Trump puso la bandera de Estados Unidos sobre el mapa de Venezuela y lo llamó “estado 51”. Así, sin vergüenza. El 12 de mayo, después de decir el 11 de mayo que estudiaba “seriamente” incorporar el país, el presidente estadounidense convirtió una nación soberana en propaganda imperial de redes.
Todo ocurre tras la captura de Maduro en enero, el plan de Washington en tres fases, la reapertura del petróleo y la minería al capital extranjero, y con el Essequibo de 160.000 km² en disputa por oro, diamantes, madera y petróleo. Caracas lo ha rechazado desde el oficialismo y la oposición, pero el mensaje es brutal: para Trump, la soberanía venezolana parece valer menos que un meme con bandera. Y cuando el imperio se ríe mientras señala el mapa, conviene no confundir la risa con una broma. 👇

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