Manuel Isidro Molina
El cipayismo colombiano, uno de los más sanguinarios y explotadores del continente, está tirando el resto para retomar la Presidencia de la República. Con el abusivo apoyo -no podía ser de otra manera- del delincuente internacional, estafador empresarial y pedófilo impune Donald Trump, capo de los asesinos del Caribe, la narco-oligarquía colombiana está a punto de llevar a la Casa de Nariño a otro gran delincuente fascista: Abelardo de la Espriella, cuyo prontuario es conocido y está siendo 'blanqueado' con una agresiva campaña al estilo del esperpento sionista argentino Javier Milei. Éste, un 'león'; y el colombo-estadounidense, un 'tigre', símbolos de campañas estupidizantes.
Y claro, la junta del narco-candidato es más extendida: cuenta con el estadounidense-ecuatoriano Daniel Noboa, desde Quito; el genocida Benjamin Netanyahu, de Israel; y, no podía faltar, María Corina Machado, por Venezuela, quien sigue las pautas del criminal Álvaro Uribe y los asesinos del Caribe Pete Hegseth y Marco Rubio, controlador de Delcy Rodriguez, encargada de la Presidencia de la (ex)República (ex)Bolivariana de Venezuela.
La fatiga es grande -para esa entente narcofascista, cipaya, sionista e imperialista- por derrotar al meritorio candidato presidencial del «Pacto Histórico», Iván Cepeda, senador de la dignidad colombiana, víctima de la maquinaria de muerte del narco-macartismo que asesinó a su padre Manuel Cepeda (también Senador y defensor de los Derechos Humanos y las políticas sociales), uno de los más destacados dirigentes del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, tiroteado a plena luz del día en Bogotá, el 9 de agosto de 1994.
Cerca de 5.000 dirigentes campesinos y obreros, concejales y alcaldes, parlamentarios nacionales y departamentales, y candidatos y candidatas de la «Unión Patriótica» de Colombia fueron asesinados por sicarios del narcotráfico, policías y militares. Este terrible genocidio ha sido 'invisibilizado' por la sanguinaria oligarquía colombiana, que ha bañado recurrentemente de muerte al pueblo colombiano.
El triunfo presidencial del «Pacto Histórico» con la candidatura de Gustavo Petro en 2022, abrió un oasis en la saga oligárquica colombiana, adosada al dominio imperialista de Estados Unidos desde la traición de Francisco de Paula Santander al Libertador Simón Bolívar, siendo vicepresidente de la primigenia «República de Colombia» (1819/1830), distinguida por los historiadores como «Gran Colombia», formada por los territorios de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela (hasta el río Esequibo, antes del despojo colonial del imperio británico).
La atena,ada gestión del gobierno del presidente Petro abrió cauce a conquistas históricas del pueblo colombiano, pero ha significado una 'amenaza' para el dominio oligárquico y proimperialista. Iván Cepeda simboliza y anuncia la continuidad y la profundización del rumbo progresista en Colombia, algo inadmisible para el narcouribismo y las fuerzas profundas del cipayismo macartista cultivado durante décadas por la maquinaria de dominio cultural estadounidense.
El delincuente Trump -decenas de veces condenado por graves delitos, desde soborno a testigos y abusos sexuales a fraudes empresariales- ha desatado su furia criminal monroísta desde el 20 de enero de 2025, que ya había asomado en su primer gobierno, de 2017 a 2021, cuando apoyó al payaso ladrón Juan Guaidó, autojuramentado dizque 'presidente interino' de Venezuela, el 23 de enero de 2019. Fétida historia conocida.
El 3 de enero de 2026, el capo de los asesinos del Caribe ordenó agredir militarmente a Venezuela, para convertirla en una 'republiqueta' colonial imperialista, gracias a la traición a la patria de los cipayos civiles y militares dirigidos por María Corina Machado, la CIA y el Pentágono. Trump y sus matones aprovecharon ese apoyo cipayo original -muy abyecto y rastrero-; igual que los pasmosos niveles de robo, corrupción, abuso de poder y violación sistemática de Derechos Humanos durante el gobierno de Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, secuestrados en Fuerte Tiuna y encarcelados en Nueva York, bajo acusaciones fiscales que se ventilarán judicialmente el proximo 30 de junio. Algún día se conocerán los nombres de estos otros traidores que los vendieron por 50 millones de dólares, lo mismo que los principales cobardes de los Poderes Públicos que no cumplieron sus altos compromisos de defensa de la patria ante la vil agresión militar extranjera. Las mafias chavistas/maduristas no tienen perdón, y sus capos deben ser juzgados bajo las leyes venezolanas y la Constitución que en su artículo 271 establece la imprescriptibilidad de los delitos de narcotráfico, robo de los recursos públicos (corrupción) y violación de Derechos Humanos.
Esta dura y triste experiencia en Venezuela, envalentonó al psicópata Trump, y lo motivó a lanzar junto con el genocida Netanyahu su guerra de agresión contra la República Islámica de Irán, donde se empantanó con sus crímenes y no encuentra cómo salir del estruendoso ridículo. Su saña imperialista sobre la Patria de Bolívar, Sucre y Miranda, le dictó al pedófilo la idea de 'exportar' el «Modelo Venezuela», pero sin tener la caterva de cipayos coaligados que encontró aquí, en su mayoría codiciosos, corruptos y serviles, muy rastreros y rastreras. ¿Los encontrará en la asediada Cuba, que resiste bloqueada desde hace más de 65 años, para luego pasar a Nicaragua, como dijo María Corina Machado, en tono macartista cipayo?
En Colombia, Trump y su banda de asesinos del Caribe, apuestan por su nuevo «hijo de punta», Abelardo de la Espriella, parafraseando a Franklin D. Roosevelt, predecesor de Trump que ensalzó así al dictador nicaragüense Anastasio Somoza García.
De la Espriella es un delincuente consumado, pero es el «hijo de puta» de turno, para torcer el rumbo progresista y de justicia social liderado en Colombia por Gustavo Petro e Iván Cepeda, con un pueblo consciente y organizado que sabrá enfrentar exitosamente el reto del próximo 21 de junio, en la segunda vuelta presidencial.
Desde esta Patria de Libertadores -hoy humillada en tiempo colonial imperialista-, expreso mi solidaridad con el pueblo progresista, democrático y solidario de Colombia, que está siendo asediado brutalmente por el imperialismo y sus lacayos.
manuelisidro21@gmail.com

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