Mientras el delincuente internacional y criminal de guerra Donald Trump intenta infructuosamente ofender y descalificar al papa Leon XIV por sus sinceras exhortaciones por la paz mundial, acá en Venezuela conmemoramos hoy los acontecimientos independentistas del 19 de abril de 1810, en Caracas. Se molestan, los cipayos coaligados, por las críticas severas que bien merece el demente bombardero estadounidense, alabado por unos y lisonjeado por otros.
El Cabildo de Caracas, aquel Jueves Santo de hace 216 años, marcó el rumbo de la independencia hispanoamericana. Con José 'Pepe Botella' Bonaparte en el Reino de España, y el descalabro de la Regencia de Bayona que intentaba oponer resistencia a la invasión napoleónica, ocurre la Proclamación de la Independencia «ejerciendo los derechos de la soberanía, que... ha recaído en el pueblo», camino a la Declaración de Independencia de las «Provincias Unidas» que dieron nacimiento político a la «Confederación Americana de Venezuela», el 5 de julio de 1811; y a su primera «Constitución Federal», el 21 de diciembre de aquel memorable año.
Patrióticamente, conmemoramos aquellos históricos acontecimientos, sumidos en la tristeza más profunda por la humillación sufrida en suelo venezolano, el 3 de enero de 2026. Nos rebelamos ante el estado colonial impuesto por el ejército estadounidense, aquella madrugada terrible de agresión armada, que violentó el derecho internacional y la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); y pisoteó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, especialmente a su soberanía e independencia nacional:
«Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional.» (Negrilllas MIM)
Junto con los agresores extranjeros, son corresponsables de tales atrocidades de lesa patria, quienes siendo venezolanos y venezolanas procuraron y apoyaron los planes militares del Comando Sur de Estados Unidos contra Venezuela, y quienes desde los Poderes Publicos Nacionales no supieron enfrentar a los agresores y luego se rindieron a sus órdenes de dominación colonial imperialista. Son los «cipayos coaligados» que el mundo detesta y nuestro pueblo acusa de traición a la patria soberana e independiente que somos, por origen histórico y sucesivos mandatos constitucionales desde 1811 hasta el presente.
Este 19 de Abril de 2026, no es de los traidores a la patria. Ni quienes suplicaron la invasión y posterior dominación colonial imperialista, ni quienes se acobardaron y sirven rastreramente las imposiciones del gobierno del demente desaforado Donald Trump, tienen derecho a pronunciar elogios a nuestros padres independentistas. Son la vergüenza de esta «Patria de Libertadores», hoy vulnerada en su esencia bien delineada en el referido Artículo 1 constitucional.
A los traidores y traidoras, ni el saludo. Merecen el más rotundo rechazo popular, por su inmoralidad y el evidente entreguismo al decadente imperio estadounidense, actualmente en manos de la «clase Epstein». Afortunadamente, ante sus crímenes de agresión y degradación moral, está reaccionando el propio pueblo estadounidense, cada día más decidido a poner fin a la ejecutoria criminal internacional de Trump y su camarilla de psicópatas supremacistas.
Nuestra auténtica voz venezolanista -patriótica, independentista y soberana- es de firme rechazo a la dominación colonial imperialista impuesta el pasado 3 de enero, imborrable 'Día de la Humillación de la Patria de los Libertadores', que -por cierto- los cipayos coaligados pretenden invisibilizar con sus discursos mendacez, cobardes y politiqueros. Esos negacionistas no podrán borrar la memoria histórica del pueblo de Bolívar; no lograrán desvanecer la ofensa de su cobardía a la grandeza de Miranda, Bolívar, Páez, Sucre y tantos patriotas valientes y dignos de respeto y admiración; ni vaciar la fortaleza inmanente que nos caracteriza como venezolanos y venezolanas frente al oprobio imperialista.
Hoy celebramos orgullosos el paso inicial dado por los patriotas venezolanos, aquel 19 de abril de 1810, dispuestos a derrotar la opresión colonial trumpista. «¡Yankees go home!»
manuelisidro21@gmail.com

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