lunes, 28 de enero de 2019

Uribe impulsa la guerra contra Venezuela y Duque le para el trote


MANUEL ISIDRO MOLINA
El senador y ex presidente Álvaro Uribe Vélez entró en conflicto con su pupilo Iván Duque, presidente de Colombia, de quien ha dicho que lo tiene "defraudado" por su comedimiento militar en cuanto a una invasión a Venezuela patrocinada por el Comando Sur de Estados Unidos, guerra en la que los soldados colombianos serían lanzados como "carne de cañón".

Uribe es considerado un genocida impune por sus políticas de exterminio desde la Presidencia de la República (2002-2010) y delincuente de amplio prontuario por su alianza con las mafias del narcotráfico y las sanguinarias bandas paramilitares para el control y coacción de la población para garantizarse la reelección (2006) en el Palacio de Nariño, fenómeno conocido en Colombia como "parapolítica", por lo que decenas de ex parlamentarios y ex funcionarios de su gobierno están encarcelados o bajo juicios penales en libertad condicional.

Duque en conflicto con su mentor
La conocida revista Semana ha dado cuenta desde Bogotá, de las divergencias entre ambos políticos. En un reportaje titulado Duque y Uribe, 50 días de desencuentros. Fue en septiembre de 2018, cuando los periodistas colombianos dieron parte de las importantes diferencias, resumidas así: 

"La consulta anticorrupción, el salario mínimo y la reforma a la justicia son algunas diferencias que mantiene el presidente con el jefe de su partido político. Las posturas contrarias, sin embargo, se interpretan como una estrategia de doble discurso, más que como una fractura entre ambos líderes".
https://www.semana.com/nacion/articulo/los-desencuentros-entre-ivan-duque-y-alvaro-uribe/584692
Sin embargo, el conflicto es más serio y viene desde el día mismo de la juramentación del flamante presidente Duque, un burócrata del servicio exterior colombiano con formación académica conservadora y acostumbrado a guardar las formas que Uribe patea a diario.
Inmediatamente después de la juramentación de Duque, la dirigencia del partido Centro Democrático, con Uribe a la cabeza, se encerró a celebrar el inicio triunfal del nuevo período presidencial, ágape en el cual abundaron los aplausos al ex presidente y Duque -ausente- prácticamente fue soslayado, al punto de que la parlamentaria Paloma Valencia soltó una despectiva afirmación que seguramente impactó al nuevo mandatario cuando el informe de inteligencia llegó a sus manos: 

"Una cosa es el gobierno y otro el Centro Democrático"
https://www.youtube.com/watch?v=jEDXwS2nyz0

Esa lacerante frase, como otras, causó euforia en la dirigencia uribista reunida en la segunda planta del Senado, pero hizo ruido, mucho ruido, en el Palacio de Nariño, donde los asesores de Duque se repetirán día y noche "Una cosa es el gobierno y otra el Centro Democrático"

Uribe empuja la guerra con Venezuela
Sin embargo, ese anuncio de hostilidades -afincado en la experiencia con el ex presidente Juan Manuel Santos, quien no se dejó patotear por Uribe durante sus ocho años de gobierno-, no fue lo peor.

La imprudencia y la desmesura de Uribe, fueron mucho más allá en el campo de la política internacional y especialmente en relación a Venezuela. Si bien Duque se ha mostrado hostil políticamente contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, ello no es suficiente para el halcón mayor del Centro Democrático.

Fuentes confidenciales con acceso a las actividades de Uribe en Bogotá, durante los actos con motivo de la toma de posesión de Iván Duque, nos han confiado que antes y después de la juramentación presidencial, el líder de la "parapolítica" decidió convidar a dignatarios extranjeros invitados por el nuevo gobierno colombiano, a aprobar y acompañar "la invasión a Venezuela".

Uribe actuó con cierto desespero, según nuestras fuentes, lo que no dejó de asombrar a sus interlocutores, quienes seguramente lo reportaron a sus respectivos gobierno o lo consultaron con sus asesores inmediatos, en el caso de jefes de Estado y de Gobierno. Sus expresiones fueron terminantes, como si èl fuese el Presidente de Colombia, ministro de la Defensa o comandante de la Fuerzas Militares.

Y no lo hizo con uno solo de los dignatarios extranjeros. Uribe llegó a la imprudencia y desconsideración hacia el presidente Duque, de charlarlo con varios gobernantes y diplomáticos extranjeros, lo que evidentemente alarmó a los nuevos ocupantes del Palacio de Nariño.

Aunque no se ha conocido públicamente hasta hoy, este atrevimiento político y hasta moral de Uribe en desmedro de la prestancia presidencial de Duque, ha dejado huellas, tanto que del lado del senador jefe del Centro Democrático, ha habido expresiones de desagrado e inconformidad contra el mandatario nacional:

"Nos sentimos defraudados... Duque nos ha defraudado"

Los mandos militares tampoco quieren guerra con Venezuela
Problema mayor para el gobierno colombiano y el de Estados Unidos es que los mandos militares de Colombia no están tan convencido de que una invasión colombo-estadounidense a nuestro país, sería "un paseo". Temen involucrarse en operaciones de ocupación por la inútil pérdida de vidas de soldados colombianos y aún de miles de nacionales colombianos, tanto en territorio venezolano donde residen más de cinco millones de ciudadanos colombianos cobijados durante décadas por el pueblo venezolano, como hombres y mujeres del pueblo colombiano en territorio del vecino país, adonde llegará el fuego defensivo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, como bien saben los jefes de inteligencia y contrainteligencia de Colombia.

