miércoles, 18 de diciembre de 2024

Una nación de ciudadanos / Jesús Alberto Castillo

Prof. Jesus Alberto Castillo

Jesús Alberto Castillo (*)

Con el canto glorioso de "Año Nuevo, Vida Nueva", aspiramos un país de verdaderos ciudadanos. Una Venezuela nueva con líderes visionarios y honestos que puedan  elevar la majestad del ejercicio político y garantizar excelentes condiciones de vida para la población.

Enero del 2025 debe ser el inicio de un país que supere las dificultades con hombres y mujeres dispuestos a unir esfuerzos para recuperar las instituciones democráticas, promover la cultura empresarial y hacer productiva nuestra economía. Es hora de premiar el esfuerzo y la meritocracia en todos los espacios de la vida para garantizar una nación civilizada y altamente desarrollada.

El nuevo liderazgo debe apostar a una educación de calidad para formar ciudadanos comprometidos con los exigentes retos de la realidad emergente. Personas  emprendedoras y con pensamiento creativo para defender la democracia, la pluralidad de ideas y erradicar el mesianismo que tanto daño ha producido hasta ahora.

Es tiempo de recuperar la política para los verdaderos estadistas. Gobernar requiere de sensibilidad social, responsabilidad y, particularmente, de materia gris para tomar las decisiones acertadas en políticas públicas. Hasta los actuales momentos ha prevalecido la improvisación, el bochinche, la magia seductora. En fin, el pan y circo.

La construcción de una nación con verdaderos ciudadanos es la tarea que estamos obligados a emprender. Requiere de líderes pensantes, grandes estrategas convencidos de tomar las decisiones más duras para formar con valores a la gente. Verdaderos estadistas dispuestos a erradicar de la memoria colectivo el culto a la personalidad, la intolerancia, las supersticiones, la mediocridad, el sectarismo y el infantilismo político. 

En medio de esta titánica tarea formativa es fundamental, además, emprender acciones enérgicas en materia económica. El nuevo liderazgo debe crear condiciones para la inversión privada y la cultura emprendedora. La reforma de instrumentos legales orientados a dar seguridad a los inversionistas y el recorte de la tasa activa para créditos son políticas claves para el apalancamiento del aparato productivo interno.

En resumen, se requiere de politicos con pensamiento abierto y visionario para construir una nación de ciudadanos. No olvidemos que la política es la que mueve todos los hilos de la sociedad. Sin buenos políticos no puede haber decisiones acertadas para una educación de calidad, sana economía y óptimos servicios públicos. Necesitamos verdaderos políticos que amen a su nación. No politiqueros que jueguen con la ignorancia colectiva y  piensen en llenarse los bolsillos con recursos públicos. Estamos seguros que esa es la Venezuela que surgirá a partir del Nuevo Año.

(*) Politólogo y profesor universitario.

El Metro de Caracas excluyó nuevamente a jubilados y pensionados del bono navideño: Hugo Valera

«Muchos beneficios establecidos en el contrato colectivo han sido eliminados».


Hugo Valera, dirigente nacional de Encuentro Ciudadano, denunció este lunes una situación que afecta a los jubilados y pensionados del Metro de Caracas. Según Valera, el pasado viernes 13 de diciembre, los trabajadores activos de la empresa recibieron un abono de Bs 4451,00 en sus cuentas nóminas como bono navideño, mientras que los jubilados y pensionados quedaron excluidos de este beneficio.

Valera destacó que no es la primera vez que este tipo de arbitrariedades ocurre . "Desde hace más de dos años, el Metro de Caracas ha estado realizando pagos de bonos al personal activo a través de la plataforma patria, con montos equivalentes a $150, sin tomar en cuenta a los jubilados y pensionados", dijo.

Reducción de Beneficios

El dirigente también señaló que desde la implementación del memo 2792 en 2018 y el instructivo emanado de la Onapre, muchos beneficios establecidos en el contrato colectivo han sido eliminados. Entre estos, el seguro HCM, que actualmente solo cubre $300 después de pasar por varios procesos burocráticos.

"Los trabajadores jubilados y pensionados exigen ser tomados en cuenta luego de haber prestado servicio por 30 o más años", afirmó Valera, subrayando la necesidad de que se respeten los derechos y beneficios de quienes dedicaron gran parte de su vida laboral al servicio del Metro de Caracas.

CNP/IPSP: Constituido el comité organizador de lo que será la «Fundación Años Dorados»


El miércoles 18 de diciembre de 2024, fue constituido el comité organizador  de lo que será la «Fundación Años Dorados», cuyo objetivo se centrará en procurar una vejez digna con calidad de vida para los comunicadores sociales. 

  Está reunión preparatoria se celebró en el Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Distrito Capital y contó con la participación de los comunicadores Ezequiel Querales, María Antonia Sánchez, Víctor Escalona, Felicita Blanco, Ivón Andará, de la directiva nacional del CNP; Andrés Salazar, en representación del Instituto de Previsión Social del Periodista; y Luis Manuel Escalante, quien hizo la convocatoria y condujo el encuentro.

  Las acciones a ejecutar se enmarcan en el corto, mediano y largo plazo, destacando en lo inmediato la consecución de una sede operativa y un lugar de encuentro para el intercambio y la recreación, como elementos básicos para el equilibrio y la salud mental.

  Igualmente se designó una comisión que se encargará de preparar el borrador de los estatutos de la Fundación.

