miércoles, 26 de marzo de 2025

DOMINGO KULTURAL / De trenes y otras menudencias


Camino por Sabana Grande rumbo al Da Guido, a comerme una pastica con un panita que insiste en brindarme. ¿Cómo hace uno para negarse?

Sabana Grande ya no es una fiesta. El país tampoco lo es.

Veo un mural que me inspira esta reláfica, y no puedo evitar pensar que ya uno tiene que calcular el efecto de sus palabras, por razones de todos conocidas. Pero aquí vamos, y que sea lo que Dios (o el gobierno) quiera.

En un paredón cerca de Sabana Grande veo un letrero enorme: "Maduro vida mía, tú si eres arrecho. ¡Viva el tren de Aragua!"

Más allá de la motivación de él o los aerosolgrafistas (persona que hace murales con Spray), la pinta audaz me ha motivado para la nota de hoy. En los años 70 del siglo pasado nos cansamos, con mucho sigilo, de hacer murales. Éramos de izquierda, jóvenes y felices, y no sabíamos las catástrofes que una izquierda autoritaria puede traer a tu país.

Me pregunta: ¿Este graffitti de Sabana Grande puede ser un piropo a Maduro o todo lo contrario?

Hace años conocí al "Niño Guerrero" en un restaurante de Maracay, sí, como lo leen.

Un amigo se acercó muy cariñoso, y después del saludo de rigor, me susurro al oído: 

-Pedro, el "Niño Guerrero" quiere saludarte.

Yo salté con intriga y desorbité los ojos. No tenía opción, el hombre estaba allí cerca, campaneando una copa de vino. Al fondo se escuchaba la canción de Luisito Rey, "Frente a una copa de vino, yo me río de tí..."

-Qui hubo doctor como está la escritura

Y en simultáneo el personaje imitó que tecleaba una máquina de escribir, disculpen más bien un ordenador o computadora. Fue muy cortés; un saludo rápido, toque y despegue. En eso consistió el saludo, eso fue todo.

Regresé a mí mesa, y  dije para mis adentros: "Es verdad lo que dicen en la ciudad, el Pran más famoso  y peligroso, cabeza visible del famoso Tren, no sólo anda libre en la ciudad cuando le da la gana; además confraterniza, manda, resuelve, litiga, bautiza, gestiona, canaliza y cobra. Todo un jefe."

Eso fue hace años.

Lo que no puede él, no lo puede nadie, decían y dicen todavía en los pasillos de la dolida comarca... Sigo con el tema.

Lo vi desde mí asiento con disimulo. Aproveché que tenía un buen ángulo. Era un tipo delgado, digamos que elegante, vestía ropa de marca, cubría sus pies con mocasines diseñados por Luis Vuitton. Igual a esos se los he visto antes a algunos amigos sifrinos; también los usa Pedro Carreño. Son zapatos bajitos y muy caros, cuestan una pasta. Hace rato están de moda.

Cuando yo sea grande compraré unos así...

Sobre el Tren de Aragua y el personaje  que les comento -me dije y digo- todo está dicho y escrito. Tomen el comentario como una trampa de su cronista  para elevar la adrenalina a sus consecuentes lectores del Domingo Kultural. Reportajes, libros, diplomados, bestseller, películas, documentales; si faltaba algo, varios presidentes y estadistas del mundo también se han ocupado del tema. Literal. Donald Trump lo tiene como una fijación.

Ahora estoy en una barra con mi amigo Rodrigo Palima Praderez, un tipo que sabe de lo humano y lo divino, gracias a que toda la vida leía y estudiaba la revista Selecciones, y que  después de media botella de Ron entre pecho y espada, hizo anoche lo mismo de siempre: provocar. Con  su  voz engolada y después de mandar a parar la música sentenció:

-Vamos a estar claros, Trump consiguió una maquinita de fabricar votos. ¡He dicho! 

Y luego vino una risotada y un tin tin (choque de copas) lo cual indica que ha terminado una de sus faenas.

A lo que un espontáneo, siempre los espontáneos, aprovechó para terciar con una variable gruesa del mismo tema:

-Pa' mí que a este ritmo -dice- ni el Che Guevara pudo soñar con tal proeza,

-¿Cuál proeza? -Pregunta otro espontáneo. Gua -dice- Maduro planificó toda esa vaina de invadir EE.UU. con ese Tren y sin echar un disparo, no me jodas.