Ante esta seria contrariedad, Duque piensa y actúa como Jefe de Estado y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia, mientras Uribe no hace más que baladronear y empujar a otros a un conflicto bélico con Venezuela, amparado en la prepotencia de Estados Unidos, que ha convertido el territorio colombiano en una gran base militar polivalente para controlar y hasta invadir cualquier punto de Suramérica y el Caribe, apoyado también en las bases militares instaladas en Aruba y Curazao, partes de alta peligrosidad para la región del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.

viernes, 25 de enero de 2019

ALERTA DEL MPA / Defendamos la paz y rechacemos la invasión estadounidense en desarrollo. Guaidó es un vendepatria!


Que el mundo levante su voz contra la locura imperialista de Donald Trump y sus halcones que buscan bañar en sangre, destruir y fragmentar a Venezuela, como ya lo hizo EEUU en Libia e Irak, causando millones de hombres, mujeres, niñas y niños calcinados y mutilados. Millones de seres humanos masacrados!!!

Quienes han procurado, facilitado y aplaudido los planes de invasión del Comando Sur del Ejército de EEUU y de la oligarquía mafiosa  colombiana, son responsable ante la historia, la Patria y las familias que sufrirán en carne propia la guerra.

Nicolás Maduro preside un gobierno muerto históricamente, fracasado económica y moralmente, rechazado hoy por la más amplia mayoría nacional.

El pueblo venezolano, que sufre esta inédita tragedia histórica, debe ser consultado en paz y en forma vinculante, si procedemos democráticamente y sin interferencias extranjeras, a renovar los Poderes Públicos Nacionales, según cronograma y condiciones, a través de un gran acuerdo nacional.

Juan Guaidó se autojuramentó como supuesto "encargado de la presidencia" sin los votos de la propia Asamblea Nacional que él preside como militante del partido Voluntad Popular por acuerdo interpartidista parlamentario, de manera que no está facultado por nadie, para pretender ejercer la Jefatura del Estado.

Rechacemos vigorosamente la invasión militar estadounidense a Venezuela. Evitemos el holocausto!!!

Solidaridad y defensa activa de la paz, la integridad territorial y la independencia nacional de la Patria de Simón Bolívar!!!

Movimiento Popular Alternativo (MPA)
Caracas, 24 de enero de 2019

Manuel Isidro Molina
Coordinador Nacional
@manuelisidro21
manuelisidroxxi.blogspot.com

martes, 22 de enero de 2019

PASANDO LA HOJA / Defendamos la paz para salvar a Venezuela




"No hay camino a la paz, 
la paz es el camino"
Mahatma Gandhi


MANUEL ISIDRO MOLINA
No es la primera vez, ni será la última, lamentablemente para Venezuela, llena de infinitas riquezas pero enervada por delincuentes corruptos, aprovechadores, insensatos, irresponsables y mediocres de espíritu, incapaces de ver más allá de sus bolsillos y otros intereses mezquinos personales o de grupos asociados para delinquir.

Otra vez nos enfrentamos al ritornello de la violencia fratricida, que no nos suelta desde 1989. En apenas 30 años, nos hemos matado y acabado con buena parte del país, al menos ocho veces en 1989, 1992, 2002, 2003, 2014 y 2017. Como si fuera poco, comenzando 2019, en vez de prepararnos unidos en la diversidad para la primera gran celebración de los 200 años de nuestra independencia del yugo colonial español, por el Congreso de Angostura de 1819, los bandos de la ruina están "afilando los machetes".

Tragedia sin sentido
Los actores de esta tragedia sin sentido son los mismos, aunque algunos han muerto de hastío o porque se los ha llevado "la pelona", pero bastante odio dejaron, suficiente pudrición e intereses perversos sembraron, demasiadas torceduras morales implantaron.Y claro, esos fantasmas y los muertos andantes laceran, mientras sus herederos entran en escena a redimirlos. En su mayoría son actores desmemoriados, ignorantes o simplemente descerebrados por el adoctrinamiento sectario y las campañas de mentiras, manipulación,  cinismo y odio.

Ante tal perspectiva en ciernes, lo valiente y pertinente es defender la paz y enarbolar la bandera tricolor del heroísmo patrio para la fragua civilista, la solidaridad y la reconstrucción moral de la República, 200 años después, celebrando a nuestros Libertadores, con Simón Bolívar a la cabeza, visionario conductor de ejércitos y estratega político de primera categoría a nivel mundial, como muy pocos en la historia de la humanidad: 
"Moral y luces son nuestras primeras necesidades".


