La muerte del Niño Guerrero ha sido celebrada por muchos. Pero detrás del hecho hay preguntas incómodas sobre el poder, la justicia y los límites que una sociedad está dispuesta a aceptar. Un artículo que invita a mirar más allá de las emociones y a discutir las consecuencias de normalizar ciertos métodos.
Celebrar la muerte del Niño Guerrero sin hacerse ninguna pregunta es aceptar que los gobiernos pueden matar sin proceso a quien declaren enemigo. Ese es el principio que el chavismo ha usado durante veinte años contra su propia población. El operativo del 12 de junio no fue justicia. Fue una ejecución extrajudicial y eso, sin importar quién sea la víctima, es un crimen...👇
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