Les recuerdo que la discusión es en un botiquín.

El Che se ladilló en Cuba y se fue dejando una carta para Fidel:

-"...Me voy, otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos..."

La famosa carta fue leída por Fidel en La Plaza de la Revolución ante un millón de personas. Al rato ya el Che andaba por Bolivia dispuesto a construir uno, dos tres Vietnam. Y terminó muerto.

Lo cierto es que Maduro y "El Niño" no han necesitado mucha épica, lo hicieron a la callada, sin tanta fanfarria. Mandaron un Tren para cada país de Suramérica, otro por el Darién, una parte se quedaría entre Centroamérica y México, otra Europa y el resto entraría a EE.UU. para desestabilizar y volver loco al imperio. Tan loco está el imperio, que eligieron al más loco como presidente.

Maduro construyó una especie de Caballo de Troya, mejoró a la perfección la historia contada por el bardo Homero, y los gringos fueron engañados, al igual que los troyanos. Maduro los engañó, así como Odiseo engañó a los habitantes de Ilión.

Sólo que esta vez no es un gigantesco caballo de Madera cargado de soldados en el vientre;  ahora es un Tren frenético y desbocado.

Ese Tren es demasiado arrecho, gritó desde la otra esquina de la barra el amigo Rodrigo Palima, siempre con su revista Selecciones debajo del brazo.

-Para mí -dijo nuevamente con su voz engolada-  Maduro  superó a Napoleón Bonaparte y a Alejandro Magno juntos; ni en la batalla de Stalingrado, ni en el desembarco de Normandía, ni  en las arenas de Verdún, Termópilas, Trafalgar, Carabobo o Las Queseras del Medio, o la Gran MARCHA de Mao habíamos visto algo parecido.

Eso  decía Rodrigo Palima exhibiendo su revista Selecciones, está aquí, dijo. A todas estas un parroquiano que comía tranquilo en otra mesa se exasperó y le dijo: 

-¡Cállate, esa revista es obsoleta, bota esa vaina. Ahora tenemos Geogle y la Inteligencia Artificial.

-Qué va -le dijo-, lo de Maduro y su combo es más arrecho, -y recordando el Manifiesto Comunista, soltó con fervor la famosa frase- "Un fantasma recorre Europa...  Bueno, Suramérica y Estados Unidos también.

Y continúa Rodrigo con su perorata: 

-Fíjate -dice- repartieron vagones por todo el mundo y encima (sube el volumen) dejaron un vagón para nosotros en Venezuela; nos tienen encerrados, mamando y locos. Flojitos y cooperando.

-Ya lo entendí todo, canalla -le gritó el de la mesa- tú eres el autor de la pinta en el paredón de Sabana Grande.

Rodrigo Palima, mi locuaz amigo, ya había vaciado la Cacique pecho cuadrado, perdió el control, como siempre, y no aguantó más; vio con desprecio y le lanzó al de la mesa su prenda más preciada: la revista en cuestión, con la cual ha defendido su discurso toda la noche. 

-¿Cuál pinta?- preguntó.

El parroquiano de la polémica, que resultó rudo y contestón, le respondió:

-¡Ah! ¿y también, te vas a hacer el loco?.

Tú tampoco te hagas el loco, desocupado lector, asume tu pinta, y nos vemos por ahí...

Pedro Mosqueda

Hablemos de las elecciones en Ecuador / FORO VIRTUAL


El país andino enfrenta dramáticos cambios políticos, sociales y económicos en los últimos años. Desde la penetración del crimen organizado, gestiones de gobierno que apuntan al desmantelamiento del Estado, hasta la creciente criminalización de la protesta, hace que las próximas elecciones presidenciales sean cruciales.

Desde Comunes, te invitamos a unirte a nuestro Zoom el 26 de marzo a las 6:00 pm Ecu, 7:pm Vzla, donde Stalin Herrera, investigador del Instituto de Estudios Ecuatorianos, analizará el momento pre-electoral y los desafíos para las izquierdas y el campo popular ecuatoriano.

