Caracas.- Los dos terremotos de este miércoles dejaron un panorama desolador y pusieron a prueba no sólo la capacidad del Estado para responder a una emergencia de gran magnitud, sino también la energía colectiva que emerge ante la contingencia para luchar por la vida frente a la realidad más extrema. Más de 250 edificaciones colapsaron total o parcialmente, según el reporte oficial, y al menos un centenar de ellas se ubican en el poblado costero de La Guaira, a las puertas de la capital venezolana.
La actualización oficial más reciente de las cifras reportó 235 fallecidos y 4 mil 300 heridos, de acuerdo con el ministro de Salud, Carlos Alvarado.
Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó horas antes que 157 personas permanecen desaparecidas y más de 200 continúan atrapadas bajo los escombros. Además, hay 2 mil 927 familias damnificadas. Ocho hospitales sufrieron daños y “algunos han debido ser evacuados”, añadió.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, señaló desde La Guaira que sólo en esa entidad hay más de 100 edificios colapsados y 70 mil familias afectadas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, recorrió las zonas más críticas tanto en La Guaira como en Caracas.
Una realidad avasallante
Al recorrer los puntos con más daños en Caracas, los sectores San Bernardino y Los Palos Grandes, las imágenes de edificios enteros colapsados –de los que apenas sobresalen fragmentos de los pisos superiores sobre montañas de escombros– se mezclan con gritos de auxilio y el estruendo de algunas máquinas que remueven toneladas de concreto. Pero también se observa el movimiento incansable de hombres y mujeres que, desde minutos después del terremoto, se sumaron a la búsqueda de sobrevivientes...
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