Actos con motivo del Día del Periodista, en Caracas.
Conversatorio
El periodismo que deja huella
Viernes 27 de junio, en los pasillos a la entrada de la Facultad Humanidades y Educación de la UCV
Hora: 10 am
Manuel Isidro Molina edita GUÁRAMO DIGITAL, un medio informativo y de opinión desde Caracas, Venezuela, con las verdad por delante que analiza los sucesos venezolanos, latinoamericanos y mundiales. Su concepto editorial es plural, defensor de los derechos sociales y laborales, en resguardo de la paz y la Independencia Nacional de Venezuela frente a la agresiva política imperialista de Donald Trump que saquea los recursos petroleros y mineros de la patria de Simón Bolívar El Libertador.
Conversatorio
El periodismo que deja huella
Viernes 27 de junio, en los pasillos a la entrada de la Facultad Humanidades y Educación de la UCV
Hora: 10 am
El vigor democrático, profesional y ético del periodismo venezolano tuvo un curso ascendente desde 1941 hasta 2000, ejemplo para América Latina y el Caribe, tanto desde el punto de vista de sus contenidos y la valentía de sus hacedores frente a las asechanzas del poder político y económico, como desde el ámbito gremial con las luchas de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP, 1941), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP, 1946), y el Colegio Nacional de Periodistas (CNP, 1976). Dos leyes de ejercicio profesional han sido frutos de ese ímpetu gremialista: la de 1972, que dió origen al CNP; y la de 1994 que estableció la colegiación obligatoria y el indispensable reconocimiento de los estudios universitarios en Comunicación Social, siendo además precedente jurídico de los artículos 57 y 58 de la Constitución (1999) vigente, que pautan, respectivamente, los derechos a la «libertad de expresión» y a la «información veraz y oportuna».
Producto de esas luchas gremiales es también la prohibición taxativa de la suspensión del «derecho a la información», en el marco de los estados de excepción (Art. 337).
En Venezuela, conmemoramos el «Dia del Periodista», los 27 de junio de cada año, en homenaje a nuestros Libertadores que, con Simón Bolívar al frente de la lucha independentista del siglo XIX frente al imperio colonial español, dieron vida al *CORREO DEL ORINOCO*, el 27 de junio de 1818, desde Angostura, hoy Ciudad Bolívar.
Tal vez confundidos en medio de la adversidad actual, algunos colegas periodistas se preguntan si "vale la pena celebrar" nuestro dia nacional: y otros responden: «¡Nada, que celebrar!»
No se trata de "celebrar" sino de conmemorar ese día con sentido histórico y realce de la valía de quienes en Venezuela han desplegado honrosa, útil, honesta y brillante labor profesional, en todos los ámbitos de desempeño, asi como en el importante compromiso en el ejercicio de ciudadanía frente a las injusticias y los frecuentes retos que imponen el abuso de poder público y privado.
Al conmemorar nuestro «Día del Periodista», honramos la memoria de quienes nos han precedido en esta noble profesión, con probadas capacidades y decoro; también, nuestras luchas por la independencia nacional, la democracia, la justicia social y el desarrollo armonico de Venezuela.
No menos importante es realzar los innumerables aportes y conquistas del gremio periodístico venezolano, referente en América Latina y el Caribe. Valiosa es la continuidad y entrelazamiento histórico de la AVP, el SNTP, el CNP y otros espacios gremiales como el Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela (CRGV, 1943) y los círculos especializados de periodismo.
Para 1946, la AVP y el SNTP promovieron la creación de nuestra primera «Escuela de Periodismo» en la Universidad Central de Venezuela (UCV), semilla de los centros de formación profesional e intelectual de los periodistas venezolanos, a nivel universitario. Grandes docentes e investigadores han pasado por las aulas de las diversas Escuela de Comunicación Social (antes, Periodismo) de nuestras Universidades públicas y privadas, entre ellos, Héctor Mujica, primer presidente del CNP, y Eleazar Díaz Rangel, último presidente de la AVP, en cuya gestión se logró la primera Ley de Ejercicio del Periodismo (1972).
Personalmente, y desde mi condición de ex presidente del CNP (1996/1998), expreso gratitud y reconocimiento a toda esa dirigencia gremial y al activismo gremialista que los ha acompañado. Destaco el esfuerzo y dedicación de los dirigentes gremiales en todo el territorio nacional, y especialmente en las 26 Seccionales del CNP, cuya difícil labor les ha retado siempre, en todo ese recorrido histórico que resumen la vida orgánica de la AVP, el SNTP, el Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP) y el CNP. Con aciertos y errores, hemos transitado esta ya larga ruta desde 1941 hasta 2025: ochenta y cuatro años de trabajo pionero, desempeño profesional y defensa persistente de los derechos democraticos del pueblo venezolano. Todo eso y más, conmemoramos el Día del Periodista Venezolano, junto a la sociedad toda, nuestro objeto, reto y halo protector: la simbiosis periodismo/sociedad es clave frente al abuso de poder y las perversiones que siempre tratan de asfixiar el ejercicio ético del «mejor oficio del mundo», como lo definió sabiamente Gabriel García Márquez, quien tuvo una brillante pasantía periodística en Venezuela, antes de hacerse famoso mundialmente con sus «Cien años de soledad» y el Premio Nobel de Literatura.
