Para entender cómo Abelardo De la Espriella cuadruplicó los históricos de la derecha en zonas tradicionalmente esquivas y amarró la victoria regional, es necesario desarmar el engranaje de tres anillos de influencia religiosa y discursiva que pasaron de los cultos locales a la campaña presidencial.
Entrada la década de los años 70 la CIA y dependencias gubernamentales norteamericanas comenzaron a subsidiar masivamente redes de telecomunicaciones de corte evangélico y anticomunista.
Documentos desclasificados y análisis históricos demuestran cómo la CIA y los estrategas de la Casa Blanca articularon y financiaron la expansión de misiones protestantes, fundamentalmente pentecostales y neopentecostales, para diluir la base social de la Iglesia Católica.
Bajo la versión moderna de la Doctrina Monroe, Estados Unidos ya no necesita enviar marines para asegurar su "patio trasero" andino. La exportación de la matriz religiosa neopentecostal funciona como un mecanismo blando de control social.
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