domingo, 2 de marzo de 2014

PASANDO LA HOJA / Sensatez, diálogo y paz


MANUEL ISIDRO MOLINA
La era Chávez concluyó en Venezuela el 8 de diciembre de 2012, cuando el entonces Presidente, gravemente enfermo, vino de Cuba, y pronunció su dramático testamento político, pidiendo unidad a sus seguidores y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, con la postulación de Nicolás Maduro para la Presidencia de la República, en caso de su desaparición física, como lamentablemente ocurrió el 5 de marzo de 2013, hace un año. Respeto y solidaridad hacia sus seguidores, hoy atareados con su pesada herencia de corrupción, ineficiencia, autoritarismo y aliento monopartidista.

Se cumplió la primera fase de la etapa poschávez con la elección del presidente Nicolás Maduro, el 14 de abril del año pasado; y desde entonces, asistimos a los desarrollos de la etapa en que un Presidente civil trata de mantener el rumbo de la estabilidad política y social, corrigiendo las serias obturaciones del estilo chavista de gobierno, bajo alta presión de una oposición creciente y muy diversa, desde sectores democráticos hasta minorías violentistas de corte fascistoide con inocultables nexos internacionales con la ultra derecha neoliberal y pro imperialista.

Cambios políticos clave
Desde la muerte de Chávez, el principal cambio es, sin duda, la ausencia de su liderazgo, cuyo vacío es protuberante y, a la vez, el mayor reto del presidente Nicolás Maduro, por el peso del mando unipersonal cultivado en torno a Chávez por la propaganda oficial y la práctica misma que desplegó el finado líder.

El otro cambio político destacado es la virulenta oposición al gobierno de Maduro, desde el día mismo de su elección, el 14 de abril, con más de una decena de muertos el 15 de abril, lo que se ha intensificado desde el 12 de febrero de 2014,  Día de la Juventud Venezolana. Un claro reenvío de los fracasados planes plebiscitarios para el 8 de diciembre, que en caso de haber fructificado, desatarían una ola de protestas por la renuncia de Maduro, desde el mismo lunes 9.

Violencia, muerte y destrucción
Estas jornadas de violentas protestas han generado varias decenas de muertes, tanto por el violentismo de opositores antichavistas, como por el uso excesivo de la fuerza por parte de policías y militares en resguardo del orden público, y el accionar de bandas armadas afectas al gobierno y toleradas por las autoridades.

El desconocimiento de la legitimidad del presidente Maduro, es fuente de violencia, inestabilidad e insensatez en la vida política venezolana, lo mismo que la pretensión gubernamental de desconocer en la práctica, el pluralismo político existente en Venezuela, tanto en el parlamento como en la vida institucional y pública de la República.

Continuismo y debilidades
Maduro aspira a continuar en esencia los proyectos chavistas, pero a la vez trata de desmarcarse de los vicios heredados, sin mucha consistencia frente a la corrupción, la peor herencia de Chávez; y de los desatinos en materia económica que han llevado a la pulverización del bolívar, el desabastecimiento, la baja productividad  de las empresas públicas y privadas, y una gran inconformidad popular que trasciende las fronteras del chavismo y del antichavismo.

Proyecto inviable e indefinido
Ambas fuerzas son corresponsables de la crisis. Sin embargo, el proyecto estatista de Chávez es inviable, igual que su talante autoritario y monopartidista en el ejercicio del poder, que constitucionalmente en Venezuela es alternativo, plural y participativo.

Parte de la solución a la actual crisis política, económica y social que vivimos los venezolanos, es la reducción drástica del estatismo, abriéndose a una economía mixta de verdad, con interacción de los factores públicos, privados y asociativos de trabajadores y pobladores, sin descuidar la vocación social de las políticas públicas.

Hasta ahora, el llamado “socialismo del siglo XXI” es un proyecto indefinido y endeble, por sus inconsistencias autoritarias, monopartidistas y de vasta corrupción en el aparato gubernamental, en realidad un caduco esquema partido-gobierno, que abusa del poder, corrompe y utiliza descaradamente los recursos públicos.

El “sistema chavista” obliga a una discusión profunda en torno a sus virtudes y defectos, comenzando por reconocer que su conceptualización y naturaleza no es imponible a la diversidad social, política e ideológica de nuestros treinta millones de compatriotas.

Oposición macartista y neoliberal
La oposición actual es básicamente la misma que en 1998 opuso resistencia fragmentada a la irrupción electoral de Chávez. No ha habido cambios ideológicos en ella, esencialmente macartista, neoliberal y pro estadounidense, independientemente de que la población que la sigue no se reconozca como tal.

Su dirigencia principal es de raigambre macartista, militantemente anticomunista, al peor estilo de la “guerra fría” del siglo XX, y partidaria de la reposición de los esquemas neoliberales de “El gran viraje” del segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (1989-1993) y de la “Agenda Venezuela” de 1996, durante el segundo gobierno del presidente Rafael Caldera (1994-1999).

Lo que ha variado es la intensidad de la acción opositora, pero no se puede olvidar que siguen siendo los mismos que en abril de 2002 derrocaron al presidente Chávez, y que fueron capaces de desatar el fantasmal paro petrolero y empresarial de diciembre 2002 a febrero 2003; los pronunciamientos militares de “Plaza Altamira”, en 2002; y las guarimbas, en 2004.

En Venezuela, la oposición neoliberal ha sido tan intransigente como el gobierno chavista; su tono y prácticas violentas han sido recurrentes. Pero, en justa valoración, hoy las protestas violentas son muy menores con relación a las registradas en aquellos años 2002-2004.

Tendencia decreciente
Electoralmente, el 7 de octubre de 2012, el presidente Hugo Chávez obtuvo un triunfo incontestable, pero inferior que su marca de 2006, bajando de 63 a 55 por ciento, ocho puntos menos; y el candidato Nicolás Maduro continuó esa tendencia, obteniendo 50,61% de los votos. Sin embargo, la secuencia fue revertida en las elecciones municipales del 8 de diciembre de 2013, favorable en votos totales al gobierno, pero con pérdidas locales en varias capitales regionales y ampliación de la ventaja opositora en varios municipios de gran importancia urbana.

Violenta revancha
Así, se produjo el fracaso del “plan plebiscitario”, que ahora retomaron violentamente los opositores capitaneados por Leopoldo López y María Corina Machado, en tan violenta revancha.