💻 Enlace de Zoom: https://eu01web.zoom.us/j/65342029102?pwd=TSEEYjO7zbJjQrkvKHRtH8zQER1KYC.1

Aníbal Núñez: el poeta que lucha en el lagrimal de la sal


Jesús Castillo
El lenguaje poético nos abre un mundo mágico, esplendoroso y sublime. Despliega la infinitud del ser por parajes insospechados en señal de trascendencia. Cada verso está bañado de una esbeltez literaria que da sentido a la vida, a las pasiones humanas y, a su vez, al despertar del sujeto consigo mismo y frente al otro. En ese sentido, la poesía es irresistible e irreverente. Su pincelada estética se vuelve una poderosa arma que se esparce con fuerza en el voluminoso tejido social. Desnuda los sentidos, interpela incesantemente y desafía a la realidad lacerante. 


Es, precisamente, este inquietante palpitar del alma lo que hace desde mucho tiempo el amigo Aníbal Núñez, el poeta de esa sal blanquecina que brota de las entrañas de Araya, su lar nativo. Es esa sal impregnada de historia, sudores, sueños y sacrificios la que inspira a este bardo a escribir y declamar versos que nutren el sentir penínsular hacia un horizonte de lucha y superación. No es para menos, forma parte de ese valioso terruño donde vio la luz el excelso poeta Cruz Salmerón Acosta.

Confieso que conocí personalmente a Aníbal Núñez hace unos cuantos años en Araya por intermedio de Manuel Ruiz, gran dirigente del MAS a carta cabal y a quien le debo parte de mi formación política (Dios lo tenga en la gloria). Fue un encuentro muy ameno en su casa donde hablamos de poesía y problemas comunitarios. Nos atendió muy bien y aprovechó para regalarnos uno de sus poemarios titulado "Raíces de mi pueblo", publicado por la editorial El perro y la rana en el 2011. También nos refirió de la grave situación de los trabajadores de las salinas de Araya, de sus luchas al frente de esa justa causa. Esa ha sido hasta hoy su peregrinaje. 

Aníbal Núñez, ese enjundioso poeta, no ha desmayado. Supe que, por concurso y méritos propios, fue designado por el Concejo Municipal de  Cruz Salmerón Acosta como Cronista Oficial, labor que desempeña con idoneidad y profesionalismo. A mediados del año pasado tuvimos la oportunidad de encontrarnos en Casanay,  a propósito de una reunión de la Asociación de Cronistas del Estado Sucre. Volvimos a intercambiar ideas sobre la cultura y el acontecer socio-político de la región. Desde allí no hemos coincidido. Pero he seguido de cerca su admirable lucha como Presidente de la Asociación de Jubilados de las Salinas de Araya.

Es esa entrega por la vida lo que hace grande a este hijo de Araya. Verso, crónica y lucha gremial forman una trilogía en él para trascender en medio del lagrimal de la sal. Su mundo de vida está abrazado a esa península con mucha historia, rica de sal y poesía; pero, también, de llantos y lamentos. Aníbal Núñez está allí junto a su Araya querida y abnegada. Ha anunciado que volverá al portón principal de la empresa salinera a reclamar con sus compañeros las justas reivindicaciones. Esas que son parte de su historia laboral con la sal y de las que ha incumplido el actual gobernador de Sucre. Es la voz del poeta que se levanta en el lagrimal de la patria, evocando a los hijos de sal desde la laguna madre en Araya.

Síntesis del estudio «Testimony of David J. Bier: Associate Director of Immigration Studies at The Cato Institute»


Trata  sobre la influencia de la migración en la seguridad pública en los Estados Unidos, presentado ante el Comité de Supervisión y Responsabilidad de la Cámara de Representantes de EEUU, David Bier argumenta que la inmigración ha contribuido significativamente a la reducción de la criminalidad en las ciudades estadounidenses, respaldando esta afirmación con diversos estudios y datos estadísticos.

RESUMEN DEL DOCUMENTO EN ESPAÑOL:

1. Impacto de la Inmigración en la Criminalidad

Bier señala que el incremento de la población inmigrante en las décadas de 1990 y 2000 coincidió con una disminución significativa en la tasa de crímenes violentos en EE. UU., incluyendo homicidios, que se redujeron a la mitad de 1990 a 2010 mientras que la proporción de inmigrantes casi se duplicó.