Como los jóvenes de ayer, los de hoy y del futuro, tienen un rico manantial de conceptos y propósitos encomiables en el inmortal Discurso ante Congreso de Angostura de nuestro Libertador Simón Bolivar. Podrán apreciar lo enano del discurso político de los contrincantes de hoy, partida de insensatos de vuelo gallináceo. Unos, enmohecidos moralmente por la codicia; y otros, anclados en vivencias y guerras ajenas.

No nos dejemos arrastrar, otra vez, a la matanza entre hermanos y a la destrucción mayor de nuestro país en quiebra, el más saqueado y descapitalizado del planeta.

No llamo al inmovilismo sino a la acción civilista mediante el pensamiento generoso y la reflexión profunda, individual y colectiva, para el logro de objetivos certeros.

La violencia y el odio enceguecen y arruinan abriendo cauce a intereses perversos, la destrucción y la muerte.

La paz enriquece e ilumina caminos, abre opciones y reta la creatividad colectiva para consolidar logros y enmendar errores; es el camino de lucha que nos enseñó Gandhi, el mismo que no alcanzó a ver Bolívar después de sus triunfos políticos y militares construyendo patrias en esa enorme nación colombiana, bolivariana, que alcanzó el vasto territorio que hoy ocupan Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela,

Muerte histórica
El gobierno del presidente Nicolás Maduro está muerto históricamente. No lo digo hoy, por conveniencia, oportunismo barato. Lo asenté analíticamente, hace varios años, cuando ya la tendencia se mostraba irreversible, camino a lo peor: esta tragedia de dimensiones históricas, sin rumbo alternativo conocido, lo que carga de desesperación y desesperanza a las mayorías empobrecidas y sin perspectivas de progreso, situación que ha generado, entre otros fenómenos, el asombroso y doloroso éxodo de venezolanos y venezolanas -en su mayoría jóvenes bien formados como ciudadanos y capacitados profesional, técnica y laboralmente- hacia el exterior. Mi aprecio, solidaridad y valoración a quienes hacen y harán parte inextricable de la patria de Bolívar, dondequiera que se encuentren esforzándose y mostrando orgullosos la mejor cara de nuestro gentilicio.

La opción neoliberal y pro imperialista
Sin embargo, la opción neoliberal, uribista y pro imperialista que impulsa el extremismo "opositor" que controla la Asamblea Nacional, fracturada y en desacato constitucional, no es viable ni la acepta el pueblo -traicionado por los gobernantes fracasados-, a pesar de tanta mengua y sufrimiento. Sus pretensiones carecen de bases reales y obedecen más a deseos frustrados y a pautas extranjeras que anidan intereses perversos de Estados Unidos, Colombia y Guyana, entre otros, en contra de nuestra soberanía, integridad territorial e independencia.

Lo trágico para Venezuela y que asombra al mundo, es que la muerte histórica que arropa al gobierno de Maduro, también ensombrece a esa parte del campo opositor que hoy intenta asaltar el poder, otra vez, sin luces ni fuerza suficientes, porque no representan a toda la oposición orgánica que estuvo antes en las fracasadas Coordinadora Democrática (CD) y  Mesa de Unidad Democrática (MUD); y menos, a la vasta inconformidad social y política que hoy censura abiertamente al inepto gobierno "madurista" que nos hunde en la destrucción económica y la desesperanza junto con las acciones apátridas de quienes han procurado el cerco financiero y económico contra Venezuela, que capitanea con furia el gobierno de Trump y sus halcones.

Verdades que nos retan
Esta complejidad debemos comprenderla a plenitud: tenemos el peor gobierno y la peor oposición de nuestra historia. Sus dirigentes han hundido aL país y descalabrado al pueblo. Y lo sabemos, lo decimos y conversamos a diario, en cada esquina, a viva voz y con decisión de lucha por el cambio necesario y posible.

La errática conducción de la mayoría de la MUD en la asamblea Nacional desde las elecciones parlamentarias de 2015, facilitó las maniobras y el timo al gobierno que sus dirigentes decían "combatir". Ayer fueron Ramos Allup, Borges y Barboza, y hoy está Guaidó, sin liderazgo real ni en su partido Voluntad Popular ni en la oposición que habitó la MUD; y mucho menos en la vasta mayoría social que detesta al gobierno de Maduro.

Construir la alternativa democrática y popular
Sosiego y capacidad analítica, requiere Venezuela para diseñar un nuevo rumbo, un camino de paz, construcción y solidaridad, que logre la superación de esta tragedia histórica. Es posible, si nos lo proponemos desobedeciendo las monsergas manipuladoras de los bandos extremistas que, otra vez, están afilando sus machetes.

"Moral y luces", con el Libertador a 200 años del Congreso de Angostura, abrirán el camino para la reconstrucción de nuestra patria, Venezuela, tan traicionada y saqueada.

Ponderación de la realidad, decencia pública, responsabilidad social, capacidad y probidad en el servicio público, forman parte del compromiso.

El buen camino no lo apuntan Maduro ni Guaidó, por lo que ambos representan, esa muerte histórica que los asfixia y arruina sus planes.