Sin embargo, no estamos ante “la peor ola de disturbios”. Las manifestaciones, unas pacíficas y muchas otras violentas, como en Táchira, Mérida o Valencia, sí han sido más organizadas y acopladas a un plan subversivo de la minoría ultra derechista de la oposición, con apoyo internacional, incluyendo un despliegue de medios radioeléctricos y electrónicos con gran vigor en la redes sociales de Internet y la telefonía de última generación.

Su efecto ha sido mayor a nivel mundial, y en muchas partes se puede creer que Venezuela está incendiada por los cuatro costados. Ello no es cierto, pues la mayoría del país, aunque inconforme por la crisis de inflación, desabastecimiento y corrupción, no está en esas prácticas violentistas y es partidaria de la paz, de la solución de los grandes problemas venezolanos en paz, con apoyo de todas las iglesias y la mayoría de las corrientes políticas, económicas y sociales, independientemente de su afecto o críticas a la acción gubernamental.

La naturaleza insurreccional de las protestas, llevó a situaciones extremas, principalmente en el estado Táchira, donde la violencia es particularmente feroz y tiene vinculaciones ciertas con grupos paramilitares colombianos, que no sólo hablan del derrocamiento del presidente Maduro, sino incuso de la separación de esa importante región andina occidental limítrofe con Colombia. Una locura inaceptable para la nación venezolana.

Fuera de foco
Tanto la oposición como el gobierno están fuera de foco, imaginan una solución concluyente y definitiva de uno sobre el otro, y eso no es posible, no es viable ni alcanzable. De manera, que la convivencia plural y respetuosa entre las diversas corrientes de pensamiento es, más que una opción, una obligación, una enorme realidad, inmodificable en el corto plazo. Si de “errores” hay que hablar, las culpas están repartidas y comprometen al monopartidismo gubernamental y a la ultra derecha fascistoide, porque ambos esquemas generan intolerancia, violencia e incomprensión de la realidad que vivimos.

Salida compleja
La “salida” debe ser tan compleja como la naturaleza de la crisis. Y su caldo de cultivo fundamental es la paz: civismo, diálogo sincero y responsable entre las facciones extremistas de ambos bandos, que hasta ahora están marcando las pautas de intolerancia y violencia. En este sentido, la Conferencia por la Paz instalada por el presidente Nicolás Maduro, el pasado 26 de febrero, en el palacio de Miraflores, ha sido un buen comienzo que puede llegar a buen puerto, si el gobierno comprende los cambios necesarios en los planos político y económico, esencialmente; y los extremistas de la derecha asumen el respeto a la institucionalidad del Estado venezolano, con Nicolás Maduro en la Presidencia de la República.

Si la derecha golpista sigue en su pretensión de derrocar a Maduro, las posibilidades de paz y diálogo disminuyen, como será difícil la estabilidad institucional si el oficialismo mantiene su sectarismo excluyente desde el gobierno y en la Asamblea Nacional.

Indispensable es exigir el cese de las protestas violentas y el desmontaje de las pretensiones golpistas, por vía del “calentamiento de las calles”, que es la estrategia abierta de las protestas iniciadas el pasado 12 de febrero.

Sensatez para el diálogo y la paz
Necesitamos sensatez, como requisito para la paz y el diálogo que promueve la mayoría democrática venezolana, incluyendo vastos sectores del chavismo y el antichavismo.

La violencia, afortunadamente, viene amainando, se reduce a unos cinco u ocho municipios de preponderancia opositora, pero no es compartida por la inmensa mayoría de nuestro pueblo, que ama la paz y el desenvolvimiento armónico de nuestra sociedad.

Crece la conciencia social en cuanto a la importancia de la paz para encontrar a mediano y largo plazo, soluciones contemporáneas a la crisis acumulada.

Como venezolano, espero que el mundo entienda que Venezuela es tierra de fraternidad y lucha por la justicia social, y no un campo minado para minorías criminales dispuestas a incendiarla.

El apoyo internacional es clave para nuestra paz, impedir la guerra que unos cuantos locos promueven, y desarrollar todo nuestro potencial humano, económico y cultural.

@manuelisidroXXI

* Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela 
* Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar 
* Columnista del semanario LA RAZÓN  
* Asesor en análisis de entorno político y social


ME ESCRIBE HUMBERTO D'ASCOLI CENTENO


"Hay que entender que con la violencia no se logra nada"

Manuel Isidro:

Como todos los domingos, leo tu columna en La Razón, ya que la mayoría de las veces comparto tus análisis y opiniones políticas, en ella expresada.

Esta vez aun más. En efecto, coincido contigo que la compleja y difícil situación por la que atraviesa nuestro país, impone sensatez para un dialogo que busque una verdadera paz.

Razones para protestar y mostrar un descontento las hay, pero lograr un cambio "Democrático y constitucional" hay que entender que con la violencia no se logra nada, venga de donde venga; un ataque desmedido, extremista e incendiario siempre traerá un contraataque de la misma naturaleza. Una actuación radical o extrema conlleva una respuesta igual o mas radical. 

Al igual que tú, pienso que la mayoría del país quiere un reencuentro pacifico y aunque redunde, para el logro de la paz, para erradicar la corrupción -la cual lamentablemente ha estado incontrolada, por lo que hay que evitar que se democratice-; para reducir a su mínima expresión la inseguridad; para abatir la inflación; para hacer ciudades más vivibles, por decir algunas. 

Claro, ello exige cero impunidad frente a los ilícitos o irregularidades vengan de donde vengan, un poder judicial y ciudadano que sin retaliación ni privilegio, sancione los delitos de toda naturaleza, en particular los referidos al manejo de los recursos públicos, que no son exclusivos del Poder nacional, también  existen y han existido a nivel estadal y municipal; el respeto y protección de los derechos humanos, y de su Estado de derecho. Este respeto  de la institucionalidad del país, debe ser profesado por todos los sectores políticos, ya que en ocasiones hemos visto denunciar su violación obviando que los mismo denunciantes también lo transgreden.

En fin, un juego político transparente y sincero por parte de todos los actores políticos, económicos y sociales, sin cartas bajo la manga, que realmente se busque preservar nuestro sistema democrático, el cual, en cualquier caso, es y será susceptible de corregirse y perfeccionarse.

