«El cipayismo macartista está desatado a nivel continental, impulsado y titereteado desde Washington por Donald Trump y su banda de ‹criminales›, como bien lo ha descrito recientemente el coronel estadounidense y exalto funcionario del Pentágono, Lawrence Wilkerson»
Manuel Isidro Molina
X @MpaVenezuela
La postura del disimulo, el cinismo, la cobardía y la evasión es común a los responsables políticos, económicos y comunicacionales de la tragedia histórica que arropa a Venezuela. Los autores internos y externos son diversos y hasta contrapuestos, pero todos coinciden en silenciar, 'invisivilizar', tratar de justificar y echar al olvido la criminal agresión militar del Ejército de Estados Unidos contra esta Patria de Libertadores que es la República Bolivariana de Venezuela, el 3 de enero de 2026, fecha que quedará para la historia latinoamericana y grancolombiana como el «DÍA DE LA HUMILLACIÓN».
El cipayismo macartista está desatado a nivel continental, impulsado y titereteado desde Washington por Donald Trump y su banda de «criminales», como bien lo ha descrito recientemente el coronel estadounidense y exalto funcionario del Pentágono, Lawrence Wilkerson: _«Estoy observando lo que está haciendo ICE y lo que está haciendo Pete Hegseht... Este es un régimen lleno de criminales_ (como) _en Berlín, en 1936, 1937»_
Crecen las voces que desde Estados Unidos denuncian los crímenes del delincuente Trump, sus abusos, impunidad y baja tesitura moral. Pero, en Latinoamérica y particularmente en Venezuela, el cipayismo muestra sus peores dotes de sumisión, entrega, traición y servilismo a los.perversos propósitos de la banda de corruptos y fanáticos agresores trumpistas, llamados también la «clase Epstein» o «estirpe Epstein», que lo dice todo.
«Quieren hacer ver -para seguir engañando y manipulando al empobrecido y traicionaron pueblo venezolano, víctima de sus ejecutorias en disputas por el poder- que los de la banda criminal internacional Trump/Hegseht/Rubio son inocentes, 'amigos' y hasta benefactores de Venezuela»
Podría llenar decenas de cuartillas con la porquería moral personal, psicológica, empresarial y comunicacional del historial de Donald Trump, que precede a su militancia en el Partido Republicano y le viene de familia. Varios libros de expertos y familiares, informes médico-psiquiátricos y expedientes de causas judiciales lo describen suficientemente y lo condenan. Los cipayos y cipayas de Venezuela, no quieren ver esa asquerosa realidad ni escuchar del sucio personaje a quien rinden pleitecías y besan sus manos ensangrentadas en sus ataques militares contra siete países, solo desde el 20 de enero de 2025, cuando inició su segundo mandato presidencial.
Quieren hacer ver -para seguir engañando y manipulando al empobrecido y traicionado pueblo venezolano, víctima de sus ejecutorias en disputas por el poder- que los de la banda criminal internacional Trump/Hegseht/Rubio son inocentes, 'amigos' y hasta benefactores de Venezuela, panas de María Corina Machado y Delcy Rodríguez Gómez; socios estratégicos de Vente Venezuela/Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y del PSUV/Gran Polo Patriótico (GPP). Ahora «cipayos coaligados», se disputan las maneras más abyectas y ruines de arrastrarse ante el capo de los asesinos del Caribe, invasores de la Patria de del Libertador Simón Bolívar, principal creador de la «Gran Colombia» (1819/1830) y líder emancipador de los pueblos y territorios que en el siglo XIX ocupaban las actuales repúblicas de Bolivia, Colombia, Perú, Panamá y Venezuela, desde el Pacífico hasta el Atlántico.
Lo triste y brutal de esta historia contemporánea de Venezuela, por una parte, es que un bando político/empresarial/ comunicacional le suplicó a los bandoleros imperialistas trumpistas, el bloqueo criminal Trump/Guaidó/MCM hasta la invasión del «DÍA DE LA HUMILLACIÓN», y el inmediato sometimiento colonial imperialista de nuestra patria. Lo llevarán en su frente hasta el día de su muerte. No podrán borrarlo de la historia nacional y latinoamericana: en sus propios medios y plataformas comunicacionales digitales están grabados sus actos y llamados cómplices, funcionales a la dominación estadounidense, en estos tiempos de «monroísmo macartista», la receta de los asesinos del Caribe.
Y por la otra, está el bando gubernamental que desde 1999 se dedicó a enriquecerse ilícitamente, abusar del poder y violar los derechos humanos, traicionando la Constitución, el compromiso de servir (y no servirse) a Venezuela y al pueblo de Bolívar que les dió confianza y fuerza para impulsar una revolución democrática, que los muy pillos de la cúpula del PSUV convirtieron en «ROBOLUCIÓN» a beneficio de bandas de nuevos «PUDRIMILLONARIOS». Alta traición que los trajo hasta el desamparo popular que los rodea, acusa y exige rendición de cuentas, hoy.
Nosotros vivimos el 'Capítulo Venezuela' de esa desgracia continental monroísta-macartista del trumpismo 'epsteiniano' (que es basura humana en su peor dimensión), controlado por el sionismo internacional y los tecnofascistas financiadores del perverso poder político en EEUU y Latinoamerica. Ha sido facilitada por la inmoralidad, la corrupción codiciosa y el abuso de poder desde el gobierno; y el violentismo, la irracionalidad y el entreguismo cipayo, desde la 'oposición' neoliberal y proimperialista, protegida y servida (aunque no lo parezca) por el 'alacranato' vendido al PSUV por curules y coimas.
Ahora, quieren y procuran la «invisibilidad» de tal desastre nacional cometiendo «historicidio». El saqueo imperialista de Trump y sus asesinos del Caribe, acusa gravemente a los cipayos coaligados que les han entregado la patria y sus riquezas: petróleo, gas, oro y otros minerales estratégicos, rindiendo además nuestra política exterior, la conducción económica del país y hasta las finanzas provenientes de los hidrocarburos, como ya lo han hecho con otros países invadidos, siendo un caso protuberantemente demostrativo, Irak desde 2003: ya son 23 años de sometimiento colonial imperialista, por supuesto, con 'gobiernos' cipayos como el de Delcy Rodríguez Gómez y el actual PSUV, partido condenado a su extinción.
«Esta ‹Patria de Libertadores› no le pertenece al ‹régimen lleno de criminales›»
Esta historia no la podrán borrar ni 'invisibilizar': esta «Patria de Libertadores» que es Venezuela desde el 5 de julio de 1811, sabrá librarse de la humillación trumpistas y de la entrega de los cipayos coaligados. El ser patriótico venezolano palpita vigoroso y alimenta el talante rebelde popular profundo, en defensa de nuestra Independencia Nacional, sellada aquel memorable 24 de junio de 1821 en la Batalla de Carabobo.
Esta «Patria de Libertadores» no le pertenece al «régimen lleno de criminales» de los asesinos del Caribe encabezado por el delincuente internacional Donald Trump. El coronel Wilkerson tiene plena razón al describirlo como lo que son, ni más ni menos. Les enseñaremos a respetar la soberanía e independencia de la Patria de Bolívar, Miranda, Páez, Urdaneta y Sucre. Y a los cipayos coaligados, también.

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