1. Lo primero. Ni el presidente Trump ni el secretario Rubio quieren más a Delcy Rodríguez que a María Corina Machado. A las dos les tienen el mismo afecto y respeto, pero no ambas satisfacen las expectativas de Washington. Lo segundo que esta absolutamente claro es que la prioridad de la Casa Blanca son los intereses de los Estados Unidos: la seguridad nacional, los objetivos geopolíticos, mercados seguros para sus empresas. “América First”. Todos los países y sus políticos tienen la misma obligación.
2. A ambos líderes estadounidenses les importa la estabilidad y la fortaleza social, política y económica de Venezuela, el país con el cual quieren hacer grandes negocios ganar-ganar. Un país arruinado e imbuido en conflictos políticos primitivos no les sirve de nada. Asimismo, también quieren ver a Venezuela alineada a los intereses globales del mundo occidental capitalista, en vez de ser aliados políticos y estratégicos de China (el mayor desafío que han tenido en toda su historia los estadounidenses), y también de Rusia, Corea del Norte e Irán.
3. La confrontación geopolítica y económica con China es de carácter existencial para los Estados Unidos. Por tanto, están obligados a tener un mayor control de la cadena de suministros de energía que mueve al mundo ¿Por qué? Porque China controla el 70% de la cadena de suministros de “tierras raras” del globo, materias primas clave que mueven a toda la industria tecnológica moderna. Y justo allí es donde encaja Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo.
4. Para los Estados Unidos, Venezuela es mucho más que un país con debates y luchas sobre la legitimidad democrática de sus líderes. China y la guerra en el Golfo Pérsico convierten a Venezuela en pieza clave y estratégica para todo el hemisferio occidental. Y esto es lo que prevalecerá por años.
5. Sin embargo, vale preguntar ¿acaso María Corina Machado no es más afín políticamente a Washington que Delcy Rodríguez? ¿Por qué prefieren a esta última si ambas prometen lo mismo? Sencillo, muy sencillo. Porque lograr que el chavismo le entregue hoy el poder a MCM (la exigencia de ella) sólo se puede ensayar, sin garantías, por dos vías: que esos opositores tengan el coraje de tomar las armas para combatir al gobierno, y hacer valer sus propósitos (Washington sabe que eso es fantasía pura); o que más de 50 mil hijos de estadounidenses ocupen militarmente el inmenso y selvático territorio venezolano, hundiéndose quizás en una prolongada y costosa guerra irregular contra apenas el 1% de los chavistas, o sea, 32.000 combatientes.
6. Ese escuálido 1% de chavistas, armados y entrenados durante años para la guerra irregular, y además aliados con las FARC y al ELN colombianos, tendrían capacidad suficiente -nadie lo dude- para destruir instalaciones petroleras, servicios públicos, generar actos de violencia, haciendo imposible un escenario de inversiones. Nadie invierte un dólar en un país así. Y se iría al carajo todo el esfuerzo de recuperación económica de Venezuela, y de sumar su petróleo al mundo occidental. Simple.
7. Ante la duda, dos hechos. Menos de 15 mil guerrilleros le han desgraciado la vida a los colombianos durante medio siglo. Y a partir de Vietnam, EEUU ha perdido todas las guerras asimétricas. Así que para Washington ese escenario queda descartado totalmente. Y malas noticias para algunos: tanto republicanos como demócratas piensan exactamente lo mismo.
8. Por eso, los estadounidense deciden entenderse directamente con quienes tienen todo el poder en sus manos y garantizan el orden, independientemente de las denuncias sobre su legitimidad democrática. Marco Rubio ha sido muy claro: “La misión de los EEUU no es andar por el mundo derrocando gobiernos que no nos gustan y construyendo gobiernos diferentes”. Y tiene razón.
@JesusSeguias
Próximo Micro Análisis:
«¿Los inversionistas exigen elecciones primero? ¿En serio?»
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«Jamás debimos llegar a esto« 🔴 Jesús Seguías
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