Se impone, como tú lo señalas, un cambio de todos los representantes de las organizaciones políticas, sociales económicas y religiosas, al menos los principales, para juntos lograr el llamado que haces a una convivencia plural y respetuosa entre las diversas corrientes de pensamiento, bien la  calificas como una obligación a cumplir.

Es bueno recordar y hacer posible el llamado a un diálogo sincero  que hizo el padre Virtuoso, Rector de la UCAB, en un programa de televisión (Venevisión), creo que el día 12 de febrero.

Recibe un cordial saludo, esperando seguir disfrutando y coincidiendo, si es el caso, con tus análisis políticos expresados en la columna dominical en el semanario La Razón.

Humberto D'Ascoli Centeno


ESTA ES MI RESPUESTA:

Gracias, Humberto... Tu valoración a mis planteamientos y tu diáfana coincidencia con la mayoría de ellos, me reconforta y afirma en el esfuerzo que intento desplegar por Venezuela, nuestra patria herida.

Pronto, te invitaré a una reunión plural, sin agenda previa, pero dentro de parámetros éticos y políticos encomiables, para abordar críticamente la crisis nacional e intentar impulsar un movimiento por la paz responsable y solidaria, cumpliendo pautas indeclinables contra la impunidad, como tú enfatizas.

Por la importancia de tus formulaciones y reafirmaciones, publicaré en mi blog, tu comunicación y esta respuesta.

Unamos voluntades honestas por la paz y la mejor vida posible en nuestra querida Venezuela, un país fabuloso, único, fortaleciendo el pluralismo democrático por la reconstrucción moral de la República, fortalecer la visión estratégica para una economía mixta sana y eficiente al servicio de un desarrollo armónico contemporáneo.

Recibe mi abrazo fraterno.

Manuel Isidro Molina

Soldados de Ucrania en las unidades militares de Crimea están dimitiendo en masa



Los militares de las Fuerzas Armadas de Ucrania en las unidades militares de Crimea están dimitiendo en masa, según informa RIA Novosti.
Las unidades, equipos y arsenales militares que han sido abandonados quedaron bajo el control de las fuerzas de autodefensa, que proporcionan seguridad y orden en la región. 

El primer vicepresidente de Crimea, Rustam Temirgalíev, dijo el sábado que en la península no quedaban unidades con capacidad de acción de las Fuerzas Armadas de Ucrania. 

Algunas unidades del Ministerio Situaciones de Emergencia y del Servicio de Seguridad de Ucrania en el territorio de Crimea también han pasaron bajo el control del Gobierno de la península.  

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió por teléfono a su homólogo estadounidense, Barack Obama, que si se extiende la violencia al este de Ucrania y Crimea, Moscú se reserva el derecho de proteger a la población rusoparlante.

El Consejo de la Federación del Parlamento de Rusia aceptó unánimemente este sábado la solicitud de Putin sobre el envío de números limitados de tropas a Ucrania para estabilizar la situación y proteger a los ciudadanos en Crimea. 







sábado, 1 de marzo de 2014

Armada de EEUU incorpora el láser y la "pistola" eléctrica al estilo de "Star Wars"

La Armada de EE.UU. está a punto de empezar a usar nuevas armas futuristas, que además de dañar gravemente a los enemigos, son significativamente más baratas que las actuales. Los jefes de la Armada afirman que pronto cambiará su forma de combate.
Algunas de las armas futuristas de la Marina de EE.UU. cada vez se parecen más a las de la película 'Star Wars': el láser diseñado para derribar aviones no tripulados y las 'pistolas' eléctricas que disparan proyectiles a velocidades supersónicas. La Armada de EE.UU. tiene previsto desplegar su primer láser en un barco a finales de este año y planea ensayar un prototipo del cañón de riel electromagnético a bordo de un buque dentro de dos años, informa AP. 

Para la Marina la implantación de esta supertecnología supone no solo pasar a un nivel completamente nuevo en el estilo de combate, sino también ahorrar fondos. Ambos tipos de armas cuestan significativamente menos en comparación con misiles y bombas inteligentes actuales y pueden disparar de forma continua, a diferencia de los misiles y las bombas que con el tiempo se agotan. 

"Esto fundamentalmente cambia la forma en que luchamos", afirmó el capitán Mike Ziv, director de los sistemas de armas de energía dirigida del Comando Naval de Sistemas Marítimos. Además, la tecnología láser de la Armada ha evolucionado hasta tal punto que el prototipo que se desplegará a bordo del buque USS Ponce este verano puede ser operado por un solo marinero, añadió. 

El arma láser de estado sólido está diseñada para atacar lo que la Marina describe como "amenazas asimétricas": aviones no tripulados, lanchas de alta velocidad y agrupaciones de barcos, que representan las principales amenazas potenciales para los buques de guerra norteamericanos en el golfo Pérsico, donde el Ponce sería desplegado. Cabe mencionar que a diferencia del láser de 'Star Wars', el haz de este láser no se puede ver a simple vista. 

El segundo tipo de armas nuevas es el cañón de riel, que ya ha sido probado en tierra en Virginia (EE.UU.). Dispara un proyectil metálico que supera seis o siete veces la velocidad del sonido.  

Sin embargo, ambos sistemas tienen defectos: el láser suele perder su eficacia en condiciones de lluvia, polvo en el aire o si hay turbulencias en la atmósfera, y el cañón de riel requiere una gran cantidad de electricidad para lanzar un proyectil, según algunos analistas. 

Mientras tanto, los ingenieros de la Marina norteamericana están trabajando para corregir estas imperfecciones. Así, el USS Zumwalt, el primer barco capaz de abastecer con la energía necesaria un arma como el cañón de riel, está siendo construido por Bath Iron Works en Maine (EE.UU.) y se planea que esté listo en 2016. Los generadores de turbina de gas de la nave podrán producir hasta 78 megavatios de energía. Eso es suficiente electricidad para una ciudad de tamaño medio, y de sobra para un cañón de riel.


http://actualidad.rt.com/actualidad/view/120200-armada-eeuu-armas-laser-futuro-marina

viernes, 28 de febrero de 2014

MANUEL ISIDRO MOLINA / "La violencia viene amainando, se reduce... no es compartida por la inmensa mayoría de nuestro pueblo, que ama la paz"

Desde Bonn, Alemania, la colega periodista Renata Mauro Miranda, quien antes trabajó en Brasil para el diario O Estado de Sao Paulo, tuvo la amabilidad de solicitarme una entrevista vía correo electrónico, sobre la situación actual de Venezuela. 