Periodismo en penumbras
Sin embargo, hoy el periodismo venezolano está en penumbras. Un sistemático abuso de poder lo ha empobrecido, cercado y perseguido, desde 1999 hasta hoy: 26 años de bloqueo informativo desde los organismos públicos, cerco económico a medios de diversa naturaleza, asfixia bajo control estatal desde Conatel con censura previa constante y cierre de televisoras y radioemisoras, bloqueo telemático de plataformas informativas y de opinión, y persecución y encarcelamiento de periodistas, reporteros gráficos y otros trabajadores de medios de comunicación social.
Nuestra solidaridad a todos los profesionales de la información agredidos por el regimen de apartheid político impuesto en Venezuela por el PSUV, sus satélites y testaferros 'empresariales', muchos de los cuales son actualmente 'propietarios de medios' al servicio de la mentira, la manipulación y la censura cobarde.
Mi abrazo solidario a quienes son mantenidos en los calabozos del régimen, y a sus familiares. Tambien, para los excarcelados sometidos judicialmente al silencio y la negación permanente de sus derechos constitucionales, como ciudadanos, y del ejercicio profesional libre y responsable.
Conmemoramos el Día del Periodista Venezolano en lucha por nuestros derechos violentados -como siempre lo ha hecho el gremio periodístico- y en contra de los esquemas dictatoriales y corruptos que oprimen a la sociedad venezolana, brutal y premeditadamente.
En tiempos de apartheid político, sufre el periodismo libre. Los pudrimillonarios gobiernan a su antojo y mancillan la dignidad nacional, con aires autocráticos y autoritarios, cada día más imbricados con prácticas mafiosas para el control del poder.
Conmemoramos el Día del Periodista Venezolano para seguir sirviendo a nuestro pueblo, hoy traicionado, empobrecido y reprimido. Lo hacemos, conscientes de los riesgos y adversidades, al servicio de la sociedad democrática venezolana y de nuestros colegas en ejercicio profesional bajo condiciones muy difíciles y peligrosas. No hay opción distinta, y menos aquella que la pudrición reinante quiere imponer como buena, totalmente inaceptable por sumisa.
Todo buen periodista enfrenta las torceduras del poder envilecido. Todo buen periodista es transgresor inteligente de las barreras del poder, sea político, económico, policial, militar o mafioso; o todas juntas, como parece ser el caso venezolano actual.
manuelisidro21@gmail.com
Realizada por Armando Aristiguieta, para el Diario Panorama de Maracaibo, el 16 de junio 2017, 5 días antes de su deceso, acaecido en Caracas el 21 de junio 2017.
La primera imagen conecta con el político avezado, con el zorro viejo, con el periodista ávido de información, de actualidad. En sus manos se encuentra la firmeza que ya no hay en su voz o sus piernas, pero su presencia y lucidez inunda la habitación, claridad que lo mantiene absolutamente preocupado por la situación actual del país, por la encrucijada en la que se encuentra, la que considera de suma gravedad, “nunca antes experimentada”, asegura sin temor a caer en exageraciones.
Apostaba nuevamente al mismo hombre que lo haría salir de la clandestinidad en la década del 60 y tomar los caminos regulares de la democracia, senderos que no volvió a abandonar, y que lo llevó a luchar desde un curul como senador de la República por 20 años, después de conocer de prisiones, clandestinidad y exilio.
Con 95 años el hablar de Márquez es pausado, medido; sin embargo, la claridad y el tono, el sentimiento, surgen con mayor firmeza cuando se pronuncia sobre aquello que no comparte, como el “desastre” en el que está sumida Venezuela. Con el dolor dibujado en la voz rechaza que enfermedades ya erradicadas, personas comiendo de la basura o muriendo por falta de medicamentos sean parte del acontecer nacional, al igual que la evidente crisis que se palpa en cada uno de los sectores de la vida nacional.
Y a su edad y con tanta historia encima no anda con medias tintas: “Lo que se reclama y se requiere es una cambio de gobierno, de presidente, de régimen, de modelo económico, de restablecer las instituciones, los derechos humanos atropellados diariamente, porque estamos en presencia de una dictadura militar que tiene un barniz civil. Estamos en un país en lo que impera es la ley de la selva”, asegura.
Desde su trinchera, donde pasa los últimos momentos de su vida, aúpa por una unidad firme, fuerte, sólida que dé forma a una plataforma nacional en torno a un objetivo en común para que se consiga el cambio. Pese a la dureza de sus criterios no pierde el optimismo ni la esperanza, está convencido de que el país está en capacidad de recuperarse, que cuenta con las riquezas necesarias para ello.