2. Incidencia Criminal de los Inmigrantes

Los inmigrantes, tanto legales como ilegales, tienen tasas de encarcelamiento considerablemente menores en comparación con la población nacida en EE. UU. Los datos sugieren que los inmigrantes son menos propensos a cometer delitos que los ciudadanos estadounidenses.

3. Contribuciones Económicas y Sociales de los Inmigrantes

Los inmigrantes no solo contribuyen a la reducción de la criminalidad, sino también al fortalecimiento económico de las comunidades a través del aumento de los ingresos fiscales y la revitalización de vecindarios mediante el establecimiento de negocios y el aumento de la actividad económica.

4. Políticas y Recomendaciones

Bier critica las políticas antiinmigrantes por ser ineficaces y recomienda que las políticas de inmigración deberían centrarse en facilitar la entrada legal y segura de inmigrantes, lo que ayudaría a liberar recursos de las fuerzas del orden para concentrarse en amenazas reales a la seguridad pública.

En esencia, el documento aboga por una visión de la inmigración que la considera como un factor positivo y crucial para la sociedad y economía estadounidense, contrarrestando la narrativa de que la inmigración incrementa la criminalidad y la inseguridad.

Jóvito Villalba, el hombre que no quiso ser presidente / Francisco Suniaga


Francisco Suniaga

Mucho antes de que la política fuese algo más que una palabra y tuviera algún sentido para mí, ya Jóvito Villalba era su representación. Como he escrito en otras notas, en nuestra casa Jóvito fue desde el comienzo de los tiempos una auténtica deidad que formaba con Dios y la Virgen del Valle una santísima trilogía, algo hereje y, tal vez por eso, muy margariteña. En la modesta sastrería de mi progenitor, su nombre era pronunciado con gran respeto y su imagen presidía las sesiones diarias de sus feligreses en aquella convulsionada década de los sesenta.

Al revisar su biografía, es obvio que Jóvito Villalba encaja en la categoría del personaje heroico de la tragedia griega: el semidiós capaz de realizar grandes proezas, de soportar indescriptibles sufrimientos, de ser perseverante en sus actos y tener fe en la verdad de su evangelio. Desde muy niño, cuando se me catequizó en su culto, supe de su resistencia a Juan Vicente Gómez y al autoritarismo militar, de su encarcelamiento, durante siete largos años en el castillo de Puerto Cabello, de los grilletes en sus tobillos y de las llagas que le produjeron, de sus exilios y persecuciones.Como cualquier semidiós griego, Jóvito tenía un gran poder que ponía al servicio de su causa: el verbo. Era capaz de torcer el curso mismo de la historia en tan solo cinco minutos de discurso. Era tan magnífico en ese arte que nunca se preocupó por escribirlos, los decía y sus seguidores, cual apósteles, se encargaban de propagarlos a los cuatro vientos. De esa manera su evangelio llegó a todos los rincones del país y alcanzó a una legión de seguidores, los urredistas, cuya militancia era tan bizarra como pudo ser la de los primeros cristianos.


La voz de Jóvito, a pesar de la distancia y el aislamiento de Margarita en aquellos años, me resultaba tan familiar como su imagen. Mi padre, que era además músico y tenía cierta capacidad histriónica, era capaz de repetir de memoria, imitando el timbre de voz metálico y ligeramente nasal del líder, segmentos enteros de sus discursos más famosos. Actuaciones que aumentaban su frecuencia en la medida en que las cervecitas y palitos de ron Florida, con los que se honraba al dios Villalba en aquel modesto templo de La Asunción, liberaban el espíritu y facilitaban la tarea. En sesiones más sacramentales, en tiempos de campaña electoral, tenía una colección de sus discursos en discos de 78 rpm que eran escuchados por los compañeros de partido como quien escucha música clásica: en silencio, con mucha atención y con aplausos al final.

A Jóvito no solo se le podía caracterizar como un semidiós que había sido gestado por el Espíritu Santo en una virgen margariteña. Su condición iba más allá de ser el héroe mitológico realizador de grandes hazañas que estaba condenado por un destino perverso. Jóvito fue también, envuelto en el mayor romanticismo al que un dirigente político pueda aspirar, una emanación de la novelística latinoamericana, incluyendo sus formatos cinematográficos, radiales y televisivos. Era un compendio que contenía toda la nobleza, bondad y solidaridad que pueda tener “el muchacho” del cuento. En lo personal siempre lo vinculé a Aureliano Buendía. ¿En qué otro personaje político podía pensar ante una de las más recordadas líneas de García Márquez? Aquella de: “El coronel Aureliano Buendía promovió treinta y dos levantamientos armados y los perdió todos”. Los “levantamientos” de Jóvito fueron democráticos y pacíficos, pero igual los perdió todos.