"Ahora estoy trabajando en Alemania en Deutsche Welle. Estoy haciendo un reportaje acerca del primer aniversario de la muerte de Chávez y la actual coyuntura política en Venezuela", me escribió Renata. Por supuesto accedí. Por su interés les transcribo el cuestionario enviado por ella, y mis respuestas: 

- ¿Qué ha cambiado en Venezuela después de la muerte de Chávez hace un año?
- En realidad, la era Chávez concluyó en Venezuela el 8 de diciembre de 2012, cuando el Presidente vino de Cuba y pronunció su dramático testamento político, en cadena de radio y televisión, pidiendo unidad a sus seguidores y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, con la postulación de Nicolás Maduro para la Presidencia de la República, en caso de su desaparición física, como lamentablemente ocurrió el 5 de marzo de 2013.  Se cumplió la primera fase de la etapa poschávez con la elección del presidente Nicolás Maduro, el 14 de abril del año pasado, y desde entonces asistimos a los desarrollos de la etapa en que un Presidente civil trata de mantener el rumbo de la estabilidad política y social, corrigiendo las serias obturaciones del estilo chavista de gobierno, bajo alta presión de una oposición creciente y muy diversa, desde sectores democráticos hasta minorías violentistas de corte fascistoide con inocultables nexos internacionales con la ultra derecha neoliberal y pro imperialista.


- En su opinión, ¿cuáles fueron los principales cambios en el escenario político? 

-El principal cambio es, sin duda, la ausencia del liderazgo del presidente Hugo Chávez, cuyo vacío es protuberante y, a la vez, el mayor reto del presidente Nicolás Maduro, por el peso del liderazgo unipersonal cultivado en torno a Chávez por la propaganda oficial y la práctica misma del gobierno personalista que desplegó el finado gobernante. El otro cambio político destacado es la virulenta oposición al gobierno de Maduro, desde el día mismo de su elección, el 14 de abril, con más de una decena de muertos el 15 de abril, lo que se ha intensificado desde el 12 de febrero de 2014,  Día de la Juventud Venezolana. Estas jornadas de violentas protestas han generado varias decenas de muertes, tanto por el violentismo de opositores antichavistas, como por el uso excesivo de la fuerza por parte de policías y militares en resguardo del orden público, y el accionar de bandas armadas afectas al gobierno y toleradas por las autoridades. Este desconocimiento de la legitimidad del presidente Maduro, es fuente de violencia, inestabilidad e insensatez en la vida política venezolana, lo mismo que la pretensión gubernamental de desconocer en la práctica, el pluralismo político existente en Venezuela, tanto en el parlamento como en la vida institucional y pública de la República.

- ¿Maduro continuó el proyecto del “socialismo del siglo XXI” de Chávez?

-Aspira a continuarlo en esencia, pero a la vez trata de desmarcarse de los vicios heredados, pero sin mucha consistencia frente a la corrupción, la peor herencia de Chávez, y los desatinos en materia económica que han llevado a la pulverización del bolívar, el desabastecimiento, la baja productividad  de las empresas públicas y privadas, y una gran inconformidad popular que trasciende las fronteras del chavismo y del antichavismo, a mi juicio fuerzas corresponsables de la crisis. Sin embargo, el proyecto estatista de Chávez es inviable, igual que su talante autoritario y monopartidista en el ejercicio del poder, que constitucionalmente en Venezuela es alternativo, plural y participativo. Parte de la solución a la actual crisis política, económica y social que vivimos los venezolanos, es la reducción drástica del estatismo, abriéndose a una economía mixta de verdad, con interacción de los factores públicos, privados y asociativos de trabajadores y pobladores, sin descuidar la vocación social de las políticas públicas. Hasta ahora, el llamado “socialismo del siglo XXI” es un proyecto indefinido y endeble, por sus inconsistencias autoritarias, monopartidistas y de vasta corrupción en el aparato gubernamental, lo que obliga a una discusión profunda en torno a sus virtudes y defectos, comenzando por reconocer que su conceptualización y naturaleza no es imponible a la diversidad social, política e ideológica de nuestros treinta millones de compatriotas.


- Durante el gobierno de Chávez, la oposición no era organizada ni tampoco fuerte. Hoy eso ha cambiado. ¿Por qué? 

-La oposición actual es básicamente la misma que en 1998 opuso resistencia fragmentada a la irrupción electoral de Chávez. No ha habido cambios ideológicos en ella, esencialmente macartista, neoliberal y pro estadounidense, independientemente de que la población que la sigue no se reconozca como tal. Su dirigencia principal es de raigambre macartista, militantemente anticomunista al peor estilo de la “guerra fría” del siglo XX, y partidaria de la reposición de los esquemas neoliberales de “El gran viraje” del segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (1989-1993) y de la “Agenda Venezuela” de 1996, durante el segundo gobierno del presidente Rafael Caldera (1994-1999). Lo que ha variado es la intensidad de la acción opositora, pero no se puede olvidar que siguen siendo los mismos que en abril de 2002 derrocaron al presidente Chávez, y que fueron capaces de desatar el fantasmal paro petrolero y empresaria de diciembre 2002 y febrero 2003, los pronunciamientos militares de “Plaza Altamira” y las guarimbas, en 2004. En Venezuela, la oposición neoliberal ha sido tan intransigente como el gobierno chavista, su tono y prácticas violentas han sido recurrentes, y en justa valoración hoy las protestas violentas son muy menores con relación a las registradas en aquellos años 2002-2004. Por ello mi alarma es moderada, aunque preocupante por los desarrollos ulteriores, si no se detiene la espiral de violencia fratricida. Electoralmente, el 7 de octubre de 2012, el presidente Hugo Chávez obtuvo un triunfo incontestable, pero inferior q su marca de 2006, bajando de 63 a 55 por ciento, ocho puntos menos; y el candidato Nicolás Maduro continuó esa tendencia, obteniendo 50,61% de los votos. Sin embargo, esa tendencia fue revertida en las elecciones municipales del 8 de diciembre de 2013, favorable en votos totales al gobierno, pero con pérdidas locales en varias capitales regionales y ampliación de la ventaja opositora en varios municipios de gran importancia urbana.


- ¿Qué llevó a Venezuela a las manifestaciones y cómo podemos explicar esa que es la peor ola de disturbios civiles en décadas? 

