunes del grupo; es enfrentar la adversidad con optimismo; es mostrar entrega y entusiasmo por la misión; es guiar y conducir a otros a alcanzar metas fecundas; es animar y facultar a otros a lograr objetivos nobles; es mostrar sensibilidad por las necesidades del grupo; es educar con el ejemplo; es tener seguidores y hacer líderes; es hacer bien el bien e influir positivamente en los demás hacer lo mismo. Esa persona es referente conductual para el hombre de recta condición. 

De la conclusión a la cual llegan los autores de esta obra, se desprende la necesidad de establecer la diferencia entre quien es líder y quien sin serlo se le denomina como tal. En este sentido, se tiende a confundir a un cabecilla o un caudillo con el líder. Esta confusión conlleva a la población, en momentos de crisis, a elegir y aceptar gobiernos de estilo autoritario y militar, lo que afecta el proceso de desarrollo de la democracia. En el texto se deja claro que el caudillo actúa como “guía”, posee una ambición y no una visión. Los caudillos están motivados por sus propios intereses, sólo le preocupa el prójimo como una figura del cual se puede aprovechar. Su interés no es hacer el bien sino hacer el mal hasta las consecuencias más extremas. Ellos suelen hablar en nombre del pueblo y actuar a espalda de él. Se destaca que los mal llamados líderes son, generalmente, personas de armas, carismáticos, con fuerte ascendencia y popularidad en la población, empeñados en acumular en torno a ellos todo el poder. 

En el documento se advierte el cuidado que se debe tener de confundir caudillo con líder. Los pueblos deben cuidarse de los salvadores y predestinados sin importar lo bien que hablen o carismáticos que sean. Las personas deben resistirse al embrujo de los caudillos porque son peligrosos y dañinos con el poder y el abuso que hacen de él. 

Además, en vista que el documento trata acerca de un líder político como Nelson Mandela se consideró propicio hablar de política, liderazgo político y democracia, elementos fundamentales en la lucha de Mandela. Algo que los autores hacen desde la perspectiva de la experiencia de vida y la concepción sobre esos elementos. En consecuencia, se incluye un capítulo sobre la política, qué es, por qué y para qué sirve. Además, se incluyen reflexiones sobre la anti política y como se degrada la acción política. Estos elementos como debilitadores de la democracia. 

La lucha por la democracia fue un elemento fundamental de vida para Nelson Mandela, sistema de gobierno por el que fue capaz de exponer su vida para alcanzarla en su país. Por lo tanto, se incluye un capítulo referido al tema. Se resalta la importancia del esfuerzo por conquistar la democracia y luego el continuo desafío por mantenerla y desarrollarla. En este contexto se continúa con un capítulo que indica lo que debe caracterizar a un líder político. 

Vivir en libertad y en democracia implica aprender a ser demócrata y libre. Nuestros pueblos aún no culminan de aprender a vivir en libertad y democracia, este déficit de aprendizaje es debido a la carencia de líderes políticos comprometidos con esos principios y la incomprensión de su rol. Su importancia radica en el compromiso que debe tener el líder político en encaminar a la humanidad hacia la conquista del bien común. Se señala que un conductor político auténtico es aquel capaz de concebir el bien y ejecutarlo, para bienestar de todos. Así mismo, se concluye que un líder político por definición es un demócrata. 

Para ubicar al lector en el contexto y significado de la lucha de Nelson Mandela y los sudafricanos, se incluye un capítulo descriptivo del régimen del apartheid, desde su inicio hasta su eliminación. Su lectura suministra una idea clara de lo indigno del régimen, que junto al nazismo y estalinismo, conforman un crimen contra la humanidad.



Barack Obama afirma que importa conocer a Nelson Mandela, aun habiéndose convertido en una leyenda. Al respecto, se incluye un capítulo referido a su vida. Saber quién era, su origen, su infancia, su educación, sus sueños, sus convicciones y su lucha, contribuye no sólo a respetarlo, sino a admirarlo y aprender de cómo actuar parecido a Nelson Mandela. 

Finalmente, se concluye el texto con el capítulo referido a las lecciones de liderazgo de Nelson Mandela. Una extraordinaria cadena de virtudes, habilidades y destrezas que caracterizan la forma de liderar de Mandela. Son 75 lecciones, en cada una de ellas se explica qué es y cómo Mandela la expresa. De este capítulo se concluye que liderar es un arte y Mandela es una de las mejores expresiones en el arte de liderar. 

Por otro lado, se reitera la certeza de que los seres humanos están dotados de los recursos necesarios para alcanzar los propósitos más anhelados, hacer algo significativo y destacar en el ambiente que le corresponda actuar. Cada quien posee el potencial para destacar en la vida: Un gran político, un gran empresario, un gran vecino, un gran deportista, un gran músico, un gran trabajador, un gran esposo, un gran hermano, un gran padre y/o madre, un gran estudiante, un gran ciudadano. En consecuencia, se afirma que cada persona es única y dotada para el ejercicio del liderazgo; destacar en lo que hace, en fin en su comunidad, en el trabajo, en la familia, en la escuela, en el club, donde le corresponda actuar. 

