«El miserable poder adquisitivo de clase trabajadora y las grandes mayorías populares se continúa hundiendo ante el encarecimiento de los productos de la canasta alimentaria básica» / La Izquierda Diario
Caracas.- La realidad que golpea a las familias trabajadoras y a las grandes mayorías populares en Venezuela, continúa siendo insostenible. Mientras la economía se mueve al ritmo infatigable del dólar, el pueblo trabajador sigue atrapado en un infierno de bolívares desvalorizados. La constante y acelerada devaluación diaria de la moneda nacional se traduce en un golpe fulminante al bolsillo obrero, dispara aún más la ya alta carestía de la vida y hunde el poder adquisitivo hasta niveles de indigencia.
Esta asfixia económica cotidiana se ha profundizado en el marco dramático de la tragedia nacional desencadenada por los dos devastadores terremotos del pasado 24 de junio. Pero mientras el pueblo sufre los destrozos de la catástrofe y la desidia estatal, el gobierno patronal se niega rotundamente a decretar un solo aumento general de emergencia de los salarios.
En una economía totalmente dolarizada de facto y bajo esta dinámica perversa, los empresarios no sufren: trasladan de inmediato cualquier variación cambiaria a los precios finales en bolívares, blindando e incrementando sus ganancias. Mientras el costo de la canasta alimentaria básica se vuelve inalcanzable para la inmensa mayoría, los patronos y los especuladores continúan metiéndole la mano al bolsillo de la familia obrera.
Las cifras de esta catástrofe social no mienten: la pobreza por ingresos alcanza ya al 77 % de la población, con un escalofriante 39 % sumido en la pobreza extrema. Dicho de forma llana y directa: de cada diez venezolanos, al menos siete viven bajo el umbral de la pobreza y cuatro intentan sobrevivir día a día en la indigencia absoluta.
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