  En este primer encuentro hubo consenso en que la misma podrá propiciar la creación de capítulos en distintas regiones del país e incluso en el exterior, siempre que hayan comunicadores sociales venezolanos.

  Los interesados en incorporarse en este proyecto pueden contactar con el grupo de WhatsApp Años dorados.

Los bachilleres de la revolución / Tulio Ramírez

«Escribo esto porque me acabo de enterar del rendimiento académico obtenido por los nuevos bachilleres que ingresaron en marzo de 2024 a la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela».


Tulio Ramírez

Díaz era su apellido, si mal no recuerdo. Uno recuerda a los condiscípulos de bachillerato, por los apellidos. Díaz, González, Barradas, Ramírez, Hernández, Casal, esa era la manera de identificarnos. Hasta el señor de la cantina nos conocía solo por el apellido. Díaz, nuestro amigo del cuento, era un muchacho humilde de una barriada de Petare que, por decisión de la Zona Educativa, fue asignado al Liceo Lino de Clemente, para seguir sus estudios de secundaria.

El Lino de Clemente está ubicado en una urbanización de clase media llamada La California Norte, a la altura de El Marqués. Era un Liceo verdaderamente inclusivo. En sus aulas coincidían muchachos de urbanizaciones como La California, El Marqués y Los Ruices, con la muchachada de los barrios colindantes, como Campo Rico, la Lusiteña y Barrio Ajuro. De igual manera zonificaban a muchachos de los barrios ubicados en los cerros de Petare.

Díaz era tan humilde que llegaba al liceo después de una dura travesía diaria de ida y vuelta. Bajaba en jeep desde el Barrio El Carpintero, donde vivía, hasta la Redoma de Petare. A renglón seguido, caminaba unas 15 cuadras hasta el liceo. Mientras los chicos de familias más o menos acomodadas, compraban sándwich de jamón y queso en la cantina para desayunar, Díaz desenvolvía una arepa fría rellena con mortadela y se la comía solitario detrás de la mata de cotoperí, ubicada en los alrededores de la cancha de basquetbol.

Pero Díaz no era lastimero, era un estudiante fajado con aspiración a ser médico. Sacaba las mejores notas en Biología y Química. Comentaba con cierto humor que estudiaba alumbrándose con una lampara de kerosene. En el rancho donde vivía no había conexión al cableado público. Con los años me enteré que Díaz lo había logrado. Se graduó de Médico Cirujano en la Escuela Vargas de la UCV y hoy trabaja en el John Hopkins como uno de sus neurocirujanos estrellas.

También recuerdo al gocho Barradas. Coincidimos en la misma sección de tercer año de bachillerato. Barradas era un muchacho que había llegado de Táriba para vivir en una casa de vecindad de uno de los barrios de Petare. Era un taco con los números y gracias a su ayuda, pude aprobar la Matemática de tercer año, superando los escollos de la Trigonometría, la Radicación, la Racionalización, el Teorema de Pitágoras y los fulanos Logaritmos Neperianos.

Barradas se graduó de Ingeniero en la Simón Bolívar, hizo un postgrado por Fundayacucho, y hoy está en Dubai como consultor de una de las empresas petroleras más importantes del mundo. Dio un salto cuántico (esa expresión la usaba mucho), del Barrio El Nazareno a Umm Hurair, la ciudad más petrolera de ese país árabe.

Todo eso fue posible porque nuestros profesores eran muy exigentes. Los exámenes eran complicadísimos y ningún padre denunciaba por maltrato psicológico a un profesor por reprobar a un estudiante que no daba la talla. Quizás por ello, nuestros viejos sacrificaban todo por darnos estudios y celebraban en grande el grado de Bachiller de la República. Sabían que era la garantía de salir de la ignorancia y la pobreza.

Escribo esto porque me acabo de enterar del rendimiento académico obtenido por los nuevos bachilleres que ingresaron en marzo de 2024 a la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela. Si los números no fueran tan alarmantes, la verdad hoy me ocuparía de escribir sobre la extraordinaria campaña de mi equipo los Navegantes del Magallanes, o a investigar donde consigo dólares al precio del BCV o a responder infamias sobre supuestos juramentos locos que no tienen ni pies ni cabeza.

El hecho es que, de 573 nuevos inscritos en las diferentes escuelas de la Facultad de Ciencias, 365 no lograron aprobar ni una asignatura.

64% de los nuevos inscritos no fue capaz de superar las exigencias del primer semestre. Esto sí es una tragedia. Veamos algunos detalles.

En Biología entraron 144, al final de semestre 109 no habían aprobado al menos una asignatura. En Matemática se inscribieron 64 y 35 no aprobaron al menos una asignatura. En Química se inscribieron 84 y 56 salieron raspados en todas las asignaturas. En Física 79 bachilleres se inscribieron, de ellos 45 nada aprobaron. En Computación ingresaron 174 y 109 no aprobaron una sola asignatura. En Geoquímica, iniciaron 28 estudiantes, 7 de ellos no aprobaron ninguna asignatura.

Esa es la consecuencia de la falta de profesores especialistas, del “Horario Mosaico”, de los bajos salarios, de la falta de laboratorios, de la promoción automática y de la cultura de premiar el mínimo esfuerzo, que se han entronizado en nuestra educación. En fin, son los bachilleres de la Revolución.

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