-No creo que sea “la peor ola de disturbios”. Las manifestaciones, unas pacíficas y muchas otras violentas, como en Táchira, Mérida o Valencia, sí han sido más organizadas y acopladas a un plan subversivo de la minoría ultra derechista de la oposición, con apoyo internacional, incluyendo un despliegue de medios radioeléctricos y electrónicos con gran vigor en la redes sociales de Internet y la telefonía de última generación. Por ello, su efecto ha sido mayor a nivel mundial, y en muchas partes se puede creer que Venezuela está incendiada por los cuatro costados, pero ello no es cierto, pues la mayoría del país, aunque inconforme por la crisis de inflación, desabastecimiento y corrupción, no está en esas prácticas violentistas y es partidaria de la paz, de la solución de los grandes problemas venezolanos en paz, con apoyo de todas las iglesias y la mayoría de las corrientes políticas, económicas y sociales, independientemente de su afecto o críticas a la acción gubernamental.


- ¿Por qué la situación llegó a ese extremo? ¿Cuáles fueron los errores de Maduro?

-La naturaleza insurreccional de los promotores principales de las protestas, Leopoldo López y María Corina Machado, llevó a situaciones extremas, principalmente en el estado Táchira, donde la violencia es particularmente feroz y tiene vinculaciones ciertas con grupos paramilitares colombianos, que no sólo hablan del derrocamiento del presidente Maduro, sino incuso de la separación de esa importante región andina occidental limítrofe con Colombia, una locura inaceptable para la nación venezolana. Tanto la oposición como el gobierno están fuera de foco, imaginan una solución concluyente y definitiva de uno sobre el otro, y eso no es posible, no es viable ni alcanzable. De manera, que la convivencia plural y respetuosa entre las diversas corrientes de pensamiento, es más que una opción, una obligación, una enorme realidad, inmodificable en el corto plazo. Si de “errores” hay que hablar, creo que las culpas están repartidas y comprometen al monopartidismo gubernamental y a la ultra derecha fascistoide, porque ambos esquemas generan intolerancia, violencia e incomprensión de la realidad que vivimos.

- ¿Hay una salida para la crisis? ¿Cuál?

-La “salida” debe ser tan compleja como la naturaleza de la crisis. Y su caldo de cultivo fundamental es la paz: civismo, diálogo sincero y responsable entre las facciones extremistas de ambos bandos, que hasta ahora están marcando las pautas de intolerancia y violencia. En este sentido, la Conferencia por la Paz instalada por el presidente Nicolás Maduro, el pasado 26 de febrero, en el palacio de Miraflores, ha sido un buen comienzo que puede llegar a buen puerto, si el gobierno comprende los cambios necesarios en los planos político y económico, esencialmente; y los extremistas de la derecha asumen el respeto a la institucionalidad del Estado venezolano, con el  presidente Nicolás Maduro en la Presidencia de la República. Si la derecha golpista sigue en su pretensión de derrocar a Maduro, las posibilidades de paz y diálogo disminuyen, como será difícil la estabilidad institucional si el oficialismo mantiene su sectarismo excluyente desde el gobierno y en la Asamblea Nacional. Indispensable es exigir el cese de las protestas violentas y el desmontaje de las pretensiones golpistas, por vía del “calentamiento de las calles”, que es la estrategia abierta de las protestas iniciadas el pasado 12 de febrero.

- ¿Qué podemos esperar, en el futuro político de Venezuela?


 -Sensatez, como requisito para la paz y el diálogo que promueve la mayoría democrática venezolana, incluyendo vastos sectores del chavismo y el antichavismo. La violencia, afortunadamente, viene amainando, se reduce a unos cinco u ocho municipios de preponderancia opositora, pero no es compartida por la inmensa mayoría de nuestro pueblo, que ama la paz y el desenvolvimiento armónico de nuestra sociedad. Crece la conciencia social en cuanto a la importancia de la paz para encontrar a mediano y largo plazo soluciones contemporáneas a la crisis acumulada. Como venezolano, espero que el mundo entienda que Venezuela es tierra de fraternidad y lucha por la justicia social, y no un campo minado para minorías criminales dispuestas a incendiarla. El apoyo internacional es clave para nuestra paz, impedir la guerra que unos cuantos locos promueven, y desarrollar todo nuestro potencial humano, económico y cultural.


MANUEL ISIDRO MOLINA
Mérida, 27.02.2014





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    domingo, 23 de febrero de 2014

    PASANDO LA HOJA / Rectificaciones para la paz


    MANUEL ISIDRO MOLINA *
    Un programa nacional por para la paz, debe ser discutido al calor de profundas reflexiones y rectificaciones, que nos comprometen a todos y todas. No es que “todos somos culpables”, como gustan afirmar los cínicos corresponsables de la crisis por sus corruptelas, codicia, irresponsabilidad política y cobardía; pero sí nos toca a todos y todas contribuir a rescatar los valores perdidos, la sindéresis, el amor por la patria, la justicia social y el desenvolvimiento armónico de Venezuela, con base en la Constitución y la plena vigencia de los derechos democráticos, en los órdenes político, económico, social, cultural, científico, tecnológico y estratégico, dentro del ámbito integracionista latinocaribeño.

    Modestamente, doy un paso al frente por la paz de mi país, por la Venezuela amada por todos los patriotas latinoamericanistas, que somos mayoría, por encima de las barreras del cepo chavismo-antichavismo que ha descargado su furia irresponsable sobre la nación y la vida misma de venezolanos y venezolanas, sin distinción de clase social, ideologías, religiones o ubicación geográfica.

    Enseriar el análisis 
    Me permito, entonces, invitar a nuestro pueblo, a reflexionar, evaluar, enseriar el análisis de lo vivido, las obturaciones y las bondades que nos permitirán avanzar sorteando los tambores de guerra de los extremistas de una derecha fascistoide que pretende alterar el curso constitucional con violencia fratricida.

    Para evitar la guerra pretendida por la derecha neoliberal y pro imperialista, no hace falta apoyar las corruptelas, incompetencias y equivocaciones del gobierno chavista. Esta era poschávez que lidera el presidente Nicolás Maduro, carga con la pesada herencia de la era chavista liderada por el finado presidente Hugo Chávez Frías. De eso, hemos escrito y denunciado suficientemente, como para que algún desmemoriado venga con su cantaleta antichavista, tan polarizante y manipuladora como la cantaleta chavista.