Hagámosle el mayor vacío posible. Ocupémonos de lo importante, la defensa de los derechos del pueblo, construyendo el futuro necesario, hoy, Actuar no es seguir como borregos pautas de motivaciones inconfesables; al contrario, se trata de zafarse de esas trampas y dedicarnos con ahínco a la concepción y construcción del nuevo proyecto político que nos permita retomar lo mejor de nuestra patria y desechar los males acumulados, siempre con ánimo contemporáneo y futurista, interactuando con el mundo actual, su diversidad y contradicciones.

Es posible,  es la tarea urgente para evitar una catástrofe mayor, elevada infinitamente si llegare a prosperar la tesis macabra de una invasión colombo-estadounidense, tantas veces advertida.

Exijamos a los bandos extremistas nacionales, deponer sus ánimos de confrontación irracional; y a los factores de poder extranjeros, que detengan sus políticas intervencionistas en los asuntos internos de Venezuela, cualquiera sean sus inclinaciones ideológicas e intereses comerciales y geopolíticos. Unamos esa voz de la mayoría, que sin duda lo es, y triunfaremos en paz, por los derechos del pueblo a una vida mejor,  laboriosa y justa.

Comencemos, pues. La patria nos lo exige.
Desde el pueblo y con el pueblo de los Libertadores.

@manuelisidro21

martes, 15 de enero de 2019

Reflexiones en torno al 10E y la macro-crisis que agobia al pueblo venezolano y arruina al país (I)



MANUEL ISIDRO MOLINA
Venezuela sigue estampada en las redes mediocres y corruptas de la irracional confrontación chavismo-antichavismo. No es sólo un problema político, que lo es, sino también económico,  social, comunicacional, civil, militar y eminentemente moral. Por ello, no se comprende su profundidad y catastróficos alcances: no es una crisis cualquiera; es una macro crisis de tenor histórico, realmente sufrimos una tragedia histórica.


Si lo comprendemos, podremos levantar la mirada y alimentar mente y corazón con propósitos superiores, única vía para enmendar este estadio de sufrimiento, destrucción y desesperanza.

Comprender la dimensión de la tragedia es tan importante como aproximarnos a nuestros espacios personales y colectivos cercanos:
 
Qué hemos hecho y cómo lo hemos hecho?

Qué debemos y estamos dispuestos a cambiar de nuestras concepciones y acciones personales y colectivas? 

Nos involucramos o no, en la búsqueda de opciones?

Una vez acometidas estas indagaciones, vale analizar personal y colectivamente si seremos capaces de actuar para revertir la tendencia destructora y desarticuladora que nos amenaza seriamente como nación.


Con ánimo abierto, generoso y reflexivo, paso a enumerar antecedentes de hechos, actores y tendencias que nos han traído hasta esta semana del 10E.

Seguramente, causarán disgusto a los más alineados con los extremos de los dos bandos corresponsables de la macro-crisis, pero su propósito es reflexivo con ánimo constructivo a beneficio de los cambios necesarios y hasta indispensables.


La política no es tan difícil como imaginan unos, ni tan fácil como creen otros; a fin de cuentas, resume y gobierna la vida, por lo que para incidir en ella se requiere conocimiento, análisis, acción y mucha sagacidad y perspicacia en la conducción de lo público. 

Una crisis tan profunda y compleja debe ser abordada con visión amplia.

Vale referir algunas situaciones clave, marcadoras:


1.-La tragedia histórica que empobrece y asfixia a Venezuela, continúa su pasmoso curso sin perspectiva de reversión inmediata. Es lamentable constatarlo, pero es la verdad, mientras el gobierno de Nicolás Maduro y la "oposicion" que lo acosa y subestima siguen actuando torpe, irresponsable y corruptamente.

2.-Nada de lo acontecido antes, durante y después del 10E sorprendió a nadie que estuviese medianamente informado y consciente de la inconveniencia del fanatismo sectario que anida en los extremos de ambos bandos fracasados, cara y sello del fracaso de nuestro país, hoy.

3.-Los diversos escenarios de violencia política impuestos por los factores políticos, económicos y comunicacionales desde el 11 de abril de 2002 hasta las "guarimbas" de 2017 han fracasado estrepitosamente con perjuicios muy graves para la nación y para las fortalezas mismas de los factores agrupados en la Coordinadora Democrática y luego en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), al punto de que ambas han desaparecido.

4.-El país no ha podido o sabido recuperarse de los traumas profundos para la economía y el normal desenvolvimiento de la sociedad, desde aquel inédito e irresponsable paro petrolero-empresarial de 2002-2003 durante dos meses.

5.-El gobierno Chávez-Maduro también ha tenido una continuidad errática e irresponsable, pero con dos aditivos explosivos: abuso de poder y unos grados de corrupción inéditos e inaceptables.

6.-Reina en la opinión pública venezolana, frente esas dos tendencias minoritarias, la convicción de que los fracasos del gobierno y la oposición son evidentes y han sido muy perniciosos para el pueblo y el país. Aunque el gobierno lleve la mayor parte del rechazo, en torno al 80% de la opinión.

