«El ‹diálogo colonial› de los cipayos coaligados sometidos por los asesinos del Caribe, tuvo su primera caída, muy ridícula e infamante a nuestro gentilicio. Queremos conocer las listas de las dos delegaciones cipayas, para demostrar quiénes son sus titiriteros en cada bando. Nadie puede negar que son lo que son, y no es grato -por conmiseración humana- verlos y verlas tratando de mostrar un átomo de supuesta 'dignidad' que absolutamente nadie les reconoce»
Manuel Isidro Molina
Sí. No es tan fácil engullirse a la Venezuela de los Libertadores que le rompieron la cerviz al imperio colonial español en el siglo XIX. Maldita, está hora de cipayos, cobardes y vendepatrias.
Les debería dar vergüenza existir para arrastrarse de la manera que lo están haciendo ante un sátrapa imperialista desaforado, a quien ya no soportan en su propio patio decadente, bajo control de la llamada «Clase Epstein», una banda de degenerados agresores sexuales, corruptos, tecnofascistas, sionistas y racistas muy asesinos con nostalgia imperialista re-colonizadora.
Madeja de indignos
A la madeja de venezolanos y venezolanas indignos, los he denominado «cipayos coaligados", manoseados a su antojo por el pedófilo impune Donald Trump, el peor presidente de Estados Unidos, según vastos sectores estadounidenses que lo tienen mordiendo el polvo en la política interna. Camino al matadero electoral de noviembre próximo, cuando renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, Trump huele su propia mortecina.
Su 'líder democrático' o 'socio estratégico' tiene rato que no gana una encuesta, en las cuales más del sesenta por ciento de ciudadanos y ciudadanas le están «pateando el culo» todos los días (no me critiquen por utilizar su criminal y soez lenguaje, típico de su brutal talante, cada vez que nos amenaza, ordena asesinar lancheros en el Caribe o bombardear países). Así vive su infierno, este diagnosticado «narcisista maligno» que se cree con el 'derecho' de bloquear países -como Venezuela y Cuba, en América Latina-, bombardearlos, asesinar a miles de personas de las más diversas nacionalidades, y -¡claro, lo ha hecho toda su vida!- saquearlos impunemente: «somos como piratas», llegó a decir ufano, el muy desgraciado con sus manos llenas de sangre de sus miles de víctimas mortales -muchos niños, niñas, jóvenes, mujeres y adultos mayores inocentes-, sin contar decenas de miles de heridos causados por sus sucesivos bombardeos, ni la espantosa destrucción material en países como Venezuela -otra vez, y mil veces mencionaré a nuestra Patria de Libertadores, agredida el «DÍA DE LA HUMILLACIÓN» hace siete mes, que ahora quieren 'invisibilizar'- o Irán y Yemen.
Ese 'caballero'...
Ese 'caballero', asesino internacional y lunático codicioso, ya ha tenido 37 sentencias judiciales por graves delitos, desde sobornos a testigos y obstrucción de la justicia con abogados delincuentes como él, hasta fraudes empresariales y abuso sexual (+difamación) contra una escritora que no accedió a su lujuria y tuvo la entereza y la dignidad de demandarlo, enfrentar su felonía y perseverar hasta obligarlo a pagarle 5,5 millones de dólares, recientemente.
A ese canalla sanguinario y ladrón, le rinden pleitesías los cipayos coaligados. Le festejan o admiten en silencio cualquier nueva canallada, como la del sábado 1 de agosto, cuando volvió a publicar un infamante mapa amputado de la República Bolivariana de Venezuela como «Estado 51». ¿Hasta cuándo, sus humillaciones? Evidentemente, le 'divierte' sentir que nos posee y fornica a su antojo, bajo amenaza de uso de la fuerza, nos saquea y destroza nuestra Independencia Nacional. ¿Alguna diferencia con el Trump de siempre? Ese canalla no merece ninguna consideración por parte de un venezolano o venezolana que se respete y tenga conciencia clara de nuestra historia patria. ¿Cuándo vamos a reaccionar, como celosos patriotas que somos la mayoría de hombres y mujeres de esta tierra de fuego, vida buena, libertad y solidaridad, hijos de los Libertadores de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela?
Sometimiento a los designios del psicópata
Es claro el sometimiento a los designios del mencionado psicópata que mal gobierna a EEUU, por parte de los dos bandos que han destrozado a Venezuela. En verdad, parece una pesadilla sin cerrar los ojos, esta humillación procurada por unos y servida y aceptada cobardemente por los otros.
«Diálogo colonial»
En este desgraciado primer día de agosto, también ocurrió lo predecible: la mesa del diálogo colonial se quedó servida en Dominicana, adonde habían sido 'convocados' los cipayos coaligados por los asesinos del Caribe.
El secreteo ha sido tan grande -¡y ridículo!-, que uno puede pensar que las dos listas son impresentables: me refiero a las encabezadas por Jorge Rodríguez Gómez, dizque 'presidente' de la «soberana Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela»; y Dinorah Figuera, también dizque 'presidenta' de una tal 'Asamblea Nacional del 2015', una vaina tan insólita que solo cabe en la cabeza de dos retorcidos inmorales como Donald Trump y Marco Rubio, sus 'jefes'.
Si no fuera tan grave está cascada de acontecimientos infames de los últimos años, nos retorceríamos de la risa, pero lo que provoca es una enorme «arrechera», dicho en venezolano no-cobarde, no-cipayo y no-arrastrado.
Le vamos a «patear el culo» a los asesinos del Caribe
Los patriotas venezolanos le vamos a «patear el culo» a los asesinos del Caribe y a sus cipayos. ¿Quién los respeta? Ni en su casa, a las y los de aquí; ni en el mundo, a los de allá, los de ese imperio genocida en decadencia moral, económica y militar, cuyos gobernantes juran tener derecho a piratear naciones, cuando y como les den sus perversas ganas.
El «diálogo colonial» de los cipayos coaligados sometidos por los asesinos del Caribe, tuvo su primera caída, muy ridícula e infamante a nuestro gentilicio. Queremos conocer las listas de las dos delegaciones cipayas, para demostrar quiénes son sus titiriteros en cada bando. Nadie puede negar que son lo que son, y no es grato -por conmiseración humana- verlos y verlas tratando de mostrar un átomo de supuesta 'dignidad' que absolutamente nadie les reconoce: comenzando por los asesinos del Caribe. Basta imaginar cuánto los desprecian, humana, política y moralmente.
En política, como en la vida, no hay peor muestra que los vendepatrias y cobardes, que ahora pretenden «cantar como gallos». ¿Entendido? ¡Váyanse a la mierda: ustedes saben que Venezuela los desprecia! Nadie puede sentirse orgulloso de ser cipayos. Esto también lo sabemos.

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