    Evitar la espiral de violencia
    Hemos llegado a un punto en el que sin reflexiones serias y rectificaciones valientes, no podremos evitar la espiral de violencia cultivada por la conspiración internacional que lideran Leopoldo López y María Corina Machado, quienes cabalgando sobre la crisis se proponen motorizar la caída del gobierno legítimo de Maduro, sin vacilaciones. Tampoco podremos evitar, las reacciones violentas –también inaceptables- de grupos gobierneros armados, cuyos integrantes están ideológica y materialmente capacitados para asesinar en las calles, como ha ocurrido bajo total impunidad y cinismo gubernamental, durante los últimos doce años.

    Rectificaciones
    La principal rectificación colectiva radica en abandonar y segregar a las minorías extremistas, violentistas y ciertamente criminales de ambos bandos.

    En segundo lugar, debe el gobierno, bajo firme exigencia popular, contener los asomos de represión policial y militar violatoria de los derechos humanos, independientemente de que su misión en cuanto a seguridad y paz interior, es controlar los focos de violencia para la destrucción humana y material en diversas zonas del país.
    No es hora de sectarismos partidistas o clasistas. La paz exige encuentro máximo de voluntades para el bien, el trabajo, la solidaridad y la paz en democracia.

    Sofocar y desarticular la guerra
    Prioritario es sofocar y desarticular la guerra contra la paz y el desarrollo armónico de la nación, promovido por la derecha y el imperialismo capitalista mundial, que no tendrán arrepentimiento después de incendiar y ensangrentar a Venezuela, como ya lo hicieron recientemente en Libia, Siria y Ucrania.

    Para lograr ese magno objetivo, al gobierno corresponde rectificar su corrupta política económica y financiera, que ha pulverizado el bolívar; y abandonar el autoritarismo hiper-estatista para garantizar el respeto al marco constitucional que estipula “el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones” (Preámbulo); y su artículo 2 establece: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

    La violencia nos puede quemar y destrozar
    La conflictiva situación que vivimos es demasiado seria y peligrosa como para jugar al ausentismo, porque nos afecta a todos y potencialmente nos puede quemar y destrozar, dondequiera que estemos. Nada más criminal que una guerra. Nada más brutal e inhumano que una guerra. Venezuela merece vivir en paz, desarrollarse en paz. La paz es indispensable para nuestra felicidad; la guerra lo niega todo, lo arrasa todo. No crean los militantes y promotores de la violencia, cualquiera sea su signo ideológico, que el fuego quemará en un solo sentido, que no les tocará. Cuando se desaten los demonios de la guerra, todos caeremos en su furia, de algún modo; el país será destruido y la recuperación nos llevará más de medio siglo. Colombia, que nos ha contaminado con su violencia y su delincuencia, es un ejemplo viviente y ardiente, doloroso para su pueblo y para el entorno latinocaribeño.

    Voz y pasión por la paz
    La voz y la pasión por la paz, son más fuertes que los tambores de la guerra. Somos mayoría. Hagámosla valer con valentía y responsabilidad histórica.

    Sofocado el plan imperialista para ensangrentar a Venezuela, seguiremos luchando por las rectificaciones necesarias, civilizadamente, democráticamente. El presidente Nicolás Maduro tiene en sus manos la clave: si desmonta las mafias financieras chavistas que cohabitan en su gobierno con sectores honestos arrinconados, puede dar garantías de decencia en la conducción de las políticas públicas, haciéndolas más eficaces y útiles a la sociedad; si respeta la pluralidad nacional, no sigue ofendiéndola, y promueve una vida parlamentaria decente y respetuosa, el diálogo será posible; si su gobierno retoma la vigencia del sistema económico mixto con interacción pública, privada y asociativa por parte de los trabajadores y pobladores, el camino de escasez y especulación será revertido con mayor productividad, consumo racional y honestidad comercial.

    El pueblo no ha entregado un cheque en blanco
    Las facciones del chavismo y antichavismo –me refiero a sus irresponsables “comandantes” y “líderes”- deben entender que el pueblo no les ha entregado un cheque en blanco para sus tropelías; que no son “mayoría”, porque en realidad disfrutan de respaldos provocados por la cómplice política polarizadora; y que la mayoría democrática, amorosa, feliz, bondadosa y equilibrada de nuestra población, progresivamente, les va a ir ajustando cuentas hasta colocarlos en su exacta dimensión de minorías extremistas, intolerantes e irresponsables, inconvenientes para el desarrollo armónico de la nación. La paz se construye abandonándolas simultáneamente, y construyendo una fuerza política contemporánea, que no milite en odios ni cabalgue sobre la irresponsabilidad histórica del cepo chavismo-antichavismo, que nos ha traído hasta la crisis actual, de abismo en abismo, golpe a golpe, asesinatos tras asesinatos, latrocinio tras latrocinio.

    Venezuela cuenta con reservas morales y capacidades honestas para una conducción pública armónica y eficiente. Nuestro pueblo tiene la palabra.





    ·       LENÍN, MI GRAN HERMANO. Mi hermano mayor Lenín Lombardo Molina Peñaloza, fue un gran hermano. Desde muy joven abrazó ideales revolucionarios, de la mano de nuestro padre Manuel Isidro Molina Gavidia, quien desde el Partido Comunista de Venezuela enfrentó a la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, torturador, asesino y ladrón. 


    Lenín fue quien, a sus 17 años de edad, se trepó a tocar las campanas de la iglesia en la calle Colombia de Catia, la madrugada del 23 de enero de 1958, cuando el dictador huyó en su "vaca sagrada".

    En noviembre de 1961, siendo estudiante de medicina de la Universidad de los Andes en Mérida, es tiroteado luego de una manifestación contra la ruptura de relaciones con Cuba por el gobierno del presidente Rómulo Betancourt, quedando cuadrapléjico, a los 19 años, para el resto de su vida.

    El miércoles 19.02.2014, falleció en Caracas, a los 71 años de edad, luego de complicaciones respiratorias que su padecimiento diabético impidió superar. Había nacido en Valera, estado Trujillo, el 29 de agosto de 1942.