Se aspira que cómo líder la persona se convierta en su mejor versión, siendo auténtica y generando su propio estilo en base a sus fortalezas individuales. La obra se presenta para contribuir en esa aspiración. De igual modo se sugiere que no se necesita ser famoso mundialmente para liderar. Cada quien, si se decide, puede mostrar cualidades de líder. La persona está dotada de ellas, sólo hay que explotarlas y mostrarlas con acciones que procuren hacer la diferencia. 

Las enseñanzas que siguen a continuación son las que hacen de Nelson Mandela, un líder que trasciende y un ser humano ejemplar. Es evidente que no todos podemos ser Nelson Mandela, pero es necesario tener claro que conocer y aplicar sus enseñanzas ayuda a saber que es posible ser cada día mejor en lo que se quiere y se hace. 

Se aspira que la obra muestre cómo las enseñanzas de Nelson Mandela son modelo para guiar la conducta de vida. Una bendición sería si se lograse traducir todo su legado en forma de vida y en el futuro se tuviese una generación Mandela. 



De generaciones como Mandela, Gandhi y Martin Luther King Jr. se harán las sociedades futuras y de esas generaciones saldrán personas generosas guiadas por principios y virtudes nobles. 


Se espera que el legado de Nelson Mandela sea, el de un pecador que se esforzó todos los días por ser un mejor ser humano, tal como el mismo decía. Además se aspira honorificar su vida y memoria, señalar sus lecciones y enseñanzas, como patrimonio universal. Escribir de ellas se convierte en un compromiso y un honor.

Omar Alexis Rodriguez
Migdaly Aguilera de Rodriguez

Caracas, enero 2020


Se extiende la polémica en torno a la libertad de expresión y el derecho a la información en Venezuela en tiempo de pandemia Covid-19

Samuel Paredes, secretario general
del CNP-Guayana y dirigente
del partido político Alianza Bravo
Pueblo (ABP).

"Ojalá el dolor de todos
los venezolanos,
lo sintierais  y más aún,
la lucha que libramos
cada día los periodistas, puedas pronunciarte
con tal vehemencia,
al igual que lo haces
para defender
a este régimen"
SAMUEL PAREDES



Manuel Isidro Molina, ex presidente
del Colegio Nacional de Periodistas
(CNP), ex diputado al Congreso
de la República.
"El CNP no puede seguir actuando como herramienta de focos políticos violentistas, golpistas y atados 
a intereses extranjeros 
que no solo bloquean criminalmente 
a la economía venezolana 
sino que apuntan 
sus cañones genocidas 
contra la patria de Bolívar"
MANUEL ISIDRO MOLINA



El secretario general del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) Seccional Ciudad Guayana, colega Samuel Paredes, respondió a mi decisión de no firmar* un comunicado emitido por el la Junta Directiva Nacional del CNP junto con otras instituciones ligadas al campo de la comunicación social, la lucha por la libertad de expresión, el derecho a la información y el ejercicio profesional del periodismo, derechos y compromisos amparados y exigidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley de Ejercicio del Periodismo y el Código de Ética del Periodista Venezolano.

Samuel me envió por WhatsApp su planteamiento, que me permito transcribir como contribución al debate público iniciado esta semana en Venezuela, extendido a conocimiento internacional por Internet y las redes sociales de alcance global.

Así escribió el colega Secretario General del CNP-Guayana:


Colega Manuel. Ud. es inteligente y sabes que no se puede tapar el sol con una mentira. 

Yo cuando voté por Ud para presidente de nuestro gremio, el CNP NACIONAL, lo hice , por la convicción de que eras inteligente... Lo recuerdo muy claro cuando nos visitaste aquí en Guayana, Diario Correo del Caroní y Nueva Prensa de Guayana, solicitándonos el apoyo.

Hoy leyéndote en este chat cada día, siento pena ajena por tí. 

Nosotros en Vzla, NO tenemos unas autoridades legalmente escogidas, además, los que se autoproclaman gobierno, no respetan nuestra Carta Magna y simplemente la utilizan a conveniencia 
como a conveniencia utilizan los pensamientos 
y escritos de Simón Bolívar. Y, sin embargo, 
veo como hablas sesgadamente, y tratas de tapar 
al sol con una mentira para apoyar esta autocracia.

Roguemos a Dios, regresar a rescatar a Vzla 
y devolverle la tranquilidad, el decoro 
y la corresponsabilidad a todos los Venezolanos.