7.-Lo dramático de la situación es que esa "oposicion" política no capitaliza el descontento social mayoritario, no genera confianza ni cuenta con un liderazgo que realmentevinterprete el sentir nacional de cambio en paz hacia un nuevo gobierno honesto, equilibrado, solidario y capaz de superar tantas dificultades.

8.-El gobierno está en pié, pero muerto históricamente. No importa cuánto hagan o prometan, pero ya la mayoría no lo quiere ni confía en sus ejecutorias, planes y falsas promesas.

9.-La mayoría aplastante del país no le cree ni respeta a Maduro ni al liderazgo del PSUV, asociado al fracaso, la corrupción y el engaño.

10.-Punto de inflexión fue 2017, cuando en medio de la violencia opositora ("guarimbas") y la represión policial y militar del gobierno, el presidente Maduro llamó a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), con explícita base constitucional, pero tanto la oposición agrupadas en la MUD como doctos juristas y formaciones del "chavismo crítico", le negaron esa facultad, argumentando que era indispensable un referendo consultivo, que ni está en la CRBV ni es pertinente por contemporáneo. En 1999 se tuvo que realizar un referendo porque la Constitución de 1961 no contenía la ANC como medio democrático de transformación politíco-institucional. Hasta factores corrompidos del chavismo, civil y militar, se plegaron avisa política absurda, lo que ha facilitado el empoderamiento de Maduro:

-Selección de la ANC.

-Elección de gobernadores y alcaldes.

-Elección de legisladores regionales y concejales.

-Elección presidencial del 20 de mayo de 2018.


11.-Paralelamente, la oposición-MUD ha sufrido un proceso de fragmentación y desprestigio sociopolítico al ritmo de tantas derrotas en tan poco tiempo (2016-2019), lo que maduro puede mostrar como su principal trofeo político. (Sigue...)

@manuelisidro21

sábado, 29 de diciembre de 2018

AMLO y Bolsonaro: las similitudes y diferencias entre los nuevos presidentes de los países más grandes de América Latina


Daniel Pardo

Ambos quieren "salvar" a sus países, sacarlos de la profunda crisis en la que dicen que están por los gobernantes anteriores.
Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Jair Messias Bolsonaro, los nuevos presidentes de México y Brasil, comparten el rasgo de ser vistos como soluciones.
Están en polos opuestos, pero fueron elegidos como antítesis de los gobiernos anteriores en una época en que el descontento se ha tomado la política latinoamericana.
Brasil y México representan la mitad de la economía y la población de esta región. Lo que pase en cualquiera de ellos determina el estado de ánimo del resto.
Y en ambos hay nuevos presidentes. Solo ocurrió una vez, en diciembre de 1994, que los dos países coincidieron en una transición de poder como ahora.
Mucho ha cambiado cada país, y bastante más lo ha hecho la política desde entonces; empezando porque los dos partidos que llegaban al poder en ese momento, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Social Democracia Brasileña, están en una profunda crisis.

Y tanto AMLO como Bolsonaro se han beneficiado de la crisis general de los partidos tradicionales…
En eso también se parecen: son viejos políticos, pero se ven como "outsiders" y emergen en una crisis de la élite política.

Hijos de la política contemporánea

A propósito de la toma de poder de Bolsonaro este martes (AMLO asumió hace un mes), BBC Mundo preguntó a varios expertos en América Latina qué similitudes y diferencias encuentran entre los dos.
Todos fueron cuidadosos, pero coincidieron en que los dos mandatarios ilustran la política de esta era.
"Hay un elemento mesiánico en los dos", opina Gregory Weeks, especialista en estudios latinoamericanos de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos.
"Sienten que se les debe una oportunidad de estar en el poder. Ambos tienen egos enormes y ambos creen que pueden cambiar de raíz al país. Su rechazo de las instituciones tiene que ver con una idea de que ellos como figuras pueden hacerlo mejor que las instituciones".
Por su parte, el internacionalista Juan Tokatlián, de la Universidad Torcuato di Tella en Buenos Aires, asegura que "puede haber en los electores de ambos países un sentimiento anti-élite", más allá del hecho de que, sobre todo Bolsonaro, fue apoyado por una parte importante de los poderosos: los agronegocios y los militares.
De hecho, a Bolsonaro le fue mejor en los estratos altos que en los bajos, pero en general fue apoyado por un electorado heterogéneo. En México pasó igual, aunque a AMLO le fue menos bien con los ricos que con los pobres.
Tokatlián dice sentirse más cómodo en analizar las victorias de AMLO y Bolsonaro "como arquetipos de elecciones anti-'incumbent'", o anti-poder anterior. Eso, dice, también se dio en las elecciones de Argentina, Chile y Colombia.
"Hay una frustración generalizada en la región y es frente al que ha estado gobernando", asegura. "Un hartazgo con ciertos países y ciertas políticas. Y en un país la cosa puede ir más hacia la derecha y en otro en la dirección opuesta. Brasil y Mexico se asemejan mucho en eso, epitomizan eso".

