La vida es, en definitiva, un instante; el tiempo, dijo un sabio filósofo griego: “la imagen móvil de la eternidad". Ayer partió de entre nosotros el querido amigo, profesor y doctor Vladimir Aguilar Castro. La partida temprana de nuestro profesor deja un vacío doloroso en la Escuela de Ciencias Políticas, aunque muy bien sembrados los valores que transmitió a sus estudiantes y la institución así como un legado importante para la academia y quienes tuvimos la gran oportunidad de compartir el magisterio universitario con él.
El profesor Aguilar fue y seguirá siendo, en el tiempo, uno de los baluartes y pilares fundamentales de nuestra Escuela de Ciencias Políticas. Politólogo y abogado, fue un brillante estudiante de pregrado preocupado por su Facultad; destacado líder estudiantil comprometido con las causas más nobles; Consejero Universitario y Consejero de la Facultad de prosapia universitaria. Su carrera académica estuvo dedicada al Departamento de Relaciones Internacionales donde ejerció la docencia, investigación y extensión con pasión, rigurosidad intelectual y el compromiso adquirido, en los albores de su formación, con la primera virtud de las instituciones sociales: la justicia. El profesor Aguilar comprendió -como John Rawls en _Teoría de la Justicia_ (1971)- que la justicia juega un papel clave en la cooperación social y para estructurar cualquier sociedad.
Desempeñó el cargo de Director del Centro de Estudios Políticos y Sociales para América Latina (CEPSAL) donde desarrolló una gestión amplia en la maestría en Ciencia Política, impartiendo docencia, promoviendo la investigación y como tutor de tesis de posgrado. Fundó el Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI) en donde desplegó una titánica entrega y servicio incondicional a la causa de nuestras etnias indígenas por el reconocimiento de sus derechos a la educación, a la salud y frente a los constantes abusos de poder que sufren. Creó el exitoso Modelo de las Naciones Unidas de la Universidad de Los Andes, AndesMUN, del cual era su Presidente Honorario. Como Director del CEPSAL, junto al profesor Wladimir Pérez Parra, impulsó el proyecto para la Especialización en Políticas Públicas y también fue creador del Doctorado en Estudios Políticos de FACIJUP ante el Consejo Nacional de Universidades.
Fuimos amigos desde nuestra infancia, compartimos juntos las mismas enseñanzas de la comunidad de profesores universitarios en donde los conceptos básicos del humanismo como la formación, el sentido común, la capacidad de juicio y el gusto constituyeron los pivotes centrales para nuestro crecimiento como personas. Recuerdo a un Vladimir futbolista, beisbolista, senderista, pero sobre todo estudioso e inquieto. Compartimos una adolescencia plena de convivencia alegre y festiva. Las fiestas o "bonches" -como decíamos en la época- nunca faltaron. ¿Y quién de nuestra generación no conoció la condición de "arrocero"? El recordado vocablo venezolano que da cuenta de quienes nos colábamos en una fiesta sin invitación (detrás del “levante" para el momento). Bailábanos, comíamos, la pasábamos bien, sanamente y terminábamos integrados conversando con los promotores del "bonche" hasta bien entrada la madrugada. Recuerdo que los hermanos Aguilar tenían un pequeño perro callejero delgado y con su pelaje negro que llamaron “zorro". En ocasiones el hábil y celoso perrito aparecía en las fiestas, también de “arrocero" buscando a sus dueños asustándolos en pleno set de música suave, con el “levante", cuando los olfateába de manera sorpresiva. Recuerdos siempre presentes de un tiempo que ya quedó en nuestra memoria invitando a extrañar al amigo.
Acompañamos en este difícil momento -para todos- a su esposa Linda Bustillos, a sus hijos Camilo y Santiago; a su padre don Luis Aguilar, profesor jubilado de la ULA, a su señora madre doña Damaris Castro de Aguilar quienes conformaron un bello hogar y como dice el inmortal Homero: “nada en verdad hay mejor ni más rico en venturas que marido y mujer cuando unidos gobiernan la casa en un mismo sentir". Nos unimos a sus hermanos Anabel, Luis, Jose y Ernesto así como a sus familiares y amigos ante tan dolorosa pérdida. Elevamos oraciones por el eterno descanso de su alma y que la gracia de la Virgen María devuelva el sosiego, la paz espiritual a todos sus familiares, amigos y seres queridos.
Amigo y profesor, la eternidad del aliento de la sabana que acaricia nuestros pueblos originarios continúe impulsando tus pasos y los nuestros por siempre.
Prof. Luis Enrique Ardila Zambrano
Director de la Escuela de Ciencias Políticas
Universidad de Los Andes

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