    A pesar de su enorme discapacidad, nuestro gran hermano supo actuar con tenacidad en la vida: obtuvo la licenciatura en psicología en la Universidad Central de Venezuela, donde además alcanzó el máximo escalafón docente, Profesor Titular, en la Escuela de Comunicación Social, en la cátedra de Metodología e Investigación. Paralelamente, fue miembro del Consejo de Facultad de Humanidades y Educación, candidato a Rector de la UCV y jefe del servicio de seguridad, se doctoró en Ciencias Políticas y obtuvo el título de abogado.

    Le recordaremos siempre por su optimismo y voluntad de hierro frente a las adversidades, lo que nunca escondió su enorme bondad y comprensión hacia los demás, y la activa solidaridad que desplegó toda su vida.

    En familia, lo recordaremos siempre como ser humano extraordinario, ejemplar por encima de sus limitaciones físicas y reciedumbre de carácter a la hora de polemizar. Personalmente, lo llevaré en mi corazón junto a mi otro hermano fallecido, Gustavo, y nuestro padre, "el Manuel Isidro de verdad", como alguna vez me dijo el colega periodista Luis González, en Valera, cuando inaugurábamos la Casa del Periodista.

    En nombre de la familia Molina Peñaloza, agradecemos las tan diversas, gratas y profundas condolencias recibidas de parte de nuestros familiares en diversas regiones del país y el exterior, amigos de diversas generaciones, colegas docentes de Lenín, y especialmente de muchos de sus alumnos y alumnas en la UCV.

    Al equipo médico de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Clínico Universitario de Caracas, nuestro agradecimiento grande por su dedicación, conocimientos y bondad.

    Personalmente, las fortalezas de Lenín, me seguirán nutriendo junto a los valores y el amor inculcado en nosotros por nuestro padre Manuel Isidro Molina Gavidia (1915-1998); y al entrañable cariño de mi hermano Ángel Gustavo (1948-2013), ambos alejados de este plano de vida, donde perviven sus enseñanzas y afectos para con nuestros hermanos, hijos y nietos. Lenín vivió sirviendo, y luchó para servir.
    @manuelisidroXXI

    * Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela 
    * Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar 
    * Columnista del semanario LA RAZÓN  
    * Asesor en análisis de entorno político y social

    viernes, 21 de febrero de 2014

    Lenín, mi gran hermano


    Mi hermano mayor Lenín Lombardo Molina Peñaloza, fue un gran hermano. Desde muy joven abrazó ideales revolucionarios, de la mano de nuestro padre Manuel Isidro Molina Gavidia, quien desde el Partido Comunista de Venezuela enfrentó a la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, torturador, asesino y ladrón.
    Lenín fue quien, a sus 17 años de edad, se trepó a tocar las campanas de la iglesia en la calle Colombia de Catia, la madrugada del 23 de enero de 1958, cuando el dictador huyó en su "vaca sagrada".
    En noviembre de 1961, siendo estudiante de medicina de la Universidad de los Andes en Mérida, es tiroteado luego de una manifestación contra la ruptura de relaciones con Cuba por el gobierno del presidente Rómulo Betancourt, quedando cuadrapléjico, a los 19 años, para el resto de su vida.
    El miércoles 19.02.2014, falleció en Caracas, a los 71 años de edad, luego de complicaciones respiratorias que su padecimiento diabético impidió superar.
    A pesar de su enorme discapacidad, nuestro gran hermano supo actuar con tenacidad en la vida: obtuvo la licenciatura en psicología en la Universidad Central de Venezuela, donde además alcanzó el máximo escalafón docente, Profesor Titular, en la Escuela de Comunicación Social, en la cátedra de Metodología e Investigación. Paralelamente, fue miembro del Consejo de Facultad de Humanidades y Educación, candidato a Rector de la UCV y jefe del servicio de seguridad, se doctoró en Ciencias Políticas y obtuvo el título de abogado.
    Le recordaremos siempre por su optimismo y voluntad de hierro frente a las adversidades, lo que nunca escondió su enorme bondad y comprensión hacia los demás, y la activa solidaridad que desplegó toda su vida.
    En familia, lo recordaremos siempre como ser humano extraordinario, ejemplar por encima de sus limitaciones físicas y reciedumbre de carácter a la hora de polemizar. Personalmente, lo llevaré en mi corazón junto a mi otro hermano fallecido, Gustavo, y nuestro padre, "el Manuel Isidro de verdad", como alguna vez me dijo el colega periodista Luis González, en Valera, cuando inaugurábamos la Casa del Periodista.
    En nombre de la familia Molina Peñaloza, agradecemos las tan diversas, gratas y profundas condolencias recibidas de parte de nuestros familiares en diversas regiones del país y el exterior, amigos de diversas generaciones, colegas docentes de Lenín, y especialmente de muchos de sus alumnos y alumnas en la UCV.
    Al equipo médico del Servicio de Terapia Intensiva del Hospital Clínico Universitario de Caracas, nuestro agradecimiento grande por su dedicación, conocimientos y bondad.
    MANUEL ISIDRO MOLINA PEÑALOZA

    Falleció el profesor Lenín Molina Peñaloza

    20/02/14.- Ayer falleció el profesor Lenín Molina Peñaloza* a los 71 años de edad, conocido por su lucha en favor de los derechos de las personas con discapacidad. Se desempeñaba como director general de la Fundación de Acción Social, adscrita a la Alcaldía del Municipio Libertador.


    Molina creció entre dirigentes del Partido Comunista de Venezuela (PCV), pues siendo hijo de Manuel Isidro Molina Gavidia, miembro del Comité Central de dicha agrupación política, vivió la clandestinidad de su padre, como él mismo explica en una entrevista concedida a este diario meses atrás y de la cual publicamos el siguiente extracto:


    “Desde Valera (Trujillo), donde nació el 29 de agosto de 1942, llegó a Caracas a los 11 años de edad junto con sus padres y hermanos, pues su papá huía de la Seguridad Nacional. Recuerda que de la imprenta de su papá era de donde salían los documentos de la Junta Patriótica. ‘A mí me tocaba ser mensajero, llevar volantes y propaganda’.


    En ese contexto creció Molina con los hijos de Ernesto Machado y Gustavo Machado, ya que, como él expresa, ‘las familias crecieron hermanadas. Así comencé a formarme como comunista’.


    Aunque ha librado muchas batallas, niega que la lucha haya terminado: ‘El combate siempre es permanente. El combate de hoy es ideológico, en el sentido de ganar la calle, ganarse a la población’.


    Está convencido de que nuestra condición actual como gobierno ‘es de un Estado soberano, independiente, autónomo, que no recibe instrucciones ni está sometido a ningún centro internacional de decisión económica o política’.


