El respaldo entre republicanos cayó tras fallos contra Trump, mientras una mayoría cree que los jueces deciden por razones políticas y no jurídicas.
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Oswaldo Guillén fue homenajeado en las Grandes Ligas: el equipo Medias Blancas de Chicago reservó de por vida el número «13» que distinguió al venezolano en su larga y exitosa carrera en la MLB.
Hay silencios que pesan más que los titulares y realidades que duelen por lo evidente.
El periodismo en el estado Nueva Esparta atraviesa una de sus horas más oscuras, marcada no solo por la asfixia económica y operativa que padece el país, sino por una profunda orfandad gremial y una preocupante desorientación ética en la conducción de sus espacios de representación.
Escuchar el testimonio de profesionales de la comunicación que hoy expresan tristeza, decepción y el sinsabor de haber arriesgado todo por la libertad informativa, duele. Duele más aún cuando las respuestas institucionales se estrellan contra la indolencia burocrática —como el insólito bloqueo de apoyo por parte del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) ante legítimas solicitudes gremiales— y cuando el músculo organizativo se reduce a la mínima expresión.
La imagen es lapidaria: pasar de sedes imponentes, que fueron bastiones del debate democrático y la defensa de la libertad de expresión en Margarita, a malvivir en espacios cedidos o reducidos a la mínima expresión operativa dentro de cámaras empresariales, es la radiografía exacta de un repliegue inaceptable.
La línea difusa entre el gremio y el empresariado
A esta precarización material se suma un peligroso fantasma que corroe la esencia misma de la profesión: la superposición de roles e intereses.
En una región con dinámicas económicas y sociales tan particulares como Nueva Esparta, la independencia del periodista es un activo sagrado. Sin embargo, en la práctica reciente se observa una alarmante dualidad donde figuras de la opinión y la dirigencia gremial e informativa coquetean, convergen o subordinan su accionar a las agendas de cúpulas empresariales, corporaciones o espacios de interlocución sectorial —con nudos críticos visibles en Fedecámaras, las cámaras de comercio locales.
Cuando el periodista que debe fiscalizar al poder económico se convierte simultáneamente en su corifeo, relacionista público o socio institucional, la línea editorial se fractura. El periodismo deja de ser el fiel guardián del interés público para convertirse en un apéndice de los intereses corporativos. Se confunde el legítimo derecho del sector privado a expresarse con la obligación del comunicador de mantener una distancia crítica, aséptica e incorruptible frente a todos los factores de poder, sean estatales o mercantiles.
El rescate de la dignidad profesional
La democracia insular no resiste una prensa arrodillada, ni un gremio reducido a la caridad logística de las cámaras de comercio. La gravedad del momento exige sacudirse la atonía y la desesperanza.
Es urgente replantear el rol de las organizaciones profesionales en Nueva Esparta. Se necesita rescatar la autonomía financiera, la dignidad estructural y la mística de un gremio que históricamente ha dado ejemplo de valentía. La lucha por la libertad de expresión no puede subordinarse a conveniencias coyunturales ni a pactos de silencio entre cúpulas.
Si Margarita y Coche aspiran a recuperar su pulso democrático, el periodismo local tiene que volver a ser lo que nunca debió dejar de ser: el espejo inclemente de la realidad, la voz de los sin voz y el contrapeso ético indispensable frente a cualquier forma de poder.
Para que no se moleste nadie, hoy no mencionaré al pedófilo impune y delincuente convicto ni a los otros asesinos del Caribe. Algunos rabian tanto, que siento pena por ellos y ellas, pero no es la idea mencionarlos. Nada personal.
A 218 lunas del «DÍA DE LA HUMILLACIÓN», escribo esta continuada protesta patriótica contra el yankee invasor y sus ‹cipayos coaligados›. Especialmente, para recordarles los acontecimientos del 3 de enero de 2026 y sus consecuencias coloniales imperialistas, a quienes tienen 'memoria selectiva' y prefieren hablar sibilinamente de 'lo que pasó en enero' o 'después de lo ocurrido', sin nombrar al pedófilo impune con sus manos llenas de sangre latinoamericana; ni el bombardeo de aquella madrugada; y menos, la matanza de cerca de cien seres humanos en Fuerte Tiuna -venezolanos y cubanos- en Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar, cuya memoria histórica ha sido pisoteada no solo por los gringos asesinos invasores, sino también por sus vasallos que procuraron y suplicaron la agresión militar, precedida del bloqueo criminal desde 2019 hasta hoy, el asesinato masivo de lancheros en el Caribe, el cerco naval del Comando Sur contra Venezuela y el zarpazo final de la CIA, cuyos agentes prepararon todo con serviles traidores a la patria, como suele ocurrir.
Ruedan también con su indignidad a cuestas, quienes enervados moralmente por sus asquerosas corruptelas, no combatieron desde el gobierno con su madeja de testaferros: militares, policías y civiles que se acobardaron sin mostrar un gramo de valentía ni arrojo frente a los agresores, como habían jurado hacerlo en resguardo de nuestra Soberanía e Independencia Nacional.