Como a cualquier héroe mítico de estas tierras, a Jóvito también lo castigó una infamia. Ganó las elecciones de 1952 a la dictadura de Pérez Jiménez (realizadas para elegir una Asamblea Constituyente que elegiría al Presidente de la República), quien desconoció el resultado, apresó al líder urredista y lo envió al exilio. Un cuadro muy parecido al de la Venezuela actual: el demócrata que se enfrenta con muy pocos recursos a un aparataje dictatorial extraordinariamente poderoso y resulta atropellado. Y entonces vino la mentira que, a fuerza de repetirse, si bien no llegó a convertirse en verdad, logró hacerle mucho daño: Jóvito “vendió” las elecciones. El escarnio de los héroes fallidos no es novedad en esta Venezuela que de siempre se ha pasado de caribe (por lo caníbal).


Pero si el dios urredista era heroico, sus seguidores no lo eran menos. Como los muchos hijos del coronel Aureliano Buendía cargaban una cruz de cenizas marcada en la frente que los identificaba y si alguna enseña pudiera haberlos distinguido habría sido, en latín, claro está: fidelis per saecula. Al llamado del Maestro, marcharon detrás de Wolfgang Larrazabal en 1958, detrás suyo en 1963, detrás de Miguel Angel Burelli en 1968, detrás de Jóvito otra vez en 1973 (como candidato residual después del fracaso de un intento de pacto con el MEP y el PCV), detrás de Luis Herrera en 1978 y detrás de Lusinchi en 1983. Al final, creo, la disminución de su caudal electoral tuvo más que ver con la muerte natural de sus seguidores que con la deserción.Visto retrospectivamente, siempre hubo una razón política, buena, dicho sea de paso, para cada una de esas decisiones. El consenso, el pacto político que incluyera a más sectores del país fue una de ellas. Cuando apoyó a Lusinchi contra Caldera, por ejemplo, lo hizo convencido de las perversiones de la reelección presidencial (y miren si tenía razón). Creo, sin embargo, que detrás de toda esa racionalidad política había un factor personal: Jóvito en realidad nunca quiso ser presidente. Le faltaba la megalomanía y la vanidad adicionales para serlo.

Esa capacidad de Jóvito para buscar y materializar el consenso, fue su gran aporte a la política y la democracia venezolana. Vista su actuación a partir de 1958 (y la de Betancourt y Caldera), es claro que fue él, y no alguno de los dos expresidentes, el gran artífice del Pacto de Punto Fijo. Acuerdo político que le dio estabilidad al nuevo sistema político y que fue imprescindible para crear el período más fecundo de nuestra historia republicana. No es la idea hacer de esta nota un debate sobre Punto Fijo, baste por ahora decir que las decisiones políticas deben ser vistas en el contexto de su momento histórico y que hay que ubicarse en aquella Venezuela que no sabía aún cómo ser democrática.

Este 23 de marzo es el cumpleaños de Jóvito Villalba –nació en 1908, en Pampatar– y este escrito es para celebrar su efemérides, un regalo de corazón para “el tribuno de América”, como gustaban llamarlo sus seguidores. Jóvito fue uno de los padres fundadores de la Venezuela del siglo XX, un país nuevo que se negaba a seguir hundido en el pantano de la dictadura y el militarismo. Fue por eso uno de los padres de nuestra democracia, gestor de esos cuarenta años cuya estabilidad y paz se añoran. Coautor de un sistema que fomentó el surgimiento y consolidación de un concepto –la tolerancia política– que antes de su tiempo no existía y que ahora tanto se echa de menos.

Hallan sin vida en Higuerote al niño Keiber Quintero arrastrado por torrentes de agua de las lluvias 🔴

Efectivos de Protección Civil localizaron el cuerpo del infante de 5 años en el sector Bora Bora. 👉👉 EL UNIVERSAL: https://surl.li/lrkjdd