Es la economía

Pocas cosas los separan más que el tema económico.
Primero, porque México vive una situación relativamente estable, mientras que Brasil acaba de salir de una profunda recesión.
Con solo 20 días en el poder, AMLO ya anunció un aumento histórico del salario mínimo y en campaña prometió aumentos de pensiones. Ha reiterado su intención de trabajar de la mano del sector privado, pero sus políticas y sesgo ideológico quizá lo enfrenten a la élite económica.
Bolsonaro, en cambio, está en la otra orilla del pensamiento económico: el ministro de Economía, Paulo Guedes, es un Chicago Boy, la escuela monetarista y liberal que fundó el modelo chileno.
El brasileño ha prometido bajar impuestos y pensiones, flexibilizar leyes laborales y, en general, gobernar bajo los parámetros que esperan las empresas y los mercados financieros.

Lo social

Otro aspecto en el que AMLO y Bolsonaro se sitúan en lugares casi opuestos es el de derechos sociales.
En un hecho sin precedentes, el mexicano se arrodilló frente a un médico indígena durante el ritual que lo nombró presidente. Luego designó un gabinete con gran representación de mujeres.
Ambas decisiones marcaron su compromiso con los grupos discriminados.
De hecho, parte de su éxito tiene que ver con posturas radicales frente a temas que generan mucha preocupación, como la corrupción y la delincuencia.
Poner las manos en forma de pistola se convirtió en un símbolo de su personalidad y fue adoptado por sus seguidores, que esperan mano dura contra los corruptos y los delincuentes.

Ante la crisis de inseguridad

Brasil y México son, como casi toda la región, países muy afectados por la violencia y el narcotráfico; con cifras de homicidios y delincuencia ya altas y, sin embargo, en alza.
Ante eso, AMLO ha prometido una aproximación garantista, que respete los derechos humanos, y ataque el problema con recetas inusuales, como amnistías o legalización de la marihuana.
Pese a esto, a la semana se asumir creó una policía militar para atacar la delincuencia, una medida que le generó críticas, porque se ve como una repetición de las medidas punitivistas del pasado.
Fue una medida del estilo de las que Bolsonaro promete, que entre otras son mano dura de las fuerzas de seguridad y relajación de leyes de porte de armas y militares en el poder Ejecutivo.

Mirando (o no) a Washington

La política exterior, en especial su relación con Estados Unidos, es otra de las cosas que pueden separar a los dos mandatarios.
AMLO, por un lado, se enfrenta al dilema Donald Trump: responder a sus ataques con la misma moneda nacionalista, o acudir al pragmatismo y la diplomacia.
Parte de su campaña fue plantearse como antítesis, escribió un libro en su contra, lo llamó "autoritario" y "arrogante" y se mostró como defensor de los mexicanos.
Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, dice que, pese a esto, AMLO "ha intentado mostrase como un pragmático que se resiste a generar un enemigo y un conflicto".
Bolsonaro, por su parte, es conocido como el "Trump tropical", no solo por sus posturas radicales, sino porque no esconde su admiración por el multimillonario neoyorquino.
Varios observadores vaticinan una relación especial entre Estados Unidos y Brasil, aunque también se dice que América Latina no está en las prioridades de Trump.
En el caso Venezuela puede hacerse evidente la diferencia entre AMLO y Bolsonaro: el primero invitó al presidente Nicolás Maduro a su toma de protesta y evita condenar al gobierno; el segundo promete medidas más fuertes y cerrar la frontera.
Pero en ambos casos los observadores ven poco probable que algo cambie en la práctica.

La política local

Y luego está la lógica política de cada país.
Por mucho que ambos sean sistemas federales, el poder presidencial en Brasil es mucho más difuso que en México, que es de por sí un país más centralizado.
AMLO fue alcalde de Ciudad de México, ya fue candidato presidencial y en general tiene más experiencia política que Bolsonaro.
Con el partido que creó, el Movimiento Regeneración Nacional, AMLO tendrá margen de maniobra política, no solo porque su coalición, Juntos Haremos Historia, tiene mayorías en el Congreso, sino porque las instituciones mexicanas son débiles y cambiantes.
Bolsonaro, en cambio, tiene un cerco institucional más fuerte, no tiene mayorías y no tiene control sobre el presupuesto.
Por eso muchos vaticinan más cambios reales en México que en Brasil, donde Bolsonaro tendrá que luchar en todos los frentes para aprobar cualquier cosa.
También hay quienes dicen que con el tiempo es probable que ambos tiren al centro y se alejen del discurso de campaña.
Quizá ahí quede claro que salvar al pueblo es más difícil de lo que parece.
VEA LA VERSIÓN COMPLETA EN:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46662850


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viernes, 28 de diciembre de 2018

PASANDO LA HOJA... A modo de despedida y bienvenida, 2018-2019


MANUEL ISIDRO MOLINA
A modo de despedida y bienvenida, evaluar lo más importante de 2018 y especular analíticamente sobre lo que nos traerá 2019 es un esfuerzo arduo, dado que problemas y opciones son no solo complejos sino profundos, algunos irresolubles y otros inasibles, simplemente tendremos que cabalgarlos por mucho tiempo. Es decir, no habrá soluciones mágicas ni salidas fáciles: disculpen la franqueza, pero con tantos embrollos morales, políticos, económicos y sociales, sería demagogia pura o simple charlatanería esbozar optimismos bajo tantas sombras.

