El triunfo de Lula en Brasil representa mucho más que una victoria electoral. En un momento de avance de las derechas y de creciente incertidumbre política en América Latina, su reelección confirma que sigue existiendo un espacio amplio para proyectos democráticos, progresistas y comprometidos con la justicia social.
Brasil vuelve a demostrar que la defensa de la democracia, de los derechos sociales, del trabajo, de la soberanía nacional y de una mayor integración latinoamericana puede construir mayorías. La victoria de Lula tiene además una dimensión regional: fortalece una voz capaz de defender una América Latina más autónoma, con mayor capacidad de decisión propia frente a los grandes centros de poder mundial.
Para el progresismo latinoamericano, el desafío ahora no es sólo celebrar esta victoria, sino aprender de ella. Recuperar presencia social, responder a los problemas materiales de las mayorías, defender el Estado social, combatir las desigualdades y construir proyectos capaces de unir democracia, desarrollo y justicia social.
Felicitaciones al pueblo brasileño y al compañero Lula. Su triunfo es una señal de esperanza para quienes seguimos creyendo que otro camino para América Latina es posible.
Jorge Rossel

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