Juntos, ambos bandos destrozaron la República, y juntos la vendieron y entregaron al invasor.
¿A quien pretenden engañar?
Ahora, desde ambos bandos pretenden engolar la voz, estirar el cuello y 'cantar como gallos', siguiendo el guión que les ha impuesto el imperio decadente, hoy con arrebatos monroísta, sionistas y macartistas con evidente tufo electorero hacia la derrota que les espera en noviembre próximo, como lo anuncian todas las encuestas de opinión en Estados Unidos. Sufren allá, y desesperan aquí. No podrán 'invisibilizar' la agresión contra la patria de Simón Bolívar; ni someter mediante 'lavado de cerebros' al pueblo venezolano, que hoy comprende más diáfanamente quién es quien, quiénes defienden los derechos del pueblo y dónde están los ‹cipayos coaligados›, reptantemente arrodillados al imperio asesino y saqueador de nuestras riquezas.
El «diálogo de La Carlota»
En ese marco de indignidad y humillación, se instaló en La Carlota el ‹diálogo colonial› con 10 actores y actoras de reparto, que -sinceramente- no sabemos a quiénes representan. Claro, bajo estrictas órdenes emanadas de Washington y celosamente cumplidas por la embajada gringa en Caracas, rectora del régimen colonial imperialista impuesto desde el «DÍA DE LA HUMILLACIÓN». La 'Clase Epstein'' que gobierna en Estados Unidos, dicta las pautas y objetivos a 'gobierno' y 'oposición', descaradamente. Están desnudos (y desnudas).
Sí sabemos -estamos seguros- que las órdenes imperialistas las cumplen ambos bandos, ellas y ellos, sin vergüenza ni recato.
Una, reconoció desde la primera vez que vino de España y Washington, que era 'enviada' del asesino Marco Rubio; y el otro, no puede ocultar su cara de bolsa regañado, sometido totalmente a los dictados imperiales. ¿Qué les queda a los otros ocho acompañantes en escena?
Van a sesionar hasta el 12 de los corrientes, dijeron en el raro 'comunicado' sin firmas que circularon. En verdad, dan mucha vergüenza ajena. Nadie les cree. Sabemos muy bien que «los gringos son los que deciden». En eso, el pueblo está claro: los conoce y detesta, a unos y otros.
Divisiones en marcha
La ausencia de 'la que te conté' debilita una de las dos patas de la mesa de La Carlota. Julio Borges ('Primero Justicia') y Leopoldo López ('Voluntad Popular') capitalizaron la jugada, dejando en la cuneta a 'Vente Venezuela'. ¿Qué puede salir de ahí?
La otra pata, sufre de anemia espiritual, moral y política. Los manda la encargada de Miraflores, pero no levantan ni un suspiro. Eso que todavía llaman 'chavismo' está vuelto leña, abandonado y disperso, sin aliento. Y del PSUV y sus cómplices del 'Gran Polo Patriótico' queda bastante menos del 10% en cualquier encuesta, menos en la del 'monje loco' acostumbrado a cobrar duro y fácil.
Eso es lo que hay en ese cónclave cipayo, bajo absoluta rectoría gringa. ¡Nada más!
Independencia nacional y derechos del pueblo
La gente no se toma en serio esas reuniones coloniales. Sus actores de reparto se esmeran por obedecer y besar las manos ensangrentadas de los invasores saqueadores, mientras mantienen inalterado el acuerdo secreto antilaboral que mantiene en el hambre y la pobreza a la mayoría de nuestro pueblo, traicionado y humillado; pero además, sometido al creciente costo de vida, la pulverización de salarios, pensiones y jubilaciones, la devaluación constante del bolívar y el desconocimiento generalizado de los derechos laborales constitucionales.
A más de siete meses del «DÍA DE LA HUMILLACIÓN», la calidad de vida se hunde y la frustración aumenta.
Cae el pedófilo
El pedófilo impune cae vertiginosamente en las encuestas de Estados Unidos y en la opinión de venezolanos y venezolanas que, en medio de las manipulaciones y tantas mentiras, está comprendiendo mejor quiénes son en realidad los asesinos del Caribe, cuáles son sus objetivos de dominación por la fuerza, y quiénes se les arrastran traicionando nuestra Patria de Libertadores, la Constitución y los Derechos del Pueblo Venezolano.
La lucha por los derechos constitucionales a una vida digna, democrática y progresista está atada a la Defensa de la Independencia Nacional. Estratégicamente, ése es el camino: defender los derechos del pueblo y rescatar nuestra Independencia. Corruptos, traidores y vendepatrias están al descubierto, y los derrotaremos con la unión de los y las patriotas, valentía, inteligencia y perseverancia hasta expulsar de la Patria de Bolívar a los gringos asesinos y saqueadores.
manuelisidro21@gmail.com
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