No alcanza, el ingreso familiar, para comer suficientes nutrientes, comprar medicamentos ni pagar consultas y exámenes médicos, o cubrir los gastos de entierro o cremación de nuestros familiares y amigos más queridos fallecidos.
¿Qué te dicen los responsables coaligados de esta hecatombe social? Que ellos y ellas no tienen culpa, que las culpas son de los otros, sus dizque contrarios. Sean Delcy Rodriguez Gómez o María Corina Machado, junto a quienes por ellas son representados, te dicen ¡'cero culpa'! ¡No han roto un plato!
Encima, los culpables somos nosotros, los trabajadores y trabajadoras, activos, jubilados y pensionados, los luchadores y luchadoras sociales honestos y solidarios. Léase 'los pendejos', los de abajo, la gente común y corriente dedicada al día a día, por sus hijos y demás familiares, el barrio, la urbanización o el caserío.
Lo que más apesta de los cipayos coaligados que han traicionado a la patria de los Libertadores, es su cinismo y cobardía: quieren hacernos creer que «todos somos culpables». Les respondo, junto al pueblo y los trabajadores empobrecidos y traicionados: esta tragedia histórica, la fraguaron ustedes, la usufructuaron ustedes y la desataron ustedes. ¡No sean cínicos y cobardes! Asuman sus responsabilidades, ante la historia y nuestro pueblo, que no es cipayo ni rastrero como ustedes. ¡Váyanse!
Está en marcha el pacto secreto antilaboral para garantizarle mano de obra esclava a los ricos de siempre, a los pudrimillonarios robolucionarios y a los especuladores que esquilman al pueblo, desde los más pobres hasta la clase media empobrecida. Es el ansiado colofón neoliberal impulsado desde las sombras por el IESA y CEDICE durante más de cincuenta años, junto con la derecha cipaya con sus formaciones políticas financiadas y protegidas con celo estratégico. Han terminado postrados ante el pedófilo, delincuente empresarial y asesino internacional Donald Trump y su entorno de enajenados racistas sionistas.
María Corina Machado y sus dueños del norte, gestaron el zarpazo del 3 de enero de 2026, aprovechando la debilidad moral de un régimen represor y ladrón, encabezado por Nicolás Maduro Moros y Delcy Rodríguez Gómez, quien no dudó en entregar la patria traicionada por ellos, para salvar sus pellejos. ¡Cobardes traidores!
Ahora, el pacto secreto antilaboral va por el resto: sobre un salario mínimo mensual de 38 céntimos de dólar ($0,38), quieren someter por hambre al pueblo, terminar de extinguir nuestros derechos sociales constitucionales y despojarnos de todo sentido de dignidad humana y justicia social. ¡No lo lograrán, estos cipayos coaligados!
Defenderemos nuestro derecho a un salario justo y pensiones dignas, mientras unimos esfuerzos y valentía para rescatar la patria soberana e independiente que nos legaron nuestros Libertadores. Mírales bien manos y lenguas a quienes andan por allí, balbuseando quejidos mientras sirven al régimen colonial impuesto y desestiman la trascendental importancia de tu Salario y tus Prestaciones Sociales, bases de la vida digna que merecemos y por la que hemos luchado siempre en Venezuela, que no es tierra de cipayos ni cobardes.
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