“Esta es la tragedia más grande que haya vivido Venezuela en el curso de este siglo XX, incluidas las dictaduras de Gómez y Pérez Jiménez”, asegura el hombre que salió a pelear contra la primera dictadura del siglo XX cuando apenas contaba con 14 años y más nunca dejó de luchar. La primera cárcel la vivió siendo apenas un adolescente, cuando repartía un “manifiesto de protestas” en contra de la muerte del estudiante normalista Eutimio Rivas en un asalto a la universidad en 1937.
Fue precisamente la cárcel su mayor universidad, su escuela, como él mismo reconoce al señalar que es un “autodidacta”. El encierro le permitió poner en práctica las sabias enseñanzas de su abuela: ‘Anda con gente que sepa más que tú, solo así se puede progresar, enriquecer conocimientos. No desperdicies el tiempo”.
Lección que tomó a pie juntilla. Fue en un calabozo donde se adentró a la pasión revolucionaria, de la mano de Miguel Ramón Volcán, a quien conoció con 17 años en la cárcel de Puerto Páez, en la frontera con Colombia, por el estado Apure. “Fueron 6 meses y medio de conocimientos, 6-7 horas diarias de clases, fue mi adoctrinamiento de parte de un miembro del partido comunista español y francés”.
En esos espacios de dolor y represión comenzó a configurarse Santos Yorme, seudónimo con el que se dio a conocer en la lucha armada. Santos por Santos Luzardo, el protagonista de Rómulo Gallegos, el que se erigió “contra el imperialismo y la culturización del pueblo venezolano” y Yorme por una mezcla entre Pompeyo y Márquez.
Realidad que le marcó su vida hasta mediados de los 60, cuando ya era evidente que la revolución no triunfaría en el país. “A mí se me acabó el comunismo cuando leí las Memorias de Gorbachov, donde dijo que en la Unión Soviética nunca se construyó el comunismo, solo se instaló una camarilla de personas que se apoderó de un país para instalar la dictadura del proletariado”.
Hoy aboga por futuro, desde su vejez, espera por nuevos cambios. Afirma que Venezuela no es de un grupo o un sector, es de todos los venezolanos y “todos podemos dar una contribución a esa reconstrucción, que es una de las grandes tareas que está planteada: reconstruir una gran nación que fue próspera y que tuvo riquezas, riquezas que harán factible que seamos nuevamente un país próspero. Ningún pueblo se hunde, ningún país desaparece, pasa por sacrificios y a base de esos sacrificios hace su recuperación”.
Ocho años preso, 12 años en la clandestinidad, 20 años de senador y cinco como ministro son su carta de presentación, la cual recita con total claridad, son días, cuentas, tatuadas en una mente ágil, a pesar de la proximidad del centenario.
A esas cifras dan paso otras: 5 hijos, 11 nietos y 14 bisnietos. En esta ocasión sale el orgulloso cabeza de familia y comienza el conteo de los logros de los años, de los nietos profesionales, ingenieros, abogados que ahora son su principal referencia.
Al culminar el encuentro con el veterano político y retomar su rincón al lado de un balcón que regala un bello escenario, la realidad se hace presente con una lapidaria frase: “sería una hipocresía decir que me falta mucho, a mí me falta poco, yo estoy en los finales de mi vida. Desde aquí lo que hago es leer y escribir”.
Y el momento llegó, cinco días después de realizada esta entrevista partió el político, el guerrillero, pero le quedan al país sus ideas, sus preocupaciones por una Venezuela mejor.
En la web del Banco Central de Venezuela (BCV) fue publicado el «TIPO DE CAMBIO DE REFERENCIA» para la jornada del miercoles 25 de junio del corriente, dado que lunes 23 y martes 24 serán días feriados bancarios, según el calendario de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (SUDEBAN): la primera fecha, por el día de Corpus Christi, celebrado el jueves 19; y la segunda, por conmemorarse la Batalla de Carabobo de 1821.
Degradación del salario mínimo
Esta constante devaluación del bolívar, impacta directamente la espiral de empobrecimiento social venezolano, bajo presión simultánea de la pérdida del poder de compra del bolívar, el aumento de precios de bienes y servicios ('inflación') y la congelacion en 130 bolivares mensuales del Salario Mínimo Nacional desde el 15 de marzo de 2022 por decisión del gobierno de Nicolas Maduro y el PSUV, en abierta violacion del Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela (CRBV).
Esto no es más que un crimen a nivel social: el salario mínimo nacional cayó a 1,23 dólares mensuales, insignificante, injusto, miserable. Es una clara y aberrante traición al pueblo venezolano y desconocimiento de la CRBV y de las leyes laborales vigentes, pisoteadas por el mal llamado «presidente obrero».
Singularizando esta traición anti-obrera, vemos del salario minimo mensual se desprenden un «salario minimo diario» de US$0,04; y el «salario mínimo hora» de US$0,005, vergüenza en América y los más bajos del mundo.
Manuel Isidro Molina