Ojalá el dolor de todos los venezolanos , lo sintierais  y más aún, la lucha que libramos cada día 
los periodistas, puedas pronunciarte con tal vehemencia, al igual que lo haces para defender 
a este régimen. 

Gran Abrazo.

Samuel Paredes
Periodista
Sec. Gral. CNP Ciudad Guayana


Mi respuesta fue la siguiente:

Colega 
Samuel Paredes 
Secretario General
CNP Seccional Guayana.- 

No te molestes, Samuel. Aprende a conocer y reconocer las diferencias. 

Yo creo que esa parte del comunicado es imprudente e impropio, además de contener un desconocimiento increíble de las autoridades de Estado, que no comparto.

Yo no he irrespetado por diferencias a nadie, ni he sentido "pena ajena por ti" o por otro colega con el cual tenga desacuerdos gremiales o políticos, como es el caso actual: podemos hablar de política sin máscaras, y no en términos personales, entre tú y yo. Nada de eso, ni es mi estilo ni le interesaría a nadie.

Si la mayoría del país está en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro, como en efecto ocurre, es porque hay una inconformidad general sobre el estado de cosas que sufrimos en esta "tragedia histórica", calificada así por mí antes que nadie: escrito está y nadie lo puede negar, aunque sí olvidar (o soslayar interesadamente).

No menos del 80 % rechaza al gobierno, pero esa inconformidad de la cual formo parte nítidamente, no es representada por ningún factor político en particular, y menos por un individuo que un buen día se autojuramentó "presidente encargado de la República" sin tener siquiera apoyo parlamentario expreso. 

Ahí comenzó un teatro costoso para el país, que aún no termina y podría desembocar en un desastre genocida en caso de una invasión extranjera que unos procuran y otros aplauden, afortunadamente ínfima minoría que para nada representa el mayoritario sentir nacional de paz y entendimiento nacional para superar la crisis, que comenzó en 2017 bajo presión violenta de la "guarimba", que provocó como respuesta el llamado presidencial
a Asamblea Nacional Constituyente.

En 2013, factores extremistas desconocieron el triunfo del presidente electo Nicolás Maduro, y decretaron fraude: once asesinatos hubo en una sola noche, después que Henrique Capriles, candidato derrotado por algo más 200.000 votos, llamara "a descargar esa arrechera". La memoria no puede ser tan frágil, y menos en un periodista o un político
en ejercicio legítimo.

No había pasado un año, y a comienzo del 2014, generaron el llamado a "La Salida" el 12 de febrero, Día de la Juventud Venezolana: se propusieron derrocar al gobierno del presidente Maduro, incendiaron al país por los cuatro costados, golpearon la economía, acabaron con las ferias regionales, obturaron las actividades normales en varios estados del país, y hubo asesinatos de todo tipo y otros crímenes por manos gubernamentales
y de activistas de esa oposición (que no es la única, por cierto... Entiende eso).

La historia es más larga, pero no la quiero hacer tediosa... Desconocieron la reelección presidencial de 2018, después de no participar en la campaña ni en la votación. Y aquí estamos: Maduro en Miraflores con su mal gobierno; una pésima "oposición" fracturada y desprestigiada (este es otro capítulo, pero no lo abordaré en estás apuradas notas de madrugada); y un bloqueo criminal y extorsivo contra la nación por parte de EEUU, que desde 2017 con Trump en la Casa Blanca, vino a agravar todos los problemas preexistentes en Venezuela. Pudiéramos llamarlos los tres factores corresponsables de la "tragedia histórica".

Evidentemente, tenemos diferentes visiones,
y eso es bueno porque efectivamente
son diametralmente opuestas.

En el campo estrictamente gremial,  creo que el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), que tuve la dicha y alta responsabilidad de presidir con el 72 % de los votos válidos emitidos, en el período 1996-1998, con unidad y respeto gremial,rectitud ética e independencia ante los factores de poder. 
Lo presidí siendo Diputado de la República por el Distrito Federal, y cumplí efectiva y correctamente ambas responsabilidades, después de haber ejercido la presidencia de la Comisión Permanente de Medios de Comunicación Social de la Cámara de Diputados (1994-1996), período en el cual aprobamos la vigente Ley de ejercicio del Periodismo (1994), después de 10 años de engavetamiento. Fue un admirable esfuerzo colectivo gremial y parlamentario, de cara al país y con discusión abierta
y civilizada en todo el país.

Ambas competencias las ejercí por votación popular directa y secreta, en las elecciones parlamentarias nacionales (dos veces, 1988 y 1993) y en los comicios del CNP. Ni me autojuramenté ni me nombró "a dedo" algún conciliábulo ni menos algún gobierno extranjero. Te informo también, que jamás he ejercido cargos que no hayan sido electivos: en el Liceo Luis Razetti, presidente del Centro de Estudiantes; UCV, miembro del Claustro Universitario; Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), secretario de Organización; diputado al Congreso de la República, 1989-94 y 1994-99; y Colegio Nacional de Periodistas, presidente 1996-98. Igual fue durante mi militancia política en el Movimiento al Socialismo (MAS), al cual pertenecí hasta marzo de 1996.