    Aun así cree que es necesario profundizar la Revolución, pues aunque han cambiado muchas cosas, ‘permanecemos aún bajo la égida del capitalismo. Porque nuestra economía se mueve alrededor de la empresa privada en 90%’.


    Cuando fue dirigente de la Juventud Comunista en la ULA, donde estudiaba el primer año de Medicina, participó en la protesta de los estudiantes contra la decisión del gobierno de Rómulo Betancourt de romper relaciones con Cuba.


    Recuerda con claridad ese 13 de noviembre de 1961, cuando ya habiendo terminado la refriega, porque ya no les quedaban balas para repeler. Salieron de las residencias estudiantiles cerca de las 11 de la noche y cuando se percataron, ya estaban recibiendo disparos desde un carro que se acercó con las luces apagadas.


    La primera operación se la realizaron en Caracas y la segunda en Moscú, Rusia. ‘Fue un procedimiento experimental con anestesia local. Pasé toda la operación despierto porque el procedimiento era que yo debía decir qué iba sintiendo durante la operación. Llegó un momento en que lo que sentí era que me estaban clavando millones de agujas en los pies’.


    Pero su actividad política no cesó y estando en su casa, como miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, trabajó recibiendo comunicaciones por radio de la Digepol, del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, de la policía, de los adecos. ‘Teníamos un radio que nos hizo un camarada. Yo oía las comunicaciones y avisaba telefónicamente de allanamientos. ¡En una hora sale una comisión para la casa de Pompeyo Márquez en Coche! ¡A sacar las cosas y pa’ fuera! Frustré muchos ataques’. Molina era sociólogo, abogado y doctor en Ciencias Políticas, títulos obtenidos en la Universidad Central de Venezuela (UCV).


    Aunque en 1974 su padre era director de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, no fue él quien lo postuló para dar clases en el recinto, ‘ya que no lo consideraba ético’. Fue Héctor Mujica quien propuso a Molina como instructor suplente. Ganó el concurso de oposición con 20 puntos. En 1993 logró ser profesor titular”.


    CIUDAD CCS
     
    * LENÍN LOMBARDO MOLINA PEÑALOZA
       (Valera 29.08.1942 - Caracas 19.02.2014)
       Psicólogo por la Universidad Central de Venezuela
       Profesor Titular UCV - Escuela de Comunicación Social
       Doctor en Ciencias Políticas UCV
       Abogado UCV
       Especialista en políticas públicas para las personas con discapacidad
     

    Elegía a Lenin Molina Peñaloza

     
     
    Un día de comienzos del año sesenta de la centuria pasada, decidió venirse a estudiar a Mérida, a la Ilustre Universidad de Los Andes, dirigida entonces por el Rector de Rectores Don Pedro Rincón Gutiérrez. Antes de partir a la Ciudad de los Caballeros, se despidió de su Valera natal. Poso su mirada sobre las siete colinas que rodeaban a la bucólica ciudad de Mercedes Díaz y Juan Ignacio Montilla. Se fue hasta el Liceo Rafael Rangel, su primera y gran escuela política, y allí juró mantener vivas las enseñanzas y hacer realidad los sueños que su padre, Manuel Isidro Molina, fundador del Partido Comunista en Trujillo, le había enseñado desde niño.

    Al día siguiente, al despedirse de Doña Maura Peñaloza de Molina, su Madre, le prometió que haría realidad sus sueños, no solo el de hacerse profesional universitario, sino el de continuar luchando por hacer realidad la construcción de una nueva Venezuela, sin injusticias sociales, libre y soberana.

    Al llegar a Mérida, se incorporó a la Dirección de la Juventud Comunista de la Universidad. Su talento y sus cualidades de líder lo hicieron dirigente del movimiento estudiantil emeritense. Las hordas fascistas y falangistas de COPEI, vieron en él un rival, activaron la “cobra negra”, organización criminal integrada por militantes de la juventud de dicho partido, organizaron una emboscada contra algunos militantes de la Juventud Comunista. Lenin recibió un disparo que se le alojo en la columna vertebral, nada pudo hacer la ciencia médica para devolverle su capacidad motriz.

    Nosotros, adolescentes todavía, recibimos aquella noticia como la más infausta de todas. Yo, oía hablar a mi padre -con el mayor orgullo- de Manuel Isidro y de Lenin, de Carmelo Mendoza y de Darío Andrade, eran los líderes del partido en Trujillo. Cuando el Camarada Carlos se entero de lo sucedido a Lenin, el dolor que lo embargó fue incontenible. Quienes militábamos en la Juventud Comunista de Trujillo, cada vez que íbamos a Caracas nos acercábamos a los pasillos de la Escuela de Psicología, para verlo y conversar con él. La última vez que lo vi fue en Washington, asistió a una reunión en la OEA, como especialista en el tema sobre los Derechos de los Discapacitados.

    Lenin, amoroso de su tierra, de su tierra trujillana. Era tan grande su corazón que metió en él sus profundos e inmensos sentimientos de amistad y de solidaridad. Tuvo el atrevimiento de abrir las cavidades de su corazón, para hacerlas del tamaño de la Teta de Niquitao y de El Pico Bolívar, para meter en él todo el sentimiento que profesaba, y practicaba, por su pueblo. BIENAVENTURADOS LOS QUE MUEREN AMANDO A SU PUEBLO.

    El más significativo legado que Lenin nos dejó, fue el modo como asumió su compromiso con los ideales que abrazó desde tiempos de su juventud. Ejerció el oficio político con absoluto desprendimiento. Un soñador transparente. Un filósofo militante.

    Quisimos “tomar el cielo por asalto”. Enarbolamos las mismas banderas partidarias, estábamos inspirados en ideales comunes. Militamos en las mismas utopías. Soñamos con un mundo preñado de igualdad, justicia y redención humana. Hoy, quienes recibimos tu amistad sincera, la palabra fraterna y el abrazo de hermano que siempre supiste darnos, no podemos más que jurar lealtad ante tanta belleza, la belleza que siempre acompaña al amigo sincero, al que nada pide y todo lo entrega.

    Reciban Doña Maura, Esposa, Hijos, Hermanos y demás familiares en esta infausta hora, nuestro más profundo sentimiento de solidaridad y amistad eterna.
     
    * Enbajador de Venezuela en Costa Rica