Lo serio es comprender que la macro crisis que nos agobia viene muy de atrás. Quien diga lo contrario, se equivoca aunque tenga la mejor voluntad de servicio; pero sí hay que desconfiar de quienes deliberadamente lo hacen para esconder sus culpas, complicidades y corruptelas. 

En segundo lugar, debemos aceptar que con el actual cuadro político empobrecido y corrompido no vamos a ninguna parte, porque la reconstrucción moral de la República está entre las prioridades, aunque pocos quieran aceptarlo: ningún país del mundo, sociedad o sistema político-económico puede encarar dificultades, superar adversidades y construir futuro con la degradación moral, las insensateces y la irresponsabilidad social existente en la Venezuela actual.

Por si fuera poco lo anterior, Venezuela es hoy por hoy, el país más saqueado y descapitalizado del mundo, por tirios y troyanos. Tal grado de codicia, corrupción, irresponsabilidad generalizada y agresión autodestructiva no tiene precedente en nuestra historia ni en el mundo contemporáneo, salvo en unos pocos países africanos destrozados por guerras tribales de antología.

Huelga, entonces, detallar los declinantes acontecimientos de 2018. Sin embargo, es útil resaltar algunos rasgos especialmente importantes:

1.- El gobierno alcanzó el zenit de la cadena de triunfos pírricos iniciados en 2017 con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Ahora, el PSUV de Nicolás Maduro cuenta con un poder institucional pasmoso, que ni el mismísimo Hugo Chávez soñó en sus mejores tiempos (2006-2010). Además de los Poderes Nacionales (incluyo la ANC reemplazando a la Asamblea Nacional por la vía de los hechos y con sometimiento a cargo del Tribunal Supremo de Justicia, a propósito de la propia torpeza de la mayoritaria "oposición" que la integra), controla 19 de 23 gobernaciones, 308 de 335 alcaldía, y casi todos los consejos legislativos regionales y concejos municipales. Solo en tiempos de Jaime Lusinchi (AD, 1984-1989) se vivió algo parecido, guardando las distancias.

2.- La "oposición" política (MUD, hoy fracturada y desvencijada) -que vivió su gloria en diciembre de 2015 al capturar circunstancialmente los dos tercios de la Asamblea Nacional- siguió su errático camino de autodestrucción, lo que evidentemente oxigena al gobierno. 

3.- Venezuela siguió siendo víctima del desastre económico con gravísimos efectos sobre la población empobrecida, enferma y desesperanzada, que en medio de la crisis ha acelerado el éxodo hacia el exterior, tanto de venezolanos como de extranjeros radicados en nuestro país, cuyas estimaciones van de 3 a 4 millones de peresonas entre 2013 y 2018, con posibilidad de aumentar a 6 millones o más en 2019. 

4.- Ese desastre económico tiene cuatro fuentes claras: 
a) La asquerosa corrupción del gobierno Chávez-Maduro con rasgos mafiosos civiles y militares, que ya la población identifica y aborrece; 
b) Las políticas económicas y financieras gubernamentales inconsistentes, estatistas, arbitrarias bajo un manto de opacidad; 
c) La exportación masiva de capitales -limpios y sucios-, la desinversión privada, la voracidad especulativa y el escaso sentido nacional de buena parte del empresariado; 
d) El cerco económico y financiero internacional por parte del gobierno de Estados Unidos, y con él la Unión Europea y los países del llamado "Grupo de Lima", del cual se ha deslindado México desde que López Obrador asumió la Presidencia de la República, el pasado 1ro. de diciembre.

5.- Marca el 2018 el fracaso rotundo del anunciado por Maduro, el 17 de agosto pasado, "Plan de Recuperación Económica", un fiasco tremendo que aceleró las tres vertientes de nuestro empobrecimiento socio-económico: caída del producto interno bruto (PIB), se estima en -18 %, con PDVSA a la cabeza en baja de su producción y productividad; hiperinflación desbocada y pulverización del bolívar ("Fuerte" y "Soberano") con su carga de empobrecimiento social y desquiciamiento económico; impacto delictivo sobre la dinámica económica por la corrupción generalizada desde lo público y lo privado, más el accionar de bandas criminales estructuradas, que cada día golpean más a las unidades productivas y el desenvolvimiento económico general del país, tanto por inseguridad de bienes y personas como por inviabilidad económica y financiera de las empresas urbanas y rurales.

6.- Los efectos destructivos sobre la población y áreas tan importantes como salud, educación, agricultura (vegetal, animal y forestal) turismo y seguridad de personas y bienes, son alarmantes e inocultables. La sensación es que en Venezuela, todo se cae a pedazos, lo que retroalimenta la desesperanza y el éxodo masivo, que a su vez profundiza la macro crisis.

Este es el panorama en el cual nos abrazaremos con el "cañonazo" de Año Nuevo. Nada halagador, ciertamente. Pero no será el "fin del mundo" para Venezuela, aunque 2019 pinta más oscuro y duro que 2018, lo que de entrada nos debe hacer reflexionar y actuar con mesura, única garantía de eficacia en lo social, político y económico.