Te refiero todo esto, Samuel, para que no sientas "pena" por mí, pues dignidad, honestidad y criterios independientes puedo mostrar sin jactancia y sin falsa modestia. Las cosas en su sitio, hermano.

El CNP no puede seguir actuando como herramienta de focos políticos violentistas, golpistas y atados a intereses extranjeros que no solo bloquean criminalmente a la economía venezolana sino que apuntan sus cañones genocidas contra la patria de Bolívar, que es mucho más que "chavismo" y "antichavismo", una dicotomía impuesta cuyos dos polos son minorías hoy en el sentir del pueblo venezolano. Minorías cuyos dirigentes probos deben regresar a la sensatez y la responsabilidad ante la nación y nuestro maltratado y traicionado pueblo. Partes de los dirigentes de esos dos bandos, podridos cómo están por inmorales y codiciosos, simplemente no tienen remedio.

Tú que me conoces -como mucha gente en el país y en nuestro gremio-, sabes muy bien de mi confrontación con el mal gobierno
y la mala oposición.
Qué lo reconozcas o no, es tú problema: a quién quieres impresionar con esa
manipulación mendaz?

Tampoco es secreto mi defensa de la paz en Venezuela y el mundo, por lo que me he opuesto simultáneamente a la violencia represiva del Estado, y a la violencia golpista del extremismo opositor, que desde el 11 de abril de 2002 no para en sus intentos de derrocar gobiernos, objetivo en el cual no pudieron coronar con el presidente Hugo Chávez, ni lo han podido lograr con el presidente Nicolás Maduro. De ahí, seguramente, sus evidentes grados de frustración política y hasta humana, por demás comprensibles. Está constatación universal no habla a favor del gobierno, sino de la búsqueda de un camino distinto al que esos tres factores corresponsables de nuestra "tragedia histórica" le han impuesto a Venezuela.

No cerraría el círculo sin esta reafirmación:
soy un patriota venezolano y latinoamericano, lo he sido y seguiré siéndolo hasta el fin de mis días. Por eso, y no por oportunismo barato, me opongo estoicamente a la política intervencionista de Estados Unidos y del uribismo colombiano en Venezuela, cuyos gobiernos tan descaradamente financian, coordinan y monitorean a un "presidente encargado" prefabricado por ellos y sin asiento real en Venezuela.

Menos callaré ante la propaganda de guerra que promueven algunos factores minoritarios en procura de una invasión militar extranjera, que ni en tiempos de pandemia Covid-19 dejan de manosear
y soñar morbosamente.

Ya lo he escrito brevemente, y lo desarrollaré en días próximos: el delito de traición a la patria existe en la legislación venezolana, y nadie puede desconocerlo ni aspirar impunidad, antes, durante o después de ese escenario bélico para el cual trabajan arduamente militares retirados y desertores de la Fuerza armada Nacional Bolivariana (FANB) y civiles acoplados a las maquinarias e intereses de potencias extranjeras, principalmente Colombia y Estados Unidos
de América.

Eso no es defender ningún "régimen". Esa muletilla no me intimida ni encaja en mi personalidad ni en mi trayectoria pública como ciudadano, político y periodista profesional. Ese no es flanco débil,
en mi caso.

Mejor es que te atrevas a discutir ideas y no a lanzar dicterios, que no educan ni son interesantes.

Sí estoy de acuerdo contigo en "rescatar a Venezuela y devolverle la tranquilidad, el decoro y la corresponsabilidad a todos los venezolanos". He participado de la idea de impulsar el "rescate moral de la República". También está escrito. Pero ese objetivo exige superar la inútil diatriba "chavismo-antichavismo", sus miserias y vagabunderias, a las cuales me he enfrentado abierta y valientemente
-disculpa la inmodestia aparente- como ciudadano, político y periodista en ejercicio profesional, no atado a mecanismos de palangre o financiamientos oscuros, otro tema que el CNP ni ve ni oye.

En fin, Samuel, recibe mi afecto y consideración. Sigamos polemizando cordialmente.

Me permito, por tu intermedio, saludar afectivamente a l@s colegas de Guayana, del estado Bolívar y de toda nuestra patria, incluyendo con especial cariño a quienes se encuentran en el exterior por voluntad propia o por dificultades que han decidido superar en otros países.

Amigo,

Manuel Isidro Molina
Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas

Caracas, 12 de abril de 2020





* "No firmaré el comunicado del Colegio Nacional 

de Periodistas sobre el derecho a la información 

en tiempo de pandemia Covid-19", anuncia 

Manuel Isidro Molina, ex presidente del CNP