Se ha marchado de este plano terrenal Eleazar Urbaneja, el popular "Ho Chi Minh". Ese emblemático fundador del MAS en Sucre que se entregó en cuerpo y alma a la lucha social y a la honestidad como pilares de la humanidad. Sí, se ha ido ese leal compañero de lucha con quien compartiamos sueños por una sociedad mejor, abrazada a la felicidad de la gente.
La partida inesperada del inolvidable "Ho Chi Minh" nos deja con un dolor en el alma, con el corazón quebrado, en medio de un país que comienza a levantarse esperanzado por más democracia y calidad de vida. Así lo quería ver nuestro apreciado amigo que ha marchado a otro sendero, a ese donde los coros angelicales le harán honor junto a la presencia del Creador.
Se nos ha marchitado una hoja del viejo roble, pero sus raíces se quedan para siempre aferradas a la tierra que tanto defendió con valentía y convicción. Fue en los pasillos y las aulas de la Universidad de Oriente donde Eleazar Urbaneja, nuestro eterno "Ho Chi Minh", ondeó las banderas de la libertad, la justicia social y el bien común. En esa ilustre universidad conjugó su acucioso amor por la física, de la cual aprendió el orden del universo, y su fervorosa lucha por la autonomía universitaria y la redención del pueblo.
Con el devenir del tiempo, las calles de Cumaná y de muchos pueblos sucrenses se convirtieron en el escenario de aprendizaje de este luchador incansable por enaltecer la política como una de las actividades esenciales y sagradas del ser humano. Su mente brillante y capacidad analítica de los números le permitió convertirse en un gran estratega electoral. Su espíritu indomable y su rostro con facciones asiáticas le dieron un carisma incalculable frente a los demás. Hombre de sencillez, ameno en el diálogo e irreductible en sus ideales. Así conocimos en lo personal a Eleazar Urbaneja en ese duro escenario del combate político.
En los últimos tiempos solíamos encontrarnos para dialogar de la vida. Siempre hablaba de la fisica cuántica, de la geopolitica mundial y la recomposicion de la cultura planetaria. Su cosmovisión fue una arquitectura de la esperanza. Más allá de su militancia actual en otro movimiento, en el MAS lloramos al apreciado dirigente . Fundador indiscutible, emblema nuestro, estratega de mil batallas electorales y un gran lector de los tiempos con la lucidez de los justos. Nos queda el dolor amargo de su partida, pero también el faro de su lucidez y honradez irreductible. ¡Hasta siempre, apreciado "Ho Chi Minh"!
Jesús Alberto Castillo

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