Las complicaciones políticas cabalgarán sobre las sociales y económicas, porque de hecho enero es un mes casi muerto económicamente hablando, una especie de "hueco estacional" que marca al primer trimestre de cada año; y es a partir de marzo, superado el carnaval, cuando comienza a dinamizarse la economía venezolana. Enero es de inactividad o muy baja actividad en sus dos primeras semanas, tradicionalmente, lo que anuncia desabastecimiento (escasez) de productos de todo tipo, incluyendo los rubros alimentos y medicamentos, que a su vez presionará la inflación y el empobrecimiento social.

Es previsible también, que muchas empresas cesen sus actividades definitivamente o reinicien labores tardíamente y con menos plazas de trabajo, después de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo. Y el gobierno no tiene cómo contrarrestar esa perspectiva, incluso en buena parte de las empresas del Estado y unidades de producción estatizadas, confiscadas o repentinamente asumidas por sus trabajadores con apoyo gubernamental después de ser abandonadas por sus dueños nacionales o extranjeros, como efectivamente ocurrió este último trimestre de 2018 con varias empresas estadounidenses (Ford, Goodyear, etc.), que parecieran acoplarse al anunciado boicot económico contra Venezuela, a partir del 10 de enero próximo.

Todas estas dificultades son ciertas y lacerantes, pero no tenemos por qué celebrarlas como augurio de la "caída" o "salida de Maduro" en el corto plazo. La expectativa del 5 de enero, cuando se inicia un nuevo período anual de la Asamblea Nacional (AN) es casi ritual y carente de eficacia política, tanto por la condición de "desacato" que pesa sobre el Legislativo desde el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como por la inexistencia de "unidad" opositora, que se enfrenta al trago amargo de juramentar en la presidencia de la AN a un dirigente del partido Voluntad Popular que lidera desde su casa (por cárcel) Leopoldo López, condenado a más de trece años de prisión por los violentos acontecimientos callejeros de 2014, conocidos en Venezuela como "guarimbas".

¿Y el 10-E? Será algo más enigmático e importante:

Enigmático, porque los factores en pugna -nacionales y extranjeros- son imprevisibles, más allá del desconocimiento o reconocimiento de Maduro como presidente constitucional de Venezuela para el período 2019-2025, por todos conocidos; e importante, porque puede ser hito para el desencadenamiento de acontecimientos violentos o de gran tensión política y militar que impactarán negativamente sobre el desempeño económico y la vida cotidiana de la nación.

Lo peor para Venezuela será que se imponga la tesis guerrerista de Álvaro Uribe Vélez desde Colombia, quien frenéticamente procura una acción militar colombo-estadounidense, desde el triunfo de su pupilo Iván Duque, un Presidente sin liderazgo propio y falto de sentido común, pues se le ve actuando más como mandadero que como Jefe de Estado, al menos en cuanto a las relaciones binacionales Colombia-Venezuela. Lo veo desbocado y en riesgo de quedar colgado de la brocha, lo que sería muy malo para Colombia.

La juramentación de Nicolás Maduro, el 10 de enero, seguramente será ante el TSJ, o en su defecto ante la ANC, recurso de última instancia, por razones obvias. Nadie debe abrigar dudas en cuanto a que Maduro seguirá al frente del Poder Ejecutivo en Miraflores, aun en peores dificultades de las que ha superado desde el 19 de abril de 2013 hasta hoy. Caso raro, con una masiva opinión en contra se ha mantenido en el cargo, ha sabido dividir para vencer y comprar para corromper, por lo que hoy no tiene, políticamente hablando, a nadie orgánicamente enfrente que lo amenace críticamente.

Sabe bien el presidente Maduro, que mientras no emerja en Venezuela un proyecto político consistente, respetable y creíble que le dispute los espacios sociales, con una propuesta diferente a la neoliberal y pro imperialista que gravita sobre la oposición conocida, difícilmente tenga mayores enemigos que sus propias carencias y sinvergüenzuras.

Enfrentemos el futuro con honestidad y valentía, para contribuir a superar las dificultades tan serias y profundas que nos martirizan. Las crisis son paridoras de opciones, si sabemos interpretarlas y aprovecharlas para su superación y la obtención de logros encomiables, mientras otros se dedican a la rapiña, como es evidente hoy.

Usufructuar el caos no es menos miserable que propiciarlo. La diferencia está en el plano moral y ético, en la responsabilidad social e histórica que podamos proyectar y construir al servicio del bien común, la sociedad y nuestra amada patria, en medio de tantas dificultades. Sí hay espacios para el amor y la esperanza, la solidaridad y la construcción: dejémosle la codicia y el hedonismo a la minoría que ha saqueado y arruinado a Venezuela; y la irresponsabilidad, a quienes siendo corresponsables de esta macro crisis, desde cada bando evaden culpas y hacen gala de un cinismo insultante. 

Venezuela es rescatable, si queremos y nos dedicamos a reconstruirla integralmente. 2019 puede ser el comienzo de esa magna obra colectiva, camino a la felicidad y el bienestar productivo de la nación. 

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