Luis Carlucho Martín
Exactamente un día como hoy, 15 de septiembre de 1881, se dio la inauguración de la céntrica ruta del tranvía de Caracas entre Gradillas y Parque Carabobo, y hoy, la nueva gerencia de la C.A. Metro de Caracas –heredero del antiguo medio de transporte–, ha mostrado esfuerzos para rescatar todo el sistema ante el desgastante deterioro por el uso, la indolencia y el abuso de algunos usuarios. No busquemos culpables sino soluciones.
Aquel antiguo sistema de transporte en sus rutas totales –era una Caracas que aún ni soñaba en llegar a 100 mil habitantes– funcionaba por la tracción de caballos y mulas, toda vez que la electricidad, literalmente, brillaba por su ausencia.
Para aquellos años de una Caracas entre lo rural y lo semi moderno, Tranvías Bolívar, cubría las rutas Plaza Bolívar y Los Palos Grandes, inicialmente, además de Caño Amarillo a Quebrada Honda, mientras que Tranvías Caracas hacía su recorrido por La Pastora, Puente Hierro, El Paraíso y también Palos Grandes. Ambos funcionaban tirados por animales amaestrados, al punto que andaban a velocidades que no representaban riesgo alguno. Con el timbre que sonaban los pasajeros al aproximarse a sus respectivos destinos se alertaba al conductor quien, a su vez, daba la orden a los nobles brutos para detener su andar.
Con la entrada del siglo XX y la aparición del novedoso sistema eléctrico capitalino, el viejo modelo de transporte abrió paso a nuevos carruajes, guiados por su respectivo cochero, quien administraba las rutas valiéndose del impulso generado por el voltaje que había traído el modernismo. Así, Tranvías Bolívar y Caracas no solo cerraron sus puertas, sino que debieron vender sus bestias, porque habían quedado desempleadas.
Asumió la responsabilidad del transporte Tranvías Eléctricos de Caracas, con la inauguración de una ruta desde Los Flores de Catia a El Valle el 15 de enero de 1907, con sus capítulos de evolución –nuevos vagones y luego trolebuses made in Caracas– hasta 40 años más tarde, cuando el boom de la gasolina y la llegada de los autobuses y los carros particulares sentenció la muerte del entonces vetusto –pero muy importante para la historia del transporte público nacional– modo de transporte, que en la actualidad es representado por el Metro, no solo en Caracas, sino en otras ciudades de preponderancia nacional.
El Tren Mágico
Aquellos vagones que medían 7.3 metros de largo por 1.6 de ancho mutaron en estos novísimos e inmensos vagones franceses con intermitencia de aire acondicionado y modernas luces internas.
Tristemente, en ocasiones los pasajeros deben sortear las anárquicas estrategias de la muy mal llamada economía informal y de uno que otro detalle del propio sistema de transporte entre otros agregados del modernismo y de la estúpida viveza criolla.
En los ancestrales espacios reducidos de otrora no hubiese existido condiciones para la proliferación de un ciudadano atípico que se asume como economía informal, así como ciegos que ven la vida de otra manera, sordos que oyen lo que les conviene, mudos que hablan mal de sus socios de causa.
Ese fenómeno, indisolublemebte asociado al hacinamiento, parece un efecto universal, reiterado en todos los Metros de las principales capitales del mundo. Allí confluyen ciudadanos de todos los estratos sociales, con multiplicidad de intereses, niveles de comportamiento, así como de destinos.
Tomando en cuenta la explosión demográfica y otros factores propios del desarrollo, es un reto para las autoridades, no solo el mantenimiento operativo del sistema en sí sino su influencia en la conducta y en la cultura ciudadana, que cada día exige --es su derecho-- mejor servicio, confort y seguridad.
… Desde las alturas del poder se ha iniciado un trabajo de saneamiento y mantenimiento de todo el sistema para hacerlo más amigable y eficiente para todos los usuarios. ¡Qué siga…!

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