En y alrededor de Venezuela -principalmente en Estados Unidos de América, la meca de los cipayos latinoamericanos- están ocurriendo tantos episodios de asombro, que es muy díficil llevarles el ritmo, analizarlos y sacar conclusiones útiles. Les confieso que nunca pensé ver a nuestra Patria de Libertadores humillada y sometida colonialmente por un delincuente internacional muy sanguinario y corrupto como Donald Trump, el jefe de los asesinos del Caribe, entre quienes han hecho méritos Pete Hegseth, secretario de 'Crímenes de Guerra' -como lo apodan en su país-, y Marco Rubio, canciller, jefe político de María Corina Machado y administrador de las riquezas expoliadas a Venezuela, a partir de la agresión militar del 3 de enero de 2026.
El triste y miserable estadio colonial imperialista impuesto en Venezuela, fue planeado y ordenado por el envalentonado demente transgresor pedófilo, sus criminales subalternos y los lacayos y traidores 'venezolanos' que les sirvieron la mesa. Aquí, todo se sabrá, tarde o temprano.
Ya los bandidos, cobardes y corruptos de lo que va quedando del desprestigiado régimen del PSUV, son conocidos y despreciados por la inmensa mayoría del pueblo de Miranda, Bolívar y Sucre: traicionaron la historia, pisotearon la moral en la función pública y esquivaron la confianza del pueblo esperanzado, hoy empobrecido, sin salario ni seguridad social, prestaciones y derechos laborales.
En esta tragedia histórica -plagada de latrocinio, abuso de poder y violación brutal de los derechos humanos- llevan la peor parte las trabajadoras y trabajadores activos, jubilados y pensionados, junto a sus grupos familiares.
El pueblo trabajador es víctima principal de los terribles efectos del «bloqueo criminal» desatado por Trump en 2019, al calor del dizque 'gobierno interino' del payaso ladrón Juan Guaidó y su plural base parlamentaria, donde se fraguaron expolios notables y manejos dolosos a favor de los partidos 'opositores' representados en la Asamblea Nacional (2016/2021), donde la 'unanimidad' fue marca de complicidad en el reparto dinerario y burocrático, del cual nadie rinde cuentas ni tiene memoria. Totalmente amnésicos, los muy sinvergüenzas.
Mayo ha sido vertiginoso, este 2026:
- Delcy Rodríguez, encargada de la Presidencia, entregó al 'colombiano' Alex Saab, gran testaferro de altos jefes gubernamentales y varios de sus hijos y sobrinos.
- Tareck El Aissami, exvicepresidente y exministro, desde el Tribunal que lo juzga por corrupción y hasta traición a la patria, denunció torturas, violaciones procesales y afectación de su esposa, hijos y otros familiares (como ha ocurrido con miles de presos civiles y militares, bajo el régimen de Nicolás Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello, Delcy y Jorge Rodríguez y Vladimir Padrino López, su fiscal general Tareck William Saab, las tres magistradas de la Sala Penal del TSJ y los jefes de la Dgcim, el Sebin, la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y el ministerio se Asuntos Penitenciarios, es decir, todo el podrido, miserable y desgraciado «Sistema de Justicia» venezolano actual).
- Marco Rubio, el canciller del delincuente Trump, anunció que la encargada Delcy Rodriguez viajaría a India a negociar petróleo, por supuesto, con autorización de EEUU, como impone el régimen colonial imperialista.
- El canciller Gil, del gobierno cipayo, informó que el sábado 23 de los corrientes, habría inéditas maniobras de dos aeronaves militares gringas sobre Caracas, para asegurar posibles operativos de emergencia desde y hacia la embajada de EEUU en Venezuela. Es decir, ellos mandan desde Washington, y aquí obedecen: humillación moral deliberada.
- Por si fuera poco, el asesino mayor y jefe de los cipayos coaligados 'venezolanos', dijo gozoso: _«Hemos extraído tanto petróleo de Venezuela que hemos pagado el costo de la guerra unas 25 veces. ¿Cuándo fue la última vez que oíste algo así?»_
'Falta que nos cague un zamuro', dirá el pueblo humillado y empobrecido, desde su ahogado sufrimiento espiritual y material. Los cipayos coaligados no entienden lo que esta sucediendo en nuestra patria herida. Ni les importa. Ha sido tan profundo y desastroso el lavado de cerebros aplicado, que ni siquiera se reconocen como traidores a la patria, que son y seguirán siendo para vergüenza de sus hijos y nietos. Mucho menos, como ladrones saqueadores y defraudadores históricos que han pisoteado los valores de nuestros padres fundadores, que en 1810 y 1811 dieron los primeros pasos y sentaron las bases de nuestra nacionalidad y gentilicio rebelde y orgulloso de ser patriotas, anticolonialistas, antiimperialistas y latinoamericanistas, solidarios con las causas de la justicia social y el humanismo libre y democrático, en el mundo.
¿Cuándo Venezuela -esta Patria de Libertadores- había tenido tantos cipayos y cipayas, 'orgullosos' de serlo?
¿Cuándo Venezuela -esta Patria de Libertadores- había tenido tantos cipayos y cipayas, 'orgullosos' de serlo? Para los años 70 y 80 del siglo pasado, alrededor de un tercio de nuestra población era 'pro gringa', 'mayamera' y muy cargada del macartismo inoculado por la CIA, el Pentágono y el departamento de Estado de EEUU, desde las décadas de 1950 y 1960. Pudiera afirmar que un tercio era cipayo o protocipayo; y dos tercios, nacionalistas. Hoy, la pirámide se ha invertido, desde la política y las organizaciones intermedias hasta las universidades públicas y privadas, colmadas de neoliberalismo bien estructurado y pérdida del sentido nacional patriótico. Estamos jodidos, muy jodidos.
¿Qué dirían nuestros Libertadores? ¿Y qué, los forjadores de nuestra nacionalidad durante estos dos siglos de luchas, construcción y desarrollo nacional con justicia social, equidad, democracia y solidaridad?
Este no es un panorama halagüeño. Por el contrario, es muy duro y triste. Claro, a los cipayos coaligados, poco les importa. Ellos y ellas juegan a lo suyo, unos tratando de preservar sus mugrientos pellejos; y los otros, volcados al servicio de sus dueños capitalistas e imperialistas, para saciar su codicia y sus aún contenidos impulsos racistas y clasistas para la explotación de las mayorías y la concentración salvaje de la riqueza.
«Lo cierto es que nada está ni va bien en nuestra patria, diezmada por la inmoralidad, la irresponsabilidad histórica y el cipayismo de las élites del poder político, económico y comunicacional, coaligadas en su cobardía, codicia hedonista y falta de visión patriótica»
¿Cuándo entrarán estos y otros importantes temas en el debate político y social venezolano? Nadie lo sabe.
Lo cierto es que nada está ni va bien en nuestra patria, diezmada por la inmoralidad, la irresponsabilidad histórica y el cipayismo de las élites del poder político, económico y comunicacional, coaligadas en su cobardía, codicia hedonista y falta de visión patriótica.
Hoy, no hay esfuerzo fértil sin apego a los derechos constitucionales del pueblo venezolano. La base sólida del viraje necesario está en la fuerza profunda e inmanente de nuestro pueblo. El vigor popular y patriótico para la reconstrucción integral de Venezuela -con justicia social y en libertad-, está en nuestros valores históricos y solidarios para alcanzar la mayor felicidad posible. La codicia, el dolo y la monserga macartista son el ocaso de esta Patria de Libertadores.
manuelisidro21@gmail.com

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