Paris.- Las protestas contra el encarecimiento de la vida, que vieron resurgir el movimiento de los chalecos amarillos, sacudieron este sábado Francia, cuando su presidente Emmanuel Macron enfrenta un fin de mandato convulso.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado titulado "Amarillos y Jóvenes" exhortaba a protestar juntos al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
"Abajo el sistema", "Tomamos la Bastilla", "Macron dimisión"... El deseo de cambio planeaba en las entre 550 mil y 800 mil personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.
Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.
"Hoy hay un punto de convergencia de muchas rabias, todas legítimas y todas más o menos conectadas", aseguró a la AFP Florine Pigny, una tatuadora de 36 años residente en los suburbios de París y que se dice preocupada por el "futuro" de su hija y por la situación de los servicios públicos...




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