Por MANUEL ISIDRO MOLINA (*)
Las dimensiones de la crisis que asfixia al Colegio Nacional de Periodistas, son conocidas por el país y sufridas por cerca de quince mil periodistas profesionales que lo integramos, en su mayoría jóvenes egresados de las universidades públicas y privadas que desde 1947, en el caso de la UCV, vienen formando licenciados en comunicación social, al servicio de los desarrollos democráticos de la sociedad venezolana, la justicia social y las aspiraciones más sentidas de nuestro pueblo. Hoy, contamos con 22 escuelas de comunicación social, ubicadas en casi todas las entidades federales de Venezuela.
Desde junio de 1998, los periodistas venezolanos no ejercemos nuestro derecho básico de elección de autoridades gremiales nacionales y seccionales. Desde julio de aquel año, no se reúne nuestra Convención Nacional de Periodistas, integrada por delegadas y delegados elegidos directa y libremente por los agremiados, cada dos años, según la vigente Ley de Ejercicio del Periodismo (1994). Correspondía realizar elecciones en junio de 2000, pero fueron suspendidas por decisión de la Asamblea Nacional Constituyente, y después irresponsablemente embargadas por el Consejo Nacional Electoral y la falta de diligencia de la dirigencia gremial que está a punto de cumplir una década en el ejercicio de funciones.
DETERIORO INSTITUCIONAL
Llevamos ocho años sin elecciones, lo que ha provocado el deterioro institucional del CNP. Es una situación insostenible.
No existe una sola razón que justifique una mayor postergación de esa consulta a las bases gremiales, por lo que alzamos nuestra voz, junto a la mayoría determinante de las y los colegas en todo el país: “¡Elecciones, ya!”
En ese sentido hemos promovido la activación de la plataforma pluralista por la reconstrucción del CNP, cuya persistente labor vienen conociendo la opinión pública y los afiliados y afiliadas al gremio, gracias el respaldo y la preocupación solidaria de miles de colegas en todo el país, y del aporte institucional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, de cuya directiva hemos recibido amplio respaldo.
ELECCIONES SIN MÁS DILACIONES
Nuestras elecciones deben realizarse sin más dilaciones, a menos que se quiera asfixiar más y prácticamente extinguir el vigor histórico del CNP, que nos viene desde 1941 con la creación de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) y 1946, año de la fundación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).
Proponemos responsablemente un esfuerzo colectivo por la unidad gremial, el pluralismo y la solidaridad para la reconstrucción del Colegio Nacional de Periodistas, y su reposicionamiento en la sociedad venezolana: La idea es desplegar un trabajo de equipo, pluralista y sin exclusiones, en defensa de la libertad de expresión, el derecho a la información y mejores condiciones de trabajo, remuneración y seguridad social de los periodistas profesionales de Venezuela, con el fin de estimular la discusión y organización de opciones válidas para la revitalización democrática del CNP.
La dirigencia nacional del Colegio no puede seguir evadiendo sus responsabilidades:
1.- Tenemos que insistir eficazmente para lograr que la Junta Directiva Nacional asuma sus altas responsabilidades para garantizar las elecciones, mientras sus integrantes preparan los informes de entrega de una precaria gestión durante una década;
2.- Nos disponemos a apoyar a la Comisión Electoral Nacional del CNP, en todo cuanto sea necesario para materializar el proceso que debe regir de acuerdo con la Constitución, la Ley de Ejercicio del Periodismo y los reglamentos gremiales;
3.- Exigimos al Consejo Nacional Electoral que, cumpliendo sus competencias constitucionales, abra su diligencia y experiencia a la facilitación democrática de nuestras elecciones gremiales, sin más dilaciones ni manipulaciones.
A RESCATAR LA DIGNIDAD GREMIAL
A mis colegas periodistas, donde quiera que estén dando la batalla por el rescate de la dignidad gremial, llamo la atención sobre la grave crisis que vive el CNP, un colapso que lo tiene a punto de extinción, si no somos capaces de revertir la tendencia y asegurar pluralmente las elecciones de nuevas autoridades y delegados a la Convención Nacional de Periodistas.
Continúan, agazapadas, las acechanzas en contra de nuestra colegiación obligatoria, legítimimamente afincada en las constituciones de 1961 y 1999, y contra la existencia misma del CNP como corporación de derecho público integrada por profesionales universitarios, pues desde diversos ángulos políticos y económicos se mantiene obstinadamente el propósito de desnaturalizar nuestra magna institución gremial, construida por varias generaciones de luchadores gremiales durante casi siete décadas.
El CNP es patrimonio de Venezuela, su vida democrática y civilizada. Como gremio, somos patrimonio de los derechos del pueblo a expresarse libremente y estar verazmente informado, conociendo todos los enfoques críticos sobre el acontecer nacional y mundial. Su reconstrucción, con visión futurista y solidaria, debemos asumirla como tarea impostergable y así servir mejor a los venezolanos y venezolanas, recolocando al Colegio Nacional de Periodistas como casa del pluralismo y la libertad.
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* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas (1996-1998) / Ex presidente de la Comisión Permanente de Medios de Comunicación Social de la Cámara de Diputados (1994-1996)